Enlaces a recursos sobre el AÑO LITÚRGICO en educarconjesus

Pregunta por el divorcio (TOB27-12)


 Durante cuatro domingos -que este año coinciden con los del mes de octubre- vamos a leer el capítulo 10 del Evangelio según San Marcos. En él encontramos tres catequesis sobre las tendencias básicas del ser humano: el placer, el tener y el poder y su revisión a la luz del evangelio, que concluye con el encuentro de Jesús con el ciego de Jericó.
Esas catequesis determinan la elección de las cuatro lecturas, tomadas del Antiguo Testamento. La lectura del Génesis incluye hoy al menos tres lecciones sobre el amor sexual:
- La sexualidad humana ha sido querida por Dios como signo y medio del encuentro interpersonal (Gén 2,21). La mujer es creada durante un sueño que habitualmente es el espacio de las revelaciones divinas. Con ello se insinúa que el "tú" representado en el otro sexo es el camino de acceso al Tú trascendente de Dios.
- La sexualidad humana parece marcar la diferencia entre los seres humanos y los demás vivientes. Sólo ante la mujer, puede Adán salir de su soledad y encontrar una ayuda adecuada que no le pueden proporcionar los demás seres de la creación (Gén 2, 18. 22).
- La sexualidad humana significa y realiza la igualdad entre las personas, expresada por el mismo origen material, a partir de la carne viviente; por la semejanza del nombre de la mujer en simetría con el nombre del varón; y por la identidad de destino y de misión: "serán una sola carne", es decir una unidad de proyectos y de vida  (Gén 2,23-24). 
 
UNA HISTORIA COMÚN

En el evangelio de hoy se presenta la cuestión del matrimonio y el divorcio (Mt 10, 2-16). Los fariseos preguntan a Jesús si es lícito a un hombre divorciarse de su mujer. El relato incluye unas diferencias importantes muy bien resumidas por la Comunidad de Bose.
- En primer lugar, los fariseos parecen interesados solamente por el aspecto legal. Lo que importa es estar bien con la ley. En realidad reducen la relación entre los esposos a un asunto de licitud. Jesús en cambio se coloca en el terreno de la verdadera relación con Dios y con la otra persona.
- Los fariseos no tienen en cuenta la situación en que queda la mujer. Consideran el “acta de repudio” como un derecho del varón, cuando en realidad era un deber para que la mujer pudiera volver a contraer matrimonio, sin quedar reducida a la pobreza y la marginalidad a la que la condenaba una sociedad patriarcal.
- Los fariseos se colocan en el punto de vista del esposo. Jesús les invita a redescubrir el proyecto original de Dios. Con ello Jesús considera el amor no sólo como un enamoramiento, sino como una historia común. Una historia hecha de gozos y esperanzas, de proyectos y de pruebas, de fidelidad y de perdón.

 UNA FIDELIDAD AGRADECIDA

 “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”. Jesús parece recoger un proverbio sobre la seriedad de las alianzas.  Pero, a su vez, la comunidad cristiana ha convertido la palabra de Jesús en un proverbio.
• “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”. Los no creyentes verán tal vez el matrimonio como un contrato. O como un proyecto de vida compartido. Los que siguen a Jesús no niegan la validez de esos planteamientos, Pero han de tratar de descubrir el proyecto de Dios. Dios es amor. Y Dios es fiel. De él viene todo amor que aspire a durar en el tiempo.  
• “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”. Los cristianos habrán de preguntarse siempre, con sinceridad, si su matrimonio ha sido realmente unido por Dios. Cuando es así, descubrirán también la mano de Dios en la continuidad de su amor. Y darán gracias todos los días por el don de la fidelidad.
• “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”. En su primera encíclica “Dios es amor”, Benedicto XVI ha escrito que el amor incluye el sentimiento, pero no es sólo un sentimiento. Es, sobre todo, un compromiso. Si esto vale para el voluntariado y para el compromiso social, vale sobre todo para el amor conyugal.

Dominós para trabajar las religiones

Os presento tres sencillos juegos de dominó para abordar los temas de las religiones. Uno es sobre los libros sagrados, otro sobre los símbolos de las religiones y otro sobre los distintos templos.
Lo práctico es muy simple. 3 pasos: imprimir-plastificar-recortar. El cuarto paso es cosa de los alumnos.

La Iglesia Católica SÍ está comprometida en España


Mi amiga Azucena me ha pasado esta presentación sencilla pero contundente sobre lo que aporta la Iglesia Católica en España. Aunque son datos que con más o menos tino ya manejamos, me he tomado la libertad de resumir en tres cifras los datos para que aquellos que claman contra nuestra Iglesia (y por extensión, contra nosotros) trabajen un poco su moderación y el respeto hacia una multitudinaria comunidad de personas que vivimos comprometidas con toda España. A ello pues:

1- El ahorro en EDUCACIÓN, SANIDAD Y OBRA SOCIAL (dispensarios, atención a transeúntes, drogadictos...) del que el Estado Español se beneficia gracias a la Iglesia Católica asciende a casi 25.000 MILLONES DE EUROS, puesto en las antiguas pesetas, serían más de 4 billones (sí, sí, con B)

2- La Iglesia y los cristianos de este país, además, invertimos 230 MILLONES DE EUROS a través de Cáritas, Manos Unidas y las Obras Misionales Pontificias.

3- El ahorro en conservación y mantenimiento del PATRIMONIO HITÓRICO ARTÍSTICO (del que disfrutamos propios y extraños) se estima en otros 32.000 MILLONES DE EUROS, como mínimo.

Más de 57.000 MILLONES DE EUROS y ello, sin entrar a valorar económicamente las horas que los voluntarios cristianos dedicamos a nuestra sociedad. Un dato de hoy mismo para comparar ya que se han presentado los Presupuestos Generales del Estado para 2013. El presupuesto de todos los Ministerios juntos ascenderá a 40.000 millones de Euros. Sin más palabras.

Un espíritu sin barreras (TOB26-12)

“Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor”. Con este hermoso deseo concluye el episodio que se lee como primera lectura en la eucaristía de este domingo (Núm 11, 25-29). Es un relato muy interesante. Por medio de la anécdota se transmiten varias ideas importantes.

En un primer acto se muestra la predilección de Dios por Moisés, al que ha llenado de su espíritu. Ahora bien, Dios aparta algo de ese espíritu y lo reparte entre setenta ancianos que, por en virtud de esa gracia, reciben el don de profetizar. También ellos se convierten en portavoces de la voluntad de Dios.

En un segundo acto, aparecen dos de los designados que se hallan fuera del campamento hebreo. Sin embargo, el espíritu los encuentra donde están, de modo que comienzan a profetizar como los demás. Cuando un joven trae a Moisés la noticia, Josué le sugiere a Moisés que les prohíba profetizar.

Y ahí se coloca la célebre frase de Moisés: “Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor”. Todo el relato revela la grandeza de Dios, las dificultades institucionales que tratan de limitar esa grandeza y la magnanimidad de Moisés que percibe la dimensión comunitaria y universal del espíritu de Dios.

EL SECTARISMO

También el evangelio recoge esa tentación que aparece con frecuencia en la comunidad cristiana. Algunos creyentes se creen con el monopolio del Espíritu de Dios. Piensan que sólo puede mostrarse en su grupo y a través de sus gestos y palabras. Y por una falsa fidelidad al Espíritu, lo niegan a los demás y terminan por poner barreras a Su acción.

Así lo cuenta el evangelio de hoy (Mc 9, 38-48). Juan cuenta a Jesús que han visto a uno que, en Su nombre, expulsa demonios, aunque no pertenece al grupo de los discípulos. Menos mal que éstos han tratado de prohibirle esa actividad. Es peligroso el espíritu de grupo, o de secta, que se considera elegido en exclusiva. ¿Qué hay detrás de esa actitud de Juan y sus compañeros?

En primer lugar hay una falsa idea del mismo Jesús al que siguen. No saben que Su santo nombre no es patrimonio de nadie. Además hay una tendencia malsana a considerar enemigos a los que no pertenecen al grupo. Y, finalmente, hay un resentimiento vengativo. Los que no pudieron expulsar el demonio del joven epiléptico (Mc 9,18), no toleran que “otro” que no va con ellos pueda realizar lo que ellos no lograron.

LA SENSIBILIDAD

¿Qué no daríamos por ver el rostro y la mirada de Jesús al descubrir en sus discípulos más íntimos estos gestos de exclusivismo? Con todo, el texto evangélico pone en boca de Jesús un mandato terminante y dos motivos que son criterios para la acción:

• “No se lo impidáis”. Los que siguen al Señor deben cultivar en sí mismo la sensibilidad para descubrir las señales del Espíritu, dondequiera que se presenten. El Espíritu de Dios no conoce fronteras. Impedir la acción del Espíritu significa no creer en Él.

• “Uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí”. Es verdad que la Iglesia ha sido llamada a confesar el Nombre del Señor. A rogar que ese Nombre sea santificado. Y a descubrir los lugares impensables donde ese Nombre hace prodigios.

• “El que no está contra nosotros está a favor nuestro”. Es cierto que los discípulos del Señor han sido siempre hostigados. También ahora hay muchos que los persiguen. Pero hay también “ateos cristianos”, como se definía Oriana Falacci. Quien ama los valores del evangelio está contribuyendo de alguna forma a la misión del Mesías Jesús y de la Iglesia.

Extiende tu mano (Juan Luis Guerra)

Por qué soy católica

Respetar las creencias religiosas. Motivación

El cristianismo, primera religión en África

El cristianismo (46,53%) es la primera religión del continente africano seguida del Islam (40,46%) y las religiones africanas tradicionales (11,8%) según un estudio del Centro de Estudios sobre las Nuevas Religiones de la universidad marroquí de El Jadida. (leer más)

Dejad que los niños se acerquen a mí (Fano TOB25-12)

De nuevo por el camino (TOB25-12) por JR Flecha

“Acechemos al justo, que nos resulta incómodo”. Esas palabras se encuentran en el pasaje del libro de la Sabiduría que hoy se lee en la liturgia (Sap 2, 17-20). Son antiguas, pero podrían aplicarse a todos los tiempos y a todos los países. Al ponerlas en boca del impío, el texto subraya la fuerza que ejerce la presencia de los justos en una sociedad corrupta.

No es extraño que la persona honradas sea con frecuencia acusada, desprestigiada, alejada de su puesto de trabajo. El texto recoge tres acusaciones que dirigen contra ella los que la persiguen: “Se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada”.

Si bien se mira, esas son las razones o sinrazones con las que muchas veces se explica la muerte de los mártires. Algunos han muerto por negarse a renegar de Dios. Pero muchos otros han sido asesinados por defender la dignidad de las personas que estaban siendo atropelladas por los facinerosos de turno. Matando al profeta pretendían éstos anular la profecía.

LA DISCUSIÓN

Ya nos damos cuenta de que ese texto bíblico ha sido elegido hoy como introducción a las palabras con las que Jesús anuncia su propia suerte: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán, y después de muerto, a los tres días resucitará” (Mc 9, 31).

Este es el segundo de los tres anuncios de la Pasión. Marcos lo coloca después de la transfiguración de Jesús y la curación del joven epiléptico a la bajada del monte. Según el texto evangélico, Jesús es consciente de la suerte que le espera, mientras que sus discípulos no entienden de qué les habla. Es más, les da miedo preguntarle.

No entienden lo que Jesús trata de decirles. Pero tampoco han asumido el estilo de su vida. De hecho, mientras van por el camino, discuten quién de ellos es el más importante. La pregunta de Jesús trasciende aquel momento y se aplica a los discípulos de todos los tiempos. También a nosotros nos pregunta el Señor de qué discutimos mientras vamos “de camino”. Será muy triste si pasamos la vida discutiendo sobre nuestra propia importancia.

LA ACOGIDA

“El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado”. Ese es el gesto profético de Jesús antes las pretensiones de sus discípulos. Pero los gestos de los profetas siempre van acompañados por la palabra. Y aquí la palabra clave es “acoger”.

• Acoger a un niño. Ese es el signo de la gratuidad. El niño todavía no realiza un trabajo ni recibe un salario. No es “productivo”. Y, sin embargo es importante. Acoger a un niño significa reconocer la importancia del débil. Es decir del “in-útil”

• Acoger a Jesús. Él ha sido pobre y ha recorrido como un pobre los caminos del mundo. Acoger a Jesús, en su pobreza material, es la fuente de nuestra riqueza. Éñ pidió de beber a la Samaritana, pero podía dar un agua que salta hasta la vida eterna.

• Acoger al que le ha enviado. Jesús se sabe enviado por el Padre. Él es la imagen de Dios invisible. Acogerle es creer en él: en su mensaje y en su misión de salvación. Quien cree en el enviado cree también en el que lo envió.

El primero, que sea el último (TOB25-12)

¿Quién decís que soy yo? (TOB24-12) por JR Flecha

Por el camino (TOB24-12) por JR Flecha

Hoy se lee en la liturgia un texto del libro de Isaías que nos lleva a recordar los días de la Semana Santa (Is 50, 5-9). Nos impresiona siempre escuchar ese tercer canto del Siervo de Dios: “Ofrecí la espalda a los que me apaleaban y la mejilla a los que mesaban mi barba. No oculté el rostro a insultos y salivazos”.

En nuestra peripecia particular, todos hemos experimentado las espinas que siempre vienen mezcladas con las rosas. Pero bien recordamos que no hemos estado dispuestos a prestarnos a la burla, al desprecio o a las zancadillas de los demás. Nos hubiera parecido una vergonzosa renuncia a nuestra dignidad personal.

Seguramente, el secreto de esta actitud del Siervo de Dios se encuentra en el versículo siguiente: “El Señor me ayudaba, por eso no sentí los ultrajes”. La confianza en la cercanía y en la ayuda de Dios transforma totalmente el sufrimiento. No suprime de golpe las ofensas. Pero nos lleva a comprender el sentido que encierran.

LAS PREGUNTAS

El evangelio de hoy nos sitúa en la zona de las fuentes del Jordán (Mc 8, 27-35). A veces imaginamos a Jesús descansando a la sombra fresca que allí acoge al peregrino. Pero el texto incluye una frase en la que pocas veces reparamos: “Por el camino preguntó a sus discípulos”. Es en medio de la rutina de cada día cuando Jesús nos dirige sus dos preguntas.

- La primera pregunta parece fácil: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Para responder no hace falta fe. Basta con prestar atención al ambiente. En el momento actual, sobre Jesús se oyen las opiniones más dispares. Y hay cada vez más despreocupación e ignorancia. Hasta en los países de vieja cristiandad son muchos los que no saben quién es Jesús.

- La segunda pregunta nos interpela directamente: “Y vosotros, quién decís que soy?” La respuesta exige silencio y reflexión. Se trata de confesar la identidad de aquel en quien creemos. Pero con esa confesión se revela también la identidad del que dice creer. Al ver las reacciones de Pedro, entendemos que no basta con reconocer a Jesús como Mesías. Hay que aceptar su mesianismo como es, no como nosotros queremos que sea.

EL SEGUIMIENTO

“El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”. El texto evangélico supone que hay una relación entre el que pregunta y quienes responden. La relación entre el Maestro y sus discípulos. Una relación que comporta tres decisiones muy serias y radicales:

• Negarse a sí mismo. No es fácil reconocer que uno tal vez no tiene siempre la razón, que se ha equivocado en el pasado y se equivoca en el presente. Ahora bien, el error puede ser casual e imprevisto. Jesús pide tener el valor de revisar los propios criterios y renunciar a ellos de forma radical.

• Cargar con la cruz. Ya la sola mención de la cruz nos pone nerviosos. La cruz era un instrumento de suplicio. Cargar con ella significaba reconocerse a sí mismo como un malhechor justamente condenado. Y compartir de alguna manera la suerte del Justo injustamente ajusticiado.

• Seguir al Señor. En el itinerario cristiano seguir al Señor significa en principio mirar a Jesús como Maestro de doctrina y como modelo de vida. En el texto evangélico se sugiere que seguir a Jesús es hacer nuestro su propio camino de entrega y de muerte. Justo lo que no quería aceptar Pedro después de haber confesado a Jesús como Mesías.

Coge tu cruz y sígueme (TOB24-12) por Fano

Oídos para escuchar (TOB23-12) por Fano

Los oídos y la lengua (TOB23-12) por JR Flecha

“Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará”. Estos versos cantan y anuncian la promesa de un futuro apenas imaginable. Lo imposible se hará posible. Y las utopías más increíbles se harán realidad.

Esas promesas y otras semejantes hoy se atribuyen a la ciencia y a la técnica. De hecho, el progreso se entiende precisamente como la superación de las deficiencias humanas. El buen funcionamiento de los sentidos es señal de salud y de juventud. Recuperar la vista, la audición o la palabra y caminar con agilidad son los milagros que hoy se esperan de la medicina.

Con esas promesas, el profeta Isaías anunciaba a su pueblo la liberación de la esclavitud que había padecido en Babilonia. Junto a la recuperación de los sentidos, anunciaba él que brotarían aguas en el desierto y que el páramo se convertiría en un estanque. Pero tampoco esos prodigios se atribuían a la técnica, sino a la acción del Señor (Is 35, 4-7).

LOS SENTIDOS Y EL SENTIDO

El evangelio que hoy se proclama parece recoger aquellas aspiraciones de siempre. Hasta Jesús traen un sordo que tiene grandes dificultades parar hablar correctamente. En Jesús encontrará la curación. El que es la Palabra de Dios capacita al hombre para oír las palabras humanas y para recobrar la capacidad de expresarse.

No sabemos si conocía a Jesús. De hecho son otros los que lo conducen hasta el Señor. Los que piden que le imponga las manos. El discapacitado depende de los demás. Pero Jesús lo aparta por un momento de la gente. El relato incluye una dialéctica interesante. Son los demás los que nos acercan al Señor, pero nuestra salvación depende sólo de Él.

El sordo balbuciente tiene muy limitada la capacidad de comunicación con los demás. Y esa discapacidad, limita sus posibilidades de disfrutar de la vida. Como han escrito los hermanos de la Comunidad de Bose, Jesús tiene que despertar sus “sentidos” para que él pueda redescubrir el “sentido” del vivir.

El evangelio no deja de señalar el modo de la curación. Jesús mete sus dedos en los oídos del sordo y con la saliva le toca la lengua. Son los gestos los que hacen inteligible la acción del Señor. Pero los gestos no lo dicen todo, si no van acompañados por la orden de Jesús: “Effetá”, esto es “ábrete”.

OÍR Y HABLAR
El relato evangélico concluye con un vibrante comentario: “Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos”. Ese es precisamente el eco que la acción de Jesús suscita en las gentes, asombradas al ver al sordo oír y hablar sin dificultad.

• Jesús hace oír a los sordos. En tierra de paganos Jesús cura a este sordo. El puede oír al Señor, mientras sus propios discípulos parecen sordos a sus mensaje. También hoy Él puede hacernos oír su Palabra. De ella depende la vida y la fe. Pero es preciso que nos acerquemos y nos dejemos tocar por Él.

• Jesús hace hablar a los mudos”. Tanto el que fue sordo como las gentes que lo contemplan se desatan en alabanzas del Señor. También hoy, quien ha escuchado con fe la palabra de Señor ha de anunciar su mensaje con diligencia y esperanza. El evangelizado ha de convertirse en evangelizador.

Laicismo y Religiosidad

Antes de comenzar las clases y como lectura de actualidad os propongo el libro que estoy acabando de leer. Ángel Gutiérrez Sanz (doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y ya catedrático jubilado que colabora con distintos medios digitales) nos presenta "Laicismo y nueva religiosidad" para reflexionar sobre la proliferación del primero y el nuevo camino de la segunda.

El laicismo es tratado desde tres planos diferente: el conceptual, histórico y social. Ante éste y la crisis religiosa actual, va apareciendo una Nueva Religiosidad que anima a contemplar el futuro religioso incierto desde la esperanza regeneradora de un cristianismo renovado que aspira a ser el interlocutor válido con el laicismo, el resto de las religiones y con la cultura en el sentido más amplio. Este es el proceso práctico de la obra.

Ediciones Mensajero, 2012. ISBN 978-84-271-3323-5
Precio: 12 euros.




IV Congreso Regional CyL de Profesores de Religión

El próximo mes de octubre, concretamente durante el viernes 19 y el sábado 20 se celebrará el IV congreso de profesores de religión de Castilla y León.
Es una oportunidad importante para la formación permanente, el compartir experiencias y motivaciones con todos los compañeros de la comunidad.
Os animo desde estas líneas a participar activamente en este acontecimiento.
No os dejéis condicionar por la cercanía o lejanía del lugar de vuestra residencia a Ciudad Rodrigo, sede del encuentro,  porque merece la pena. Mi mujer y yo nos apuntamos.
Aquí os dejo el enlace para que accedáis a toda la información.  (ir a congreso).
También colocaré un gadget lateral que sirva de enlace directo a la web oficial del Congreso.
¡ÁNIMAROS!

Criadas y señoras (The Help)

Acabo de ver esta película y ha sido una gozada.
"Criadas y señoras", dirigida por Taylor Tate y estrenada el pasado año (2011), nos sitúa en el sur estadounidense y en una época de cambios, el segundo tercio del siglo XX. El conflicto blancos-negros en medio del argumento y como hilo conductor la situación de las criadas (negras) con sus señoras (blancas).
Un muy buen tratamiento de las relaciones humanas y de los dramas y caretas que las enmascaran.
Son 137 minutos (de los que no sobra ninguno a mi modo de ver) cargados de una gran emotividad.
Está basada en la novela de Kathryn Stockett (Ed. Maeva, Madrid 2009) que ronda los 15 euros.

Os animo a disfrutar de ellas.

El corazón sí que lava (TOB22-12) por Fano


Preguntar por el bien y el mal (TOB21-12) por JR Flecha

No es normal que las gentes ya no se pregunten qué es el bien y que es el mal. Una sociedad así habría perdido la brújula. Sería una sociedad desorientada. La pregunta por lo que es bueno o malo nos ayuda a ser personas y a vivir en comunidad. A fin de cuentas, esa pregunta puede conducirnos a la felicidad.

Ahora bien, lo difícil es encontrar los criterios para marcar los límites del bien y del mal. En la historia de la moral cristiana se recuerda que una corriente de tono antropológico, representada por Santo Tomás, diría que una acción ha podido ser mandada porque, en realidad, era buena para el ser humano. Y lo contrario habría que decir del mal.

Pero otra corriente, que se sitúa en la línea del nominalismo radical, ha dado la vuelta al esquema. De hecho, afirma que una acción es buena precisamente por haber sido mandada u ordenada. En este caso, la prioridad se concede a la ley positiva antes que al ser mismo del hombre..

En la primera lectura de hoy, Dios no presenta sus mandamientos como una decisión arbitraria. En realidad, son la clave de la racionalidad y del buen sentido: “Estos mandatos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia”. (Deut 4,6).

NORMAS Y MANDAMIENTOS

Pero, a lo largo de los siglos, todos hemos encontrado mil artimañas para decidir por nuestra cuenta los límites del bien y del mal. Y para burlarnos de los mandamientos de Dios. Jesús lo dice en el evangelio que hoy se proclama: “Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres” (Mc 7,8).

La lectura del texto evangélico nos lleva a pensar solamente en los lavatorios y en las prácticas higiénicas. Pero los ejemplos pueden multiplicarse de forma sorprendente. De hecho, en muchas ocasiones ponemos nuestras propias normas y manías, nuestras costumbres y tradiciones por encima de los mandamientos del Señor.

Basta pensar en costumbres de nuestra familia, en tradiciones de nuestro pueblo o nuestro barrio, en refranes que parecen sabios y son inmorales, en estatutos anticuados de asociaciones y hermandades, en prácticas típicas de la religiosidad popular. Todo nos sirve como escudo para defendernos del doble mandamiento de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.

LO DE FUERA Y LO DE DENTRO

“Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre”. Esta otra frase de Jesús se refiere todavía a los lavatorios. Pero también ella puede ser aplicada a todos los ámbitos de nuestra vida.

• “Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro”. No somos perfectos: eso es claro. Pero nos cuesta aceptar nuestra responsabilidad. Así que nos limitamos a descargarla sobre “lo de fuera”. La crisis, el gobierno, nuestra familia, la educación que nos dieron en el colegio, la jerarquía de la Iglesia. Todo ha contribuido a robarnos nuestra limpieza y transparencia. Todos tienen la culpa de nuestra maldad. Todos menos nosotros mismos.

• “Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre”. Jesús nos invita a enfrentarnos con nuestra propia verdad. “Lo de dentro” es lo que nos mancha y oscurece. Es preciso revisar el fondo más tenebroso de nuestra conciencia. Y examinar la raíz de nuestros malos deseos, de nuestros prejuicios, de nuestras hipocresías. Ningún lavado superficial, ninguna acusación a los demás, ninguna proyección de nuestra iniquidad puede justificarnos.

Algunas sonrisas inocentes

CHISTE 1

Va un cura corriendo porque lo persigue un león; de repente el cura se arrodilla y dice:

- Señor, te pido que este león se convierta y abrace el cristianismo.

El león se arrodilla y dice:

- Señor, bendice estos alimentos que voy a consumir.
 
 
CHISTE 2
 
Un anciano muere y va la cielo. Allí es recibido por San Pedro.
-¿Me puede decir cómo se llama?
-Pues, es que no me acuerdo.
-A ver, le pondré algunos nombres, y me dice si le suenan. ¿Carlos? ¿Luis? ¿Juan? ¿Antonio?
- No creo que no, ninguno me suena, aunque podría ser uno de esos.

San Pedro, desesperado, va a ver a Jesús, al que le cuenta el caso del anciano.

Entonces Jesús acude a hablar con él.
-Mire, le haré unas preguntas, intente recordar, ¿de acuerdo?
El anciano asiente.

¿En qué trabajabas?
-Creo que era carpintero.

¿Estabas casado?
-Creo que sí, era una mujer muy buena, casi un santa, creo recordar.

¿Tenías hijos?
-Sí, uno, pero era muy independiente.

Entonces Jesús llora de alegría, y corre a abrazar al anciano.
-¡Papá, soy yo, tu hijo!

Entonces el anciano llora también y exclama emocionado.
¡Pinocho!

4 leyes indias

Amaos sin miedo (TOB21-12) por Fano

Palabras de vida (TOB21-12) por JR Flecha

Eliseo, Moisés, Elías, la Sabiduría. Durante cuatro domingos consecutivos, la liturgia nos ha ido presentando tres grandes personajes de la historia de Israel, más la personificación de la sabiduría. Tres testigos de la fe y un ideal de vida que nos han ilustrado sobre el hambre y el pan, sobre las carencias humanas y la respuesta divina.

Hoy se cierra el ciclo con la evocación de Josué (Jos 24), el elegido por Dios para suceder a Moisés e introducir a su pueblo en la tierra prometida. Pero hoy Josué no es el explorador que regresa con Caleb, trayendo a su gente los racimos primeros de aquella tierra. No es el guerrero que vence las batallas. No es el estratega que cruza el Jordán.

Josué se nos presenta hoy como un testigo de la fe, como un profeta. Casi un predicador, que invita a su pueblo a asumir una opción fundamental. ¿Adorar a los dioses de los extranjeros o adorar al Dios que lo ha sacado de la esclavitud? Esa es la alternativa. Él y su familia ya han optado por servir al Señor. Y el pueblo promete seguir su elección.

CARNE Y ESPÌRITU

Esa situación se nos hace asombrosamente actual en un momento en el que muchos creyentes dudan de su fe. Es decir, dudan del Dios que les ha entregado el don de la fe. Y del Mesías en el que habían de creer. Se parecen a aquellos discípulos de Jesús, que juzgaron inaceptable su discurso sobre el pan de la vida (Jn 6, 60-69).

En el evangelio que hoy se proclama, Jesús afronta esa situación. No son los jefes de los judíos los que lo critican. Son “los discípulos” los que se escandalizan de sus palabras y “vacilan”. A ellos –y a nosotros- se dirige abiertamente Jesús, estableciendo una distinción entre la carne y el Espíritu.

• La carne no es el compuesto orgánico que hemos de alimentar cada día. La carne es una dimensión de nuestra existencia. Una actitud. Esa que juzga de las cosas con criterios de inmediatez y de interés. La carne refleja nuestros cálculos y nuestra mezquindad. De ella dice Jesús que “no sirve de nada”. No es capaz de captar la verdad de la entrega del Señor.

• El Espíritu no es un fantasma. Es el viento de Dios que creó el mundo y dio vida al ser humano. Es el aliento divino que habló por los profetas. Es la presencia misma de Dios que nos guía por los caminos de la verdad y del amor. Del Espíritu dice Jesús que “es quien da vida” y nos hace comprender que las palabras del Maestro “son espíritu y son vida”.

MENSAJERO Y MENSAJE

El evangelio señala que muchos discípulos abandonaron a Jesús. Y que él se dirigió a los Doce preguntando: “¿También vosotros queréis marcharos?” Jesús, hijo de María, interpela a los suyos como Josué, hijo de Nun interpelara a los hebreos. En ambos casos se plantea la opción fundamental. Ahora es Pedro quien responde con una doble confesión:

• “Señor ¿A quien vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna”. En medio de la algarabía de las palabras de los hombres, habla el que es la Palabra misma de Dios. Entre tantas palabras efímeras y enfermizas, las palabras de Jesús brotan de la vida sin principio y llevan a la vida sin final.

• “Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios”. En el mundo de hoy se establece con frecuencia un abismo entre el saber y el creer, entre la ciencia y la fe. El apóstol de Jesucristo sabe y cree que Jesús es el Mesías. Del enviado de Dios proviene la posibilidad de la realización integral del hombre y de lo humano.

¡Ojalá! (J. Martín Velasco)

Juan Martín Velasco (1934-...) es un teólogo y sacerdote español. Doctor en filosofía por Lovaina y profesor de fenomenología de historia de la religión en la Universidad Pontificia de Salamanca ha realizado a lo largo de su vida numerosas colaboraciones en las que ha pulsado el cristianismo y la vida de la Iglesia. Este libro recopila en sus 368 páginas los artículos de la última década y media. Por su variedad y profundidad de análisis (que no dificulta para nada su comprensión) es la propuesta que os hago.
Editado por PPC su precio ronda los 18 euros.
En esta editorial tiene publicadas otras obras como "El hombre y la religión", "Evangelizar, esa es la cuestión", "Orar para vivir" o "Mística y humanismo" (libros entre 15-25 euros)

Una "BUENA FUENTE" de vida

Ángel Moreno es un veterano sacerdote de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara (España), es capellán del monasterio cisterciense de Buenafuente y párroco de los pueblos que lo circundan. Conocí sus reflexiones a través de mi buena amiga Pilar Mateos que ha participado en diversos ejercicios espirituales que Ángel ha impartido en el monasterio mencionado. Su sencillez cargada de una profundidad cristiana y vivencial me sorprendió muy gratamente. Este libro fue el primero que Pilar me regaló dedicado por su autor.
Os regalo una de esas aportaciones que recorren toda la obra que os presento: "La crisis espiritual que abate al hombre, en muchos momentos puede tener origen en una causa física: el cansancio y el agotamiento. No pongas en tela de juicio el Misterio, cuando lo que deberías cuestionarte es la medida de sosiego y vida interior que hay en tu proyecto".
Estructuradas en diversos temas (propio conocimiento, trabajo, silencio, oración, acogida, relaciones humanas, esperanza...) son buena fuente de reflexión personal para cada día.

Os enlazo una página para quien esté interesado en conocer mejor su obra y persona tenga información directa de la misma (leer más)

Carne y sangre (TOB20-12) por JR Flecha y Fano

“Venid a comer mi pan y a beber mi vino que he mezclado” Esas palabras parecen apropiadas para la publicidad de una posada medieval. El mesonero ofrece a los caminantes su pan y su vino. Bien sabe él que esos son los ingredientes fundamentales para iniciar un banquete. O al menos, lo primero que requiere el peregrino que llega hasta sus puertas.

Pero en la liturgia de hoy, el mesonero que así habla no es otro que la Sabiduría personificada. Como es habitual en la poesía hebrea, el texto del libro de los Proverbios (Pr 9, 1-6), incluye una segunda frase que explica la primera: “Dejad la inexperiencia y viviréis; seguid el camino de la prudencia”.

Ya sabemos que la sabiduría no es simple erudición. Es el discernimiento que nos ayuda a jerarquizar los valores. Es la sintonía con el proyecto de Dios. Así pues, es la Sabiduría quien nos alimenta y reconforta. Sólo ella marca el camino verdadero y orienta y guía a los caminantes. Sin el pan y el vino de la Sabiduría podemos extraviarnos y perecer agotados.

LA VIDA ETERNA
El relato evangélico que hoy se proclama (Jn 6, 51-58) recoge un texto importante del discurso de Jesús que sigue a la multiplicación de los panes y los peces. El Maestro se ha comparado previamente con el maná que alimentó a los hebreos en el desierto. Y se ha presentado a sí mismo como el pan bajado del cielo para dar la vida a los hombres.

En un paso sucesivo, identifica su pan con su propia carne y sangre: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”. Para escándalo de los judíos que le oyen, Jesús explica su pensamiento con dos frases complementarias.

• “Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”. Con la expresión negativa se nos advierte del riesgo de vivir junto a la fuente y morir de sed. En la totalidad reflejada por el cuerpo y la sangre, Jesús se nos entrega como el alimento imprescindible, que no puede ser despreciado.

• “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día”. Con una expresión afirmativa se nos propone el gran don de una vida que supera los límites del tiempo y de la muerte. Jesús es la resurrección y la vida para todo el que se alimenta de su mensaje.

LA INTIMIDAD

Hay todavía otra frase afirmativa en el discurso del Maestro: “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. La oferta de la vida se completa ahora con la oferta de la intimidad.

• “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. Nos pasamos la vida cambiando de vivienda, y no sólo en el sentido material de la casa. Buscando un lugar espiritual en el que echar raíces. Un espacio que pueda ser nuestra morada. Un corazón en el que descansar. Eso y más es Jesús para el que se alimenta de su vida.

• “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. Jesús dijo una vez que no tenía donde reclinar su cabeza. En el Apocalipsis se dice que Él está a la puerta y llama para compartir nuestra mesa. Quien se alimenta de su cuerpo y de su sangre le ofrece, casa y descanso. Y comparte su intimidad.

El canto del pájaro (Anthony de Mello)

Esta es la primera recopilación de historias y cuentos que llevó a cabo el autor. Son unas enseñanzas espirituales breves, de corte paradójico, recogidas en oriente y que ya se han convertido en un clásico en el mundo occidental.
Anthony de Mello (India 1931 - Nueva York 1987) se formó como sacerdote jesuita en su India natal para pasar a abrir un centro de orientación pastoral en Lonavla. Centrado en los ámbitos de la meditación y los ejercicios espirituales es un personaje que despierta en ocasiones ciertos recelos metodológicos. El libro que aquí os presento es ameno, jugoso y nada sospechoso. Eso sí, logrará fortalecer la visión de la vida y de cómo la afrontamos a través de cuentos con moralejas sutiles.
Publicado por la Editorial Sal Terrae, consta de 215 páginas y su precio ronda los 10 euros.

Otros libros del mismo autor para la reflexión y la oración son los dos volúmenes de "La oracón de la rana" (I y II) publicados por la misma editorial con un coste de 12 euros.

El pan y la vida (TOB19-12) por JR Flecha y Fano

Elías fue elegido para ser el defensor del Dios único frente a la imposición política de los ídolos extranjeros. Pero fue elegido también para ser el defensor del pobre aplastado por los poderosos. Esa doble misión del profeta no había de ser fácil. De hecho lo lanzó a los caminos del desierto para defender su propia vida.

Gracias al pan y el agua que el ángel le muestra, Elías puede seguir su camino durante cuarenta días hasta el Horeb, el monte de Dios (1 Re 19,4-8). El profeta es el icono del creyente que sigue con fidelidad al Señor. El pan y el agua significan aquí la providencia y la fidelidad de Dios al que ha elegido para una importante misión.

El desierto es la tierra del despojo. Y de la más profunda verdad del ser humano. El desierto fue para el pueblo de Israel el lugar del encuentro con su Dios. También lo es para Elías. En un caso y el otro, el pan y el agua son los medios imprescindibles para vivir y afrontar la vida con valentía y disponibilidad ante el Señor.
VENIR A JESÚS
En el evangelio de hoy se recoge la reacción de los judíos a las palabras con las que Jesús se había revelado como el pan bajado del cielo. “¿Cómo dice que ha bajado del cielo?” Los judíos no pueden reconocer como venido del cielo a un hombre cuyos orígenes terrenos creen conocer. Se repite ahora la reacción de las gentes de Nazaret.

Jesús no parece extrañarse por esa desconfianza. Conoce bien de donde brota. No se la reprocha, pero marca el camino recto para llegar a Él. El texto emplea para ello una frase negativa y otra positiva, en las que se contraponen el “nadie” y el “todos”:

• “Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me ha enviado”. Es imposible llegar a reconocer y aceptar por las propias fuerzas el mesianismo de Jesús. Venir a Jesús es la clave y el sentido de la fe cristiana.

• “Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende, viene a mí”. Escuchar humildemente al Padre celestial y dejarse guiar por su voluntad: ése es el requisito y la condición para venir a Jesús.
VIVIR PARA SIEMPRE
El enviado por el Padre se presenta a sí mismo como el pan de la vida: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo”. Cuando se escribe este evangelio, esa revelación cristológica forma ya parte de la conciencia y la celebración de las comunidades cristianas.

• “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”. En la memoria permanece el recuerdo del maná del desierto. Jesús es el nuevo maná que el Padre ha entregado al pueblo de la nueva alianza. Gracias a él puede sostenerse en su peregrinación.

• “El que coma de este pan vivirá para siempre”. Los que se alimentaron del maná pudieron satisfacer su hambre, pero al fin murieron. En cambio, quien se alimenta del pan del Señor vive para siempre.

• “El pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo”. El pan que Jesús ofrece a su pueblo es su propia carne. Es su propia vida que entrega por él. Es decir, por su pueblo y por todo el mundo.

El regreso del hijo pródigo

El relato conocido como El hijo pródigo o el Padre misericordioso (Lc 15,11-32) sirvió de base al gran pintor holandés Rembrandt (1606-1669) para elaborar una obra antológica "El regreso del hijo pródigo" (aprox.1669) que hoy se conserva en el museo Hermitage de San Peterburgo. Este título sirvió al autor del libro que ahora os presento, Henri J.M. Nouwen, para reflexionar sobre el relato lucano y sobre las diferentes perspectivas de los protagonistas del mismo. El hijo menor, el hijo mayor y el padre dan sentido a los tres capítulos que organizan este libro de 158 páginas. Ni que decir tiene cuántas son las vivencias que nos colocan en la piel de alguno de estos tres personajes.
Editado por PPC en tapa dura su precio es de unos 15 euros. Una oportunidad para repensar nuestras actitudes desde dentro, dejando de ser meros espectadores para descubrir a través de los ojos de hijos y padre visiones particulares de cada día.

La transfiguración del Señor (6 agosto)






Esta web carmelita nos ofrece una estupenda LECTIO para reflexionar este pasaje evangélico. Busca unos minutos de tu tiempo de hoy y disfruta de la presencia del Señor en tu vida, SU VIDA (leer Lectio y comentario-reflexión)

El pan y el hambre (TOB18-12) por JR Flecha

“Nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda la comunidad”. Así suena la queja del pueblo de Israel, como se contiene en el texto bíblico que hoy se proclama (Éx 16, 2-4.12-15). Es una queja airada e injusta contra Moisés y Aarón, que se han jugado la la fama y la vida para librar a su pueblo de la esclavitud.

Pero el hambre es mala consejera. Contribuye a ver la realidad como una amenaza. Favorece la inquietud social. Y lleva a las gentes a la rebelión.

El libro del Éxodo recuerda hoy el paso de Israel por el desierto. Atrás queda la opresión sufrida en Egipto. Por delante, se promete el país de la libertad. Pero, en medio, se vive entre una nostalgia siempre tentadora, y una esperanza siempre difícil de alcanzar.

El desierto es soledad y austeridad. El desierto es hambre y sed. Y esa sensación de abandono y orfandad que lleva a los peregrinos a preguntarse si Dios se cuida de ellos. De ahí que el mana que aparece en la mañana sea más que un medio para saciar el hambre. Es la señal de que Dios es el Señor. Su Señor.
El evangelio de hoy (Jn 6, 24-35) continúa el relato de la multiplicación de los panes y los peces. Las gentes siguen a Jesús, pero él pretende cuestionar la sinceridad del seguimiento. Entonces y ahora se puede seguir al Señor por un interés inmediato. No es esa la actitud que corresponde a la fe.

El evangelio de Juan juega con tres palabras cargadas de espesor y de sentido: el trabajo, el signo y el pan.

• El trabajo que Dios quiere y espera es el de la fe. Creer en el que El ha enviado es la verdadera respuesta del creyente.

• El signo de la cercanía de Dios ya no es el maná de los tiempos del éxodo, sino su Hijo, enviado como alimento para el nuevo éxodo.

• El maná aparecía en la tierra. Pero el verdadero pan de Dios ha bajado del cielo y da la vida al mundo.

En este contexto, el evangelio pone en boca de Jesús una de esas frases con las que se nos revela su ser y su misión: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre”. Una revelación que había de atravesar el bosque de los siglos.

• “Yo soy el pan de vida”. Jesús es el pan que sostiene nuestro diario vivir. Nos alimenta ya con el ejemplo de su vida, entregada al servicio de los pobres y los humildes. Nos alimenta con sus palabras, nacidas de la honda y eterna verdad de la que vino a dar testimonio. Y nos alimenta con su presencia-eucaristía, memoria de su entrega y de su pascua.

• “El que viene a mí no pasará hambre”. Ir a Él. No es posible detenerse, después de saber dónde está el horno del pan. Bien conocía Él nuestra insatisfacción. Mi los tesoros ni los honores pueden calmar nuestra hambre. Para saciar nuestro apetito de amor y de esperanza, hemos de ir a Él.