NOVIEMBRE: Biblia, Todos los Santos, Cristo REY, Fin AÑO litúrgico, inicio ADVIENTO, lecturas, arte cristiano, actividades, juegos, lecturas, imagen-viñeta para reflexionar, fichas, manualidades, cómics... ***Si bien los materiales propios del blog están protegidos, su utilización ES LIBRE (aunque en ningún caso con fines lucrativos o comerciales) siempre que se conserve el diseño integral de las fichas o de las actividades así como la autoría o autorías compartidas expresadas en las mismas.
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Los 10 mandamientos verdes de la Laudato Si
Meditación sobre la puerta estrecha Lc 13,22-30
El pasaje de la liturgia de este domingo está inserto en la segunda parte del evangelio de Lucas y donde la ciudad de Jerusalén, meta del camino existencial y teológico de Jesús, se menciona varias veces, de las que tres forman parte del itinerario litúrgico post-pascual: Lc 9,51 (13º domingo ordinario “C”), Lc 13,22-30 (21º domingo ordinario “C”), y Lc 17,11 (28º domingo ordinario “C”). La noticia del viaje, colocada al principio del texto evangélico, ayuda al lector a pensar que está en camino con Jesús hacia Jerusalén. El camino hacia la ciudad santa es el hilo rojo que atraviesa toda la segunda parte del evangelio (Lc 9,51-19,46) y la mayor parte de las narraciones comienzan con verbos de movimiento que presentan a Jesús y a sus discípulos como peregrinos o itinerantes. El camino de Jesús hacia la ciudad santa no es en sentido estricto un itinerario geográfico, sino que corresponde a un viaje teológico, espiritual. Tal recorrido compromete también al discípulo y al lector del evangelio: el “estar” en viaje con Jesús los configura como itinerantes en su mandato de anunciar el evangelio.
A través de este viaje se asoma la polémica con el mundo judaico que en Lc 13,10- 30 se cuenta en tres episodios: 13,10-17 (la curación de la mujer encorvada), 18- 21 (las parábolas del grano de mostaza y la levadura) y en 22-30 (el discurso de la puerta estrecha). Este último es el texto propuesto por la liturgia de la Palabra de este domingo y está así articulado. Ante todo una noticia de viaje que crea el fondo al discurso de Jesús que viene presentado mientras “pasaba por ciudades y aldeas, enseñando” (v.22). Es una característica lucana contra distinguir el ministerio de Jesús como viaje.
Ahora, en una etapa de este itinerario hacia Jerusalén alguien interpela a Jesús con una pregunta: “¿Cuántos son los que se salvan?”. La respuesta de Jesús no declara ningún número sobre los salvados, pero con una exhortación - amonestación, “esforzaos”, indica la conducta a seguir: “entrar por la puerta estrecha”. La imagen reclama al discípulo y a la comunidad de Lucas a dirigir la propia preocupación sobre el deber exigente que el camino de la fe pide. Luego de esto, Jesús introduce una enseñanza verdadera y propia con una parábola que asocia a la imagen de la puerta estrecha la del dueño de la casa que, cuando la cierra, nadie puede entrar (v.25). Esto último evoca el final de la parábola de las diez vírgenes en Mt 25,10- 12. Estos ejemplos están para indicar que hay un tiempo intermedio en el cual es necesario empeñarse por recibir la salvación, antes que la puerta se cierre de modo definitivo e irreversible.
También la participación en los momentos importantes de la vida de la comunidad, la cena del Señor (“hemos comido y bebido con Él”) y la proclamación de la Palabra (“tú has enseñado en nuestras plazas”), si no conllevan por cada uno un empeño de vida, no pueden evitar el peligro de la condena. El evangelio de Lucas ama presentar a Jesús participando en la mesa de quien lo invita, pero no todos los que se sientan a la mesa con Él tienen automáticamente derecho a la salvación definitiva que viene a anunciar con la imagen del banquete. Así, también, el haber escuchado su enseñanza no te asegura automáticamente que serás salvado. De hecho, en Lucas, la escucha de la palabra de Jesús es condición indispensable para ser discípulo, pero no suficiente, se necesita la decisión de seguir al maestro, guardando sus enseñanzas y llevar fruto en la perseverancia. (Lc 8,15).
Aquellos que no han conseguido entrar por la puerta estrecha antes de que se cerrase, se llaman “operadores de iniquidad”: son los que no se han empeñado en realizar el plan de Dios. Su situación futura viene presentada de modo figurativo con una expresión que habla de la irreversibilidad de no ser salvados: “Allí será el llanto y el crujir de dientes” (v.28)
Es interesante la referencia a los grandes patriarcas bíblicos (Abrahán, Isaac, Jacob) y a todos los profetas: ellos entrarán a formar parte del reino de Dios. Si a los contemporáneos de Jesús esta afirmación podía parecer que la salvación era como un derecho de Israel, para los cristianos de la comunidad de Lucas constituía un aviso a no considerar de modo automático esta modalidad salvífica. El reino que Jesús anuncia se convierte en lugar donde se encuentran discípulos que vienen de “oriente y occidente, de septentrión y del sur” (v.29). El discurso de Jesús inaugura un dinamismo de salvación que envuelve a toda la humanidad y se dirige sobre todo a los pobres y enfermos (Lc 14, 15-24). Lucas, más que los otros evangelistas, es sensible al anuncio de una salvación universal y presenta a Jesús que ofrece la promesa de la salvación no sólo para Israel, sino para todos los pueblos.
Una señal de este cambio de condición de salvación es la afirmación final: “los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos” (v.30). Una afirmación que indica cómo Dios destroza y rompe los mecanismos de la lógica humana: ninguno debe confiar en las posiciones que ha conseguido, sino que es invitado a estar siempre sintonizado con la onda del evangelio.
Fuente: http://homiletica.org/PDF054/aahomiletica006605.pdf
Dios nos espera para salvarnos Lc 13,22-30 (TOC21-22)
1. El evangelio puede sonar un poco desconcertante, dependiendo en gran parte del dicho aislado “esforzaros de entrar por la puerta estrecha”. El pasaje se sitúa en el camino que Jesús emprende hacia Jerusalén y el seguimiento que ello implica, es una catequesis lucana del verdadero discipulado. Pero ¿para qué es necesario ser discípulo de Jesús? ¿para salvarse, para salvarnos? ¿Esa era la mentalidad del tiempo de Jesús heredada en ciertos círculos cristianos rigoristas? ¿Son pocos los que se salvan? Conociendo el mensaje de Jesús y su confianza en Dios, tendríamos que afirmar que Jesús no respondía a preguntas que se resolvieran desde el punto de vista legal.
2. En realidad la lectura a fondo de este evangelio plantea cuestiones muy importantes desde el punto de vista de la actitud cristiana. Jesús no responde directamente a la pregunta del número, porque no es eso algo que pueda responderse. Lo de la puerta estrecha es un símil popular y no debe producir escándalo, porque los caminos de Dios no son lo mismo que los caminos de los hombres: esto es evidente. Esta es una llamada a la “radicalidad” en todo caso, que pudiéramos transcribir así: quien quiera salvarse debe vivir según la voluntad de Dios. Eso lo dice todo, aunque para algunos no resuelve la cuestión. Por ello deberíamos decir que esa preocupación numérica fue más de los discípulos que trasmitieron estas palabras de Jesús (el Evangelio Q para algunos especialistas), que estaban más o menos obsesionados con un cierto legalismo apocalíptico y no bebían los vientos del talante profético de Jesús.
3. Siempre se ha dicho que Jesús lo que busca son los corazones y la actitudes de los que le siguen. Les pone una parábola de contraste, la del dueño de la casa que cierra la puerta. La mentalidad legalista es la de esforzarse por entrar por la puerta estrecha. En la parábola se adivina un mundo nuevo, un patrón, Dios en definitiva, que no entiende las cosas como nosotros, por números, por sacrificios, por esfuerzos personales de lo que se ha llamado “do ut des” (te doy para que me des). Muchos pensarán que han sido cristianos de toda la vida, que han cumplido los mandamientos de Dios y de la Iglesia de toda la vida (si es que eso se puede decir), que han sido muy clericales… pero el “dueño” no los conoce. ¿No es desesperante la conclusión? El contraste es que podemos estar convencidos que estamos con Dios, con Jesús, con el evangelio, con la Iglesia, pero en realidad no hemos estado más que interesados en nosotros mismos y en nuestra salvación. Eso es lo que la parábola de contraste pone de manifiesto.
4. ¿Las cosas deberían ser de otra manera? ¡Sin duda! Debemos aprender a recibir la salvación como una gracia de Dios, como un regalo, y a estar dispuestos a compartir este don con todos los hombres de cualquier clase y religión. Eso es lo que aparece al final de esta respuesta de Jesús. Los que quieren “asegurarse” previamente la salvación mediante unas reglas fijas de comportamiento no han entendido nada de la forma en la que Dios actúa. Por eso no reconoce a los que se presentan con señas de identidad legalistas, que ocultan un cierto egoísmo. No es una cuestión de número, sino de generosidad. En la mentalidad legalista y estrecha del judaísmo, que también ha heredado en muchos aspectos el cristianismo, la salvación se quiere garantizar previamente como se tratara de un salvoconducto inmutable e intransferible. No se trata de desprestigiar una moral, una conducta o una institución, como si el evangelio convocara a la amoralidad y el desenfreno para poder salvarse. Esta conclusión de moralismo barato (la “gracia barata” le llamaba Bonhoeffer) no es lo que piden las palabras de Jesús. Pero sí debemos afirmar rotundamente: si la salvación no sabemos recibirla como una “gracia”, como un don, no entenderemos nada del evangelio.
Fray Miguel de Burgos Núñez
Fuente: dominicos.org/predicacion/homilia/21-8-2022/comentario-biblico/miguel-de-burgos-nunez/
El fin de la ansiedad de los niños
El fin de la ansiedad, ahora para nuestos hijos. ¿Te preocupa que tu hijo pueda estar desarrollando problemas de estrés o de ansiedad y no sabes cómo ayudarle? ¿Te gustaría poder comunicarte con él o ella para ayudarles a aumentar su autoestima y valentía? Si te identificas con alguna de estas preguntas, este libro es perfecto para ti. Gio Zararri, el aclamado autor de El fin de la ansiedad -el best seller de referencia en castellano sobre la principal dolencia mental en el mundo-, te da las claves y herramientas de la ciencia y la psicología para ayudarte a comprender y gestionar este tipo de problemas emocionales. Pronto entenderás que educar a hijos valientes y felices puede ser más sencillo y divertido de lo que te imaginabas. «He creado este libro a partir de la experiencia y la investigación. Aquí encontrarás información relevante sobre el funcionamiento del cerebro, los miedos, el estrés y la ansiedad en niños y adolescentes. También hallarás ejercicios y herramientas que pueden ayudar a tu hijo a superar estos problemas».
Editorial Javier Vergara
ISBN 978-84-18620-66-9
208 PÁGINAS
PRECIO 19,90 euros (6,95 de bolsillo)
TDAH (Rafael Guerrero)
El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es una patología del neurodesarrollo que afecta en torno a un 5% de la población infantil. Dadas las características nucleares del trastorno (problemas para mantener la atención, movimiento excesivo e impulsividad tanto cognitiva como motora), los niños y adolescentes que lo padecen, suelen sufrir el efecto dominó de sus síntomas en los diferentes ámbitos de su vida (colegio, casa, relaciones con amigos, etc). Además, conlleva una alta carga de sufrimiento por parte del niño y su familia.
Evangelio XX Tiempo Ordinario Lc 12, 49-53 (entender el mensaje acercándose al texto)
El fuego del Amor que transforma el mundo Lc 12,49-53 (TOC20-22)
1. Y en este ámbito de radicalidades que la lecturas de este domingo ponen de manifiesto, aparece el texto del evangelio de Lucas (12,49-53) con todas sus contradicciones semíticas, con su lenguaje de símbolos, de contrastes orientales: paz-guerra, amor-odio. Jesús profetiza prendiendo fuego al mundo; trayendo una guerra, un combate, mejor, al que invita a participar. Estas palabras de Jesús nos hablan de la radicalidad de su mensaje evangélico. Este es radical porque busca la raíz de las cosas. En todo caso no debemos evitar la pregunta en lo que respecta al qué hacer para llevar a la práctica el seguimiento de Jesús y, en consecuencia, la radicalidad por la que hay que optar. Sabemos que estas palabras se trasmiten en el ámbito de un grupo apocalíptico, radicales itinerantes cristianos de primera hora, al menos en una primera fase, que muestra lo en serio que se tomaron el evangelio de Jesús.
2. Consideramos que el espíritu de la radicalidad de estas palabras de Jesús permanece y debe mantener su vigor en medio del realismo que sin duda nos apremia. La radicalidad obedece a una mentalidad, a unas circunstancias, que no pueden ser las mismas para el s. XXI. Jesús era un hombre de su tiempo que usaba también el lenguaje de su tiempo. Él hablaba sirviéndose de metáforas, imágenes y comparaciones entendidas en aquella época. Porque ¿a dónde nos llevaría una interpretación literal del evangelio de hoy, o un dicho como "si alguno viene a mi y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, no puede ser discípulo mío" (Lc 14,26), cuando él mandó amar a todos, incluso a los enemigos? No se puede pedir amar a los enemigos y “odiar” a los padres o hermanos, ¡sería absurdo! Pero el espíritu de lo que Jesús quería expresar permanece: frente a este mundo, el evangelio es un signo de contradicción. Hay que amar, no odiar; pero el amor, frente a este mundo injusto y de desamor, es una guerra. Lo será siempre. En realidad es una guerra en la que no caben medias distintas y en la que los lazos familiares pueden saltar por los aires.
3. No es posible olvidar que estamos hablando desde la analogía, del contraste y el simbolismo. Los profetas itinerantes, casi como unos filósofos cínicos para algunos, se expresaban así: ¿los míos o Jesús? ¿yo o el evangelio? Son palabras proféticas que siempre mantendrán su vigencia, sin que las rebajemos a lo inútil. Algunos han hablado del “terrorismo” o el “fundamentalismo” de la ética cristiana. Es posible que los conceptos de actualidad puedan resultar explicativos… pero no es ni terrorismo ni fundamentalismo, sino que cuando el evangelio se vive con radicalidad nuestra vida no puede ser como siempre, como se ha aprendido de los “nuestros”, porque los “nuestros” pueden estar lejos del proyecto profético de Jesús. Lo que se ha mamado en nuestro ámbito no siempre es lo mejor. Los “nuestros” son más nuestros cuando vivimos la radicalidad del amor y eso trae fuego a la tierra. A los nuestros los amamos, pero sin renunciar a lo que Dios desea. Eso lo vivió Jesús como experiencia liberadora que quiso trasmitir a los suyos, para cambiar una religión “nuestra” que no tenía vida. Y si “los nuestros” no nos aceptan en esta guerra de amor, desde el evangelio y con el evangelio, seguirán siendo los nuestros, pero no haremos lo que ellos quieren. Los nuestros, a veces, piden odio o venganza: ahí está la guerra, el fuego del evangelio. Esa fue la experiencia del profeta de Galilea.
Fray Miguel de Burgos Núñez
Niños desconectados (Elizabeth Kilbey)
Hay una bomba de tiempo que no para de hacer tictac en las vidas de nuestros hijos. Es algo que está presente en los colegios, en las guarderías, en los hogares, en nuestro cuarto de estar y en cualquier lugar de nuestra casa, accesible con facilidad las 24 horas del día. Se trata de algo que causa discusiones en el ámbito familiar y que afecta al cerebro de nuestros hijos, a su comportamiento, a su peso y a su desarrollo. Está cambiando la forma en la que los niños juegan, el modo en el que socializan y las actividades que ocupan su tiempo. Esa bomba de tiempo, ese invasor silencioso, es el uso de los diferentes dispositivos de pantalla –ordenadores, smartphones, tablets,- y lo más grave es que los padres, en su mayoría, se sienten incapaces de desactivarla y, de hecho, muchos de ellos son adictos a ese invasor…
Este libro:
• Te ayudará a comprender los peligros que acechan tras un uso excesivo de los dispositivos de pantalla, en especial para menores de 11 años.
La sabiduría de la vigilancia Lc 12,32-48 (TOC19-22)
1. El evangelio de Lucas nos ofrece aquí una serie de elementos que están en el Sermón de la Montaña, en Mateo, y un conjunto de parábolas (los criados que esperan a que su amo vuelva de unas bodas, el amo que vigila su casa por si llega un ladrón, y el administrador fiel al que se le ha confiado repartir el trigo) sobre la vigilancia y la fidelidad al Señor. La exhortación primera, que concluye con el dicho “donde está vuestro tesoro, allí está vuestro corazón”, es toda una llamada a la comunidad sobre el comportamiento en este mundo con respecto a las riquezas. Lucas es un evangelista que cuida, más que ningún otro, este aspecto tan determinante de la vida social y económica, porque escribía en una ciudad (Éfeso o Corinto) donde los cristianos debían tomar postura frente a la injusticia y la división de clases.
2. El dicho del tesoro y el corazón es un dicho popular que encierra mucha sabiduría de siglos. Pero es propio de estos dichos (el llamado “Evangelio Q” como algunos lo llaman actualmente) poner de manifiesto la radicalidad sapiencial y escatológica que se vivió en aquellos momentos. Si bien es verdad que el rigor apocalíptico ya no es determinante, sí lo es el sentido que mantienen estas palabras. Vigilar, ahora, ya no es estar preocupados por el fin del mundo, sino estar preocupados por no poner nuestro corazón en los poderes y las riquezas. Son dichos para comprometerse en nuestro mundo, aunque sin perder la perspectiva del mundo futuro.
3. Lucas sitúa esto en el programa de buscar el Reino de Dios, pidiendo y exigiendo al cristiano no desear las mismas cosas que desean y tienen los poderosos de este mundo. El Reino exige otros comportamientos. Así, pues, las parábolas sobre la vigilancia y la fidelidad vienen a ser como el comentario a esa actitud. Es una llamada a la responsabilidad en todos los órdenes, pero especialmente la responsabilidad de saberse en la línea de que la vida tiene una dimensión espiritual, trascendente, sabiendo que hay que ponerse en las manos de Dios. Eso no es una huida de lo que hay que hacer en este mundo; pero, por otra parte, tampoco ignorando que nos espera Alguien que un día se ceñirá para servirnos si le hemos sido fieles. Ése de quien habla Jesús en la parábola, es Dios. Nosotros, mientras, administramos, trabajamos, ayudamos a los más pobres y necesitados, como una responsabilidad muy importante que se nos ha otorgado.
Fray Miguel de Burgos Núñez
Fuente: https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/7-8-2022/comentario-biblico/miguel-de-burgos-nunez/
Acumular riquezas: ¡el anti-evangelio! Lc 12,13-21 (TOC18-22)
1. El relato del evangelio de Lucas es como la respuesta a los planteamientos de Qohélet. Efectivamente, Lucas es un evangelista que ha marcado la diferencia en el Nuevo Testamento como juicio de la riqueza y sus peligros para la verdadera vida cristiana. Lucas es defensor de los pobres, aunque no de la pobreza. Jesús, el profeta, no ha venido para ser juez de causas familiares, o empresariales, o sociales, ya que esas leyes de herencia, de impuestos, de salarios justos, se establecen a niveles distintos. Y no quiere ello decir que en las exigencias del Reino de Dios se excluya la justicia, especialmente para los pobres y oprimidos.
2. La parábola del rico que acumula la gran cosecha y engrandece sus graneros, en vez de distribuirlo entre los que no tienen para comer, es toda una lección de cómo Jesús ve las cosas de esta vida, aunque él persiga objetivos más grandes. El que acumula riquezas, pues, no entiende nada de lo que Jesús propone al mundo. Los que siguen a Jesús, pues, tienen que sacar, según Lucas, las conclusiones de este seguimiento. Si no se desprenden de las riquezas, si se preocupan de amasarlas constantemente, además de cometer injusticia con los que no tienen, se encontrarán, al final, con las manos vacías ante Dios, porque todo su corazón estará puesto en tener un tesoro en la tierra. No tendrán tiempo para vivir, para ser sabios… para entregarse a los demás como se entregan a las producción de riquezas. Este criterio de sabiduría va más allá de lo que propone el mismo Qohélet.
3. Con referencia a la actitud de Qohélet, Jesús nos dice que quien se afana por las cosas de este mundo y no por lo que Dios quiere, al final, ¿cómo podrá llenar su vida? ¿cómo se presentará ante Dios? La acumulación de riquezas, pues, es una injusticia y la injusticia es contraria al Reino de Dios. Por lo tanto, este evangelio es una llamada clara a la solidaridad con los pobres y despreciados del mundo; una llamada a compartir con los que no tienen.
Fray Miguel de Burgos Núñez
Fuente: https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/31-7-2022/comentario-biblico/miguel-de-burgos-nunez/
Déjame que te cuente. Los cuentos que me enseñaron a vivir
Los bestsellers de Jorge Bucay, Déjame que te cuente y Cuentos para pensar, en bolsillo. Demián es un muchacho curioso e inquieto que desea saber más sobre sí mismo. Esta búsqueda le conduce hasta Jorge, el Gordo, un psicoanalista muy peculiar que cada día le explica un cuento. Son cuentos clásicos, modernos o populares, reinventados para ayudar a su joven amigo a resolver sus dudas, historias que a todos nos pueden servir para entendernos mejor a nosotros mismos, nuestras relaciones y nuestros miedos.
Editorial RBA Integral
ISBN 978-8479018078
256 páginas
Precio: 10,40 euros (bolsillo) 6,50 euros (ebook)
Visita virutal de 360º a las 5 catedrales de Galicia
Dios como Padre: ¡un misterio de intimidad! Lc 11,1-13 (TOC17-22)
1. El evangelio de Lucas nos ofrece hoy uno de los pasajes más bellos y entrañables de ese caminar con Jesús y de la actitud del discipulado cristiano. En Lucas, el Padrenuestro se halla dentro del marco de un catecismo sobre la oración (11, 1-13). Está dividido en cuatro partes y abarca: la petición «¡Enséñanos a orar!», juntamente con el Padrenuestro (11, 1-4); la parábola del amigo que viene a pedir, y que Lucas entiende como exhortación a ser constantes en la oración (11, 5-8); una invitación a orar (11,9s) y la imagen del padre generoso, que es una invitación a tener confianza en que se nos va a escuchar (11,11-13). Ya sabemos que el Padrenuestro está en Mateo (6,9-13) y que se ha tomado, en ambos casos, de la fuente de los profetas itinerantes de Galilea que conservaron los dichos de Jesús (fuente o evangelio Q). Pero esta catequesis de la oración, tal como la tenemos en el conjunto, se la debemos a Lucas que es el evangelista que más ha valorado este aspecto de la religión e identidad cristiana.
2. Cuando Jesús está orando, los discípulos quieren aprender. Sienten que Jesús se transforma. Jesús, en el evangelio de Lucas, ora muy frecuentemente. No se trata simplemente de un arma secreta de Jesús, sino de una necesidad que tiene como hombre de estar en contacto muy personal con Dios, con Dios como Padre. Todos conocemos cuál es la oración de Jesús, y cómo esa oración no se la guarda para sí, sino que la comunica a los suyos. Por lo mismo, la predicación de Jesús ha de revelar el sentido del Padrenuestro. Este es el primer fundamento en que se basa la explicación que se ha de dar. Sólo el que vive en el Espíritu de Jesús, quiere decir Lucas, sabrá rezar el Padrenuestro con el espíritu de Jesús. Y sólo sabrá rezarlo quien sepa escuchar primeramente la predicación de Jesús.
3. Debemos notar que el Padre es "la oración específica del discípulo de Jesús", ya que Lucas nos dice con claridad que los discípulos se lo han pedido y él les ha enseñado. Y los discípulos se lo pidieron para que ellos también tuvieran una oración que los identificara ante los demás grupos religiosos que existían. En consecuencia es una oración destinada para aquellos que "buscaron" el Reino de Dios, con plena entrega de vida; para aquellos que convirtieron el Reino de Dios en el contenido exclusivo de su vida. Pues cuando Jesús nos enseña cómo y qué es lo que hemos de orar, entonces nos está enseñando implícitamente cómo deberíamos ser y vivir, para poder orar de esta manera.
4. No podemos entrar en los pormenores exegéticos del Padrenuestro que ha logrado el consenso de muchas lecturas distintas, diferentes, originales, extraordinarias. No es que Jesús inventara la invocación de Dios como "Padre"… pero es quien la pone sobre la mesa de la experiencia religiosa de su tiempo, con sentido de reto, de cómo debemos entender a Dios y de cómo debemos relacionarnos con Él. Las diferencias entre Mateo y Lucas inclinan la balanza a un texto más primitivo en el caso de nuestra lectura de hoy: corta, directa, menos estructurada, pero más intimista y radical; quizás más cercana a la experiencia de Jesús tal como se la escucharon sus discípulos.
5. ¿Qué significa Padre (Abba)? No es un nombre de tantos para designar a Dios, como ocurría en las plegarias judías. Lo de Lucas, pues, no es más que el original arameo de la invocación de Jesús. Y era la expresión de los niños pequeños, con la significación genuina de "Padre querido". Así, pues, Jesús habla con Dios en una atmósfera de intimidad verdaderamente desacostumbrada. Y enseña a sus discípulos a hacer otro tanto. Toda la predicación de Jesús está confirmando esto mismo. Jesús, con palabras estimulantes, alienta a que los discípulos estén persuadidos previamente en la oración de una confianza sin límites. No se trata, pues, de un título más, frío o calculado, sino de la primera de las actitudes de la oración cristiana. Si no tenemos a Dios en nuestras manos, en nuestros brazos, como un padre o una madre, tienen a su pequeño, no entenderemos para qué vale orar a Dios.
Fray Miguel de Burgos Núñez
Tormenta cerebral (el cerebro adolescente)
Siegel ofrece a los lectores un enfoque desde el interior para centrarse en cómo afecta a nuestra conducta y a nuestras relaciones el desarrollo del cerebro. Según Siegel, entender cómo funciona el cerebro puede mejorar las vidas de los adolescentes y hacer sus relaciones más satisfactorias y menos solitarias y perturbadoras.
Tormenta cerebral ofrece a jóvenes y a padres una hoja de ruta para entender la mente de los adolescentes, que no solo va a ayudar a las familias a sobrevivir, sino también a progresar durante los «años adolescentes» y más allá.
«Tormenta cerebral es revelador y vivificante… Adolescentes y padres pueden beneficiarse inmensamente de la lectura de este libro, juntos o por separado.» —Daniel Goleman, autor de Inteligencia Emocional
Autor: Daniel J. Siegel
Editorial Alba
ISBN 978-84-9065-005-9
360 páginas
Precio: 22,50 euros
El cerebro del niño
«Daniel Siegel y Tina Payne Bryson han escrito una guía magistral y fácil de leer para ayudar a desarrollar la inteligencia emocional de los niños. Este brillante método convierte las interacciones cotidianas en valiosas oportunidades para moldear el cerebro. Cualquiera que se preocupe por los niños –y que quiera a un niño– debería leer.»
Editorial Alba
ISBN 978-84-8428-714-8
240 páginas
Precio: 22,50 euros (papel) 9,99 euros (ebook)
Belovedness
INGLÉS/ESPAÑOL
You've owned your fear and all your self-loathing
Has sido dueño de las voces dentro de tu cabeza
You've owned the voices inside of your head
Te has hecho cargo de la vergüenza y el reproche de tu fracaso
You've owned the shame and reproach of your failure
Es hora de poseer tu amor
It's time to own your belovedness
You've owned your past and how it's defined you
Has sido dueño de todo lo que todos los demás dicen
You've owned everything everybody else says
Es hora de escuchar lo que tu padre ha dicho
It's time to hear what your father has spoken
Es hora de poseer tu amor
It's time to own your belovedness
He says, "You're mine, I smiled when I made you
Te encuentro hermosa en todos los sentidos.
I find you beautiful in every way
Mi amor por ti es feroz e interminable
My love for you is fierce and unending
Iré a buscarte, cueste lo que cueste
I'll come to find you, whatever it takes
Mi amado"
My beloved"
You've owned the mess you see in the mirror
Has sido dueño de las mentiras de que simplemente no eres suficiente
You've owned the lies that you're just not enough
Has estado tan cegado por todo lo que estás comparando
You've been so blinded by all you're comparing
Es hora de poseer tu amor
It's time to own your belovedness
He says, "You're mine, I smiled when I made you
Te encuentro hermosa en todos los sentidos.
I find you beautiful in every way
Mi amor por ti es feroz e interminable
My love for you is fierce and unending
Iré a buscarte, cueste lo que cueste
I'll come to find you, whatever it takes
Mi amado"
My beloved"
You are completely loved and fully known
Amado, cree que murió para hacer de tu corazón su hogar
Beloved, believe he died to make your heart his home
And he says, "You're mine, I smiled when I made you
Te encuentro hermosa en todos los sentidos.
I find you beautiful in every way
Mi amor por ti es feroz e interminable
My love for you is fierce and unending
Iré a buscarte, cueste lo que cueste"
I'll come to find you, whatever it takes"
He says, "You're mine, I smiled when I made you
Te encuentro hermosa en todos los sentidos.
I find you beautiful in every way
Mi amor por ti es feroz e interminable
My love for you is fierce and unending
Iré a buscarte, cueste lo que cueste
I'll come to find you, whatever it takes
Mi amado"
My beloved"
Educar con Harry Potter
Harry Potter es uno de nuestros contemporáneos. Aunque sea en un universo paralelo al nuestro, puede reconfortarnos y hacer que miremos a nuestro zarandeado mundo muggle con algo más de sabiduría y paciencia. Al fin y al cabo, también nosotros conocemos esa energía cuya magia guarda celosamente el ministerio de Magia, «esa fuerza que es a la vez más maravillosa y más terrible que la muerte, que la inteligencia humana, que la naturaleza».
Autora Isabel Romero Tabares
Editorial PPC
ISBN 9788428838689
248 páginas
Precio 20 euros
Hacerse el prójimo Lc 10,25-37 (TOC15-22)
“Escucha la voz del señor tu Dios, guardando sus preceptos y mandatos” (Dt 30,10). Estas palabras que se ponen en la boca de Moisés subrayan el valor de los mandamientos. En ellos se reflejan los grandes valores de la humanidad: adorar a Dios, honrar a los padres, defender la vida humana, promover una limpieza integral, luchar por la justicia y mantenerse fieles a la verdad.
En el salmo responsorial se proclama que la voluntad de Dios es una guía segura para el hombre. El creyente no puede olvidar que “los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos” (Sal 18,9).
La fe cristiana confiesa que en Cristo, principio y prototipo del ser humano, Dios ha querido reconciliar consigo todos los seres. Jesús ha hecho la paz por la sangre vertida en la cruz (Col 1,15-20).
DOS MANDAMIENTOS
En el evangelio de este domingo reaparece la afirmación del valor de los mandamientos (Lc 10,25-37). Un letrado pregunta a Jesús qué ha de hacer para heredar la vida eterna. El texto dice expresamente que pretendía poner a prueba a Jesús. Pero la pregunta es válida para todos los tiempos.
En nuestro tiempo esa pregunta puede parecer ociosa. Hoy la preocupación por la vida temporal lleva a las personas a ignorar la vida eterna. Además, el conocimiento técnico parece quitar importancia al quehacer moral. En esta época de relativismo se piensa con frecuencia que la definición del bien y del mal depende de la decisión de la persona.
El Evangelio nos dice que Jesús devolvió la pregunta al letrado, puesto que él debía conocer lo que estaba escrito en la Ley. Efectivamente el letrado había ya descubierto la importancia de los dos mandamientos principales: el amor incondicional a Dios y el amor desinteresado al prójimo. Jesús dio por válida la respuesta.
HERMANOS DE TODOS
Pero en ese momento el letrado dirigió a Jesús una segunda pregunta: “Pero quién es mi prójimo?” En su ambiente muchos se preguntaban quién es el prójimo al que hay que amar. Jesús respondió con la parábola del buen samaritano. Según Jesús la pregunta teórica por el próximo ha de convertirse en la decisión práctica de hacerse prójimo del que sufre.
• El papa san Juan Pablo II subrayó en su día los tres pasos que nos enseña el buen samaritano. Detenerse a descubrir el dolor ajeno, conmoverse hasta hacer nuestro ese dolor y prestar al necesitado y despojado una ayuda afectiva y efectiva.
• El papa Francisco señala que esa decisión de hacernos prójimos de las personas que sufren ha de suscitar en la sociedad instituciones y estructuras que puedan contribuir a la humanización el servicio.
• En realidad, más que hacernos prójimos hemos de sentirnos hermanos de todos los que son marginados o injustamente despojados de sus bienes y de su dignidad.
¿A quién debemos amar? Lc 10,25-37 (TOC15-22)
1. Y ahora el evangelio del día: una de las narraciones más majestuosas de todo el Nuevo Testamento y del evangelio de Lucas. Una narración que solamente ha podido salir de los labios de Jesús, aunque Lucas la sitúe junto a ese diálogo con el escriba que pretende algo imposible. El escriba quiere asegurarse la vida eterna, la salvación, y quiere que Jesús le puntualice exactamente qué es lo que debe hacer para ello. Quiere una respuesta “jurídica” que le complazca. Pero los profetas no suelen entrar en esos diálogos imposibles e inhumanos. Ya la tradición cristiana nos puso de manifiesto que Jesús había definido que la ley se resumía en amar a Dios y al prójimo en una misma experiencia de amor (cf Mc 12,28ss). No es distinto el amor a Dios del amor al prójimo, aunque Dios sea Dios y nosotros criaturas. Pero el escriba, que tenía una concepción de la ley demasiado legalista, quiere precisar lo que no se puede precisar: ¿quién es mi prójimo, el que debo amar en concreto? Aquí es donde la parábola comienza a convertirse en contradicción de una mentalidad absurda y puritana.
2. Dos personajes, sacerdote y levita, pasan de lejos cuando ven a un hombre medio muerto. Quizás venían del oficio cultual, quizás no querían contaminarse con alguien que podía estar muerto, ya que ellos podrían venir de ofrecer un culto muy sagrado a Dios. ¿Era esto posible? Probablemente sí (es una de las explicaciones válidas). Pero eso no podía ser voluntad de Dios, sino tradición añeja y cerrada, intereses de clase y de religión. Entonces aparece un personaje que es casi siniestro (estamos en territorio judío), un samaritano, un hereje, un maldito de la ley. Éste no tiene reparos, ni normas, ha visto a alguien que lo necesita y se dedica a darle vida. Mi prójimo -piensa Jesús-, el inventor de la parábola, es quien me necesita; pero más aún, lo importante no es saber quién es mi prójimo, sino si yo soy prójimo de quien me necesita. Jesús, con el samaritano, está describiendo a Dios mismo y a nadie más. Lo cuida, lo cura, lo lleva a la posada y la asegura un futuro.
3. Una religión que deja al hombre en su muerte, no es una religión verdadera (la del sacerdote y el levita); la religión verdadera es aquella que da vida, como hace el Dios-samaritano. Algunos Santos Padres hicieron una interpretación simbólica muy acertada: vieron en el “samaritano” al mismo Dios. Por tanto cuando Jesús cuenta esta historia o esta parábola, quiere hablar de Dios, de su Dios. Y si eso es así, entonces son verdaderamente extraordinarias las consecuencias a las que podemos llegar. Nuestro Dios es como el “hereje” samaritano que no le importa ser alguien que rompa las leyes de pureza o de culto religiosas con tal de mostrar amor a alguien que lo necesita. La parábola no solamente hablaba de una solidaridad humana, sino de la praxis del amor de Dios. Fue creada, sin duda, para hablar a los "escribas" de Israel del comportamiento heterodoxo de Dios, el cual no se pregunta a quién tiene que amar (como hace el escriba, nómikos del relato), sino que quiere salvar a todos y ofrecerles un futuro.
Fray Miguel de Burgos Núñez
Fuente: https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/10-7-2022/comentario-biblico/miguel-de-burgos-nunez/
Cuéntame la Biblia (ilustrado por Fano)
Contar historias es un arte. El buen narrador hace que unas humildes palabras pinten paisajes o pongan música a insólitas aventuras. Al escuchar una historia entramos en el corazón de sus personajes, reímos y lloramos con ellos. Las buenas historias se convierten así en calladas maestras de nuestra vida.



































