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Iconografía de Sto. Tomás apóstol (3 de julio). Obras + versión color y colorear
Además de la duda del santo ante la resurrección del Señor hay tres representaciones muy extendidas de Tomás aunque la tercera se antoja menos frecuente:
1. APÓSTOL CON LA LANZA, portando el instrumento de su martirio.
2. APÓSTOL CON ESCUADRA (que puede enriquecerse con compás y otros instrumentos) en alusión a su faceta de constructor.
3, APÓSTOL Y CINTURÓN. La Leyenda Dorada narra que, al estar próxima las muerte de la Virgen María, un ángel aviso a Tomás quien se puso en camino para despedirse de la Señora. Pero al estar tan lejos no llegó a tiempo sino que, de lejos, vio como María era asunta a los cielos. La Virgen recompensó la acción del apóstol regalándole el cinturón que ceñía su túnica.
Iconografía del apóstol Tomás. La Duda Jn 20,19-29
LA DUDA DE TOMÁS ante el resucitado, ejemplo de la fe sincera y desbordante ante quien Dios y Hombre, el Hijo de DIOS.
Cita bíblica: Jn 20,19-29
19 Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con vosotros!». 20 Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. 21 Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con vosotros! Como el Padre me envió a mí, yo también os envío a vosotros»
22 Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Recibid al Espíritu Santo. 23 Los pecados serán perdonados a los que se los perdonen, y serán retenidos a los que se los retengan».
24 Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. 25 Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!». El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré».
26 Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con vosotros!».
27 Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe».
28 Tomas respondió: «¡SEÑOR MÍO y DIOS MÍO!.
29 Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!».
Ejemplo 1

Ejemplo 3:

Santo Tomás (3 de julio). Biografía y Leyenda
Breve biografía
Iconografía y simbología de S. Pedro apóstol. Ejemplos (2)
S. Pedro, apóstol (29 de junio junto a S. Pablo)
9 Momentos biográficos sobresalientes
VOCACIÓN. Pedro y su hermano Andrés eran oriundos de la población de Betsaida, en Galilea muy cerca del lago Tiberíades en el cual desarrollaban su labor habitual: eran pescadores. Son los dos primeros llamados por el Señor a acompañarlo (Mt 4,18-22; Mc 1,16-20; Lc 5,1-11). Sin embargo, en el evangelio de Juan, es su hermano Andrés quien le conduce ante el Mesías y, éste, le dice: "Tú eres Simón, hijo de Juan; tú te llamarás Cefas, que quiere decir Pedro [piedra, en griego]" (Jn 1,42)
PROFESIÓN DE FE Y PRIMADO. Leemos en Mateo que Jesús interpeló a los discípulos por quién se decía que era él. Pedro contestó: "Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo". A lo que Jesús respondió: "Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre. Y yo a mi vez te digo que "TÚ ERES PEDRO Y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ MI IGLESIA. A TI TE DARÉ LAS LLAVES DEL REINO DE LOS CIELOS Y LO QUE ATES EN LA TIERRA QUEDARÁ ATADO EN LOS CIELOS, Y LO QUE DESATES EN LA TIERRA QUEDARÁ DESATADO EN LOS CIELOS" Jn 16,13-20
FORMACIÓN EVANGÉLICA (Jn 13,1-17) A pesar del tiempo compartido con Jesús, en el ritual de purificación previo a la Última cena se niega a que le lave los pies (tarea reservada a los siervos o esclavos). Pero amansa su corazón al comprender la disyuntiva en la que le pone Jesús.
EL FALLO Y EL ARREPENTIMIENTO (Mc 14,66-72) Una vez detenido Jesús, Pedro lo sigue. Pero previamente, el Señor había vaticinado una triple negación de Pedro que lo había dejado desconcertado. Y así ocurre hasta que el canto del gallo devuelve a Pedro a una realidad que el creía imposible.
TESTIGO DE LA RESURRECCIÓN (Jn 20,1-7) Ante el anuncio aparente alocado de María Magdalena, echa a correr hasta la tumba y es el primero en entrar en ella para comprobar que el Maestro había cumplido, una vez más su palabra y había resucitado.
ANUNCIO DE LA BUENA NOTICIA (Hch 2,14-36) Pedro, alentado por el Espíritu recibido ese día de Pentecostés, se dirige a la gente en la que será el primero de muchos anuncios del Evangelio de Jesús.
ENCARCELACIÓN DE PEDRO (Hch 12). Herodes Agripa I logró detenerlo y fue conducido a prisión encadenado. Sin embargo, la intervención de un ángel, lo liberó de las cadenas y le posibilitó la huida de la cárcel. Es un momento rememorado cada primero de agosto como "S. Pietro in vincoli", iglesia romana donde se conservan aquellas cadenas según la tradición cristiana. Al escapar de la cárcel se refugiará en la casa de la madre de Juan Marcos, fiel colaborador que le acompañará en su tarea misionera y que escribirá el evangelio de MARCOS.
CONCILIO DE JERUSALÉN. Recogida en Hch 15, la reunión de los apóstoles con Pablo concluyó que los gentiles convertidos no tenían que cumplir la Ley de Moisés (circuncisión, prohibición de alimentos, etc.) al ser bautizados. Así, los apóstoles se encargarían de la evangelización de los judíos mientras que Pablo haría lo propio con los gentiles.
MARTIRIO. La Biblia no narra el final de Pedro. Es el libro apócrifo de Hechos de Pedro quien aporta el martirio de Pedro en Roma, seguramente entre los años 64-67, y crucificado en posición invertida, hacia abajo.
San Pablo, apóstol (29 de junio junto a S. Pedro apóstol). Iconografía y ejemplos para contemplar y colorear
Breve biografía
Nacido en Tarso en una familia judía farisea, entre el año 5 y 10, tuvo también la ciudadanía romana. Estudió en Jerusalén y en sus primeros momentos persiguió a los cristianos. Presenció la lapidación el protomártir Esteban.
En el camino a Damasco el Señor se le apareció en un gran resplandor preguntándole "Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?". Quedó ciego y siguió las instrucciones recibidas de contactar con Ananías al llegar a su ciudad de destino, un cristiano preeminente de la comunidad del lugar. Este, tras un primer momento de vacilación le recibió, le curó y lo bautizo.
Comienza así una actividad misionera que se extendería a lo largo de cuatro viajes por el Mediterráneo oriental y que concluirían en Roma, lugar al que es trasladado desde Palestina tras su detención por las autoridades judías y la apelación paulina de ser juzgado por el emperador como romano que era. En la capital imperial romana fue decapitado entre los años 64-67 según la tradición. Sus restos descansan en la basílica de S. Pablo extramuros de Roma.
Su conversión y relaciones iniciales con la Iglesia primitiva, incluyendo el decisivo concilio de Jerusalén en el que el apostolado aprueba su evangelización a los gentiles se encuentra recogidos en el libro de los Hechos de los apóstoles.
El cuerpo paulino del Nuevo Testamento se compone de 13 cartas: Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Timoteo, Tito y Filemón.
Iconografía
Vestido con túnica ceñida y manto, porta el evangelio en su mano izquierda mientras levanta la espada, instrumento de su martirio, con la derecha. Su rostro barbado y sereno se suele complementar con una calvicie notoria. Con la imagen descrita son frecuentes las representaciones de su martirio así como una seriación de su vida (en especial, en retablos de iglesias bajo su advocación).
Ejemplos artísticos:

Las columnas de la Iglesia Mt 16,13-19
San Pedro y san Pablo son los pilares de la Iglesia. Pero su categoría humana los convierte en modelos de coherencia y de rectitud.
El libro de los Hechos de los Apóstoles (Hech 12,1-11) nos lleva a recordar un famoso fresco de las “logias” vaticanas, en el que Rafael dejó plasmada la liberación de Pedro. Herodes lo había metido en la cárcel durante la semana de Pascua. Pero “mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él”.
Con Simón Pedro nosotros repetimos confiadamente la palabras del salmo: “El Señor me libró de todas mis ansias” (Sal 33).
LA ORACIÓN DE LA IGLESIAS
Orar por Pedro era un deber de gratitud y de amor para la primera comunidad de Jerusalén. Pedro habrá de ser bien consciente de que esa oración de su gente le ha “liberado de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos” (Hech 12,11).
De Pedro nos dice el evangelio (Mt 16,13-19) que reconoció a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios vivo. A cambio, Jesús le cambió su nombre de Simón por el de Pedro, para hacer de él la piedra sobre la que edificaría su Iglesia.
También Pablo era consciente de que el Señor lo había liberado de la boca del león, para que fuera a anunciar la salvación a todas las gentes que antes consideraba como extrañas. Así resume a su discípulo Timoteo su propia tarea de apóstol y misionero: “El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles” (2 Tim 4,17-18).
A decir verdad, la diferencia de talante y de opiniones de estos dos hombres no los separó en vida de la gran misión que les fue confiada por su Señor ni los aleja ahora en nuestra veneración.
DOS APÓSTOLES
Los dos apóstoles y pilares de nuestra fe han sido liberados por Dios para convertirse en agentes de la liberación y en mensajeros de la verdad.
• Pedro es el modelo de una fe que reconoce a Jesús como el ungido de Dios. Esa era la condición mínima para ser un auténtico discípulo de Jesús de Nazaret. Los que pretendían seguirlo por otros motivos pronto abandonaron el camino.
• Y Pablo nos recuerda la necesidad de aceptar que uno ha corrido por la pista equivocada. Es evidente que en el mundo de hoy es muy difícil reconocer los propios errores. La obsesión por imponer a los demás las propias ideas o la propia ideología puede hacernos duros y cínicos hasta negar la evidencia.
• Estos dos apóstoles son testigos de la fe. Pero son también modelos de humanidad. Ambos estuvieron al servicio de los otros. En un mundo secular, muchos ponen la salvación en la técnica o en la política, en el arte o en la guerra. Nosotros creemos que el camino de la salvación parte de la humildad.
La "confesión" de Pedro es la "piedra" Mt 16,13-19
El texto de la confesión mesiánica de Pedro nos ofrece una de las lecturas más discutidas de la exégesis de Mateo. En su probable fuente, Mc 8,27ss, la confesión es de otro tono y, además, no están presentes las palabras sobre el "primado". Es evidente que la tradición "católica" ha hecho un tipo de lectura que viene marcada por la sucesión apostólica de Pedro. Es, desde luego, de valor histórico que Simón, uno de los Doce, recibió el sobrenombre o apodo de Kefa (en arameo; kephas, en griego) y que sería traducido como Petros en griego, que significa "roca". El que haya sido en este momento o en otro todo lo que se explica del sobrenombre en Mateo, no es relevante históricamente (pudo ser en otro momento cf Jn 1,42; Mt 4,18; 10,2), pero sí es significativo. Pedro pudo recibir este sobrenombre del mismo Jesús y haber sido llamado de esa manera durante su ministerio.
Pero el texto en cuestión de Mt 16,13-20 es campo de batalla entre católicos y protestantes. No lo debemos ocultar. Y las interpretaciones corresponden a las "tradiciones" cristianas de unos y de otros. Los católicos siempre interpretarán que "piedra" (petra) se refiere a Pedro (petros); los protestantes afirmarán que petra, por ser femenino, no se refiere a Pedro, sino a la confesión anterior: "tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo". ¿Qué nos está permitido interpretar exegéticamente? La verdad es que las dos cosas son posibles. Pero hay muchos problemas por medio: ¿es una tradición unitaria? ¿son dos tradiciones unidas por el redactor de Mateo? Todas estas cosas quedan para un análisis crítico-literario-exegético de envergadura. En principio, nos parece más razonable interpretar que "sobre esta roca" ha de referirse a la confesión que Pedro acaba de pronunciar. Vendría a ser como decir que Simón recibe un nombre nuevo Petros, porque ha hecho una confesión decisiva y fundamental sobre la que ha de construirse (petra) la Iglesia.
Cada evangelista ha redactado la confesión de Pedro según sus preocupaciones teológicas y eclesiales. Las de Mateo están bien claras por el conjunto del texto de hoy. El problema, pues, sería si las palabras laudatorias de Jesús, después de la confesión de Pedro, son del mismo Jesús o de la Iglesia primitiva. Esto, desde luego, tiene divididos a los especialistas, aunque es más coherente pensar que la Iglesia posterior necesitó reivindicar la figura de Pedro como testigo cualificado y como "primero" entre los Doce. No deberíamos exagerar, como se hace frecuentemente, que los arameismos de las palabras laudatorias de Jesús nos llevan directamente a las mismas palabras de Jesús. De hecho, otros autores dan a entender que la construcción griega de estas palabras es más armónica de lo que parece; que no hay tanto arameismo en las mismas y que estamos ante la teología de un autor (en este caso Mateo) más que ante una "profecía" del Jesús histórico.
Estas palabras, pues, significan que Pedro ha de ser el defensor de la Iglesia contra todas las asechanzas a las que está y estará sometida. La pregunta es ¿dónde está fundamentada la Iglesia, en Pedro o en Cristo? En Cristo, claro está (cf I Cor 3,11; Ef 2,20), y es eso lo que confiesa Pedro en el evangelio de Mateo. Por lo mismo, no se puede echar sobre las espaldas del pescador de Galilea todo el peso de la Iglesia, el nuevo pueblo de Dios que ha ganado Cristo con su vida, con su entrega y su resurrección. Y otro tanto habría que decir de los sucesores de Pedro. De la misma manera, pues, la metáfora de "atar y desatar" se ha de interpretar en este tenor de defensa de la comunidad, del nuevo pueblo, de la Iglesia. Porque no debemos olvidar que esa misma metáfora la usará después Mt 18,15-20 para aplicarla a los responsables de la comunidad ante el pecado de los que son recalcitrantes y rompen la comunión.
En definitiva, el texto de Mateo, la fuerza del "tu es petrus" no debe hacernos olvidar que Pedro fue elegido por Jesús no para ser Papa, que es una institución posterior, reafirmada con la "infalibilidad" doctrinal, sino al servicio de la salvación de los hombres; aunque será inevitable tenerlo en cuenta en la historia de la interpretación del papado. Pero no podemos echar encima del texto de Mateo más de lo que dice y de lo que afirma; sin olvidar, además, la Iglesia o comunidad en la que aparece, una comunidad judeocristiana que necesitó de transformaciones muy radicales en confrontación con el judaísmo tradicional. Desde luego, los seguidores de Jesús que aceptamos el evangelio tenemos como "roca" de salvación la confesión de fe que hace Pedro. Pero no es la confesión de un hombre solitario y cargado de responsabilidad personal para "atar y desatar", porque tiene las "llaves" del Reino de los cielos. Es la confesión de una Iglesia a la que él representa. Porque la salvación de cada uno de los cristianos o de cualquier hombre o mujer no dependen de Pedro tampoco, sino de la gracia y la misericordia de Dios, revelada en Jesucristo, y a quien Pedro confiesa.


































