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La salud mental de niños y adolescentes
Ansiedad, depresión, TDAH, autolesiones, suicidio… ¿Cómo detectar estos problemas de salud mental en nuestros hijos y alumnos, en niños y adolescentes de nuestro retorno? ¿Cuáles son los factores de riesgo ( personales, familiares y sociales ) que inciden sobre los menores? ¿Qué hacer, como padres y como educadores, ante el abuso del móvil y las pantallas, ante las adicciones a juegos, redes sociales y herramientas tecnológicas en general? ¿Cómo atajar el acceso a la violencia y a la pornografía? De todos estos temas trata este libro, ayudando a identificar, primero, cada una de estas situaciones, y proponiendo, después, diversas herramientas de prevención, mejora de la salud mental y coaching emocional que el autor está utilizando con muy buenos resultados en la escuela y con las familias.
Editorial S. Pablo
ISBN 9788428572712
244 páginas
Precio 18 euros
Importancia de lo pequeño Mt 13, 24-43 (TOA16-26)
Al cristianismo le ha hecho mucho daño a lo largo de los siglos el triunfalismo, la sed de poder y el afán de imponerse a sus adversarios. Todavía hay cristianos que añoran un Iglesia poderosa que llene los templos, conquiste las calles e imponga su religión a la sociedad entera.
Hemos de volver a leer dos pequeñas parábolas en las que Jesús deja claro que la tarea de sus seguidores no es construir una religión poderosa, sino ponerse al servicio del proyecto humanizador del Padre (el reino de Dios), sembrando pequeñas “semillas” de Evangelio e introduciéndose en la sociedad como pequeño “fermento” de vida humana.
La primera parábola habla de un grano de mostaza que se siembra en la huerta. ¿Qué tiene de especial esta semilla? Que es la más pequeña de todas, pero, cuando crece, se convierte en un arbusto mayor que las hortalizas. El proyecto del Padre tiene unos comienzos muy humildes, pero su fuerza transformadora no la podemos ahora ni imaginar.
La actividad de Jesús en Galilea sembrando gestos de bondad y de justicia no es nada grandioso y espectacular: ni en Roma ni en el Templo de Jerusalén son conscientes de lo que está sucediendo. El trabajo que realizamos hoy sus seguidores es insignificante: los centros de poder lo ignoran.
Incluso, los mismos cristianos podemos pensar que es inútil trabajar por un mundo mejor: el ser humano vuelve una y otra vez a cometer los mismos horrores de siempre. No somos capaces de captar el lento crecimiento del reino de Dios.
La segunda parábola habla de una mujer que introduce un poco de levadura en una masa grande de harina. Sin que nadie sepa cómo, la levadura va trabajando silenciosamente la masa hasta fermentarla enteramente.
Así sucede con el proyecto humanizador de Dios. Una vez que es introducido en el mundo, va transformando calladamente la historia humana. Dios no actúa imponiéndose desde fuera. Humaniza el mundo atrayendo las conciencias de sus hijos hacia una vida más digna, justa y fraterna.
Hemos de confiar en Jesús. El reino de Dios siempre es algo humilde y pequeño en sus comienzos, pero Dios está ya trabajando entre nosotros promoviendo la solidaridad, el deseo de verdad y de justicia, el anhelo de un mundo más dichoso. Hemos de colaborar con él siguiendo a Jesús.
Una Iglesia menos poderosa, más desprovista de privilegios, más pobre y más cercana a los pobres, siempre será una Iglesia más libre para sembrar semillas de Evangelio, y más humilde para vivir en medio de la gente como fermento de una vida más digna y fraterna.
La cizaña llama a la paciencia: ¡Dios no corta por lo sano! Mt 13,24-43 (TOA16-26)
1. El evangelio nos expone hoy la parábola de la cizaña que aparece en medio del trigo. Todos conocemos los pormenores de esta narración: el vecino enemigo que siembra cizaña, que al principio se parece al trigo y luego lo ahoga, como el mal ahoga frecuentemente al bien. Es una parábola de ingentes resortes psicológicos y de experiencia; hasta un niño puede percatarse de la gravedad de lo que ha sucedido y de lo difícil que es tomar una decisión. El dueño sabe que había dado buena semilla para sembrar, y desde el principio habla a sus servidores de un enemigo. En realidad todo esto es secundario hasta llegar a la pregunta clave: ¿quieres que arranquemos la cizaña?
2. Sabemos que Mateo suele alegorizar muchos las explicaciones de las parábolas que ha encontrado en la tradición. En este caso conocemos por el Evangelio de Tomás (57) cómo pudo ser la parábola más primitiva que pretendía llamar a la paciencia de los impacientes frente al mal o frente a los que son malos. Porque se trata de hablar de Dios que no actúa como muchos fundamentalistas o apocalípticos quisieran. Dios tiene sus propios caminos. Y la propuesta original de Jesús era precisamente la de imitar al hombre de la parábola, no la de esperar para ver que en el "juicio final" los malos serán castigados. El sentido, pues, es bien distinto y debemos recuperar el tenor de la parábola de Jesús.3. Sorprende, desde luego, la seguridad del dueño, su paciencia, su confianza, diríamos que su benignidad y justicia a la espera de los acontecimientos finales. Esta parábola, exclusiva de Mateo, no aparece en los otros evangelistas. Sabemos, pues, que no es solamente Dios quien siembra, sino que hay otros que lo hacen. Pero lo importante y decisivo es saber esperar. La moralización, en este caso, es importante: no hace falta ser duros como el pedernal, fundamentalistas; al bien y a la bondad hay que darle sus oportunidades. Sólo cuando se tiene la paciencia de Dios es posible acertar en los juicios, porque nuestro Dios es un Dios comprometido con todos sus hijos.
4. No es razonable defender que el hombre solamente puede acceder a Dios cuando es perfecto; eso es puro fundamentalismo y teológicamente es indefendible. En la religión evangélica planteada por Jesús, toda persona tiene sus oportunidades desde sus experiencias de gracia y también de miseria. Esta parábola de la cizaña y el trigo puede ser una descripción de nuestra propia vida personal. Sentirse alejado de Dios cuando en nosotros crece el mal sería un suicidio espiritual que no se contempla en lo que pudo ser la parábola original de Jesús. Todos sabemos que debemos dar cuenta de nuestra vida, pero la "paciencia" divina es un regalo que todos necesitamos.
5. Una religión no se mide por la enjundia de su “perfección”, sino por la entraña de su misericordia. No está descartada la vocación a ser santos, pero la verdadera entraña de la religión de Jesús, de la relación con su Dios, es que nunca perdamos la imagen de ser “hijos de Dios” y podamos acudir a Él en nuestras necesidades. No es posible entender esta parábola sino en el contexto del judaísmo que Jesús vivió. En su teología oficial cabía la misericordia, lo contrario sería denigrar la religión de los profetas… pero si esto es papel mojado, entonces todo venía a ser una religión de “puros” y Dios sabe que esto no es posible. Así experimentó Jesús a Dios para trasmitirlo a todos y por eso nos ofrece este mensaje en una parábola como ésta de la cizaña: la paciencia de Dios hace posible la conversión y la fidelidad.
Luz y oscuridad Mt 13,24-43 (TOA16-26)
“Tú, dueño del poder, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia, porque haces uso de tu poder cuando quieres” (Sab 12,18). Los poderosos de este mundo no son moderados e indulgentes con los que no los apoyan. Muchos prometen hacer justicia, pero la acomodan a sus propios intereses.
Pero, el poder de Dios se manifiesta precisamente en su misericordia. Dios nos ofrece la esperanza de ser perdonados. Y nos enseña que quien trata de ser justo debe ser humano con relación a los demás.
Con el salmo responsorial proclamamos hoy esa cualidad divina que deseamos y pedimos para nosotros: “Tú, Señor, eres bueno y clemente” (Sal 85).
Nos da confianza leer lo que san Pablo escribe a los romanos: “El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque no sabemos pedir lo que nos conviene” (Rom 8,26).
LUZ Y OSCURIDAD
El texto evangélico que hoy se proclama refleja el ámbito agrícola con un mensaje sobre la siembra y la cosecha (Mt 13,24-43). De nuevo pone en boca de Jesús una parábola y a continuación le atribuye una alegoría.
• La parábola refleja la paciencia de Dios. Él es el sembrador de la buena semilla. Trabaja a plena luz del día y permanece cerca de su campo. Pero hay un enemigo que actúa en la oscuridad, sembrando en el campo una mala semilla. Los obreros se muestran preocupados y parecen tener prisa por arrancar la cizaña, pero el dueño da muestra de su paciencia y los exhorta a esperar hasta el tiempo de la siega.
• La explicación que ofrece Jesús es una alegoría. Los protagonistas son el Hijo del hombre que siembra el buen trigo y el diablo que siembra la cizaña. El trigo son los ciudadanos del Reino de Dios y la cizaña representa a los partidarios del maligno. A la hora de la siega, el trigo será recogido en los graneros y la cizaña será arrojada al fuego. Y eso es lo que sucederá con los malvados, nacidos de la semilla sembrada por el maligno.
EL BRILLO DEL SOL
La alegoría se refiere especialmente a los justos, que son representados por el trigo. Ellos son los que han nacido de la buena semilla sembrada por el mismo Señor. La promesa que se refiere a ellos contiene tres palabras sobre las hemos de fijar nuestra atención.
• “Los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre”. En primer lugar, el texto menciona a los justos. Es una alegría saber que los que han nacido de la iniciativa y de la semilla sembrada por el Hijo del hombre son reconocidos y calificados como “justos”.
• “Los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre”. En segundo lugar, se alude a la luz del sol. De hecho, se recuerda que la buena semilla fue sembrada a pleno día. Y se anuncia que los justos alcanzarán un futuro tan brillante como el sol.
• “Los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre”. En tercer lugar, se menciona al Padre celestial. La buena semilla son todos “los ciudadanos del reino”. Su destino y la plenitud de su vocación se sitúa precisamente en el reino de su Padre.
San Buenaventura (15 julio) Biografía, iconografía y su simbología
Biografía fundamental
Giovanni nació en Bagnoregio, al norte de Roma, hacia el año 1217. En 1236 se trasladó a París para completar sus estudios y, en 1243, tras obtener el título de magister, se convirtió en hermano menor franciscano, siendo destinado como miembro de la Provincia Romana y tomando el nombre religioso de Buenaventura. Entre los años 1243 y 1248, completó sus estudios teológicos bajo la dirección de Alejandro de Hales; En 1248 obtuvo el título de bacalarius biblicus ordinarius e inició a comentar los libros del Antiguo y Nuevo Testamento.
En 1254 fue nombrado magister regens ad schola fratrum y, tres años después, magister cathedratus junto con Fr. Tomás de Aquino de la Orden de los Predicadores. Fueron años prolíficos de estudio y enseñanza de diversas exposiciones bíblicas. En 1257 terminó su famoso Breviloquium.
A sus 40 años fue elegido Ministro general durante el Capítulo celebrado en Roma, presidido por el papa Alejandro IV. Acometió la redacción de un cuerpo legislativo basado en los diversos reglamentos y dictámenes elaborados precedentemente en la Orden que sería aprobada por el Capítulo General de Narbona en 1260, por esto es conocida como Constitutiones Generales Narbonenses, que ejercieron una gran influencia en la posterior legislación franciscana. En este Capítulo se le encomendó la tarea de escribir una nueva “leyenda” sobre San Francisco que completara los elementos que faltaban en las precedentes y que unificara la profusa literatura que circulaba sobre él. Así, en el siguiente Capítulo General celebrado en Pisa en el 1263, presentó la Legenda maior sancti Francisci .
Simultaneó el gobierno de la Orden con una importante actividad pastoral, caracterizada por el ejercicio de la predicación tanto a clérigos y religiosos como al pueblo en general. El intenso trabajo realizado en sus numerosos viajes favoreció su reconocimiento a nivel eclesiástico, que culminaría en su nombramiento como arzobispo de York en 1265 por el papa Clemente IV. lo que no impidió la continuidad de su producción literaria y sus relaciones universitarias.
El Papa Gregorio X pidió su colaboración en el 1272 para la preparación del II Concilio de Lyon atrayendo a aun delegación griega al mismo.
El 28 de mayo de 1273 recibió el anuncio de su nombramiento como cardenal obispo de Albano cuya consagración tuvo lugar el 11 o 12 de noviembre en Lyon, por el papa Gregorio X junto con Pedro de Tarentaise, el primero de la Orden de Predicadores, que más tarde ascendería al trono petrino con el nombre de Inocencio V en 1276.
Durante la cuarta sesión del Concilio, en la mañana del 15 de julio de 1274, Buenaventura partió a la casa del Padre celestial.
En 1474, el Papa Sixto IV inició el proceso de canonización que concluyó con su proclamación como santo el 14 de abril de 1482. En la bula de canonización Superna caelestis patria, civitas Ierusalem ya se le designa Doctor de la Iglesia, pero es el Papa Sixto V quien le proclama oficialmente como tal con la bula Triumphantis Hierusalem de 1588.
Iconografía básica y su simbología
Representado de adulto que viste hábito franciscano, como hermano menor que fue de la orden, sujeto con un cordón de tres nudos alusivos los tres votos religiosos (la pobreza, la caridad y la obediencia).
Cardenal. Cómo tal porta sobre la cabeza capelo (sombrero de ala ancha) o bonete (gorro cuadrangular de tres o cuatro picos) cardenalicio de color rojo. Del mismo color, puede completar su vestuario con una muceta (capillo corto sobre los hombros que cubre hasta los codos) o una capa eclesiástica.
Libro y pluma por su prolífica producción teológica. Los sostiene, o, sentado, con el libro abierto escribiendo con la pluma.
Cruz y corazón remarcado. Subraya la contemplación y la inspiración divina impresas en sus obras.
Iglesia. Por la aportación de sus escritos teológicos y místicos así como el título de Doctor Seráfico por el que es conocido y por haber sido declarado Doctor de la Iglesia.
TRES Ejemplos artísticos:

Fábulas y parábolas para repensar la vida
A todo el mundo le gustan los cuentos y las historias, tengan o no moraleja, porque desde hace siglos han sido un entretenimiento que vale tanto para el niño como para el adulto. Cuentos, fábulas y parábolas sirven para aprender comportamientos adecuados y descubrir problemas que debemos evitar; nos ayudan a romper la rutina de la cotidianeidad, al sumergirnos durante un instante en otros temas para reflexionar sobre la vida; nos divierten y nos permiten abrir nuestra mente a nuevas experiencias. A todo esto, a "repensar la vida", en definitiva, es a lo que, con su proverbial estilo cercano y desenfadado, nos invita Chema.
Editorial S. Pablo
ISBN 9788428573672
136 páginas
Precio 15.20 euros
San Benito abad, patrono de Europa (11 de julio)
Breve biografía
Benito de Nursia fue un monje y abad que vivió en los siglos V y VI d.C. Fundó varios monasterios y escribió una regla para monasterios que se convirtió en fundamental para el monacato occidental. La Iglesia católica lo venera como patrón de Europa.
La principal fuente su vida espiritual es el segundo libro de los Diálogos del papa Gregorio Magno a finales del siglo VI dedicado íntegramente a san Benito en el que lo presenta como gran asceta, un líder profético de monjes, fundador de monasterios, autor de una regla y hacedor de milagros.
Benito y su hermana gemela Escolástica nacieron en una familia noble cristiana en Nursia (la actual Norcia). En el año 480 d.C. Benito fue a Roma para sus estudios. Se cansó de la vida en Roma, al haber encontrado la vida de sus compañeros disoluta e inmoral, y a sus maestros no cristianos y corruptos. Esto le llevó a abandonar sus estudios en Roma para seguir una vida espiritual. Dejó la ciudad con su fiel nodriza familiar Cirila, que lo acompañó hasta Enfide (la actual Affile). Benito pasó un tiempo viviendo como ermitaño, en aislamiento espiritual en una cueva identificada posteriormente como el Sacro Speco en Subiaco. Los monjes de un monasterio cercano pidieron a Benito, que por entonces era un hombre santo muy conocido, que se convirtiera en su nuevo abad. Sin embargo, su insistencia en una disciplina monástica adecuada le enfrentó a la comunidad, que intentó envenenarlo. Benito escapó milagrosamente del daño y regresó a su cueva. Más tarde estableció 12 monasterios cerca de Subiaco y residió en el 13º como abad. Alrededor del año 529 d.C. dejó Subiaco y, con sus discípulos más devotos, viajó hacia Cassino donde fundó un monasterio en la antigua acrópolis pagana de la colina que domina la ciudad. Aquí escribió la sumamente influyente Regla de los Monasterios sirvió como primer abad del nuevo monasterio hasta su muerte el 21 de marzo, tradicionalmente considerado en 547. Le siguió poco después su hermana Escolástica, que, inusualmente, fue enterrada en la misma tumba.
Miles de monasterios que finalmente llegaron a seguir su Regla también difundieron la veneración de este santo. Según una tradición, las reliquias de San Benito fueron trasladadas al monasterio de Fleury (Francia) en el año 672. Este traslado se celebra litúrgicamente el 11 de julio. En 1947, el Papa Pío XII reconoció a San Benito como el «Padre de Europa». En 1964, el papa Pablo VI lo declaró «Patrón de Europa». En 1980, el papa san Juan Pablo II amplió el grupo de Patronos de Europa, añadiendo a Cirilo y Metodio y a Catalina de Siena, Brígida de Suecia y Edith Stein en 2000.
La fiesta de San Benito se celebra el 11 de julio, día del traslado de sus reliquias aunque los monasterios benedictinos mantienen también la celebración el 21 de marzo, fecha de su fallecimiento.
Fuente: https://osb.org/es/nuestras-raices/san-benito/
Iconografía clásica
Es representado, habitualmente, como un anciano, generalmente barbado y tonsurado, que viste hábito o saya negra propia de la Orden benedictina, que sujeta un báculo abacial con la mano derecha, un libro y puede ir acompañado de un cuervo con un pan en el pico y una copa rota.
- Hábito negro. Simboliza la renuncia a lo terrenal y la muerte al mundo para priorizar en su vida los bienes celestiales. Explícita cuatro valores definitorios del benedictismo: consagración, penitencia, austeridad y entrega a Dios.
Báculo abacial: simboliza la autoridad espiritual sobre la comunidad monástica como su pastor para guiarla y corregirla con caridad pero con firmeza así como para advertirla de los peligros y tentaciones que pueden acechar a la comunidad.
Libro. En ocasiones, abierto, alude a la Regla que escribió como conjunto de normas para ordenar la vida de sus seguidores.
El cuervo con el pan y copa rota. Simbolizan la protección divina ante el mal y la traición. Aluden al intento de asesinato que sufrió por parte de un sacerdote envidioso valiéndose un pan envenenado o de unos monjes rebeldes que lo intentaron con una bebida con veneno, copa que se rompió en pedazos cuando San Benito la bendijo con la señal de la cruz.
Mitra en el suelo. Simboliza la renuncia a la ambición del poder terrenal por el servicio y la generosidad hacia Dios y los demás. Cabe recordar que S. Benito ni fue ordenado sacerdote ni obispo.


La Cruz de San Benito
La siembra y la cosecha Mt 13,1-9 (TOA15-26)
“Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo”. Así dice el Señor en este oráculo que encontramos en el libro de Isaías (Is 55,10-11).
Todo sembrador desea que la semilla que esparce en el campo produzCa un fruto abundante. La palabra de Dios es eficaz y puede producir una abundante cosecha.
Con el salmo responsorial nosotros alabamos al Señor, porque él es quien cuida de la tierra, la riega y la enriquece sin medida (Sal 64,10).
Según san Pablo, vivimos en la esperanza. Pero junto con nosotros, toda la creación espera ser liberada de la esclavitud de la corrupción. También la creación desea dar un buen fruto (cf. Rom 8,18-23).
LA PARÁBOLA Y LA ALEGORÍA
El evangelio propone hoy a nuestra meditación la célebre parábola del sembrador: “Salió el sembrador a sembrar…” (Mt 13,1-23). El sembrador esparce ampliamente la semilla. Pero a la hora de la cosecha los resultados son muy diversos.
• La primera parte es una parábola que se refiere al sembrador. El relato sugiere su generosidad, su confianza y su esperanza. Él conoce bien las diferencias del terreno y los riesgos con los que ha de enfrentarse la semilla. Sin embargo, confía obtener una buena cosecha. Evidentemente el buen sembrador es Dios.
• La segunda parte es una alegoría que se refiere a los destinatarios de la evangelización. Son muchos los que ponen tales dificultades al mensaje que no le permiten producir el fruto deseado por el sembrador. Pero hay algunos que lo reciben con buena voluntad. A la generosidad del sembrador ha de responder la buena acogida de los oyentes del mensaje.
LA HUMILDAD Y EL ORGULLO
Entre la parábola y la alegoría se incluye una frase desconcertante: “Al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene” (Mt 13,12). Sin duda, es un refrán popular, muy semejante a alguno de los proverbios, como este: “Hay quien es generoso y se enriquece, quien ahorra injustamente y se empobrece” (Prov 11,24).
• “Al que tiene se le dará y tendrá de sobra”. Hay algunos que tienen la humildad suficiente para prestar atención a la palabra de Dios, que es un don totalmente gratuito. Esos verán abundar la espléndida cosecha que nace de esa semilla que han acogido.
• “Al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”. Y hay otros que están tan orgullosos de su ciencia y de su piedad que no tienen la humildad para acoger el mensaje de la nueva vida. Esos verán que a fin de cuentas pierden hasta la sabiduría que creían poseer.
La Palabra de Dios, semilla que engendra Mt 13,1-23 (TOA15-26)
1. La parábola del sembrador y su explicación abre estos domingos de lectura continua en los que se nos van a presentar distintas parábolas, que Mateo concentra precisamente en el c. 13. Podemos decir también que esta es una parábola ecológica, por sus símbolos. La semilla que cae en distintas tierras, que después se compara con distintas actitudes, debe ser la Palabra de Dios que conduce nuestra historia, que crea una relación hermosa y llena de sentido.
2. Cuando la historia no se contempla desde el horizonte de la Palabra de Dios, entonces todo se resiste a la armonía, a la fraternidad, a la paz, e incluso a la calidad de vida digna para todos. En todo caso, Jesús, con su parábola -ya que la explicación probablemente procede de la iglesia primitiva que era más timorata-, intentaba decir que, pase lo que pase, la Palabra de Dios siempre produce fruto; basta acogerla desde nuestras posibilidades. Unas veces producirá más y otras menos, pero siempre será luz de nuestra vida. Porque en esto de la luz, de la gracia y de la salvación, la cantidad no cuenta de verdad.
3. Es muy probable que haya sido la iglesia posterior y su moralismo excesivo, la que se haya propuesto acentuar eso de la cantidad como un perfeccionamiento anhelado, y así se refleja en la explicación de la parábola, donde ya todo se centra en el campo que acoge, no en la semilla. Sin embargo, el profeta de Nazaret era menos perfeccionista y quería trasmitir una confianza inaudita en la fuerza de Dios que nos llega por la palabra profética y por la parábola profética del sembrador. El sembrador sabe que no todo lo que siembra se recoge al final, sino que siendo más realista confía "en conjunto" en la semilla que esparce, es decir, en la palabra que ilumina y que salva.
4. Cuando alguien solamente ha podido entregar el 20, o el 60 de su vida (incluso el 30 y el 40), Dios no lo desprecia, sino que lo tiene muy en cuenta. Su amor a los hombres y mujeres que viven en este mundo no le hace despreciar lo que su amor engendra, aunque sea una mínima parte de lo que debería haber sido. Porque para Jesús, en este caso, se trataba de poner de manifiesto la fuerza de la semilla, de la palabra, del evangelio de vida. Porque sin esa semilla, sin esa palabra de gracia y de buenas noticias, no hay manera de que los seres humanos se puedan fiar de Dios y serle fieles. Jesús está sembrado, en esta parábola “el evangelio” frente a le Ley (la Torá). Con el evangelio se entiende que la semilla es gracia; con la ley, lo que vale es la ”producción” en cantidades semejantes a la inversión.
Educar la Inteligencia Espiritual y la Experiencia Religiosa
Este trabajo inaugura un nuevo espacio de diálogo entre la teología y la educación en el que se ha analizado el estado de la cuestión sobre la educación actual de la inteligencia espiritual y la experiencia religiosa.
El libro levanta acta de las ponencias del primer simposio TED (Teología y Educación en Diálogo) convocado por la Delegación Episcopal de Enseñanza de Madrid. Las primeras aportaciones han revisado estas cuestiones desde la perspectiva psicológica y teológica poniendo de manifiesto las evidencias e indicadores más candentes en la actualidad para abrirlas al diálogo con las oportunidades pedagógicas y pastorales.
El rey manso y clemente Mt 11,25-30 (TOA14-26)
“¡Salta de gozo, Sion; alégrate, Jerusalén! Mira que viene tu rey, justo y triunfador, pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna” (Zac 9,9). Es cierto que los profetas tienen por misión denunciar la injusticia y la opresión. Pero en su misión está también anunciar la buena noticia de la paz y de la alegría y suscitar la esperanza entre las gentes.
Eso es lo que hace el profeta Zacarías al exhortar a Jerusalén a recibir con alegría al Mesías del Señor. Es anunciado como un rey justo y victorioso que “dictará la paz a las naciones”. Pero entrará en su ciudad con un espíritu de mansedumbre y de pobreza.
Con el salmo responsorial, nosotros reconocemos a Dios como nuestro rey, clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad (Sal 144).
En la segunda lectura, san Pablo dice a los romanos que el Espíritu de Cristo habita en ellos (Rom 8,9-13). Gracias a ese Espíritu, podrán dar muerte a las obras de la carne para vivir de forma espiritual. Evidentemente, ese aviso es válido también para todos nosotros.
SENCILLOS Y MARGINADOS
El texto evangélico de este domingo (Mt 11,25-30) recuerda una hermosa oración de Jesús: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla”. Con razón se dice que esta acción de gracias parece evocar el canto de María con motivo de su visita a Isabel.
Jesús vive de cara a su Padre celestial. Pero esa atención no le impide prestar atención a su familia terrenal. Mantiene una estrecha intimidad con su Padre. Pero sus ojos se fijan también en las personas que le siguen por los caminos, hambrientas de pan y de esperanza.
Esta acción de gracias a Dios nos da a conocer la sensibilidad con la que Jesús observa y acoge los sufrimientos de todos los sencillos y marginados en la sociedad. Todos ellos son sus hermanos. Realmente, en Jesús de Nazaret se ha hecho presente aquel Mesías de corazón manso y humilde, que prometía a Jerusalén el profeta Zacarías.
SERENIDAD Y ARMONÍA
A todos los atribulados Jesús dirige su exhortación y su promesa: “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas” (Mt 11,29).
• “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí”. El yugo une a los bueyes para que puedan tirar del carro. Pero el yugo era también un balancín, flexible y ligero, que se acomodaba sobre la espalda. Gracias al yugo de Jesús podemos llevar con más facilidad nuestras cargas.
• “Soy manso y humilde de corazón”. Según santa Teresa de Calcuta, “si la persona es humilde no la perturbarán ni la alabanza ni la ignominia, porque se conoce y sabe quién es en realidad”. La mansedumbre y la humildad revelan la verdad del ser humano. Nadie llega a ser más que los demás, por mucho que pretenda imponerse a ellos.
• “Encontraréis descanso para vuestras almas”. El aislamiento de la persona puede traer descanso a su cuerpo, pero también puede aumentar la inquietud de su espíritu. El verdadero descanso brota de un corazón sencillo y humilde, cercano y compasivo, amoroso y confiado.
El Dios de Jesús, un “padre” entrañable Mt 11,25-30 (TOA14-26)
1. El evangelio de este domingo es uno de los textos más hermosos del evangelio de Mateo, que no se prodiga precisamente en el misterio de la gratuidad de Dios. Lucas 10,21, para introducir estas mismas expresiones, (quiere ello decir que ambos evangelistas tienen una fuente común, la conocida como documento o evangelio Q), ha recurrido a uno de sus elementos teológicos más notorios en su obra: estas palabras las pronuncia Jesús lleno del Espíritu Santo. De esta manera, pues, se asumiría en la liturgia de hoy la fuerza y radicalidad del texto de la carta a los Romanos. Por otra parte, también se ha visto en este texto evangélico el cumplimiento del oráculo de Zacarías 9,9-10.
2. Se ha escrito y se ha hablado mucho del Dios de Jesús y cada generación ha de interrogarse sobre ello, porque ese Dios hay que descubrirlo en el evangelio. En este caso podríamos aplicar ese famoso "criterio de disimilitud" con el que los especialistas han tratado de fijar las palabras auténticas de la predicación de Jesús. Es verdad que sobre este criterio se ha encarecido mucho y a veces las discusiones se extreman: lo que no es del judaísmo, o por el contrario, de la comunidad primitiva, es de Jesús. Este texto de Q, sin duda, es de esos textos absolutos. Ni en el judaísmo oficial se pensaba así de Dios, ni entre los primeros cristianos se lo hubieran imaginado tal como hoy aparece en este texto de alabanza y acción de gracias de Jesús. Por tanto, tampoco se hubieran atrevido a poner en boca de Jesús palabras como estas, tan audaces y determinantes. Con los retoques pertinentes que la tradición siempre articula (aquí se usa páter, en griego, y no Abbâ, aunque se reconoce que los vv. 25-26 están recargados de sustratos arameos), nos acercamos mucho a la experiencia más determinante que Jesús tenía de su Dios. Estamos hablando de la experiencia humana de Jesús, del profeta, no debemos entenderlas, ni interpretarlas todavía, en clave trinitaria.
3. Jesús, pues, rompiendo con toda clase de preconcepciones sobre Dios, sobre la religión, sobre la cercanía del amor divino y de la gracia, reta a sus oyentes -aunque estas palabras las dirige a sus discípulos-, para que definitivamente se echen en las manos de Dios. ¿Por qué? porque se trata de un Dios distinto de como se le había concebido hasta ahora y, consiguientemente, de unas relaciones distintas con Él. No son los sabios, los poderosos, o los que más saben, los que lo tienen más fácil para entender al Dios de Jesús. Esa es la primera lección, lo más importante, aunque tampoco es una condena de la teología, de los teólogos o de los místicos. Pero es verdad que Jesús quiere abrir el misterio de Dios a toda la gente y, especialmente, a los más alejados, incluso a los menos "espiritualistas".
4. Es posible que esto le haya valido en la historia la acusación de que su Dios es un Dios de ignorantes y de desgraciados de este mundo, como si Jesús lo hubiera creado desde un cierto resentimiento contra la sociedad de su tiempo. Y la verdad es que tomando expresiones del filósofo Nietzsche, el que había predicho la muerte de Dios, este Dios de Jesús es tan humano, que no lo soportan los espíritus soberbios, los que se creen con espíritu prometéico. El instinto de Jesús para descubrir a Dios nos ofrece a todos la posibilidad de un Dios maravilloso, humano y entrañable.
(Fuente: dominicos predicación)
Iconografía de Sto. Tomás apóstol (3 de julio). Obras + versión color y colorear
Además de la duda del santo ante la resurrección del Señor hay tres representaciones muy extendidas de Tomás aunque la tercera se antoja menos frecuente:
1. APÓSTOL CON LA LANZA, portando el instrumento de su martirio.
2. APÓSTOL CON ESCUADRA (que puede enriquecerse con compás y otros instrumentos) en alusión a su faceta de constructor.
3, APÓSTOL Y CINTURÓN. La Leyenda Dorada narra que, al estar próxima las muerte de la Virgen María, un ángel aviso a Tomás quien se puso en camino para despedirse de la Señora. Pero al estar tan lejos no llegó a tiempo sino que, de lejos, vio como María era asunta a los cielos. La Virgen recompensó la acción del apóstol regalándole el cinturón que ceñía su túnica.
Iconografía del apóstol Tomás. La Duda Jn 20,19-29
LA DUDA DE TOMÁS ante el resucitado, ejemplo de la fe sincera y desbordante ante quien Dios y Hombre, el Hijo de DIOS.
Cita bíblica: Jn 20,19-29
19 Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con vosotros!». 20 Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. 21 Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con vosotros! Como el Padre me envió a mí, yo también os envío a vosotros»
22 Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Recibid al Espíritu Santo. 23 Los pecados serán perdonados a los que se los perdonen, y serán retenidos a los que se los retengan».
24 Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. 25 Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!». El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré».
26 Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con vosotros!».
27 Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe».
28 Tomas respondió: «¡SEÑOR MÍO y DIOS MÍO!.
29 Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!».
Ejemplo 1

Ejemplo 3:










































