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San Benito abad, patrono de Europa (11 de julio)

Breve biografía

Benito de Nursia fue un monje y abad que vivió en los siglos V y VI d.C. Fundó varios monasterios y escribió una regla para monasterios que se convirtió en fundamental para el monacato occidental. La Iglesia católica lo venera como patrón de Europa. 

La principal fuente su vida espiritual es el segundo libro de los Diálogos del papa Gregorio Magno a finales del siglo VI dedicado íntegramente a san Benito en el que lo presenta como gran asceta, un líder profético de monjes, fundador de monasterios, autor de una regla y hacedor de milagros. 

Benito y su hermana gemela Escolástica nacieron en una familia noble cristiana en Nursia (la actual Norcia). En el año 480 d.C. Benito fue a Roma para sus estudios. Se cansó de la vida en Roma, al haber encontrado la vida de sus compañeros disoluta e inmoral, y a sus maestros no cristianos y corruptos. Esto le llevó a abandonar sus estudios en Roma para seguir una vida espiritual. Dejó la ciudad con su fiel nodriza familiar Cirila, que lo acompañó hasta Enfide (la actual Affile). Benito pasó un tiempo viviendo como ermitaño, en aislamiento espiritual en una cueva identificada posteriormente como el Sacro Speco en Subiaco. Los monjes de un monasterio cercano pidieron a Benito, que por entonces era un hombre santo muy conocido, que se convirtiera en su nuevo abad. Sin embargo, su insistencia en una disciplina monástica adecuada le enfrentó a la comunidad, que intentó envenenarlo. Benito escapó milagrosamente del daño y regresó a su cueva. Más tarde estableció 12 monasterios cerca de Subiaco y residió en el 13º como abad. Alrededor del año 529 d.C. dejó Subiaco y, con sus discípulos más devotos, viajó hacia Cassino donde fundó un monasterio en la antigua acrópolis pagana de la colina que domina la ciudad. Aquí escribió la sumamente influyente Regla de los Monasterios sirvió como primer abad del nuevo monasterio hasta su muerte el 21 de marzo, tradicionalmente considerado en 547. Le siguió poco después su hermana Escolástica, que, inusualmente, fue enterrada en la misma tumba. 

Miles de monasterios que finalmente llegaron a seguir su Regla también difundieron la veneración de este santo. Según una tradición, las reliquias de San Benito fueron trasladadas al monasterio de Fleury (Francia) en el año 672. Este traslado se celebra litúrgicamente el 11 de julio. En 1947, el Papa Pío XII reconoció a San Benito como el «Padre de Europa». En 1964, el papa Pablo VI lo declaró «Patrón de Europa». En 1980, el papa san Juan Pablo II amplió el grupo de Patronos de Europa, añadiendo a Cirilo y Metodio y a Catalina de Siena, Brígida de Suecia y Edith Stein en 2000. 

La fiesta de San Benito se celebra el 11 de julio, día del traslado de sus reliquias aunque los monasterios benedictinos mantienen también la celebración el 21 de marzo, fecha de su fallecimiento.

Fuente: https://osb.org/es/nuestras-raices/san-benito/

Iconografía clásica

Es representado, habitualmente, como un anciano, generalmente barbado y tonsurado, que viste hábito o saya negra propia de la Orden benedictina, que sujeta un báculo abacial con la mano derecha, un libro y puede ir acompañado de un cuervo con un pan en el pico y una copa rota.

- Hábito negro. Simboliza la renuncia a lo terrenal y la muerte al mundo para priorizar en su vida los bienes celestiales. Explícita cuatro valores definitorios del benedictismo: consagración, penitencia, austeridad y entrega a Dios.

Báculo abacial: simboliza la autoridad espiritual sobre la comunidad monástica como su pastor para guiarla y corregirla con caridad pero con firmeza así como para advertirla de los peligros y tentaciones que pueden acechar a la comunidad.

Libro. En ocasiones, abierto, alude a la Regla que escribió como conjunto de normas para ordenar la vida de sus seguidores.

El cuervo con el pan y copa rota. Simbolizan la protección divina ante el mal y la traición. Aluden al intento de asesinato que sufrió por parte de un sacerdote envidioso valiéndose un pan envenenado o de unos monjes rebeldes que lo intentaron con una bebida con veneno, copa que se rompió en pedazos cuando San Benito la bendijo con la señal de la cruz.

Mitra en el suelo. Simboliza la renuncia a la ambición del poder terrenal por el servicio y la generosidad hacia Dios y los demás. Cabe recordar que S. Benito ni fue ordenado sacerdote ni obispo.


S. Benito abad
Francisco de Casas. 1742
Talla de Madera
Iglesia de S. Martin Pinario (Santiago de Compostela)




S. Benito abad
Alonso Berruguete. Ca. 1527
Museo Nacional de la Escultura. Valladolid




La Cruz de San Benito

 


La siembra y la cosecha Mt 13,1-9 (TOA15-26)

 “Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come,  así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo”. Así dice el Señor en este oráculo que encontramos en el libro de Isaías (Is 55,10-11). 

Todo sembrador desea que la semilla que esparce en el campo produzCa un fruto abundanteLa palabra de Dios es eficaz y puede producir una abundante cosecha.  

Con el salmo responsorial nosotros alabamos al Señor, porque él es quien cuida de la tierra, la riega y la enriquece sin medida (Sal 64,10). 

Según san Pablo, vivimos en la esperanza. Pero junto con nosotros, toda la creación espera ser liberada de la esclavitud de la corrupción. También la creación desea dar un buen fruto (cf. Rom 8,18-23).

LA PARÁBOLA Y LA ALEGORÍA 

El evangelio propone hoy a nuestra meditación la célebre parábola del sembrador: “Salió el sembrador a sembrar…” (Mt 13,1-23).  El sembrador esparce ampliamente la semilla. Pero a la hora de la cosecha los resultados son  muy diversos 

• La primera parte es una parábola que se refiere al sembrador. El relato sugiere su generosidad,  su confianza y su esperanza. Él conoce bien las diferencias del terreno y los riesgos con los que ha de enfrentarse la semilla. Sin embargo, confía obtener una buena cosecha. Evidentemente el buen sembrador es Dios.

• La segunda parte es una alegoría que se refiere a los destinatarios de la evangelización. Son muchos los que ponen tales dificultades al mensaje que no le permiten producir el fruto deseado por el sembrador. Pero hay algunos que lo reciben con buena voluntad. A la generosidad del sembrador ha de responder la buena acogida de los oyentes del mensaje. 

LA HUMILDAD Y EL ORGULLO

Entre la parábola y la alegoría se incluye una frase desconcertante: “Al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene” (Mt 13,12). Sin duda, es un refrán popular, muy semejante a alguno de los proverbios, como este: “Hay quien es generoso y se enriquece, quien ahorra injustamente y se empobrece” (Prov 11,24).

• “Al que tiene se le dará y tendrá de sobra”. Hay algunos que tienen la humildad suficiente para prestar atención a la palabra de Dios, que es un don totalmente gratuito. Esos verán abundar la espléndida cosecha que nace de esa semilla que han acogido.

• “Al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”. Y hay otros que están tan orgullosos de su ciencia y de su piedad que no tienen la humildad para acoger el mensaje de la nueva vida. Esos verán que a fin  de cuentas pierden hasta la sabiduría que creían poseer.

La Palabra de Dios, semilla que engendra Mt 13,1-23 (TOA15-26)

1. La parábola del sembrador y su explicación abre estos domingos de lectura continua en los que se nos van a presentar distintas parábolas, que Mateo concentra precisamente en el c. 13. Podemos decir también que esta es una parábola ecológica, por sus símbolos. La semilla que cae en distintas tierras, que después se compara con distintas actitudes, debe ser la Palabra de Dios que conduce nuestra historia, que crea una relación hermosa y llena de sentido.

2. Cuando la historia no se contempla desde el horizonte de la Palabra de Dios, entonces todo se resiste a la armonía, a la fraternidad, a la paz, e incluso a la calidad de vida digna para todos. En todo caso, Jesús, con su parábola -ya que la explicación probablemente procede de la iglesia primitiva que era más timorata-, intentaba decir que, pase lo que pase, la Palabra de Dios siempre produce fruto; basta acogerla desde nuestras posibilidades. Unas veces producirá más y otras menos, pero siempre será luz de nuestra vida. Porque en esto de la luz, de la gracia y de la salvación, la cantidad no cuenta de verdad.

3. Es muy probable que haya sido la iglesia posterior y su moralismo excesivo, la que se haya propuesto acentuar eso de la cantidad como un perfeccionamiento anhelado, y así se refleja en la explicación de la parábola, donde ya todo se centra en el campo que acoge, no en la semilla. Sin embargo, el profeta de Nazaret era menos perfeccionista y quería trasmitir una confianza inaudita en la fuerza de Dios que nos llega por la palabra profética y por la parábola profética del sembrador. El sembrador sabe que no todo lo que siembra se recoge al final, sino que siendo más realista confía "en conjunto" en la semilla que esparce, es decir, en la palabra que ilumina y que salva.

4. Cuando alguien solamente ha podido entregar el 20, o el 60 de su vida (incluso el 30 y el 40), Dios no lo desprecia, sino que lo tiene muy en cuenta. Su amor a los hombres y mujeres que viven en este mundo no le hace despreciar lo que su amor engendra, aunque sea una mínima parte de lo que debería haber sido. Porque para Jesús, en este caso, se trataba de poner de manifiesto la fuerza de la semilla, de la palabra, del evangelio de vida. Porque sin esa semilla, sin esa palabra de gracia y de buenas noticias, no hay manera de que los seres humanos se puedan fiar de Dios y serle fieles. Jesús está sembrado, en esta parábola “el evangelio” frente a le Ley (la Torá). Con el evangelio se entiende que la semilla es gracia; con la ley, lo que vale es la ”producción” en cantidades semejantes a la inversión.

Educar la Inteligencia Espiritual y la Experiencia Religiosa


Este trabajo inaugura un nuevo espacio de diálogo entre la teología y la educación en el que se ha analizado el estado de la cuestión sobre la educación actual de la inteligencia espiritual y la experiencia religiosa.

El libro levanta acta de las ponencias del primer simposio TED (Teología y Educación en Diálogo) convocado por la Delegación Episcopal de Enseñanza de Madrid. Las primeras aportaciones han revisado estas cuestiones desde la perspectiva psicológica y teológica poniendo de manifiesto las evidencias e indicadores más candentes en la actualidad para abrirlas al diálogo con las oportunidades pedagógicas y pastorales.

Las otras aportaciones se han centrado en las implicaciones pedagógicas y pastorales de la espiritualidad y la experiencia religiosa a la luz de las etapas del desarrollo evolutivo de los niños y jóvenes.
Los contenidos de Educar la inteligencia espiritual y la experiencia religiosa se complementan con estudios sobre la espiritualidad de la infancia, donde se mira a Dios desde los ojos de los niños y niñas, siguiendo a María Montessori, explorando algunas consecuencias para la pedagogía y la formación del profesorado. También se analiza en este libro la metodología de Aprendizaje y Servicio y sus contribuciones al desarrollo de la inteligencia espiritual, así como los nuevos contextos de la educación y el lugar de lo religioso en el desarrollo y madurez humana.

Autor: José Luis Guzón Nestar y Carlos Esteban Garcés
Editorial PPC
ISBN 9788428843133
192 páginas
Precio 18 euros

El rey manso y clemente Mt 11,25-30 (TOA14-26)

“¡Salta de gozo, Sion; alégrate, Jerusalén! Mira que viene tu rey, justo y triunfador, pobre  y montado en un borrico, en un pollino de asna” (Zac 9,9). Es cierto que los profetas tienen por misión denunciar la injusticia y la opresión. Pero en su misión está también anunciar la buena  noticia de la paz y de la alegría y suscitar la esperanza entre las gentes.

Eso es lo que hace el profeta Zacarías al exhortar a Jerusalén a recibir con  alegría al Mesías del Señor. Es anunciado como un rey justo y victorioso que “dictará la paz a las naciones”. Pero entrará en su ciudad con un espíritu de  mansedumbre y de pobreza.  

Con el salmo responsorial, nosotros reconocemos a Dios como nuestro rey, clemente y  misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad (Sal 144).

En la segunda lectura, san Pablo dice a los romanos que el Espíritu de Cristo habita en ellos (Rom 8,9-13). Gracias a ese Espíritu, podrán dar muerte a las obras de la carne para vivir de forma espiritual. Evidentemente, ese aviso es válido también para todos nosotros.

SENCILLOS Y MARGINADOS

El texto evangélico de este domingo (Mt 11,25-30) recuerda una hermosa oración de Jesús: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla”. Con razón se dice que esta acción de gracias parece evocar el canto de María con motivo de su visita a Isabel.

Jesús vive de cara a su Padre celestial. Pero esa atención no le impide prestar atención a su familia terrenal. Mantiene una estrecha intimidad con su Padre. Pero sus ojos se fijan también en las personas que le siguen por los caminos, hambrientas de pan y de esperanza. 

Esta acción de gracias a Dios nos da a conocer la sensibilidad con la que Jesús observa y acoge los sufrimientos de todos los sencillos y marginados en la sociedad. Todos ellos son sus hermanos. Realmente, en Jesús de Nazaret se ha hecho presente aquel Mesías de corazón manso y humilde, que prometía a Jerusalén el profeta Zacarías.

SERENIDAD Y ARMONÍA

A todos los atribulados Jesús dirige su exhortación y su promesa:  “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis  descanso para vuestras almas” (Mt 11,29).  

• “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí”. El yugo une a los bueyes para que puedan tirar del carro. Pero el yugo era también un balancín, flexible y ligero, que se acomodaba sobre la espalda. Gracias al yugo de Jesús podemos llevar con más facilidad nuestras cargas.

• “Soy manso y humilde de corazón”. Según santa Teresa de Calcuta, “si la persona es humilde no la perturbarán ni la alabanza ni la ignominia, porque se conoce y sabe quién es en realidad”. La mansedumbre y la humildad revelan la verdad del ser humano. Nadie llega a ser  más que los demás, por mucho que pretenda imponerse a ellos. 

• “Encontraréis descanso para vuestras almas”. El aislamiento de la persona puede traer descanso a su cuerpo, pero también puede aumentar la inquietud de su espíritu. El verdadero descanso brota de un corazón sencillo y humilde, cercano y compasivo, amoroso y confiado.

El Dios de Jesús, un “padre” entrañable Mt 11,25-30 (TOA14-26)

1. El evangelio de este domingo es uno de los textos más hermosos del evangelio de Mateo, que no se prodiga precisamente en el misterio de la gratuidad de Dios. Lucas 10,21, para introducir estas mismas expresiones, (quiere ello decir que ambos evangelistas tienen una fuente común, la conocida como documento o evangelio Q), ha recurrido a uno de sus elementos teológicos más notorios en su obra: estas palabras las pronuncia Jesús lleno del Espíritu Santo. De esta manera, pues, se asumiría en la liturgia de hoy la fuerza y radicalidad del texto de la carta a los Romanos. Por otra parte, también se ha visto en este texto evangélico el cumplimiento del oráculo de Zacarías 9,9-10.

2. Se ha escrito y se ha hablado mucho del Dios de Jesús y cada generación ha de interrogarse sobre ello, porque ese Dios hay que descubrirlo en el evangelio. En este caso podríamos aplicar ese famoso "criterio de disimilitud" con el que los especialistas han tratado de fijar las palabras auténticas de la predicación de Jesús. Es verdad que sobre este criterio se ha encarecido mucho y a veces las discusiones se extreman: lo que no es del judaísmo, o por el contrario, de la comunidad primitiva, es de Jesús. Este texto de Q, sin duda, es de esos textos absolutos. Ni en el judaísmo oficial se pensaba así de Dios, ni entre los primeros cristianos se lo hubieran imaginado tal como hoy aparece en este texto de alabanza y acción de gracias de Jesús. Por tanto, tampoco se hubieran atrevido a poner en boca de Jesús palabras como estas, tan audaces y determinantes. Con los retoques pertinentes que la tradición siempre articula (aquí se usa páter, en griego, y no Abbâ, aunque se reconoce que los vv. 25-26 están recargados de sustratos arameos), nos acercamos mucho a la experiencia más determinante que Jesús tenía de su Dios. Estamos hablando de la experiencia humana de Jesús, del profeta, no debemos entenderlas, ni interpretarlas todavía, en clave trinitaria.

3. Jesús, pues, rompiendo con toda clase de preconcepciones sobre Dios, sobre la religión, sobre la cercanía del amor divino y de la gracia, reta a sus oyentes -aunque estas palabras las dirige a sus discípulos-, para que definitivamente se echen en las manos de Dios. ¿Por qué? porque se trata de un Dios distinto de como se le había concebido hasta ahora y, consiguientemente, de unas relaciones distintas con Él. No son los sabios, los poderosos, o los que más saben, los que lo tienen más fácil para entender al Dios de Jesús. Esa es la primera lección, lo más importante, aunque tampoco es una condena de la teología, de los teólogos o de los místicos. Pero es verdad que Jesús quiere abrir el misterio de Dios a toda la gente y, especialmente, a los más alejados, incluso a los menos "espiritualistas".

4. Es posible que esto le haya valido en la historia la acusación de que su Dios es un Dios de ignorantes y de desgraciados de este mundo, como si Jesús lo hubiera creado desde un cierto resentimiento contra la sociedad de su tiempo. Y la verdad es que tomando expresiones del filósofo Nietzsche, el que había predicho la muerte de Dios, este Dios de Jesús es tan humano, que no lo soportan los espíritus soberbios, los que se creen con espíritu prometéico. El instinto de Jesús para descubrir a Dios nos ofrece a todos la posibilidad de un Dios maravilloso, humano y entrañable.

(Fuente: dominicos predicación)

Iconografía de Sto. Tomás apóstol (3 de julio). Obras + versión color y colorear

Además de la duda del santo ante la resurrección del Señor hay tres representaciones muy extendidas de Tomás aunque la tercera se antoja menos frecuente: 

1. APÓSTOL CON LA LANZA, portando el instrumento de su martirio.


Sto. Tomás 
Diego Velázquez. 1618-20
Óleo sobre lienzo
Museo de Bellas Artes de Orleáns (Francia)


2. APÓSTOL CON ESCUADRA (que puede enriquecerse con compás y otros instrumentos) en alusión a su faceta de constructor.


Sto. Tomás 
Ippolito Scalza. 1587
Mármol blanco
Catedral de Orvieto (Italia)



3, APÓSTOL Y CINTURÓN. La Leyenda Dorada narra que, al estar próxima las muerte de la Virgen María, un ángel aviso a Tomás quien se puso en camino para despedirse de la Señora. Pero al estar tan lejos no llegó a tiempo sino que, de lejos, vio como María era asunta a los cielos. La Virgen recompensó la acción del apóstol regalándole el cinturón que ceñía su túnica.



Santo Tomás
Talla anónima. Siglo XVI
Iglesia de Santo Tomás. Sanchonuño (Segovia)








Iconografía del apóstol Tomás. La Duda Jn 20,19-29

LA DUDA DE TOMÁS ante el resucitado, ejemplo de la fe sincera y desbordante ante quien Dios y Hombre, el Hijo de DIOS.

Cita bíblica: Jn 20,19-29

19 Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con vosotros!». 20 Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. 21 Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con vosotros! Como el Padre me envió a mí, yo también os envío a vosotros»

22 Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Recibid al Espíritu Santo. 23 Los pecados serán perdonados a los que se los perdonen, y serán retenidos a los que se los retengan».

24 Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. 25 Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!». El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré».

26 Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con vosotros!».

27 Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe».

28 Tomas respondió: «¡SEÑOR MÍO y DIOS MÍO!.

29 Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!».

Ejemplo 1


Duda de Sto. Tomás
Primer maestro de Silos ca.1130
Claustro del monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos)



Ejemplo 2:

Duda de Sto. Tomás
Vicente López Portaña. 1849
 Óleo sobre lienzo
Iglesia de Sto. Tomás de Toledo




Ejemplo 3:


Duda de Sto. Tomás
Andrea del Verrocchio. 1467-83
Escultura de bronce
Museo de Orsanmichele Florencia (Italia)













Santo Tomás (3 de julio). Biografía y Leyenda

Breve biografía

Santo Tomás Apóstol era judío y pescador de oficio. Fue elegido por el SEÑOR Cristo para formar parte del grupo de sus apostoles.
 
Se le conoce por su incredulidad después de la muerte del Señor. Estando Tomás ausente, Jesús se apareció a los discípulos. Cuando los demás se lo comentaron él se negó a creerlo: "Si no veo en sus manos la huella de los clavos y pongo el dedo en los agujeros de los clavos y si no meto la mano en su costado, no creeré". Ocho días más tarde, cuando Jesús se encontraba con los discípulos, se dirigió a Tomás y le dijo: "Pon aquí tu dedo y mira mis manos: dame tu mano y ponla en mi costado. Y no seas incrédulo, sino creyente." Tomás cayó de rodillas y exclamó: "SEÑOR MÍO y DIOS MÍO!" Jesús replicó: "Has creido, Tomás, porque me has visto. Bienaventurados quienes han creído sin haber visto." Jn 20,24-29. Es el confesión de fe que reconoce la HUMANIDAD Y LA DIVINIDAD de Cristo resucitado.
 
El Martirologio Romano, que combina varias leyendas, afirma que Santo Tomás predicó el Evangelio a los partos, medos, persas e hircanios, y que después pasó a la India y fue martirizado en "Calamina". Conmemora el 3 de julio la traslación de las reliquias de Santo Tomás a Edesa. En el Malabar y en todas las iglesias sirias dicha fecha es la de la fiesta principal, pues el martirio tuvo lugar el 3 de julio del año 72.

Predicación de Tomás en la India (según la Leyenda dorada)

Según la tradición-leyenda, Tomás emprendió viaje de predicación hacia las tierras lejanas de Asia. En el puerto palestino de Cesarea, un emisario del reto de la India buscaba un arquitecto para que considera un palacio para su señor. Logró convencer al apóstol que se embarcó así hacia la corte real.

Al llegar, el rey Gondofares, le entrego riquezas para sufragar la construcción. No obstante, Tomás lo repartió entre los pobres y se dedicó a predicar el Evangelio. Al descubrir el engaño, el rey mandó encarcelarlo y torturarlo. Poco antes de ejecutar al apóstol, un hermano difunto del rey se le apareció al monarca y le comunicó que había sido construido un hermoso Paleo en el cielo gracias a las acciones caritativas de Tomás.

Asombrado, el rey se convirtió y fue bautizado. Sin embargo, varios altos mandatarios, viendo peligrar su influencia y la figura emergente del apóstol, conspiraron para matarlo. Y en una emboscada lo atravesaron con lanzas hasta su muerte.

Leyenda de Santo Tomás apóstol
Lorenzo de Villa. 1525-1531
Óleo sobre tabla
Retablo mayor. Basílica de S. Isidoro de León


Para pensar sobre el Universo observable



 

Vengan a mí y descansen Mt 11,25-30 (TOA14-26)


 

Iconografía y simbología de S. Pedro apóstol. Ejemplos (2)

Añadimos dos ejemplos más de la iconografía petrina. En este caso, su martirio y su representación pontifical:



Martirio de S. Pedro apóstol
Caravaggio
óleo sobre lienzo c.1600
Sta. María di Popolo. Roma (Italia)






San Pedro, apóstol (pontifical)
Cosme Damián Bas
Talla en madera de pino. 1573
Catedral del Salvador. Albarracín (Teruel)








¿Qué es la acogida? Mt 10, 37-42

 

Iconografía y simbología de S. Pedro apóstol. Ejemplos (1)

 Iconografía de S. Pedro

Se le representa como una persona de edad madura y barbado con un color de pelo que oscila entre el canoso o un castaño oscuro.

Viste indumentaria tradicional de túnica azul, símbolo de su sencilla humanidad que es revestida por la gracia divina, y túnica roja u ocre que encierra diversos significados (sangre derramada en el martirio, inundado por los dones del Espíritu Santo para su labor, amor al Señor...)

Es tradicional también su representación como sumo pontífice con vestimentas y objetos litúrgicos: alba, cíngulo, casulla y capa, con tiara triple sobre la cabeza que significan los tres poderes que reúne  como Padre de reyes y príncipes (poder terrenal y político), Rector del mundo (autoridad sobre el orbe y los fieles) y Vicario de Cristo (máximo poder y autoridad espiritual en la tierra)

Atributos artísticos más frecuentes:

Las llaves, que simbolizan el poder otorgado por Cristo para el perdón o no de los pecados que  también se interpreta como la concesión del poder temporal-terrenal y espiritual dado por Cristo a la Iglesia.

El gallo, que recuerda sus tres negaciones a Jesús

La cruz invertida, que recuerda su martirio.

Libro, anuncio de la Buena Noticia en la misión de continuar la labor evangelizadora de Jesús

Barca o red, en menor medida, recordando su origen sencillo y el mensaje de su llamada a "pescar hombres" a partir de entonces.

Dos ejemplos:


S. Pedro
Anónimo 1901
Iglesia S. Pedro de Boñar (León)







Negaciones de S. Pedro apóstol
Óleo sobre lienzo
Anónimo s. XVII
Museo diocesano de Ciudad Real




Los enviados y la comunidad Mt 10, 37-42 (TOA13-26)

Un matrimonio de Sunam suele recibir al profeta Eliseo y decide preparar una habitación en la terraza de su casa para recibirlo cada vez que pase por allí.

La hospitalidad hacia el profeta, recibe de Dios el premio de una fecundidad siempre esperada. Aconsejado por Guejazí, su criado, Eliseo promete a aquel matrimonio que el año próximo por la misma época, la mujer estaría ya abrazando a un hijo (2 Re 4,8-14).

En el salmo responsorial, podemos nosotros prometer nuestra gratitud a nuestro Dios: “Cantaré eternamente las misericordias del Señor” (Sal 88).

No es vana nuestra canción. San Pablo nos ha dicho que los redimidos por Cristo, hemos de considerarnos muertos al pecado para vivir con él una vida nueva (Rom 6,3-11).

LA PAGA DEL JUSTO

En el evangelio de este domingo se recuerda el discurso de misión, en el que Jesús dirige a sus apóstoles cuatro advertencias sobre el desprendimiento que se pide al enviado y tres gestos de hospitalidad que se esperan de una comunidad cristiana ideal:

- Habrá de acoger a los enviados como si acogiera al Señor que los envía.

- Habrá de recibir a los profetas, no solo por cortesía, sino tan solo por ser profetas.

- Habrá de mostrarse siempre hospitalaria con los discípulos del Maestro. (Mt 10,37-42).

Una y otra vez se insiste en los avisos de Jesús. “El que no me sigue no es digno de mí”. “El que pierda su vida por mí, la encontrará”. “El que os recibe, me recibe a mí”.  

  Él motiva las decisiones radicales del creyente. Solo por él se puede entregar la vida. Es él quien es recibido cuando se recibe a sus mensajeros y a sus discípulos.

Con todo, hay una frase que parece ser el resumen de todas las demás: “El que recibe a un justo por ser justo, tendrá paga de justo”. Quien recibe a un justo, recibirá la recompensa del Justo que con él se ha identificado.

LOS CAMINOS DEL MUNDO

El verbo “recibir” aparece muchas veces en la boca de Jesús, como un eco de la   hospitalidad propia de su pueblo. En realidad, ahora suena como el signo del reino de la gratuidad que él anunciaba.

• “El que os recibe a vosotros, me recibe a mí”. Con estas palabras, el Maestro se identifica con sus apóstoles. Como se ve, invita a las comunidades cristianas de ahora y de siempre a no mirar con nostalgia los tiempos de la primera comunidad. No tuvieron más privilegio los que oyeron a Jesús que los que en el día de hoy prestan atención a sus enviados.

• “El que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado”. Con esta expresión el Maestro se identifica con el Padre celestial. El que envía a sus discípulos es a su vez un enviado. Puede pedir fidelidad a la misión, porque él ha sido fiel a la misión que le ha sido confiada.  También hoy, quien cree en Jesús no se aleja de Dios, sino todo lo contrario.

Las verdaderas radicalidades evangélicas Mt 10,37-42 (TOA13-26)

 El evangelio de este domingo vuelve sobre el "discurso de misión". Mateo señala para su comunidad que ser discípulo y seguidor de Jesús lleva consigo el vivir en conflicto. Perseverar en el discipulado supone romper ciertas tradiciones que nos atan, hasta las más familiares. No se trata de romper afectos familiares, sino lazos que no nos dejan libres. En un "crescendo" eficaz de la alternativa radical que se nos presenta en esta parte del discurso misionero, se pone de manifiesto que cuando la familia nos impone sus  criterios de amor o de odio, de intereses mundanos o de herencia, el discípulo estará en conflicto. Pero Mateo pone de manifiesto que nadie puede estar por encima del evangelio. Jesús, al pedir amarle a El más que a la familia, no está desestabilizándola; está proponiendo una nueva forma de ser hijo, de ser padre o madre y de ser hermano. Estos dichos son famosos, porque algunos discípulos itinerantes los llevaron hasta sus últimas consecuencias, como se refleja en el documento que le sirve a Mateo (Documento Q) para elaborar estas enseñanzas.

El "seguimiento" de Jesús, en verdad, es algo que está lleno de 'radicalidades". Las cosas radicales son aquellas sin las cuales no es posible que nada subsista. El evangelio no podría ser el evangelio si se imponen a los discípulos otros criterios distintos de autoridad y prestigio. Los "dichos" de Jesús recogidos en este discurso están expresados semíticamente y pueden sonar a algo imposible: ¿es posible odiar al padre y a la madre por seguir a Jesús? ¡sería un "contra-dios"! Pero quieren decir algo muy importante. Incluso sabemos que este tipo de "dichos" de Jesús sobre aborrecer a la familia y llevar la cruz obedece a actitudes escatológicas de algunos grupos cristianos que fueron más allá de lo que Jesús quería exigir.

Es una nueva propuesta en la que no se imponen o no se deben imponer imperiosamente los lazos de sangre, el clan familiar, la cultura heredada, los criterios impositivos de los más fuertes o de lo que siempre se debe hacer. El cristiano seguidor de Jesús, amante de la verdad del evangelio, debe amar al padre, a la madre, al hermano, pero nunca debe, a causa de ellos, ceder al odio, al rencor, a la violencia, a la maldición. El cristiano está llamado a una cadena mucho más grande de solidaridad, hasta dar de beber un vaso de agua a cualquiera, sea quien sea, incluso al enemigo nuestro o de nuestra familia. Así es como debemos entender estas palabras del evangelio de la misión.

Tampoco es cuestión de "endulzar" las exigencias por el hecho de que se hayan expresado de una forma semítica en que las que prevalecen los contrastes. Dicen lo que dicen y exigen lo que exigen: algo radical. Pero no se entienda como algo radical por difícil o por imposible, sino por sentido y por coherencia. Se trata de algo vital, porque si no hay raíces, no crece la vida. Eso es lo mismo que el amor a los enemigos: el evangelio no permite el odio de ninguna de las maneras. Por tanto, cuando hay enemigos o nos los creamos en nuestra mente y en nuestro corazón, estamos lejos de Jesús, de su causa del evangelio y de su Dios: cuando hay odio muere el evangelio.

De la misma manera, si seguimos a Jesús, debemos renunciar a nosotros mismos y a lo nuestro. Eso significa lisa y llanamente "llevar su cruz". Pero ¡cuidado!: no veamos aquí solamente renuncia total a la voluntad propia, al honor, a la dicha terrena, recorriendo el duro camino de Jesús por el sendero señalado por Dios, lo que Jesús exige de sus discípulos. Quien acepte el evangelio debe hacerlo por voluntad propia, por honor, y por disfrute personal. Quien acepte estas radicalidades, no debe hacerlo en contra de su voluntad y de su libertad. Si fuera así, ser cristiano, seguir Jesús, sería un drama inhumano inaceptable. Si mi familia, mi clan, mi pueblo nacionalista, me imponen los criterios de mi existencia, de mi libertad y de mi paz, entonces yo estoy con Jesús antes que con los míos. Y ésta, y no otra, es la "cruz", entiendo, que debe llevar el discípulo.