SEPTIEMBRE: inicio curso, acogida, lecturas, arte cristiano y santos, actividades, juegos, propuestas de lecturas, humor, imagen-viñeta para reflexionar, fichas, manualidades, cómics... ***Si bien los materiales propios del blog están protegidos, su utilización ES LIBRE (aunque en ningún caso con fines lucrativos o comerciales) siempre que se conserve el diseño integral de las fichas o de las actividades así como la autoría o autorías compartidas expresadas en las mismas.
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Cuando Dios habla Lc 13,1-9 (CUC3-16)
“Voy a
acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver cómo es que no se quema la
zarza” (Ex 3,3). No son palabras tan solo. Moisés se acerca a la zarza que arde sin consumirse.
Este texto que hoy se proclama encierra tres referencias personales.
• Dios, que no
es indiferente a la suerte de los hombres. Su misericordia tiene en cuenta la
miseria de los que se afanan y de los que sufren. Prestar atencion a esos
signos que Dios envía puede convertirnos en portavoces de su palabra y en
agentes de la liberación.
• Moisés, que se ha habituado a la rutina de cada día.
Pero está preparado para escuchar la voz de Dios que, de pronto, le habla en el
escenario del pastoreo. Es preciso ver lo admirable y asombroso de la
intervención de Dios en la peripecia de lo acostumbrado.
• El pueblo de Israel, que ya se ha habituado a la
esclavitud. Pero Dios “ha visto” la opresión que sufre su pueblo. Él toma la
iniciativa. La fe en Dios nos rescata de la esclavitd. También a nosotros Dios
nos ofrece la libertad y nos restituye la dignidad perdida.
LA TORRE
En el tercer domingo de cuaresma se nos recuerdan dos
hechos que debieron de llegar a los oídos de Jesús: una horrible matanza de
peregrinos decidida por Pilato y el derrumbe de la torre de Siloé que aplastó a
algunos obreros (Lc 13, 1-9). ¿Qué pensar de ello?
• A Moisés Dios le habló en la rutina de las tareas
diarias del pastoreo. El evangelio nos dice que Dios nos habla también a través
de los acontecimientos que a veces nos sobresaltan y que siempre nos plantean
las grandes cuestiones sobre el bien y el mal.
• A la vista de aquellas desgracias, muchos se
preguntaban qué mal habían cometido las víctimas. Según Jesús, la desgracia no
siempre responde al pecado. Si así fuera, también merecerían la muerte algunos
de sus oyentes, que sin duda eran pecadores.
• Así pues, más
que hacerse preguntas teóricas sobre la naturaleza y las causas del mal, hay
que adoptar una decisión práctica. Es urgente aprovechar el momento presente
para abrir el corazón a la conversión.
LA HIGUERA
Pero en el relato evangélico que hoy se proclama se
incluye, además, una breve parábola: la de la higuera que ha dejado de dar
frutos. ¿Qué hacer ante ello? El texto incluye un breve diálogo entre el dueño
de la viña y el viñador encargado de cultivarla.
• “Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en
balde?”. Esa parece ser la decision del dueño de la viña en la que está
plantada la higuera. Es una severa advertencia a esa esterilidad nuestra que ya
se ha vuelto crónica. No podemos resignarnos. El papa Francisco ha dicho hace
poco que la misericordia de Dios es muy grande, pero su justicia es perfecta.
• “Señor, déjala todavía este año”. Junto a la
tentación de la acedia podemos caer también en la del pesimismo. La sugerencia
del viñador nos exhorta a redoblar el esfuerzo y el trabajo. A mantener la
esperanza y la paciencia. A interceder cada día por nuestros hermanos. Y, por
último, a dejar el juicio y la última decisión al Señor, que es el único dueño
de la viña.
Biblioteca "Con Francisco a mi lado"
"Scholas" es una Organización Internacional de Derecho Pontificio aprobada y erigida por el Papa Francisco desde la Ciudad del Vaticano el 13 de agosto de 2013.
Vincula la tecnología con el arte y el deporte para fomentar la integración social y la cultura del encuentro por la paz. Está presente en 82 países a través de su red que integra a más de 400.000 escuelas y redes educativas. Con sedes en la Ciudad del Vaticano, Argentina, España, Paraguay y Mozambique. Su misión es lograr la integración de las comunidades, con foco en aquellas de menores recursos, a través del compromiso de todos los actores sociales, integrando escuelas y redes educativas de todo el mundo a partir de propuestas tecnológicas, deportivas y artísticas. Trabaja con todo tipo de escuelas, tanto públicas como privadas y de todas las confesiones religiosas.
Edita una biblioteca de libros breves sobre valores bajo el epígrafe "Con Francisco a mi lado" de unas 50 páginas cada uno. Su estructura comienza recogiendo en primer lugar las palabras del papa Francisco sobre el valor estudiado al que sigue un cuento con grandes y buenas ilustraciones. Sobre éste se articulan varios juegos y actividades para terminar con una guía para padres y educadores.
En Argentina han sido publicados por la Editorial Clarín y en España por el grupo Unidad Editorial.
Una voz en el monte Lc 9,28b-36 (CUC2-16)
“Dios
sacó afuera a Abraham y le dijo: Mira al cielo, cuenta las estrellas si puedes.
Y añadió: Así será tu descendencia... Aquel día el Señor hizo alianza con
Abraham en estos términos: A tus descendientes les daré esta tierra, desde el
río de Egipto al Gran Río”. Ese es el comienzo y el final de la primera lectura
que se proclama en este segundo domingo de Cuaresma (Gn 15, 5.18).
• Como vemos, Dios se manifiesta a Abraham por
medio del cielo estrellado. En el evangelio de hoy Dios se manifiesta a los
discípulos por medio de su Hijo Jesús.
•
Dios promete a Abraham la posesión de una tierra. En el evangelio de la
transfiguración, la gran promesa de Dios es la presencia de su Hijo entre
nosotros.
•
En el texto del Génesis un sueño profundo invadió a Abraham y un terror intenso
y oscuro cayó sobre él. También en el evangelio se menciona el sueño de los
apóstoles, que, además, se asustaron al entrar en la nube, símbolo de la
presencia de Dios.
Como
vemos, la suerte del hombre no es indiferente a Dios. Las dos manifestaciones
que hoy se recuerdan nos llevan a preguntarnos cómo se manifiesta Dios en la
historia de la humanidad y en nuestra propia experiencia.
LOS
SÍMBOLOS
En
el segundo domingo de cuaresma se nos presenta la transfiguración de Jesús en
lo alto de un monte. Quienes han peregrinado a Tierra Santa nunca podrán ya
olvidar la experiencia religiosa vivida en aquel lugar. Ni los símbolos que
salpican el texto evangélico que hoy se proclama (Lc 9, 28-36).
• “La montaña en la Biblia representa el lugar
de la cercanía con Dios y del encuentro íntimo con él; el sitio de la oración,
para estar en presencia del Señor”. Así nos lo ha recordado el papa Francisco.
•
La nube representa la majestad de Dios que, al mismo tiempo, se nos muestra
como cercano e invisible, amoroso pero inaferrable. La nube es la imagen de su
misericordia, que nos ilumina y nos guía por el desierto de nuestra vida
•
Moisés y Elías representan la Ley y los Profetas, es decir, los dos grandes
pilares de la fe de Israel. Ellos dan testimonio de la verdad y de la misión de
Jesús, que ha de culminar en su muerte y su entrega por nosotros.
LAS PALABRAS
Además
de los signos, el relato evangélico de
la transfiguración de Jesús nos presenta el cruce de dos palabras. La palabra
humana y la palabra divina:
•
“Maestro, qué hermoso es estar aquí. Haremos tres tiendas: una para ti,
otra para Moisés y otra para Elías”. Esa es la voz de Pedro. Necesitamos
descubrir que la belleza más auténtica radica en la verdad. Y que ambas se
hacen oración en los que creen. Nos gustaría que toda la humanidad descubriera
la belleza del mensaje y de la compañía del Señor.
•
“Este es mi hijo, el escogido, escuchadle”. Esa es la voz que viene de la nube,
es decir del mismo Dios. Él se nos revela como Padre de Jesús y Padre nuestro.
Su voluntad es que escuchemos al que Pedro reconoce como Maestro. Su voz ha de
prevalecer sobre todas las voces que tratan de seducirnos. En él está la vida.
Dominó de la Cuaresma. Ciclo C Lucas
DOMINÓ de la CUARESMA - Ciclo C by educarconjesus - Juan Carlos García Caballero is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Solo Dios es el Señor Lc 4,1-13 (CUC1-16)
“Traigo aquí las primicias de los frutos del
suelo que tú, Señor, me has dado”. Con esta ofrenda concluye el llamado “credo”
del Israelita, que se contiene en el libro del Deuteronomio (Dt 26,10). Un texto venerable, que une el pasado
y el presente del pueblo elegido por Dios.
•
Del pasado remoto, se recuerda la época del pastoreo, pero también el hambre
que obligó a los antepasados a emigrar a Egipto. Buscaban allí los medios para
sobrevivir, pero se vieron obligados a servir en una dura esclavitud.
•
Un segundo momento estaba marcado por la súplica insistente ante el Señor. Y,
sobre todo, por la intervención de Dios, que misericordiosamente abrió ante el
pueblo los caminos de la liberación y le entregó una tierra que manaba leche y
miel
•
El tercer momento es el presente. El israelita se acerca al templo a ofrecer al
Señor las primicias de los frutos del campo. Con ese gesto no hace más que
devolver a Dios una pequeña parte de lo que ha recibido de Él. Solo Dios es el
Señor de su historia, de su vida y de sus bienes.
TRES
OBRAS DE MISERICORDIA
El
evangelio del primer domingo de cuaresma
nos recuerda todos los años las tentaciones de Jesús. Este año se proclama el
texto del evangelio de Lucas (Lc 4,1-13). Entre las numerosas aplicaciones de
este pasaje, el año de la Misericordia puede sugerirnos estas tres.
•
Ante la primera tentación, que nos ofrece panes, la primera obra de
misericordia nos exhorta a “dar de comer al hambriento”. Pero el Señor nos
recuerda que el hambre de nuestros hermanos no se satisface solo con alimentos
de la tierra. Hay un Pan que da vida eterna.
•
Ante la segunda tentación, que nos ofrece poder y gloria, pensamos en la obra
de misericordia que nos lleva a “vestir al desnudo”. El vestido defiende la
intimidad y subraya la dignidad de la persona. Pero la gloria verdadera sólo
nos la da la escucha de la Palabra de Dios.
•
Ante la tercera tentación, que nos sugiere poner a prueba al mismo Dios, evocamos la obra de
misericordia que nos pide “dar buen consejo al que lo necesite”. Por
imprudencia y orgullo atentamos contra el amor, la vida y la familia, para
culpar cínicamente a Dios.
DE JESÚS A DIOS
Pero
el relato evangélico que hoy se proclama no se limita a ofrecernos unas
reflexiones sobre el buen comportamiento con nuestros semejantes. Como siempre,
el evangelio nos habla sobre todo de
Jesús. Y, en consecuencia, nos presenta
al Dios de Jesús.
• De
Jesús se nos dice que en lugar de dialogar con Satanás, como había hecho Eva en el paraíso terrenal,
el Hijo de Dios se refugia en la Palabra de Dios y responde con la fuerza de
esta Palabra. Esa es la sugerencia que nos ofrece el papa Francisco.
•
De Dios se nos dice que es el verdadero y único Señor. Satanás afirma tener el
poder sobre todo, pero miente. Pretende ser adorado para entregarnos ese poder,
pero nos engaña. Solo podemos adorar a Dios. Y lo hacemos gratuitamente, sin
aspirar al poder y al tener.
Mensaje para la Cuaresma 2016 (papa Francisco)
1. María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada
En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17). Con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio. Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios.
María, después de haber acogido la Buena Noticia que le dirige el arcángel Gabriel, canta proféticamente en el Magnificat la misericordia con la que Dios la ha elegido. La Virgen de Nazaret, prometida con José, se convierte así en el icono perfecto de la Iglesia que evangeliza, porque fue y sigue siendo evangelizada por obra del Espíritu Santo, que hizo fecundo su vientre virginal. En la tradición profética, en su etimología, la misericordia está estrechamente vinculada, precisamente con las entrañas maternas (rahamim) y con una bondad generosa, fiel y compasiva (hesed) que se tiene en el seno de las relaciones conyugales y parentales.
2. La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia
El misterio de la misericordia divina se revela a lo largo de la historia de la alianza entre Dios y su pueblo Israel. Dios, en efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral, especialmente en los momentos más dramáticos, cuando la infidelidad rompe el vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la justicia y la verdad. Aquí estamos frente a un auténtico drama de amor, en el cual Dios desempeña el papel de padre y de marido traicionado, mientras que Israel el de hijo/hija y el de esposa infiel. Son justamente las imágenes familiares —como en el caso de Oseas (cf. Os 1-2)— las que expresan hasta qué punto Dios desea unirse a su pueblo.
Plántale cara al hambre: SIEMBRA
Manos Unidas lanza la campaña de este año bajo el lema del título.
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La gloria y la distancia Lc 5,1-11 (TOC5-16)
“¡Ay
de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un
pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al rey y Señor de los
Ejércitos”. Esta exclamación del profeta Isaías (Is 6,5) se sitúa en el marco
de una profunda experiencia religiosa, que podría articularse en tres momentos.
En
primer lugar, el profeta se ve inundado por el esplendor de la majestad de
Dios, que no es accesible a los sentidos humanos. Inmediatamente, a la luz de
esa gloria percibe también su pecado,
entendido como una distancia insuperable, es decir como la falta de dignidad
ante la santidad de Dios. Pero en un tercer momento, de Dios mismo le llega la
purificación.
Una
vez purificado, Isaías puede recibir la misión que Dios le confiere. Él ha de
ser portavoz de su mensaje. Es verdad que no ha de ser fácil. En las palabras
divinas del envío se prevé la dureza de las gentes a las que el profeta es
enviado. Pero nada puede amedrentar al que ha sido tocado por el fuego que arde
ante el santuario.
DE
LA MISERICORDIA A LA MISERIA
El
evangelio de este domingo 5º del Tiempo
Ordinario refleja una experiencia semejante,
aunque vivida en un ambiente diverso. Ante una pesca desacostumbrada,
Pedro se arroja ante los pies de Jesús (Lc 5,8). Isaías es de Jerusalén, Pedro
es de Betsaida. No está en el templo, sino en el mar. Ahora la gloria de Dios
se manifiesta en Jesús de Nazaret.
Pero
algo muy importante une a los dos relatos. En nuestra sociedad se piensa que
las religiones procuran suscitar en sus fieles el sentido de la culpa para
ofrecerles a continuación el remedio del perdón. Tal vez sea ese el estilo que
adoptan la propaganda política y la publicidad comercial. Pero no es ese el
proceso auténticamente religioso.
El
camino de Isaías y de Pedro es exactamente el contrario. No va de la culpa a la
gracia, sino de la gloria divina al descubrimiento de la verdad humana. No va
de la angustia a la súplica. Va del esplendor de la misericordia a la confesión
de la propia miseria. Isaías y Pedro descubren que el pecado es siempre la “in-dignidad”,
es decir, la distancia ante el Santo.
DEL FRACASO A LA MISIÓN
El
hermoso relato evangélico que hoy se proclama subraya la dignidad de Jesús de
Nazaret, la exhortación a escuchar su palabra que nos envía a los mares, y la
promesa de una misión que ha de dar sentido a la vida del discípulo. Todo ello
apoyado en el diálogo entre Jesús y
Pedro. Son cuatro frases que nos interpelan:
• “Rema mar adentro”. Jesús necesita la colaboración de Pedro para
su misión. Pero, al aceptar esa ayuda, suscita la generosidad del discípulo y hace posible un futuro
inesperado.
•
“Por tu palabra echaré las redes”. El discípulo ha de estar dispuesto a
reconocer su propio fracaso. Pero hace bien al confiar en la palabra de su
Maestro.
•
“Apártate de mí, Señor que soy un pecador”. La arrogancia no es buena consejera
del discípulo. Descubrir la presencia del Señor sólo puede suscitar asombro y
humildad.
•
“No temas: desde hoy serás pescador de hombres”. La generosidad del Señor
ofrece apoyo a la debilidad del discípulo, al tiempo que aprovecha su capacidad
y la transforma.
Cuadernillo Cuaresma ciclo C de compromisos
El cuadernillo de este año está enfocado a servir de guía práctica para cada semana de la Cuaresma incluida la Semana Santa y el Triduo Pascual. En cada semana se destacan dos o tres núcleos fundamentales que ayuden a perfilar otros tantos compromisos semanales. Se orientará siempre a objetivos asumibles en ese periodo temporal y de cumplimiento sencillo pero real. Es un cuadernillo que sirve de guía para pequeños y mayores que puede compartirse también en familia (o cada uno tener el suyo). Es importante realizar una revisión final antes de reflexionar sobre los de la siguiente semana. Para montarlo sólo hace falta fotocopiar cada una de las dos caras siguientes en un mismo papel y doblar por la mitad. Feliz y santa Cuaresma-Semana Santa-Triduo Pascual.
La misión del profeta Lc 4,21-30 (TOC4-16)
“Lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte”. Con estas palabras de aliento se cierra el oráculo con el que el Señor constituye a Jeremías en profeta de los gentiles (Jer Jer 1,19).
Bien sabe él que ha sido elegido para transmitir fielmente a su pueblo lo que Dios ha dispuesto. Habrá de interpelar a los jefes del pueblo, pero también a las gentes del campo. Su misión no será fácil. Habrá de encontrar una fuerte oposición por parte de todos. Pero el Señor saldrá en su defensa.
Nadie acepta impunemente la misión que Dios le confía. La historia y la experiencia nos dicen que todos los que escuchan la palabra de Dios y tratan de transmitirla con fidelidad se encontrarán con una fuerte resistencia.
LOS PROFETAS ANTIGUOS
El domingo pasado, el evangelio nos situaba en la sinagoga de Nazaret. Jesús leía un texto del libro de Isaias en que se recordaba la vocación y la misión de un profeta y se lo aplicaba a sí mismo, diciendo: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oir” (Lc 4,21).
La traducción más habitual dice que sus oyentes quedaron admirados de las palabras de gracia que salían de sus labios. Sería mejor traducir que los vecinos de su pueblo quedaron escandalizados de las palabras de misericordia que salían de su boca.
En efecto, Jesús se atribuía el mandato de proclamar el año de gracia de parte de Dios y omitía las palabras del libro que prometían una venganza contra los enemigos. Jesús anunciaba a un Dios compasivo y misericordioso con todos.
Por eso recordaba que esa misma había sido la actitud de los grandes profetas de antaño. Elías había socorrido a una viuda de Sarepta. Y Eliseo había curado a un militar leproso procedente de Damasco. Ambos manifestaban la misericordia de Dios con los extranjeros.
Pero los vecinos de Jesús no estaban preparados para aceptar ese mensaje. Su nacionalismo era aldeano. Querían un Dios para ellos solos. No estaban dispuestos a renunciar a la venganza contra los paganos. No podían creer en la misericordia universal de Dios.
EL PROFETA RECHAZADO
Jesús podía haberse limitado a comentar el texto mirando al pasado. Podía haber invitado a sus vecinos a dar gracias a Dios por la misión de los antiguos profetas de Israel. Podía haber cantado la grandeza de la liberación que Dios había ofrecido a su pueblo. Pero fue más aláa. ¿Cuál había de ser la respuesta de Jesús?
• “Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra”. Seguramente Jesús recordaba a Jeremías, acusado y perseguido por las gentes de su propio pueblo. Pero al igual que él, reconocía su propia vocación profética.
• “Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba”. El que había venido para anunciar la misericordia de Dios no pudo dar testimonio de ella en su propia aldea. Sus vecinos creían conocerlo bien. Por eso estaban cerrados a la sorpresa. No podían aceptar lecciones de él.
El hoy de la salvación Lc 1,1-4.4,14-21 (TOC3-16)
“Hoy es un día consagrado a nuestro Dios… Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no tiene… No estéis tristes, pues el gozo del Señor es vuestra fortaleza”. Son hermosas estas exhortaciones con las que el sacerdote Esdras introduce la lectura del libro de la Ley (Neh 8, 10).
Este texto que se proclama en este domingo es importante por dos motivos. En primer lugar, nos recuerda la alegría del pueblo de Israel al poder escuchar la lectura de los libros santos. La reunión de la asamblea de los creyentes se apoya en dos importantes pilares: la oración y la meditación sobre la Palabra de Dios.
Además, nos enseña que la lectura de la palabra de Dios es motivo de alegría para los verdaderos creyentes y, al mismo tiempo, es una invitación para compartir con los pobres y necesitados los dones recibidos de Dios.
ELECCIÓN Y MISIÓN
Pues bien, el evangelio nos traslada a un escenario semejante. Entramos en la sinagoga de Nazaret. También en un pueblo tan pequeño como ese, los vecinos se reúnen el sábado en la sinagoga. No son muchos. Se conocen todos “desde toda la vida”.
Después de una breve ausencia, Jesús ha regresado al poblado. Por los alrededores ha ido extendiéndose la voz de que habla con autoridad. Así que las gentes de su aldea le ofrecen la oportunidad de leer y comentar los libros santos (Lc 4, 14.21). Jesús lee un texto que se encuentra en el rollo de Isaías. Dos ideas atraen la atención de los presentes:
• “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido”. Era fácil aceptar que el profeta que había escrito así describía su vocación y reflexionaba sobre su propia identidad. Su vida había de ser testimonio de esa elección.
• “Él me ha enviado para anunciar… la salvación, la liberación… y la gracia”. Era un motivo de alegría recordar que los antiguos profetas habían sido elegidos y enviados como portavoces de la compasión y de la misericordia de Dios.
MENSAJE Y MENSAJERO
Jesús podía haberse limitado a comentar el texto mirando al pasado. Podía haber invitado a sus vecinos a dar gracias a Dios por la misión de los antiguos profetas de Israel. Podía haber cantado la grandeza de la liberacion que Dios había ofrecido a su pueblo. Pero fue más allá. De hecho, recalcó la actualidad de aquel antiguo mensaje,
• “Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír”. Al igual que el sacerdote Esdras, Jesús subraya la importancia del “hoy”. El pasado ha dejado espacio a un presente de gracia. La palabra proclamada se hace realidad ante sus vecinos.
• “Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír”. Jesús se presenta como profeta. Y se atribuye una misión que es una buena noticia para los pobres y los oprimidos, los marginados y los extranjeros.
• “Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír”. Como dice el Papa Francisco, “a los que estaban cargados de dolor, agobiados de pobreza, les aseguró que Dios los tenía en el centro de su corazon”.
Agua y vino Jn 2,1-11 (TOC2-16)
“Como un joven
se casa con su novia, así te desposa el que te construyó: la alegría que
encuentra el marido con su esposa, la encontrará tu Dios contigo”. Esas
palabras cierran la primera lectura de la misa de este domingo segundo del
Tiempo Ordinario. Están tomadas del libro de Isaías (Is 62,5).
Con ese oráculo se manifiesta el amor que Dios profesa
a su pueblo. Si alguna vez parecía haber sido abandonado por Dios hasta llegar
a ser devastado por sus enemigos, un día será reconocido como el pueblo elegido
y amado por Dios.
Lo más sorprendente del texto es que el oráculo
utilice imágenes y palabras tan estrechamente ligadas al compromiso
matrimonial. Así dice el Señor a su pueblo: “El Señor te prefiere a ti y tu
tierra tendrá marido”. La elección y la
providencia de Dios aseguran la presencia de la vida y un futuro de
prosperidad.
LA FIESTA DE LA VIDA
La liturgia de hoy nos traslada a Caná de Galilea.
Allí se celebra la fiesta de una boda. Y a la fiesta han sido invitados María,
Jesús y los discípuos que ha ido eligiendo (Jn 2, 1-12). Conocemos bien este
relato y muchas veces lo hemos incorporado a nuestra oración.
• En primer lugar nos indica que Jesús no rehúye las
fiestas de la humanidad. Participa en ellas con sinceridad y con serenidad. En
este caso comparte la fiesta del amor y de la vida. Dos grandes valores humanos
que quedan santificados por su presencia.
• Además, vemos la atención que María presta a las
necesidades de las personas. Es ella la primera en percibir la dificultad en la
que pueden encontrarse los nuevos esposos. Con razón la proclamamos como Reina
y Madre de Misericordia.
• Y con alegría descubrimos que Jesús hace posible que
el agua de nuestras fatigas se convierta en vino excelente para animar la
fiesta de la familia.
LOS SIGNOS Y LA FE
El evangelista concluye este relato con una anotación
que nos introduce de lleno en la identidad y en la misión de Jesús: “Así, en
Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de
sus discípulos en él”.
• Los signos habrían de ir marcando su camino. Un
itinerario de compasión. La ayuda prestada a los esposos, la curación de un
ciego, el reparto de los panes y la resurrección de Lázaro presentaban a Jesús
como el rostro de la misericordia de Dios.
• La gloria de Jesús era la gloria misma del Padre. No
buscaba su propio interés. Pretendía seguir la voluntad del Padre y hacerla
visible a sus discípulos. No puede ser diferente la intención de los que siguen
su camino.
• La fe es un don de Dios. Hay que pedirla en la
oración. Pero es también una tarea que implica toda la existencia. Crecer en la
fe, anunciarla y dar testimonio de ella es una tarea que da sentido a la
existencia de los seguidores de Jesús.
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