Actividad sencilla para que los niños recuerden los 4 datos básicos de este tiempo: color propio, meses que abarca, semanas de duración y personajes centrales.
SEPTIEMBRE: inicio curso, acogida, lecturas, arte cristiano y santos, actividades, juegos, propuestas de lecturas, humor, imagen-viñeta para reflexionar, fichas, manualidades, cómics... ***Si bien los materiales propios del blog están protegidos, su utilización ES LIBRE (aunque en ningún caso con fines lucrativos o comerciales) siempre que se conserve el diseño integral de las fichas o de las actividades así como la autoría o autorías compartidas expresadas en las mismas.
Enlaces a recursos sobre el AÑO LITÚRGICO en educarconjesus
La Catedral de León (s.XIII)
En este caso os presento a una vecina (vivo a menos de 5 minutos de ella) La catedral de León es el ejemplo más sobresaliente del arte gótico español y sus vidrieras son únicas. Compartir con vosotros esta maravilla es un orgullo
La catedral de_leon_internet
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S. Miguel de Escalada (mozárabe s.X)
Trabajar el patrimonio artístico propio es muy importante. Un acercamiento previo a una visita en persona puede ser que se conozcan los detalles principales del monumento. El arte mozárabe en el norte de España tiene su mayor exponente en esta Joya que os presento.
Smiguelescalada
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¿Ciencia o Dios?
En universidad de Alcalá de Henares se celebrado el Simposio Internacional Ciencia y Religión en el siglo XXI ¿diálogo o confrontación?. El artículo enlazado del periódico El Mundo recoge las opiniones que sintetizan las posturas mostradas en este encuentro.
La esperanza y los talentos (por J-R Flecha)
El talento era en el mundo
antiguo una medida de peso y de moneda. Representaba una cantidad enorme que es
difícil imaginar y traducir a nuestros esquemas modernos. Para nosotros, la
palabra “talento” ha venido a significar las dotes intelectuales de una
persona.
Los talentos aparecen en la segunda de las grandes
parábolas con las que el evangelio de San Mateo trata de reflejar la esperanza
cristiana (Mt 25, 14-30). Por la parábola de las jóvenes que acompañan a la
novia que aguarda la llegada del esposo sabemos que la esperanza comporta la
vigilancia previsora que equivale a la sabiduría.
Esta parábola de los talentos nos
indica que la esperanza implica un compromiso activo y, por tanto, no es
compatible con el miedo al futuro que paraliza a la persona o con la pereza que
revela sus anclajes en el presente.
Por otra parte, esta parábola es un precioso texto
sobre la confianza. Dios confía en la persona y le confía un gran tesoro. Ahora
bien, esta no confía en el Señor sino que prefiere confiar ese tesoro a la
esterilidad de la tierra.
LA CONFIANZA Y EL MIEDO
La fe, la esperanza y la caridad se califican como
virtudes teologales. Eso significa, a primera vista, que tienen a Dios por
“objeto”. Es decir el creyente, lo es porque cree en Dios, espera en Dios y ama
a Dios. Es evidente que Dios es el destinatario de sus afectos.
Pero estas virtudes pueden ser llamadas teologales
porque tienen a Dios por sujeto. Dios cree en el hombre y confía en él, incluso
cuando se siente olvidado o despreciado por el hombre. Dios es fiel a su
proyecto de salvación. Del mismo modo,
Dios espera en el hombre. Lo aguarda cada día, aun cuando se tarde en llegar
hasta Él. Y espera algo del hombre. Más frecuente es afirmar que Dios ama al
hombre antes de ser amado por él.
La parábola de los talentos que entrega a sus
empleados un patrón que está a punto de viajar, refleja el amor de Dios a cada
uno de nosotros. Un amor que tiene en cuenta nuestras capacidades para no
exigirnos más de lo que podemos dar. Un amor que valora nuestra dignidad y
espera el ejercicio de nuestra responsabilidad. Un amor que nos premia la
fidelidad con la que respondemos a su confianza.
Ante ese amor se ponen de manifiesto dos actitudes
contrapuestas que definen a la persona: por una parte, la confianza que excita
la imaginación y dinamiza las fuerzas, y por otra, el miedo que pretende
justificar la pereza y se manifiesta en disculpas vanas y falsamente
aduladoras.
EL ELOGIO Y EL PREMIO
Según San Juan Crisóstomo, los talentos indican las
posibilidades de cada uno con relación a la ayuda, al dinero, a la enseñanza y
otras cosas semejantes. “Que nadie diga: sólo tengo un talento y no puedo hacer
nada”.
De todas formas, en nuestra oración, más que recordar
las palabras de condena al empleado negligente y holgazán, preferimos hoy
recordar las palabras de elogio que el Señor dirige a los diligentes.
• “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor”. La
aprobación del Señor vale más que todos los elogios de este mundo. Dios valora
la fidelidad a la tarea que nos ha encomendado y la responsabilidad con la que
hemos tratado de llevarla a cabo.
• “Has sido fiel en lo poco y te daré un cargo
importante”. Nosotros podemos considerar muy grande e importante el don que nos
ha sido concedido. Para Dios es poco en comparación con el premio que quiere
concedernos.
• “Pasa al banquete de tu señor”. El banquete
representa la amistad y la intimidad entre las personas. La parábola nos recuerda
que la mejor recompensa por el cumplimiento de nuestra misión no son las cosas
de Dios sino el Dios de las cosas. Él es nuestra esperanza.
Sabiduría y deseo (32TOA por J-R Flecha)
EL ACEITE DE LA VIDA
En estos tres últimos domingos del año litúrgico se nos invita a meditar tres hermosas parábolas sobre la esperanza. La primera evoca una fiesta de bodas. En casa de la esposa, diez jóvenes aguardan al atardecer la llegada del esposo. Cinco de ellas son presentadas como sabias y las otras cinco como necias (Mt 25, 1-13). Las primeras se han provisto de aceite para sus lámparas, mientras que las otras han descuidado ese detalle tan importante.
• La parábola se refiere a toda la comunidad cristiana. La Iglesia vive y vivirá siempre en un tiempo de penumbra. Pero ha de estar preparada para vivir aguardando en cada momento la presencia del Señor. Siempre habrá voces que anuncien su llegada. Pero ni la prisa ni el sopor pueden apagar su deseo ni justificar su ligereza. Una Iglesia que no viviera preparada para acoger al Señor no sería reconocida por Él.
• La parábola se refiere también a cada uno de los creyentes. Para los antiguos, el aceite significaba luz, alimento y suavidad para las heridas. Así lo comentaba San Bernardo al aplicar al nombre de Jesús esta preciosa imagen. Llevar aceite en las lámparas es señal de sabiduría. El aceite es la luz de la fe, la dulzura de la esperanza y el alivio de la caridad. Quien no espera al Señor es un necio. Y la necedad es otra palabra bíblica para el pecado.
EL DIÁLOGO DE LA ESPERANZA
En la parábola de las doncellas de la esposa se puede escuchar un diálogo misterioso que resume la vida del creyente. Una palabra determina a la otra.
• “¡Llega el esposo: salid a recibirlo!” Esa voz de lo alto se dirige a la Iglesia, a cada uno de los creyentes y también a la humanidad entera. Sería una insensatez ignorar esa venida que da sentido a toda nuestra existencia. No podemos olvidar que el Señor viene siempre a nuestro mundo y a nuestra historia. Estar dispuesto a “recibir” al que llega marcó el destino de Abraham y el de Zaqueo y marcará para siempre el nuestro.
• “Señor, Señor, ábrenos”. Esa otra voz, que brota de nuestras gargantas, expresa el sentido de la fe, pero también la sed de toda la humanidad. Nuestra pretensión de autonomía es una falsa ilusión. Con demasiada frecuencia pensamos tener nosotros la llave del futuro y el sentido de la existencia. Pero la puerta de la vida se abre desde dentro. Y sólo el Viviente puede franquear la entrada a quien se prepara y ruega.
Cristianos coptos. Acercamiento
Os enlazo un reportaje interesante para conocer más de cerca la familia cristiana de los COPTOS que publica el periódico la Gaceta. En él se refieren al origen de la palabra copto, la historia y la realidad de esta Iglesia en nuestro días. En la foto adjunta podéis ver a Shenuda III, patriarca de la Iglesia Copta.
Ser y parecer (31TOA por J-R Flecha)
“No eres más grande porque te
alaben ni más vil porque te vituperen”. El pequeño libro de “La Imitación de Cristo”, atribuido a Tomás de
Kempis, nos sorprende siempre con aforismos como éste. Evidentemente, las
apariencias nos seducen. Con demasiada frecuencia nos preguntamos por la
opinión que los demás pueden tener de nosotros.
SERVICIO Y HUMILDAD
El evangelio que hoy se proclama
concluye con tres aforismos que Jesús debió de repetir en diversas ocasiones.
Evidentemente, con ellos trataba de reflejar el espíritu del mensaje que él
vivía y anunciaba.
Por un interesante mecanismo
hemos logrado confundir nuestro ser con nuestro parecer. Nos encanta trucarnos
para salir al escenario de la vida. Por medio de ese truco, no siempre
inocente, tratamos de engañar a los demás. En realidad nosotros mismos somos la
primera víctima de nuestro engaño.
Esa utilización de nuestra
apariencia puede ser blasfema cuando se lleva a cabo en nombre de Dios. El
profeta Malaquías interpelaba a los sacerdotes de su tiempo por haberse
apartado del camino de Dios (Ml 2, 8-10). No vivían en coherencia con su
consagración. Su vida no era sólo una mentira. Era una impostura y un atropello
a los demás. Con ello hacían tropezar a muchos.
INTERÉS Y BENEFICIO
También Jesús critica a los
letrados y los fariseos por no vivir de acuerdo con la doctrina que enseñan (Mt
23, 1-12): “Todo lo que hacen es para que los vea la gente”. Los ropajes, los
signos religiosos, la ambición por ocupar puestos de honor y por acaparar
títulos y honores. Todo eso era y es signo de la mentira en la que se instala a
veces la persona.
Una lamentable tentación nos
lleva a mirar sólo al pasado. Escuchamos estas palabras de Jesús como
imprecaciones dirigidas solamente a los dirigentes morales de su pueblo. Pero
su mensaje es siempre actual y desenmascara nuestro propio fariseísmo. Con
razón escribía san Jerónimo: “Ay de nosotros, miserables, que hemos heredado
los vicios de los fariseos”.
Otra tentación es la dirigir
estas críticas a las personas religiosas de hoy. Está de moda criticar la
hipocresía de las personas piadosas. El cine y la novela, la televisión y la
política acuden con frecuencia a esos tópicos. Pero las culpas no están siempre
del mismo lado. Quien así las ve no se libra de la hipocresía que trata de
condenar.
En realidad, la falsedad puede
afectar a los creyentes y a los no creyentes. Para medrar, aparentar y escalar
cargos en la sociedad unos pueden servirse de los signos religiosos y los otros
de la ostentación de su incredulidad. Unos y otros pueden caer en la tentación
de utilizar a Dios en su propio interés y beneficio.
• “El
primero entre vosotros será vuestro servidor”. Jesús decía que no había venido
a ser servido, sino a servir. Sus discípulos estaban llamados a seguirle. En su
Iglesia, la autoridad ha de evaluarse por la disposición a servir generosa y
verdaderamente a los hermanos. Y con ese criterio ha de evaluarse también la
sinceridad de la fe.
• “El que se enaltece será
humillado”. Este proverbio refleja una experiencia humana y social, muy anterior a la
revelación. La historia nos recuerda una larga retahíla de
ídolos caídos. Los mismos hechos
de la vida demuestran que la persona altanera y orgullosa tarde o temprano
habrá de tocar el polvo.
• “El que se humilla será
enaltecido”. Este otro proverbio no
parece tan evidente. Millones de personas marginadas y pisoteadas nunca
alcanzan un reconocimiento social. En boca de Jesús, esta promesa suena a
profecía. El reconocimiento tiene por sujeto al mismo Dios, y se sitúa tanto en
el tiempo como en la eternidad.
Noé (repasar jugando)
Llenando el arca
40
Noeenapuros
Saliendo del Arca
42
Noe_arco_iris_
El arco iris
35
Arca-de-noe
Noé y la paloma de la paz
48
Simbolo_de_la_paz-824
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