Enlaces a recursos sobre el AÑO LITÚRGICO en educarconjesus

Rosario. Oración a María


Teresa de Jesús (cómic de José Luis Serna)

Cómic-biografía de Santa Teresa de Ávila. Imagen y texto se unen para mostrarnos la personalidad de una mujer que fue fundadora, escritora y santa.
Santa Teresa, mujer moderna y muy comunicativa, hoy utilizaría las modernas formas de comunicación para acercarnos su profunda experiencia de amor divino.
Esta novela gráfica es una herramienta fresca y cercana, que conjuga imagen y texto, narración y diálogo, y que encaja muy bien con la personalidad de Teresa y con su afán por transmitir, con su mensaje, el sano orgullo de ser seres humanos, hombres y mujeres capaces de Dios, capaces de amar y de ser amados.


Autor: José LUis Serna
Editorial PPC-2014
92 páginas
ISBN: 9788428827553
Precio 14 euros

Cómo rezar el rosario


El rosario misionero

Fuente:elrincondelasmelli

V Centenario Sta. Teresa de Jesús - Para vos nací

Esta es la web oficial de V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús. En ella podréis encontrar numeras informaciones sobre su obra, vida, eventos, recursos diversos, guías para leer y repensar sus libros, el blog anexo...
Un lugar que en este año "teresiano" conviene tener muy presente. (Ir a paravosnaci)

Fiestra de Ntra. Sra. del Rosario (7 octubre)

¿Cuál fue el origen de esta fiesta mariana? ¿Y del rezo del rosario, la oración más universal a virgen María?
En este artículo recogido de corazones.org conoceréis varias curiosidades. (Leer el artículo)

La viña y el juicio Mt 21,33-46 (TOA27-14)

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.
Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos.
Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon.
El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera.
Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: 'Respetarán a mi hijo'.
Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia".
Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?».
Le respondieron: "Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo".
Jesús agregó: "¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?
Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos".
44.
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos.
Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.  
 
“Mi amigo tenía una viña en un fértil collado”  (Is 5,2). He ahí el comienzo de uno de los poemas más bellos de la Biblia. Un poema que es una hermosa y dramática alegoría de la suerte y la desgracia de Israel. De esa viña el Señor esperaba los frutos del derecho, pero ella dio asesinatos. Dios esperaba obras de bondad y de justicia, pero su viña sólo dio lamentos.
Como todas las parábolas, también ésta encuentra su aplicación en nuestro mundo. Dios ha puesto en nuestras manos esta creación salida de las suyas, pero nosotros la hemos violado y destrozado con saña.
Dios nos ha confiado la organización de la convivencia en nuestra sociedad, pero nosotros hemos olvidado la fraternidad y hemos manchado nuestra tierra con la sangre de los inocentes que hemos troceado o degollado. 
Dios nos ha confiado la belleza de la viña de nuestra misma persona, pero con nuestro pecado y nuestra falsedad hemos prostituido nuestra propia dignidad. El Señor esperaba que diéramos uvas, pero hemos dado agrazones

LOS CRIADOS Y EL HIJO

 Por tercer domingo consecutivo, el evangelio que hoy se proclama nos evoca el mundo de las viñas y el tiempo de la vendimia (Mt 21,33-43). Como haciéndose eco del poema de Isaías, Jesús habla de un propietario que plantó con esmero una viña. La diferencia está en que, al marchar de viaje, la arrendó a unos labradores.
 Llegado el tiempo de la vendimia, los labradores deciden quedarse con los frutos que corresponden al dueño de la viña. Nada frena su avaricia. Por eso apalean, apedrean y dan muerte a los criados que el dueño les envía una y otra vez. Y lo mismo harán con el hijo del dueño. Al empujarlo fuera de la viña y darle muerte, pretenden apropiarse de su herencia. 
La parábola era una clara alegoría de Israel, la viña amada por Dios. Los que debían  gozar de la confianza del Señor, habían matado a los profetas. Y ahora estaban dispuestos a matar al Hijo de Dios. Pero la parábola no ha perdido actualidad. Refleja la actitud de todos los que ignoran a Dios, desprecian a sus mensajeros y condenan a muerte a su Hijo.

EL JUICIO DE DIOS

El evangelio nos anuncia el juicio de Dios sobre la historia. Pensamos que Él es indiferente a nuestras acciones y maldades, que no hay más justicia que la que nosotros decidimos. Pero un día volverá el dueño de la viña. Y Jesús resume su veredicto final: 
• “Se os quitará a vosotros el Reino de Dios”. El Reino de Dios no es un patrimonio de nadie. Es un don de Dios que requiere nuestra fidelidad al Donante.
• “Se dará el Reino a un pueblo que produzca sus frutos”. Muchos de los que han recibido el don de la fe se avergüenzan de ese regalo. Pero otros lo esperan y lo recibirán con gratitud. 
 La parábola puede parecer negativa, pero no lo es. La promesa del juicio de Dios amortigua la esperanza de los malvados y los presuntuosos. Pero enciende la esperanza de los que escuchan la palabra de Dios y dan los frutos que de ella brotan. Hay que elegir. 

Sentir al Padre


La viña y los hijos Mt 21,28-32 (TOA26-14)

“Cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo, y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”  (Ez 18,27-28). Las gentes murmuran contra Dios atribuyéndole un proceder injusto. Y el mismo Dios responde por medio del profeta Ezequiel, El malvado muere por su propia maldad. Pero alcanza la vida si se convierte.
Al leer estas palabras del profeta, pensamos en nosotros mismos y en nuestros vecinos. Alguien dice que está a punto de perder la fe en Dios a causa de los problemas que se le han echado encima. Pero a veces basta un breve análisis de la situación para comprobar que esos problemas han brotado de las decisiones equivocadas y hasta pecaminosas que él ha tomado.
Al ser humano le cuesta mucho hacerse responsable de sus propias acciones y omisiones. Le resulta más fácil atribuirse a sí mismo sus logros y culpar a Dios de sus desgracias. Somos injustos. O tal vez, demasiado infantiles.    

LOS DOS HIJOS

 El evangelio que hoy se proclama recoge otra parábola de Jesús que nos evoca el mundo de las viñas y las faenas de la vendimia (Mt 21,28-32). Un  propietario tiene dos hijos. A los dos los invita a ir a trabajar a la viña. El relato juega con la diferencia entre la respuesta de los hijos y su comportamiento ulterior.
 El primer hijo rechaza bruscamente la orden de su padre. El tajante “no quiero”, con que responde a su deseo nos recuerda los modales y la aparente apostasía de una gran parte de nuestros contemporáneos. Pero el hijo se arrepiente de lo dicho y se va a trabajar a la viña, O por respeto y amor a su padre o porque comprende que la viña también le pertenece a él.
El segundo hijo se muestra obediente y obsequioso al responder: “Voy, señor”. Pero luego no va a trabajar a la viña. El texto no nos dice que haya desobedecido por despecho o por maldad. Tal vez se quedó solamente entretenido en sus ocupaciones y distracciones habituales. Habría que ver si esa no es también la actitud de muchos creyentes de hoy. 

LOS BUENOS Y LOS MALOS

El evangelio sugiere que Jesús trata de contraponer dos actitudes ante el mensaje de Dios. Dos actitudes que se repiten a lo largo de los siglos.  
• Los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo, a los que se dirige, parecían en principio más cercanos a la palabra de Dios. Eran oficialmente un modelo social y religioso. Pero no aceptaron la invitación a la santidad y a la justicia que les dirigía Juan Bautista.
• Los publicanos y las prostitutas eran ciertamente marginados sociales. Eran considerados como la imagen misma del pecado. Parecían ignorar la voluntad de Dios, pero escucharon al Bautista y se convirtieron. Y eso es lo importante a los ojos del Maestro.
 La parábola habla del hombre. Nos pregunta dónde ponemos nuestros intereses a la hora de escuchar a Dios. Y nos recuerda el valor de la conversión. Pero la parábola nos habla, sobre todo, de Dios. Él no espera de nosotros tan solo buenas palabras. Espera la seriedad de nuestro compromiso. Y esa conversión que conduce a la vida, como decía el profeta Ezequiel.

La viña y los jornaleros Mt 20,1-16 (TOA25-14)

“Mis planes no son vuestros planes. Vuestros caminos no son mis caminos –oráculo del Señor-. Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes” (Is 55, 8-9). Con estas palabras, el libro del profeta Isaías se transmite a su pueblo la voz de Dios,  que subraya la diferencia entre nuestra forma de pensar y los proyectos de Dios.
En realidad esa es una tentación que acecha a todos los creyentes. En lugar de acomodarnos a la voluntad de Dios, con demasiada frecuencia tratamos de acomodar la voluntad de Dios a la nuestra. 
Nos cuesta trabajo entender por qué nos suceden las cosas. Aplicamos a Dios nuestros criterios, condicionados por nuestro egoísmo o, tal vez, por nuestra cortedad de miras. Sólo con el tiempo logramos comprender que la decisión de Dios era más justa que la nuestra.    

EGOÍSMO Y GENEROSIDAD

 En la parábola que hoy se recoge en el Evangelio según Mateo (Mt 20, 1-26) se narra el relato de los jornaleros que son invitados a diversas horas del día a trabajar en una viña. El dueño promete a cada uno de los contratados el salario de un denario. Al parecer todos están contentos de encontrar trabajo y poder contar con un jornal.
El problema llega al final del día. Los jornaleros protestan al comprobar que todos reciben un denario, con independencia del tiempo que han dedicado a su trabajo. En los planes humanos eso sería una injusticia y provocaría un escándalo.
 Pero la parábola no plantea una situación laboral. Refleja una situación frecuente en las primeras comunidades cristianas. En ellas debían de ser habituales las quejas de los “creyentes de siempre” frente a los recién convertidos a la fe. Los que se consideran buenos se preguntan cómo puede Dios acoger y premiar por igual a unos y otros.
A fin de cuentas, se nos dice que la justicia de Dios se identifica con su misericordia. Evidentemente sus pensamientos y sus planes superan nuestros celos y nuestro egoísmo. Por eso su generosidad nos escandaliza.

EL MÉRITO Y LOS DONES

De todas formas, no podemos olvidar la invitación que da motivo a esta protesta: “Id también nosotros a mi viña y os pagaré lo debido”. Esta promesa suscita en nosotros dos reflexiones para nuestra vida cristiana.
• “Id también nosotros a mi viña”.  En su exhortación “La alegría del Evangelio”, el Papa Francisco nos recuerda que todos los miembros de la Iglesia estamos llamados a la tarea de la evangelización. La invitación del Señor es amplia y universal. Es también urgente en estos tiempos.
• ”Yo os pagaré lo debido”. Nuestras leyes humanas no pueden obligar a Dios. Como escribía San Agustín,”al premiar nuestros méritos, Él corona sus propios dones. Lo debido, lo es en razón de su amor, de su misericordia y de su generosidad.

Bingo citas evangélicas (elrincondelasmelli)

Nuestras amigas Gladys y Marga han elaborado este entrenido juego para empezar a manejar los evangelios y las citas bíblicas. Gracias por vuestra labor.


Levantado en alto Jn 3,13-17 (TOA24-14, exaltación de la cruz)

Hoy se interrumpe la lectura continua con motivo de la fiesta que conmemora la recuperación de la cruz de las manos de los persas y su devolución a Jerusalén por obra del emperador Heraclio. Pero, más allá de esa evocación histórica, esta fiesta nos invita a preguntarnos qué papel juega la cruz en nuestras vidas.
- La cruz material es discutida como nunca. Es destruida en China y en los países musulmanes. Pero también en los países democráticos se la retira de los lugares públicos, para no ofender a los miembros de otras religiones o porque también a los cristianos nos recuerda una vida y una fe de la que hemos apostatado en la práctica.
- Por otra parte, están las otras cruces. Esas que no aceptamos con serenidad, mientras que las cargamos sin piedad sobre los hombros de los demás. Las cruces de la enfermedad y el desempleo, del hambre y la marginación, del desprecio y el abandono, de la miseria y la guerra, de la violencia y el despojo. La cruz de la fragilidad, que preocupa al Papa Francisco.

MIRAR Y CREER

El evangelio de hoy nos recuerda la conversación de Jesús con Nicodemo (Jn 3, 13-17).  El magistrado judío era un admirador de Jesús y un discípulo clandestino que lo visitaba en el corazón de la noche. 
 Su saludo es ya una verdadera profesión de fe: “Rabbí,  sabemos que has venido de Dios como Maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él”. Jesús le explica su propia misión empleando términos espaciales: Él ha bajado del cielo y al cielo habrá de subir.
Para explicarlo, Jesús evoca la imagen de la serpiente que aparece en el libro de los Números (21, 4-9). Con motivo de una plaga de víboras, Moisés fabricó una serpiente y la hizo colocar en un mástil izado en medio del campamento israelita.  Los que  volvían sus ojos hacia aquel amuleto se veían libres de las mordeduras de las víboras.
Aquel recuerdo legendario retorna en los labios de Jesús. También él habrá de ser levantado en alto. Para alcanzar la salvación habrá que volver la vista a Jesucristo, levantado en alto sobre la cruz. Mirarle a Él equivale a creer en Él y aceptarlo como Salvador.

EL ÁRBOL Y EL FRUTO

En el contexto del diálogo de Jesús con Nicodemo,  queda clara la fe de una comunidad que acepta a Jesús como su Señor.
• “Tiene que ser levantado el Hijo del hombre”. Levantado sobre los intereses humanos, Jesús reina por su limpieza. Levantado por encima de las expectativas del tener, del poder o del placer, él se convierte en fuente de limpia esperanza. Levantado en la cruz, él es el signo de  la salvación  y de la nueva alianza que Dios ofrece a la humanidad
• “Para que todo el que crea tenga por él vida eterna”. Este árbol único en nobleza produce los mejores frutos. El poste vertical se convierte en cruz al encontrarse con el travesaño horizontal. La vida eterna es don que viene de lo alto, pero espera la acogida de los que hacen de la fe un camino y una convicción, un talante y una entrega.

La correcta fraternidad Mt (TOA23-14)

“A ti, hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel; cuando escuches palabras de mi boca, les darás la alarma de mi parte”  (Ez 33,7). Con estas palabras se dirige Dios al profeta Ezequiel para hacerle responsable de la fe y de la moralidad de su pueblo.
El profeta es enviado a advertir de su maldad al malvado para que cambie de conducta. Si el profeta no transmite la palabra de Dios, el pecador será culpable de su pecado, pero el profeta será responsable de su propio silencio. Un silencio que puede nacer de su pereza o de su comodidad, de su miedo o de su cobardía.
Ahora bien, si el profeta transmite con fidelidad la palabra de Dios, puede ser que resulte molesto y sea perseguido, pero habrá salvado su dignidad y el sentido de la llamada recibida. Así han hecho todos los que han sido perseguidos por su fidelidad a la fe y a su misión.

TRES ACTITUDES

 El capítulo 18 del Evangelio según Mateo recoge un buen manojo de enseñanzas de Jesús sobre la comunidad y la responsabilidad de cada uno de sus miembros. En el texto que hoy se proclama se anotan tres actitudes imprescindibles.
• En primer lugar, Jesús nos recuerda que no podemos inhibirnos ante las faltas y los pecados de los demás. El otro es un hermano, pero puede llegar a actuar como un pagano. Pero no podemos considerar indiferente que actúe como hermano o como pagano. No podemos repetir la actitud de Caín que renunciaba a ser guardián de su hermano.
• Además, Jesús amplía a toda la comunidad la misión y la responsabilidad de atar y desatar: “Todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo”.  En la comunidad cristiana nadie puede olvidar la dimensión universal y la resonancia eterna que tiene cada uno de sus actos y cada una de sus omisiones.  
• Finalmente, Jesús nos recuerda la importancia de la oración en común. Si dos hermanos se ponen de acuerdo para pedir algo, será porque han dejado de lado el egoísmo y el interés personal. Esa oración será fruto del amor. Y Dios, que es amor, no puede ignorar la petición que le llega desde el amor de sus hijos. 

EN EL NOMBRE DEL SEÑOR

El texto evangélico se cierra con una promesa del Señor: “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18,20)”. Esta promesa suscita en nosotros al menos dos reflexiones importantes.
• Reunidos en el nombre del Señor. Hoy se dice que si el Señor no nos ve unidos, sí que nos encontrará reunidos. Pero, dejando de lado esta broma,  ya es hora de preguntarnos si nos reunimos “en el nombre del Señor” o en nombre de nuestros intereses particulares o grupales.
• La presencia del Señor entre los suyos. Es fácil cantar que “Dios está aquí”. Pero los que nos miran desde fuera ¿descubren que el Señor está presente entre nosotros? Esa presencia será fruto y manifestación del amor mutuo entre los miembros de la comunidad. 

Un fuego ardiente Mt 16,21-27 (TOA22-14)

“Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste y me pudiste” (Jer 20,7). Ningún texto de Jeremías es más conocido que este que hoy se lee en la celebración de la Eucaristía.
No es fácil transmitir la palabra de Dios a los que no la quieren escuchar. El profeta se lamenta ante Dios porque el ejercicio de la misión recibida de él no le ha acarreado más que burlas, desprecios y persecución.
Por eso, el profeta ha querido también él desoír la palabra de Dios para no hablar más en su nombre. Pero no le ha sido posible. Aquella palabra era en sus entrañas como fuego ardiente. Hubiera deseado ignorarla, pero no le fue posible.

LA TENTACIÓN

 En Cesarea de Filipo Pedro confesó a Jesús como el Hijo de Dios. Sin embargo, aquella confesión tan explícita podía ser ambigua. Muchos esperaban un Mesías guerrero y triunfador. Pero Jesús explicó a sus discípulos que su camino llevaba al padecimiento, a la muerte y también a la resurrección (Mt 16,21-27).
Pedro estaba dispuesto a aceptar a su Maestro como el Mesías de Dios. Pero aquella perspectiva de dolor y de muerte le inquietaba profundamente. En primer lugar, por amor a su Maestro. Y, además, porque su ideal del Mesías no incluía el fracaso.
Las habituales traducciones de las palabras de Jesús suenan con una tremenda dureza. Parece que Jesús identificara a Pedro con el demonio y pretendiera arrojarlo lejos de sí. Olvidamos que “Satanás” significa “tentador”.
El problema es que, inspirado por Dios para reconocer a Jesús como el Mesías, Pedro no piensa como Dios, sino como los hombres al imaginar el mesianismo de su Maestro. Jesús dice a Pedro que no sea una piedra de tropiezo en su camino. Y que se coloque “detrás de él”, es decir que acepte su llamada a seguir a su Maestro. “Detrás  de mí”: esa es la clave.

EL SEGUIMIENTO

A esa respuesta particular une Jesús una propuesta universal: “El que quiera venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”. El seguimiento de Jesús exige cambiar la mentalidad para no pensar como los hombres sino como Dios. 
• Salvar la vida y perderla. Los hombres nos exhortan a salvar la vida a toda costa. Pero una actitud de acedia y de pereza en la evangelización, como dice el Papa Francisco, solo nos lleva a perder el sentido de la existencia.  
• Perder la vida y encontrarla. Por el contrario, quien se entrega por amor a Dios y por amor a su pueblo, como recuerda también el Papa, ha encontrado el sentido más profundo de su vida y los motivos últimos de la evangelización.
• Ganar el mundo y malograr la propia vida. La mundanización es otra de las tentaciones del evangelizador, según el Papa Francisco. Ganar el mundo, sus riquezas y sus honores podrá dar alguna satisfacción pero no garantiza la fidelidad al Señor ni la felicidad humana.

¿Habéis terminado de echarnos el sermón?

Este libro parte de una premisa: la homilía "está enferma", existen graves deficiencias en la predicación dominical, como ya advirtiera Benedicto XVI en la exhortación Verbum Domini. Muchas homilías son aburridas, largas y desmotivadoras para los fieles. Mediante divertidas anécdotas y atinados ejemplos, el autor va desgranando los defectos más comunes en la predicación, ofrece consejos para que la homilía recobre interés y ayude a los fieles a descubrir el sentido de la existencia humana, y destaca las cualidades esenciales de una buena homilía: brevedad, claridad, ejemplaridad, centralidad en Jesús y en la Palabra de Dios. El libro presenta algunos predicadores modélicos (Bernardino de Siena, Domingo de Guzmán, Fulton Sheen, Juan Pablo I...) y ofrece una antología de textos sobre la predicaci n y unaamplia bibliografía sobre el tema. 

Editorial San Pablo
Autor Claudio Dalla Costa
 Número de páginas: 200
ISBN: 9788428545099
Precio 14 euros

15 formas de orar durante las vacaciones (Autoevaluación)

1.- Cuando te despiertes por la mañana respira hondo, sonríe, y da a un aplauso a Dios. Se lo merece.
2.- Ríete un poco de todo lo que no funciona a tu alrededor. No merece la pena que te enfades, y además con los enfados no se arregla nada. Cambia el entrecejo por la sonrisa.
3.- Conecta con Dios cuando estés en contacto con la naturaleza, cuando estés con los amigos o en familia, cuando estés a solas. El siempre está a la escucha. No trabajes sólo por El, aprende a gozar estando con El.
4.- Cuando te encuentres con alguien, ten siempre en la mochila una historia de salvación y de bienaventuranza para contar. Como María, ¿recuerdas?
5.- Mantén una línea de creatividad y de belleza en lo que haces, piensas o compartes. Ya sabes que el ejercicio desentumece los músculos y que la belleza es una de las formas más bonitas de contar a Dios.
6.- Crea en torno a ti un espacio ecológico donde se respeten especies tan raras como la reconciliación, la tolerancia, el respeto, la sensibilidad, el cariño.
7.- Dedica tiempos para estar contigo y para descansar. Te lo mereces. No cruces deprisa el camino del corazón y haz fiesta.
8.- Abre tus manos para compartir la vida. Siempre queda algo de fragancia en la mano del que ofrece rosas.
9.- Pon el adjetivo “samaritano” a tu comunidad cristiana, a tu familia, a tus amigos, a tu corazón. Además de quedar bonito, tiene y comunica el buen olor de Jesús.
10.- Apúntate cada día al Evangelio. Procurar dedicar al menos un minuto a leer una frase del Evangelio. Míralo como un hermoso proyecto para la humanidad del siglo XXI.
11.- Entra cada día en la presencia de María y en ella contempla un principio de gozo y plenitud, de belleza y esperanza.
12.- Sé la expresión viva de la amabilidad de Dios. Regala siempre una sonrisa a quien encuentres en tu camino.
13.- No comiences la jornada sin tomar conciencia de que Dios está contigo. Y cuando llegue la noche, abandónate en sus brazos.
14.- Lleva siempre en los labios una palabra de esperanza, en tus manos un gesto de paz, en tus pies un alivio para los que están en las orillas.
15.- Cuida la vida, cuida toda vida. Es una hermosa forma de parecerte a Jesús.

Fuente: www.cipecar.org

Los porqués de la Biblia

¿Por qué los hermanos de José le odiaban tanto? ¿Por qué Jesús dice a las personas desafortunadas que son dichosas? ¿Por qué resucitó Jesús de noche, sin que nadie lo viera? Si no se puede pronunciar el nombre de Dios, ¿cómo vamos a llamarlo? ¿Adán vivió realmente 930 años?... Estas y otras muchas cuestiones pueden surgir acerca de la Biblia. La tradición hebrea cree que el mejor modo para adquirir la sabiduría de la Escritura es hacer preguntas al texto sagrado. En este libro, la s preguntas de los niños guían al lector en el descubrimiento de la Bi blia y de sus misterios. Todo ello en 110 preguntas procedentes de la experiencia cotidiana de la autora. 


Editorial San Pablo
Autor: Roberta Taverna y Pietro Puccio (ilustrador)

Número de páginas: 152
ISBN: 9788428533171
Precio 18 euros
 

Las llaves del Reino Mt 16,13-20 (TOA21-14)

“Colgaré de su hombro la llave del palacio de David; lo que él abra nadie lo cerrará, lo que él cierre nadie lo abrirá” (Is 22,22). Después de un oráculo contra Sobná, mayordomo del palacio real, el profeta Isaías incluye otro oráculo a favor de Eliacín, que le ha de suceder en el cargo. La llave es el símbolo del poder que se le otorga en el palacio.
Es cierto que Eliacín tampoco será fiel a su oficio. Seguramente se dejó llevar por las exigencias de su propia familia. El profeta sugiere que con el tiempo este nuevo administrador sería incapaz de sostener esa carga que su familia impuso  sobre él.
 El Apocalipsis atribuye a Cristo esa llave de David (Ap 3,7). Y con ese hermoso título se proclama a Jesucristo en  una de las grandes antífonas del Adviento. 

LA PREGUNTA

Según el evangelio que hoy se proclama, Jesús se ha retirado con sus discípulos a la región de Cesarea de Filipo (Mt 16,13-20). Se ve que el Maestro ha querido buscar un lugar de descanso junto a las fuentes del Jordán y a las abundantes cascadas a las que ya se refería un levita desterrado (Sal 42,8).
 En ese lugar Jesús dirige a sus discípulos dos preguntas fundamentales. Lo eran ya para ellos y lo serán siempre para todo cristiano.
• “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?” Esa pregunta no requiere la fe. Para responder basta la información. Los discípulos refieren que las gentes identifican a Jesús con Juan Bautista, con Jeremías o uno de los profetas.
• “¿Y vosotros quién decís que soy yo?” Esa pregunta interpela personalmente al discípulo. Exige una respuesta en la que dé cuenta de la propia fe. Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

LA PROMESA

En su diálogo con Pedro, Jesús afirma que la respuesta de la fe no es posible si no es revelada por el Padre celestial. Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica,  “Sobre la roca de esta fe confesada por Pedro, Cristo ha construido su Iglesia” (CCE 424).  Y añade una promesa y dos consecuencias.
• “Te daré las llaves del reino de los cielos.” La promesa de Jesús recuerda la profecía de Isaías sobre Eliacín. “El poder de las llaves designa la autoridad  para gobernar la casa de Dios que es la Iglesia” (CCE 553). 
• “Lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos.”  Según el mismo Catecismo, “el poder de atar y desatar significa la autoridad para absolver los pecados, pronunciar sentencias doctrinales y tomar decisiones disciplinares en la Iglesia” (CCE 553).
• “Lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”. Evocando estas palabras, de nuevo el Catecismo nos recuerda que “la reconciliación con la Iglesia es inseparable de la reconciliación con Dios” (CCE 1445).

Los Salmos para niños

Este libro ofrece a los niños una oportunidad única para acercarse a los Salmos, textos bíblicos escritos hace miles de años que expresan lo esencial del alma humana: sus temores y sus penas, y también la alegría de sentirse vivo y la gratitud hacia el Creador. Cada Salmo aparece acompañado de un breve comentario explicativo adaptado al lenguaje infantil y de una bonita ilustración realizada por la autora, que permiten a los niños familiarizarse con estas oraciones de forma amena y divertida. 

Editorial San Pablo
Autor: Carmen Mª Hernández Alonso
96 páginas
ISBN: 9788428544429
Precio 4´50 euros