Enlaces a recursos sobre el AÑO LITÚRGICO en educarconjesus

El mandamiento inevitable Lc 10,25-37 (TOC15-19)

“Escucha la voz del Señor tu Dios, guardando sus preceptos y mandatos…El precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda ni inalcanzable…El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo” (Deut 30,10-14).  Son muy atinados esos avisos que el libro del Deuteronomio pone en boca de Moisés.
Los mandamientos de Dios a su pueblo no han nacido de un capricho divino. Corresponden a los grandes valores éticos que la humanidad de todos los tiempos ha podido descubrir, gracias a la experiencia humana y a la luz natural de la razón. El cumplimiento de esos preceptos y mandatos garantizaría la paz y la justicia, la armonia y la concordia.
El salmo responsorial que hoy se canta nos exhorta a la humildad y nos invita a buscar al Señor, para que nuestro corazón pueda alcanzar una vida nueva y feliz (Sal 68,33-34).

DOS PREGUNTAS Y UN MENSAJE

Segñun el evangelio de este domingo (Lc 10,25-37), un letrado se acerca a Jesús y le dirige una pregunta muy semejante a la del joven rico: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” Jesús conoce las tradiciones de su pueblo y puede también leer lo que hay en el interior de su interlocutor.
Jesús supone que el letrado conoce ya el camino que lleva a la vida. Y así es. El letrado menciona un precepto del libro del Deuteronomio: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser”.  Y añade  otro precepto que se encuentra en el libro del Levítico: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
El primer precepto era generalmente admitido por todos. Pero el segundo suscitaba por entonces numerosas discusiones. Según algunos, el prójimo digno de amor era quien pertenecía al pueblo de Israel. Según otros, prójimo era tan solo el que cumplía la Ley. Así que el letrado dirige a Jesús una segunda pregunta: “¿Quién es mi prójimo”.
Jesús responde con un relato sobre un viajero que baja de Jerusalén a Jericó por un camino infestado de ladrones, que lo apalean y lo dejan medio muerto.
 
MISERICORDIA PARA TODOS

El relato continúa evocando a tres personajes que pasan por el mismo camino, a cuya orilla yace aquel hombre malherido.
• En primer lugar, pasa por allí un sacerdote. Ve al hombre maltrecho, pero da un rodeo para no acercarse a él, tal vez para no contaminarse con la sangre. El caso es que pasa de largo y no se interesa por él.
• Después pasa por el mismo lugar un levita, que repite los mismos gestos. También él da un rodeo para mantenerse alejado del herido. Y también él trata de ignorar su desgracia y pasa de largo.
• Pasa por allí otro viajero que se fija en el herido. Se le conmueven las entrañas, cura sus heridas, lo carga en su cabalgadura y lo lleva a un albergue. Tras atenderlo personalmente, deja un dinero al posadeo para que siga cuidando de él y promete volver por alli y  pagar los gastos que el cuidado haya causado.
  Al final del relato, Jesús cambia la segunda pregunta del letrado. No vale preguntarse quién es el prójimo sino quién se hace prójimo del hombre apaleado. El letrado responde secamente que aquel que tuvo misericordia. Nunca pronunciaría la palabra “samaritano”. Pero sus escrúpulos nacionalistas nos han dado la respuesta precisa.

El rey de los Mindundis ¡FELICES!


Cuarto libro de la serie que comenzó con El Rey de los mindundis. En esta ocasión, también en formato cómic, se aborda uno de los mensajes centrales del Nuevo Testamento: las Bienaventuranzas, el discurso de amor y la humildad que Jesús nos dejó en el sermón de la montaña.

Una entrega que te ofrece la posibilidad de buscarte desde lo más hondo; de encontrarte y arriesgarte a ser feliz. 

Autores Pilar Ramírez y Jesús Mario Lorente


Editorial Edelvives
ISBN 9788414023518
páginas
Precio 10 euros

La Misa dibujada

¿Qué es la Misa? ¿Qué partes tienes? ¿Qué quiere decir todos los ritos y signos?
Para explicarlo de una manera gráfica y entretenida, el autor dibuja cada detalle del Sagrado Misterio.


Autor: Miguel Rodríguez Ugalde
Cobel Ediciones
ISBN 978-8494555572
60 páginas
Precio 19,95 euros

La alegría del Reino Lc 10,1-12.17-20 (TOC14-19)

“Festejad a Jerusalén, gozad con ella, todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto” (Is 66,10). Es impresionante esta serie de promesas divinas que recoge el último capítulo del libro de Isaías. Dios va a facilitar el nacimiento de la nueva Jerusalén. Es la hora de la alegría.
Dios va a hacer que la paz corra hacia Jerusalén con la abundancia de un río caudaloso.  La causa de la alegría será para su pueblo esta presencia misericordiosa de Dios. A este mensaje responde el salmo responsorial con una invitación a la asamblea: ”Alegrémonos con Dios, que con su poder gobierna eternamente” (Sal 65,6).
Con todo, la felicidad y la gloria no tienen su causa en los logros humanos. San Pablo escribe a los Gálatas que él sólo puede gloriarse en la cruz de Jesucristo  (Gál 6,14-18).

EL ENVÍO Y EL MENSAJE
Al iniciar su subida  hacia Jerusalén, Jesús envía a sus discípulos por delante de él, con la intención de que le preparen el camino (Lc 10,1-12.17-20). 
Jesús los envía de dos en dos, porque el testimonio de una persona solamente es creíble cuando es apoyado por otra. Además, los discípulos han de caminar unidos, puesto que son enviados a anunciar la paz.
Jesús los envía ligeros de equipaje para que el menaje no parezca apoyado por la fuerza, las riquezas o los medios de los mensajeros. Los envía con el encargo de que curen a los enfermos que se encuentren, de modo  que sean recibidos como portadores de la misericordia y de la compasión de su Maestro.   
Y, finalmente,  Jesús envía a sus discípulos con un mensaje muy concreto que han de proclamar en todo lugar: “Está cerca de vosotros el Reino de Dios”. No era esta una advertencia para tratar de prevenir un castigo contra los impíos. Era el buen anuncio de la presencia de Dios entre los hombres. Jesús mismo era ya el Reino de Dios. 

HERALDOS DEL REINO
Los discípulos retornan de su misión y comunican a Jesús los efectos asombrosos de su predicación, de las curaciones y de los exorcismos que han realizado. Y entablan con su Maestro un diálogo lleno de contrastes:
•  “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”. El nombre significa y representa la dignidad de Jesús. Los discípulos se alegran al comprobar el poder que ejerce el nombre del Maestro.
• “No estéis alegres porque se  os someten los espíritus”. Jesús advierte a los suyos para que no caigan en el optimismo ingenuo de creer que ya han logrado someter a los espíritus que manejan este mundo.
• “Estad alegres porque vuestros nombres están inscrito en el cielo”. Los discípulos aludían al nombre de Jesús, pero él alude ahora al nombre de los suyos. Han de alegrarse porque el Padre los tiene ya presentes en su reino.

Mujeres de los evangelios

Jesús llevó a cabo una auténtica revolución con respecto a las mujeres. No desarrolló ninguna doctrina específica ni dictó reglas de comportamiento; simplemente, su actitud fue tan nueva, tan inclusiva y tan rompedora que provocó escándalo e incomprensión entre sus coetáneos, empezando por sus discípulos. Son muchas las mujeres con las que Jesús se encontró durante su ministerio, y ellas no solo lo servían con sus bienes materiales, sino que participaban activamente en su misión, dando testimonio, orando, profetizando… En esta obra, biblistas de diferentes partes del mundo y distintas confesiones religiosas repasan las figuras femeninas narradas en el Nuevo Testamento, un tema que en los últimos años ha suscitado el interés de muchos estudiosos y de personas que tienen el deseo de profundizar en la relación de Jesús con las mujeres.



Autora: Nuria Calduch-Benages (coord.)
Editorial: PPC
ISBN 9788428833417
136 páginas
Precio: 15 euros

Vocación y libertad Lc 9,51-62 (TOC13-19)

 “Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los mató, hizo fuego con los aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente. Luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a sus órdenes” (1 Re 19,21). Así se proclama en la primera lectura de la misa de hoy. 
Como se ve, Elías busca un sucesor para su misión, y Eliseo acepta la misión que se le confía. Inmediatamente abandona su profesión de agricultor y decide seguir a aquel profeta de fuego. Es interesante ver que no solo deja sus pertenencias sino que las convierte en el objeto de un sacrificio que ofrece a Dios y a sus familiares y amigos.
A este relato de vocación responde adecuadamente el salmo responsorial: “Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré” (Sal 15,8). En este contexto, son muy importantes las palabras que Pablo escribe a los Gálatas: “Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche el egoísmo; al contrario, sed esclavos unos de otros” (Gál 5,13). 

POBREZA Y URGENCIA
 De la vocación nos habla también el evangelio de este domingo. Jesús ha tomado ya la decisión de dirigirse a Jerusalén, donde se ha de cumplir su misión. Mientras camina con sus apóstoles, aparecen tres personajes que podrían haber llegado a ser discípulos suyos.   
• El primero manifiesta su voluntad de seguir al Maestro, pero Jesús le da a conocer que él no tiene donde reclinar la cabeza. Ha de quedar claro que seguir a Jesús no va a ser fácil. El discípulo ha de estar dispuesto a compartir no solo la austeridad, sino también la pobreza de su Maestro.
• El segundo es invitado por Jesús, pero le manifiesta el deseo de ir a enterrar a su padre. El texto no dice si acababa de morir o si el hijo deseaba posponer su respuesta a la llamada hasta que su padre hubiera muerto. Jesús le advierte sobre la urgencia de la llamada y la disponibilidad que ha de acompañar al que quiera seguirle.  

RADICALIDAD Y SEGUIMIENTO
 Seguramente, en las primeras comunidades cristianas era fácil identificar estas posturas y advertencias con algunas personas concretas que, por interés o por comodidad, habían rechazado la llamada del Señor. El relato evangélico centra nuestra atención sobre el diálogo entre un tercer candidato y el mismo Jesús:
• “Te seguiré Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia”. En  Israel era muy importante el respeto a los padres y la unión con la familia de origen. Este candidato quiere seguir a Jesús, pero no quiere ignorar  a su gente.
• “El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios”. El profeta Elías había permitido a Eliseo ir a despedirse de su familia. Jesús pide al candidato una mayor  radicalidad para seguir con verdad al  Mesías.

Sagrado Corazón de Jesús. Algo de historia

Os dejo un enlace interesante sobre el recorrido en la Iglesia (Santos Padres, Santos Escritores...) que han tocado la devoción al Sagrado Corazón surgida del amor de Santa Margarita de Alacoque. En la misma web podréis encontrar otra variada información sobre el tema.





Foto: Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles. Getafe (Madrid)

El pan y el vino Lc 9,11b-19

“Melquisedec, rey de Salem, ofreció pan y vino. Era sacerdote del Dios Altísimo” (Gén 14,18). Este rey no es un israelita. Pertenece a los cananeos que habitaban la tierra a la que llegó Abraham procedente de Ur de los caldeos.
Este sacerdote no presenta al  Dios Altísimo un sacrificio de animales, sino una ofrenda de pan y de vino. Por otro lado, bendice a Abraham y este le ofrece el diezmo del botín que ha conseguido en una batalla contra un grupo de reyezuelos.
Es importante observar que el salmo responsorial ensalza al Mesías y lo proclama como “sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec” (Sal 109,4). Por tanto el sacerdocio de Jesús no está vinculado al de Aarón. Tiene una dimensión universal.

LA ALIANZA Y LA ENTREGA
En su primera carta a los Corintios, san Pablo es el primero en transmitir la tradición que  recuerda la noche en la que Jesús pasó a sus discípulos el pan y el vino de la nueva alianza, como signo y sacramento de su vida y de su entrega (1 Cor 11,23-26).  Al celebrar la eucaristía hacemos memoria de aquella entrega y damos gracias por ella.
- “Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros”.  Con el gesto del pan partido y compartido, Jesús expresaba su entrega a sus hermanos. A los que participaban en aquella cena pascual y a los que  seguirían sus pasos a lo largo de los tiempos.
- “Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre”. La sangre de los animales sacrificados sellaba las alianzas entre los pueblos y sus proyectos comunes. El vino compartido anticipaba el sacrificio de Jesús y sellaba la alianza de Dios con los hombres
- “Haced esto en memoria mía”. La muerte del Justo injustamente ajusticiado nos interpela. En la Eucaristía proclamamos que su memoria pervive en nosotros. La presencia de Cristo está viva en medio de su comunidad.
- “Cada vez que coméis de este pan y bebéis de la copa, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva”. Vivimos en esperanza. Deseamos que la presencia de Cristo se haga visible en nuestro mundo y en nuestra historia.  

ESCUCHAR Y COMPARTIR
El evangelio que se proclama en esta fiesta del cuerpo y de la sangre de Jesucristo nos recuerda el relato de “la multiplicación de los panes y los peces”. Ante la necesidad de la gente y la perplejidad de los discípulos sobresale la decisión de Jesús.
• “Dadles vosotros de comer”. Estas palabras de Jesús no son una simple llamada a la generosidad personal de los discípulos de antes o de ahora. Tampoco son una exhortación a tratar de  cambiar un sistema económico-social. Son mucho más.
• “Dadles vosotros de comer”. Estas palabras son una interpelación y un mandato. Están  dirigidas a los discípulos que seguían al Maestro y a los que tratamos de seguirlo en nuestros días. Ponen de manifiesto nuestro egoísmo y nos llaman a la responsabilidad.
• “Dadles vosotros de comer”. Estas palabras de Jesús son un grito profético que anuncia un mundo de bienes compartidos y denuncia nuestra insolidaridad. La Eucaristía que celebramos nos exige hacer nuestra la entrega de Jesús. Nos lleva a vivir un amor sincero a los demás. Y a promover una caridad generosa y una justicia eficaz.