NOVIEMBRE: Biblia, Todos los Santos, Cristo REY, Fin AÑO litúrgico, inicio ADVIENTO, lecturas, arte cristiano, actividades, juegos, lecturas, imagen-viñeta para reflexionar, fichas, manualidades, cómics... ***Si bien los materiales propios del blog están protegidos, su utilización ES LIBRE (aunque en ningún caso con fines lucrativos o comerciales) siempre que se conserve el diseño integral de las fichas o de las actividades así como la autoría o autorías compartidas expresadas en las mismas.
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Adviento desde la Infancia Misionera
Todavía estamos a tiempo para seguir descubriendo nuevas propuestas para trabajar el Adviento.
Desde la Infancia Misionera nos facilitan cinco actividades que no podemos pasar por alto.
Si deseas conocerlas CLIC AQUÍ
Desde la Infancia Misionera nos facilitan cinco actividades que no podemos pasar por alto.
Si deseas conocerlas CLIC AQUÍ
Ciegos y sordos Mt 11,2-11 (ADA3-16)
“Se
despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un
ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará, y volverán los rescatados del
Señor” (Is 35,5-6). ¡Palabras, solo palabras! Así responderá el que considere
esta profecía de Isaías como un utópico e increíble poema de promesas
imposibles.
Sin
embargo, el pueblo de Israel creyó que aquellas imágenes poéticas podían
anunciar una realidad posible. Y así fue. El imperio opresor cayó como todos
los imperios. Un rey venido de fuera concedió la libertad a los pueblos
oprimidos. Y los hebreos vieron en la salvación que se les ofrecía “la gloria
de Dios y la belleza de su Dios”.
El
salmo responsorial nos une a aquella esperanza renacida al evocar aquellos
mismos portentos que significan y anuncian una salvación integral (Sal 145).
Nos ayudan, además, las palabras de la carta de Santiago: “Tened paciencia,
hermanos, hasta la venida del Señor... Manteneos firmes porque la venida del
Señor está cerca” (Sant 5, 7-10).
LAS DUDAS
Juan
Bautista había sido elegido como profeta y se esforzaba en transmitir la
llamada a la conversión. Pero, recluido por Herodes en una mazmorra, debió de
sufrir el asalto de las dudas (Mt 11, 1-11). ¿Sería Jesús el Mesías que él
había anunciado o habría que esperar a otro? A los mensajeros que le envío,
Jesús respondió con hechos cumplidos.
•
“Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo”. Junto al Jordán se habían
encontrado el Precursor y el Anunciado. Ahora ambos recurren a discípulos que
pasen la pregunta y la respuesta. “Id a anunciar”. ¿Nos hemos preguntado alguna
vez si estos mensajeros no reflejarán la humilde misión que nos ha sido
confiada?
•
“Los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos
oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena
Noticia”. Esos son los hechos que dan fe
de la autenticidad del Mesías. En él se cumple la antigua profecía de Isaías.
¿No reflejarán esos hechos ese servicio a las personas que se espera de nuestra
misión?
Y LA DICHA
De
todas formas, el texto nos sugiere que Jesús ha captado las dudas que asaltan a
Juan el Bautista. Y no quiere ignorarlas. Al contrario, en su pregunta adivina
la incertidumbre de los que, a lo largo de los tiempos, se preguntarán por las
señas del Mesías y de su misión.
•
“Dichoso el que no se sienta defraudado por mí”. En aquel tiempo, muchos
esperaban un Mesías guerrero que se levantara contra Roma, como Judas Macabeo
se había sublevado contra la tiranía de Antíoco. Pero Jesús se presentaba como
humilde y manso de corazón.
•
“Dichoso el que no se sienta defraudado por mí”. En aquel tiempo, algunos
esperaban que el Mesías les concediera puestos de honor para brillar en medio
de su pueblo. Algo de eso pretendían los discípulos Santiago y Juan. Pero Jesús
les invitaba a beber su propio cáliz.
•
“Dichoso el que no se sienta defraudado por mí”. En estos tiempos, como en
aquellos, no faltan los que piensan que el Mesías ha de revelarles todos los
misterios de la naturaleza y de la historia. Pero Jesús nos propone solamente
la sabiduría de la cruz.
10 diferencias Adviento Ciclo A 3ºdomingo
Solución: Iris ojo caja, cuello camisa Isabel, biberón, Spray del corazón, lazo cesta, pompa superior, oreja frasco, "N" de ven, pico aguja María, raya frasco sordos.
El fruto de la conversión Mt 3,1-12 (ADA2-16)
“Aquel
día brotará un renuevo del tronco de Jesé, un vástago florecerá de su raíz.
Sobre él se posará el espíritu del Señor”.
Con estas brillantes promesas (Is 11,1-2), el profeta Isaías anuncia el
nacimiento de un descendiente de Jesé, el padre del rey David.
Es
éste un mensaje de esperanza para los que conocieron el esplendor de aquel
reinado. Es también un mensaje de confianza, puesto que sobre ese heredero
derramará el Señor sus dones. Y es un mensaje de paz: una paz cósmica que
abarca a toda la naturaleza. Hasta las fieras salvajes serán amigables con los
hombres.
No
es extraño que el salmo responsorial se haga eco de los mejores anhelos de la
humanidad: “Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente”
(Sal 71,7). El consuelo que dan las Escrituras junto con nuestra paciencia nos
ayudarán a mantener la esperanza. Así lo dice san Pablo a los Romanos (Rom
15,4). Buena lección para el Adviento.
LA
EXHORTACIÓN
Ya
sabemos que durante esta primera etapa del Adviento nos acompañan Isaías y Juan
el Bautista. Juan se presenta en el desierto de Judá. Su atuendo recuerda la
figura del profeta Elías. Y sus palabras son el eco de un profeta anónimo que
invitaba al pueblo a retornar del exilio por las nuevas calzadas que Dios le
preparaba. Ahora el retorno será espiritual.
•
“Convertíos porque está cerca el reino de los cielos”. El hebreo no pronuncia
el nombre inefable de Dios. Usa el continente en lugar del contenido. Al
anunciar la llegada del reino de Dios se proclama la cercanía del Dios del reino.
Una cercanía que no puede dejar indiferentes a los hombres. Convertirse
significa revisar los valores personales y sociales.
•
“Dad el fruto que pide la conversión”. Pero revisar los valores no es sólo un
ejercicio intelectual o económico. El profeta pide a las gentes que den los
frutos que se espera de todos los que escuchan la llamada. No valen disculpas.
El antiguo linaje del que descendemos no depende de nosotros. Pero nos
compromete el futuro de justicia que hemos de construir.
Y
LA PROMESA
El
Bautista se considera a sí mismo un pregonero enviado por Dios. ¡Nada menos y
nada más! Él anuncia con valentía la salvación, pero bien sabe que no es el
Salvador.
•
“El que viene detrás de mí puede más que yo”. La debilidad con que aparece el
Mesías no ha de inducirnos a engaño. Él viene a nosotros con un poder que deja
en ridículo las pretensiones y los poderes de los hombres y de sus
instituciones.
•
“Yo no perezco ni llevarle las sandalias”. El verdadero profeta nunca puede
alardear de nada. El mensajero no es dueño del mensaje. Un evangelizador que no
es humilde revela bien a las claras con su vanagloria la mentira de su misión.
•
“Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego”. El viento y el fuego son fuerzas
benéficas. Pero si nos arrastran y nos incendian pueden terminar con nuestra
casa y con nuestra vida. El Bautista sabe que el viento y el fuego de Dios nos
purifican cada día.
•
“Él tiene el bieldo en la mano”. El bieldo era usado por los labradores para
aventar la paja y separarla del grano. La venida del Señor descubrirá nuestra
falsedad y revelará lo inútil y lo valioso de nuestras intenciones y de nuestro
esfuerzo.
10 diferencias Adviento ciclo A 2ºdomingo
Solución: cola paloma, pelo Juan, tornillo rueda, fregona derecha, asa caldero, gota Jordán, "O" de bautismo, parte mango bote de la fe, patita saltamontes, gorra Juan.
Adviento. Tiempo de caminar bien
Un recorrido reflexivo ante el inicio del Adviento para situarnos en el camino verdadero que nos conduzca a la celebración festiva del nacimiento del Hijo de Dios.
De ahí la insistencia en esas cuatro actitudes: la escucha, la contemplación, la navegación, y la movilización.
¿Quieres ver la presentación semana a semana? Muy fácil, haz CLIC AQUÍ
Velar y caminar Mt 24,37-44 (ADA1-16)
“Caminemos
a la luz del Señor”. Así concluye la primera lectura de este primer domingo de
Adviento (Is 2,5). El profeta Isaías anuncia que, al final de los tiempos, el
monte sobre el que se levanta el Templo de Jerusalén se convertirá en la meta
de una peregrinación universal, Todos los pueblos acudirán a escuchar la
palabra del Señor.
Una
palabra de justicia y de paz para todos los pueblos. “De las espadas forjarán
arados y de las lanzas podaderas”. ¡Con qué fuerza recordó Pablo VI aquella
profecía en su visita a la sede de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva
York! Es un sueño, pero es también una tarea para toda la humanidad.
El
salmo responsorial nos invita a iniciar esa peregrinación de paz: “¡Qué alegría
cuando me dijeron: Vamos a la casa del Señor!” (Sal 121,1). Es la hora de
despertar para caminar por las sendas de la luz. Que el cuidado de nuestro
cuerpo no fomente los malos deseos. Así lo escribía san Pablo a los cristianos
de Roma (Rom 13,14).
EL DILUVIO
Nos
cuesta reconocer que nuestra vida está marcada por el signo de la espera y la
esperanza. Durante el tiempo del Adviento nos preparamos para la celebración de
la fiesta del Nacimiento de Jesús. Es un tiempo que nos invita a recobrar y
afianzar la esperanza. Y, además, nos educa para vivir el tiempo de la espera.
La
fe nos lleva a caminar con generosidad mientras nos mantenemos a la espera de
la venida del Señor. Por cinco veces se repite en el evangelio de este domingo
el verbo “venir”. Y otras dos veces se insiste en afirmar que “no sabemos” el
momento de su venida.
•
En primer lugar, el texto evoca el pasado y nos recuerda la imagen bíblica del
diluvio. Las gentes vivían dedicadas a sus tareas habituales, pero también a
sus placeres. El diluvio los sorprendió a todos.
•
En segundo lugar, el texto mira también al futuro y nos anuncia que la venida
del Hijo del hombre revelará las actitudes más secretas. Con su venida llega el
discernimiento definitivo. A unos los llevará y a otros los dejará.
LOS ADIVINOS
Hay
otra imagen que ilustra la exhortación. La del hombre que no sabe a qué hora
puede un ladrón a asaltar su casa. El tema de la venida imprevisible del Señor
suscita la invitación a mentenerse vigilantes. “Estad en vela, porque no sabéis
que día vendrá vuestro Señor”.
•
Para mantenerse en vela es preciso practicar la sobriedad. No podemos caer en
la tentación de confundir la satisfacción con la felicidad. No es de sabios
dejarse embotar por los deseos que nos adormecen.
•
Además, se nos dice que no sabemos el día ni la hora. Son muchos los que tratan
de adivinarla. Demasiados adivinos siembran ese temor del futuro que nos
distrae de las tareas del presente. Hay que superar la tentación de tratar de
adivinar el tiempo futuro.
• Y, finalmente, el evangelio nos advierte que no
esperamos algo, por importante o fantástico que parezca. Nosotros vivimos
esperando a Alguien. Nos mantenemos en vela, aguardando la manifestación del
único Salvador, que es nuestro Señor.
10 diferencias en Adviento Ciclo A 1ºdomingo
Solución: clavo, araña, mancha pared, tela de araña grande, remiendo María, anclaje barra, ceja S. José, mancha saco, mano María y pomo puerta.
Misericordia et misera (papa Francisco)
Con la publicación de esta carta apostólica del papa Francisco se clausura un año cargado de hondo significado y revitalización de la acción de la Iglesia alentada por la misericordia.
A lo largo de sus 22 números rezuman varias ideas fundamentales:
- El importante acercamiento del cristiano a amor reconciliador de Dios, especialmente, por el sacramento del perdón.
- La propuesta de dedicar un domingo al año para que la Iglesia y los cristianos renovemos el compromiso en favor de la difusión conocimiento y profundización de la Biblia.
- La institución del domingo previo a Cristo rey, el 33º del tiempo ordinario, a la Jornada Mundial de los Pobres.
- La familia como eje de la vida comunitaria básica cristiana mimada por la Iglesia en toda su complejidad humana (en línea con el contenido en la exhortación apostólica "Amoris Laetitia"
- La necesidad de no mostrarse indiferentes ante el sufrimiento humano y la lucha por la restitución de la dignidad a todas las personas.
Si deseas profundizar haz clic en el siguiente enlace: leer "Misericordia et misera"
Árbol del Adviento 2016
Colorea la bola correspondiente cada día y cuando completes una semana hazlo con el fondo de cada sección del árbol. ¡Feliz Adviento!
Elabora tu Cómic del Adviento
Prepara el cómic individual y personalizado para los más jóvenes. Imprime en una hoja por las dos caras. El "peque" personaliza con su nombre ("Cómic de .....!). Después imaginación para hacer un repaso muy personal de este tiempo.
El rey y su reino Lc 23,35-43 (TOC34-16) Cristo Rey
“Tú
serás el pastor de mi pueblo, Israel, tú serás el jefe de Israel”. Con estas
palabras, los ancianos que representaban a todas las tribus de Israel,
reconocían a David como rey. El que había gobernado desde Hebrón a las gentes
de Judá hacía ahora un pacto con sus “electores” y se convertía en rey de todo
el pueblo (2 Sam 5, 1-3).
El
salmo 121 nos invita a hacer nuestra la alegría de las tribus de Israel que
subían a Jerusalén “a celebrar el nombre
del Señor”. Al evocar esa subida jubilosa, seguramente pensamos que hoy se ha
hecho difícil esa unidad para proclamar la grandeza de Dios. ¿Alguna
peregrinación del año jubilar de la misericordia ha contagiado tanta alegría?
En el hermoso himno que se incluye en la
carta a los Colosenses, san Pablo proclama la majestad que Dios ha concedido a
su Hijo, por quien todo fue creado y que es anterior a todo. “Por él quiso Dios
reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo
la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,20). Él es el Señor del universo.
LA CRUZ COMO TRONO
No es ocioso mencionar la cruz de Cristo. De
hecho, el evangelio que hoy se proclama nos recuerda que sobre ella se podía
ver un letrero escrito en griego, en latín y en hebreo en el que se presentaba
al condenado: “Este es el rey de los judíos”.
Claro
que no todos reconocían su majestad. El texto evangélico evoca tres tipos de
burlas que se oyeron en torno a la cruz de Jesús:
•
Las autoridades y el pueblo le echaban en cara que, habiendo salvado a otros,
no pudiera salvarse a sí mismo. Según ellos, no era el Elegido por Dios.
•
Los soldados, ciertamente extranjeros y mercenarios, miraban con desprecio a
aquel que no demostraba ser el rey de los judíos.
•
Finalmente, uno de los dos malhechores condenados junto a él pretendía que
aquel que era considerado como el Mesías se salvara a sí mismo, y también a él
le llegara la salvación.
Allí
se daban cita tres presupuestos y tres intereses diferentes. Una razón
religiosa, una visión política y un interés personal. Todos coincidían en
esperar que Jesús bajara de la cruz.
EL HOY DE DIOS
Con
todo, el texto evangélico pone en boca de otro de los malhechores una súplica
que se eleva por encima de aquel griterío de desprecio y de blasfemia.
•
“Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”. Es la última súplica que
viene desde el Antiguo Testamento. El condenado ha comprendido que Jesús tiene
un poder que no reconocen los que se burlan de él. No es el poder mágico de
desclavarse de la cruz. Es la autoridad del rey que puede recordar a los que
han compartido su suerte y su muerte.
•
“Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Jesús responde con una promesa que
caracteriza la llegada del Nuevo Testamento. Ese es el “hoy” de Dios. El hombre
caído y su Dios se encuentran de nuevo en el paraíso. Un paraíso que no ha de
ser imaginado como un lugar, sino como una relación de acogida y de
misericordia.
Esperanza sin evasión Lc 21,5-19 (TO33-16)
“A
los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en
las alas”. Hermosa promesa con la que se cierra el texto del profeta Malaquías
que se lee en la celebración de este
domingo (Mal 3,19).
Claro
que inmediatamente antes, el profeta había anunciado el destino que aguarda a
los malvados y perversos. En el juicio de Dios serán tratados como la paja que
arde en el horno. No es una amenaza. Una vez más se exhorta a la persona a
hacer buen uso de su libertad. Que el horizonte del futuro nos ayude a elegir
el camino verdadero. A vivir en la verdad.
El
salmo 97 nos invita a repetir que “El Señor llega para regir la tierra”. Y san
Pablo advierte a los cristianos de Tesalónica que la espera del día del Señor
ha de traducirse en una vida tranquila y laboriosa: “El que no trabaja, que no
coma” (2Tes 3,10).
SIN MIEDO
En
el evangelio que hoy se proclama escuchamos los elogios que las gentes de
Jerusalén hacían del Templo, que estaba siendo restaurado y embellecido por
entonces. Jesús anuncia que un día no quedará piedra sobre piedra de aquel
monumento (Lc 21,5-19). La pregunta siguiente era de esperar: “Maestro, ¿cuándo
va a ser eso?”
Sin
embargo, para Jesús no es importante saber el tiempo. Por eso lleva la atención
a dos cuestiones fundamentales, como ha subrayado el papa Francisco: “Primero:
no dejarse engañar por los falsos mesías y no dejarse paralizar por el miedo.
Segundo: vivir el tiempo de la espera como tiempo del testimonio y de la
perseverancia”.
Esas
lecciones valen también para los creyentes de hoy. De vez en cuando alguien nos
anuncia la proximidad del fin del mundo. Pero lo que importa no es conocer una
fecha futura, sino vivir sin miedo el presente. Hemos sido llamados a construir
la “civilización del amor”, como decía Pablo VI. Nuestra esperanza no debe
llevarnos a la evasión.
CON FIDELIDAD
El
texto evangélico pone en boca de Jesús el anuncio de las guerras y las
tribulaciones que nos esperan. Y, sobre todo, la certeza de que seremos
perseguidos y juzgados por causa de su nombre. La experiencia nos asegura que
ese vaticinio se ha cumplido y nos hace pensar que se cumplirá siglo tras
siglo. Pero Jesús concluye con dos frases de aliento:
•
“Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá”. La primera frase se refiere a Dios.
Su providencia nos acompañará a lo largo del camino. No seremos librados de la tribulación
pero se nos promete la cercanía de Dios.
•
“Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”. La segunda frase se
refiere a nosotros. Las persecuciones pueden hacernos temblar. Pero no podemos
renegar del Evangelio. Sólo nos salvará la fidelidad al Dios fiel y
providente.
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