Enlaces a recursos sobre el AÑO LITÚRGICO en educarconjesus

Santa Catalina de Siena (dibujos animados) 29 de abril

Un DVD atractivo para los alumnos de primaria ya que a través del ejemplo de Catalina se resalta la importancia de la oración en la vida de los cristianos por muy peques que sean.

Para saber más sobre su vida y espiritualidad sigue este enlace de STA. CATALINA DE SIENA

Él vive en tí (El rey león)

Este fragmento de casi 6 minutos nos ayuda a repensar nuestra condicion de hijos de Dios. El Señor muere pero no nos abandona, ¿qué piensa tú? Una oportunidad para trabajar la vida eterna y el compromiso de los que todavía caminamos por la senda del Evangelio con los demás.

El circo de la mariposa (corto de 20 min.)

Cuando se anhela un propósito no importan las limitaciones ni los miedos. Fe, esperanza y un poco de nuestra parte.

Día y noche (Pixar´s Day & Night)

Excelente corto para trabajar valores como las diferencias en positivo, la complementariedad... y combatir contravalores como la envidia, el egoísmo...

El Señor es el Buen Pastor

El buen pastor (PAB4-12) por JR -Flecha

El cuarto domingo de Pascua ofrece siempre a nuestra meditación la figura de Jesús como Buen Pastor, tomada del evangelio de Juan. A un mundo urbano no le sugiere nada. Pero es ésta una imagen que ya los cristianos de Roma pintaron con trazos rápidos e ingenuos sobre los sepulcros de las catacumbas.

Hoy vivimos en una especie de adolescencia prolongada. Queremos ser independientes y dejar que el instinto o el azar dirijan nuestros pasos. Pero esa pretensión de libertad es engañosa. No es libre quien hace lo que quiere, sino quien sabe dirigir sus pasos hacia unos valores realmente humanos y humanizadores.

Por todas partes percibimos la orfandad que atenaza la vida de muchas personas. Son muchos los que caminan por el mundo sin modelos de referencia. Y lo que es peor, sin la figura de una persona que se cuide de ellos. La imagen de Jesús como Pastor nos recuerda que no estamos solos en la vida. Somos importantes para Alguien.
LA ORIENTACIÓN
“Yo soy el buen Pastor”. No podemos olvidar esta primera frase del evangelio que hoy se proclama (Jn 10, 11). De hecho, es una buena orientación para nuestra fe, para nuestra conciencia de Iglesia y para nuestra oración.

• En primer lugar, orienta nuestra fe. Nos recuerda que, por un lado, Jesús conoce al Padre y es conocido por él. Y, por otro, conoce a sus seguidores y es conocidos por ellos. Así que la fe ha de ser concebida como una relación personal, que incluye el conocimiento mutuo y el amor mutuo.

• Además, ilumina nuestra conciencia de Iglesia. Nos enseña que nadie puede creer a solas y nadie puede caminar a solas. La referencia al Pastor nos ayuda a descubrir la comunidad eclesial. Y, de paso, a desconfiar del que no puede ser calificado como buen pastor. Sólo es buen pastor el que da la vida por sus ovejas.

• En tercer lugar, alimenta nuestra oración. El pueblo hebreo ha rezado durante siglos confesando humilde y gozosamente: “El Señor es mi Pastor, nada me falta”. El cristiano reza confiada y agradecidamente, sabiendo que, con la entrega de su vida, Jesús ha demostrado su amor a los que le siguen..
LA ESCUCHA
“Tengo además otras ovejas que no son de este redil; también a estas las tengo que traer, y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo Pastor”. Con estas palabras, Jesús anuncia la dimensión universal de su misión. Y también la de su Iglesia.

• “Tengo además otras ovejas que no son de este redil”. La Iglesia sabe que en ella no se agota la verdad, ni la bondad, ni la belleza. Pero es enviada para anunciar que esos valores se encuentran reflejados para siempre en Jesucristo.

• “También a estas las tengo que traer”. Ni la Iglesia universal ni la última parroquia pueden encerrarse en sí mismas. La vocación a la universalidad impulsa a todos los cristianos a buscar y “reunir a todos los hijos de Dios dispersos”.

• “Escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo Pastor”. No es nuestra voz la que salva. Es la escucha del buen Pastor la que puede reunirnos en una comunidad de fe, de esperanza y de caridad.

Yo soy el buen pastor (y amo a mis ovejas)

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Parcialmente nublado (Pixar)

corto de Pixar para trabajar la paciencia, el amor, la actitud ante las dificultades...

Jesús, nuestro amigo y pastor (PAB4-12) por Fano


Jesús el buen pastor

Un libro recomendable de la editorial San Pablo. Aquí tenéis la ficha técnica completa.

Respirar profundo con el Buen Pastor

En domingos especiales es bueno disfrutar de una buena reflexión sobre el pasaje que se nos presenta. Aquí os enlazo varias homilías sobre el Buen Pastor de una página digna de recomendación. Si buscáis un espacio relajado y silencioso seguramente alguna de sus ideas os serán de gran ayuda. (BETANIA leer más)

Los sentimiento y el envío (PAB3-12) por JR Flecha

Con frecuencia nos vemos encarados con una contraposición que nos hace difícil la armonía personal. Es la que enfrenta la razón a los sentimientos. Es interesante ver cómo presumimos de nuestro pretendido control sobre la una y sobre los otros. Nos pasamos la vida tratando de razonar con madurez y de sentir con una cierta coherencia.
En el evangelio que se proclama en este tercer domingo de Pascua (Lc 24, 35-48) se evoca de nuevo el primer día de la semana: aquel en el que dos discípulos caminaban desconcertados cuando fueron alcanzados por un peregrino. En la aldea de Emaús reconocieron en él a Jesús y regresaron a toda prisa para dar cuenta de ello a los demás discípulos. Si ellos estaban agitados por una tormenta de sentimientos encontrados, también lo estaban sus compañeros. El texto evangélico nos dice que se veían zarandeados entre el miedo y la duda, entre la alegría y el estupor. Seguramente ése es y será siempre el clima de la comunidad cristiana. Y no habrá que alarmarse por ello.

CREYENTES

El relato evangélico es de un realismo casi escandaloso. Se podría pensar que, atenazados por el miedo y la nostalgia, los apóstoles caerían con facilidad en alucinaciones. Pero no. No estaban preparados para imaginar la resurrección de su Maestro. El texto acumula verbos como “ver y escuchar, tocar y comer”. Es claro que los apóstoles necesitaban pruebas. Efectivamente, el Señor resucitado no rehuye las pruebas que atestiguan su triunfo sobre la muerte. Con todo, el tono del relato nos remite a la experiencia cristiana de todos los creyentes, de todos los siglos.
Dos importantes indicaciones de Jesús marcan el itinerario de nuestra fe y el estilo de la misión de la Iglesia.
- “Mirad mis manos y mis pies”. Nosotros pensamos que se nos reconoce por nuestro rostro. Sin embargo, los primeros discípulos no reconocen a Jesús por su rostro. Al mostrarles sus manos y sus pies, Jesús les presenta sus llagas, es decir su carne humana herida. Y les recuerda el servicio y el cansancio que lo habrían de definir para siempre.
- “Así estaba escrito”. El Señor sabe que sus gestos no serán comprendidos si los discípulos no recuerdan las Escrituras. También la Iglesia ha de saber que sus acciones y pasiones, sus logros y sus heridas no suscitan la fe hasta que las gentes se acerquen humildemente a la Escritura. En ella se hace viva y audible la Palabra del Señor.

TESTIGOS

Aún queda una frase final que resume el mensaje de Jesús. Esa es la advertencia definitiva del Maestro a los discípulos que se bandean entre la duda y la fe.
• “Vosotros sois testigos de esto”. Los discípulos de la primera hora estaban llamados a extender por todo el mundo la enseñanza recibida. Pero, sobre todo, eran enviados como testigos de una vida entregada por amor.
• “Vosotros sois testigos de esto”. Ya el papa Pablo VI nos decía que el mundo de hoy no necesita tanto de maestros como de testigos. Las doctrinas se valoran y se aceptan cuando van acompañadas por el compromiso concreto de quien las profesa.
• “Vosotros sois testigos de esto”. Se dice que para ser testigos hace falta “estar ahí y ser diferentes”. Si nos alejamos de la sociedad no podremos ofrecerle una verdad que libera. Pero si no somos diferentes, el mensaje que anunciamos no será interpelante ni creíble.

Abrir la inteligencia, abrir el corazón (PAB3-12)

Pascua para construir






Resurrección en puzzles

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Abre nuestra inteligencia (PAB3-12) por Fano


Él no pereció (cantada por Julissa)

Canción sobre imágenes de Jesús LETRA
Si tanto te amó
Porqué ahora le das la espalda
Sufrió tu dolor
Llevó sobre el tus cargas

Y aunque murió
Te quiero decir que Él vive
Y junto con Él resucitará
Todo el que al calvario miré

Él no pereció dejó la tumba vacía
Él no pereció resicitó al tercer día
Él se levantó, la muerte venció
Nada detenerlo podía
Canción
(dejar que cargue para que no se detenga)

Resucito : Nidia Quintanilla (canción)

Cristo, el Señor, resucitó (canción)




(Letra)
 Cristo, el Señor, resucitó

Cristo, el Señor, resucitó,
su amor fue más fuerte
que la muerte

La Iglesia canta de alegría.
Los pobres saltan contentos;
encuentran paz los perseguidos,
consuelo y perdón los pecadores.

Se alegran por fin los olvidados
se ponen de pie los humillados;
los pobres se sientan a la mesa,
encuentran lugar los postergados.

Jesús, el Señor crucificado
vive glorioso para siempre
Cristo Jesús, hermano nuestro
está con nosotros para siempre

Se alejan confusos los soberbios,
se enreda el saber de los doctores,
entienden los pobres la Palabra,
La Iglesia sorprendida en adulterio
recibe el perdón estremecida.

Sí, ¡Ha resucitado! ¡HA RESUCITADO!

Ha resucitado (película)

Breve pero intenso descanso

Mis queridos amigos. Os he adelantado los materiales para la semana entrante porque me tomo con mi mujer un pequeño descanso (hasta el próximo domingo). Tanto a quienes reanudéis la labor educativa como a lo que lo hagáis en la catequética-vivencial...

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN.

De corazón y como siempre.

Tomás, Tomás (PAB2-12) por Fano

Del temor a la paz (PAB2-12) por JR Flecha

Nos dicen a veces algunos profesores que entre sus alumnos adolescentes hay muchos que se manifiestan como ateos. Por supuesto no podemos juzgar a la persona. Pero es más que cuestionable que un adolescente, que no es capaz de elegir su profesión ni decidirse a seguir una vocación, sea capaz de formular una opción tan fundamental como la de la fe.

Nos viene con frecuencia a la mente un conocido pensamiento de Erich Fromm. Promotor de un psicoanálisis humanista, solía decir él que con demasiada frecuencia el creyente dice creer sin haber dedicado una noche a pensar en las razones de su fe. Pero tampoco el ateo ha perdido una noche para plantearse las razones de su increencia.

El domingo segundo de Pascua nos replantea de nuevo la cuestión de la fe. El evangelio de San Juan parece centrar sobre ella el logro o el malogro de la existencia humana (Jn 20, 19-31). Los discípulos de Jesús viven horas de turbación, encerrados en la oscuridad y atenazados por el miedo. Sólo la aparición de Jesús les trae la paz.
TRES VOCES
En esa nueva atmósfera, quedan rehabilitados. El Señor no reprende a los que lo han abandonado. Les concede el don de la paz. Y exhala sobre ellos su espíritu, como hiciera el Creador en la primera hora de la creación. En ese ambiente resuenan tres voces diferentes, pero complementarias:

• “Hemos visto al Señor”. La primera es la voz de los discípulos. El antiguo pueblo de Israel era invitado a “escuchar” la palabra de Dios. Los seguidores de Jesús han tenido el privilegio de “ver” la Palabra de Dios, hecha carne y presencia, signo de vida y promesa de esperanza.

• “Si no veo… no lo creo”. La segunda es la voz del discípulo que se ha ausentado de la comunidad. Es en la comunidad donde se descubre la presencia del Señor resucitado. Quien prefiere vivir al margen se priva de verlo. Y se niega a creer. Mientras parece criticar la credulidad de sus compañeros, demuestra su propia debilidad.

• “Trae tu dedo y no seas incrédulo sino creyente”. La tercera es la voz del mismo Señor resucitado. Lejos de reprochar al discípulo su lejanía y su incredulidad, condesciende con él. Quien ha ido a buscar a los alejados, no puede olvidar al discípulo perdido y se presta a ayudarle a recorrer el camino que lleva a la fe.
DOS DIÁLOGOS
Hemos meditado todos los años este relato evangélico. Muchas veces hemos subrayado la coherencia del apóstol Tomas. En su diálogo con los otros discípulos, parece ser el único que ha intuido que no puede haber resurrección sin muerte, ni Mesías de Dios sin llagas en su cuerpo. Pero hoy nos interesa evocar su diálogo con Jesús:

• “Señor mío y Dios mío”. Frente a sus compañeros, Tomás se muestra locuaz y protestón, autosuficiente y audaz. Frente a Jesús, Tomás es el discípulo que reconoce la dignidad divina de su Maestro. Una frase tan escueta como esta nos descubre el corazón rendido del adorador.

• “Dichosos los que crean sin haber visto”. La fe está al principio y al final. El camino evangélico se inicia con una bienaventuranza , dirigida a María: “Dichosa tú que has creído”. Y se cierra con otra bienaventuranza que preanuncia una comunidad de creyentes impulsados por la fe de los seguidores directos de Jesús: “Dichosos los que crean sin haber visto”.

Dos diálogos. Uno con los compañeros en el discipulado. Y otro con el Maestro que los ha elegido. Los dos bosquejan la silueta humana y espiritual de Tomás. Y las dificultades y gozos de todos los creyentes. Pero ni los discípulos ni el Maestro condenan a Tomás. Unos dan testimonio de haber visto al Señor. Y el Señor incorpora a Tomás en el perdón y la paz.

II domingo de Pascua

Pascua y Fano. Dibujos para ver y colorear

Recordad que estamos en el ciclo B (2012) y que algunos evangelios dominicales coinciden en varios ciclos

Pascua de Resurrección

La búsqueda del resucitado (PAB1-12) por JR Flecha

Esta es la Pascua del Señor. Es la solemnidad de las solemnidades. La celebración de la Resurrección del Señor es el centro de la vida cristiana. Esta es la fuente de nuestra fe, el estímulo para nuestra esperanza y el alimento de nuestra caridad. Este es para los cristianos “el primer día de la semana”. Para el pueblo de Israel, la búsqueda de Dios era una categoría fundamental de la fe. Los mejores creyentes son presentados en el Antiguo Testamento como los “buscadores de Dios”. Todos ellos deseaban “ver a Dios”. Su anhelo los llevaba a peregrinar para encontrarse con Él en el templo. En el nuevo tiempo de la historia de la salvación, el misterio de la muerte y resurrección de Cristo orienta a sus discípulos de la primera hora y los de todos los tiempos. También ellos han de ser sinceros buscadores de Dios, sabiendo que lo encontrarán en Jesucristo. El evangelio que hoy se proclama nos marca un itinerario de búsqueda del Señor (Jn 20, 1-9). 

VER Y CREER
El relato evangélico no es un compendio de verdades abstractas. Nos presenta las actitudes de tres personajes. Son como iconos de un proceso de fe. En ellos reconocemos los primeros pasos de la fe cristiana.
• María Magdalena es movida por sus afectos. No podía aguardar hasta la llegada del nuevo día. Fue al sepulcro cuando aún estaba oscuro. Vio la losa quitada del sepulcro. Pero esa experiencia sólo produce en ella desaliento e inseguridad.
• Pedro recibe el anuncio de Magdalena. El sepulcro de Cristo está vacío. La noticia es alarmante y no deja indiferentes a los discípulos de Jesús. De Pedro se dice que “vio las vendas y el sudario”, pero nada más. Se intuye su desconcierto.
• El discípulo amado adelanta a Pedro en la carrera, pero le deja la precedencia. Después entra también él. El texto anota escuetamente que “vio y creyó”. Al fin, la ausencia del cuerpo del Señor suscita la fe. Es evidente que la fe en el Resucitado no nace de la visita al sepulcro sino de la memoria de la palabra del Señor. El sepulcro es el signo de la ausencia. Pero la Escritura indica su presencia.

AUSENCIA Y PRESENCIA
“Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. Ése es el mensaje que María Magdalena trasmite a los discípulos de Jesús. Ése es el principio de la evangelización. Lo que parecía el anuncio de una tragedia es el núcleo de la “buena noticia”.
• “Se han llevado del sepulcro al Señor”. Efectivamente, Cristo no se encuentra en el sepulcro. El lugar de la muerte no puede contener al Señor de la vida. El sepulcro es sólo un “monumento”, es decir un recordatorio.
• “No sabemos dónde lo han puesto”. El Jesús de cada día era fácilmente ubicable. Sus amigos y enemigos podían informarse y averiguar dónde estaba. El Cristo resucitado ha de hacerse encontradizo para ser encontrado.
• “Se han llevado del sepulcro al Señor”. También hoy, los creyentes vivimos con frecuencia la experiencia de la ausencia de nuestro Maestro. Pensamos que nos lo han arrebatado. Tendremos que preguntarnos si lo buscamos con curiosidad o con fe.
• “No sabemos dónde lo han puesto”. También hoy son muchos los que tratan de decirnos que el Señor está aquí o allá. Pero él nos enseñó a desconfiar de los que intentan amarrarlo a un lugar preciso. La fe es siempre búsqueda y esperanza.

Resucitó (PAB1-12) por Fano


Y dijo Dios

(presentación que me ha pasado, como muchas otras, mi compañera Isabel)

Pascua I domingo ciclo B. Actividades

La fiesta de la Pascua. Adentrarse en ella.

La fiesta de la Pascua tiene un desarrollo explicativo singular en la obra de Thierry-Maertens "Fiesta en honor a Yahvé" (Ed Cristiandad) que han recogido muy oportunamente nuestros amigos de MERCABA. Os animo a deteneros un momento y dedicar tiempo a la lectura de este amplio artículo (leer más)