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Entrega y confianza Mt 26-27 (Domingo de Ramos)

Con la celebración del Domingo de Ramos iniciamos la Semana Santa. En la primera lectura, se evoca el tercer canto del Siervo del Señor: “El Señor Dios me ayuda, por eso no sentía los ultrajes” (Is 50,47). Nos sorprende esa confianza en Dios que manifiesta un profeta que se sabe perseguido y condenado a muerte. 

El salmo responsorial recoge unas palabras que Jesús debió de recitar desde lo alto de la Cruz: “Dios mío, Dios mío por qué me has abandonado”. No es este el lamento de un desesperado, puesto que más adelante el salmista confiesa que Dios ha escuchado su petición de auxilio (Sal 21,25). 

En el himno que aparece en la segunda lectura, san Pablo proclama que Dios exalta a Jesús y le da un nombre por encima de todo nombre (Flp 2,9).

 TRES ESCENARIOS

La alegría de la bendición de los ramos y de la procesión parece oscurecerse en la lectura de la pasión de Jesús según san Mateo. En ella se evocan al menos tres escenarios en los que se pone de manifiesto el abandono humano que ha de sufrir Jesús

• El primero de ellos es el palacio de los sumos sacerdotes. Allí Judas, uno de los discípulos elegidos por Jesús, negocia con los sacerdotes el precio que puede cobrar por entregarles a su Maestro (Mt 26,14-26).

• El segundo escenario es el salón en el que Jesús celebra la última cena junto con los Doce. Allí anuncia que uno de ellos lo va a entregar y, ante la pregunta de Judas, responde que efectivamente él será el traidor (Mt 26,25).

• El tercer lugar es Getsemaní. Mientras Jesús hace oración, lleno de tristeza y angustia, sus discípulos predilectos duermen profundamente. Además, cuando llegan los esbirros de los sumos sacerdotes y de los ancianos del pueblo, todos los discípulos lo abandonan y huyen (Mt 26,56).   

EL ABANDONO Y LA AYUDA

 El texto griego ha conservado la forma aramea de unas palabras que Jesús pronunció en la cruz: “Elí, Elí, ¿lemá sabactaní?”, que se traduce como “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27,46). ¿Cómo entender ese lamento del Señor?

• Algunos pueden hoy identificarse con los que presenciaban la crucifixión de Jesús. El sonido de las palabras y el recuerdo de un profeta (Mal 3,23-24) les hicieron pensar que el Crucificado suplicaba la asistencia del profeta Elías.

• Otros muchos olvidan el itinerario que sigue el orante que pronuncia este salmo. La llamada de auxilio al Señor se trasforma en el mismo salmo en el fiel testimonio de la ayuda de Dios, en profesión de confianza y en anuncio de su gracia.

• También en este tiempo nuestro, son muchos los que piensan que Dios los ha abandonado, cuando en realidad están padeciendo el abandono de quienes debían mostrarles su cercanía y prestarles su apoyo.

Pasión del Señor según el evangelio de San Marcos

 En la liturgia del Domingo de Ramos de este año se lee la pasión de Jesús según San Marcos.  En ella encontramos estos detalles propios.  


1. Con motivo de la unción de Jesús en casa de Simón, Marcos es el único  en señalar que algunos criticaban a la mujer del perfume (Mc 14,5). Jesús afirma: “A los pobres los tenéis siempre con vosotros”. Pero Marcos añade una apostilla inquietante: “Y podéis hacerles bien cuando queráis” (Mc 14,7).

2. En el Huerto de los Olivos, Jesús encuentra dormidos a Pedro, Santiago y Juan. Solo este relato pone en boca de Jesús la expresión “¡Basta!” (Mc 14,41).  

3. Solo el evangelio de Marcos cuenta que “un joven le seguía, con una sábana sobre su cuerpo desnudo, y le cogieron. Pero él, dejando la sábana, huyó desnudo” (Mc 14,51-52). Algunos se preguntan si no sería Juan Marcos, al que se atribuye el relato.

4. En el proceso ante el tribunal judío, los testigos afirman que Jesús había dicho: “Yo demoleré este santuario hecho a mano y en tres días construiré otro no hecho a mano”. El relato añade con sarcasmo que “ni aun así era adecuado su testimonio” (Mc 14,58-59).

5. Mientras Simón Pedro reniega de su Maestro, el gallo canta dos veces (Mc 14,30.72). Es como si el autor hubiera estado allí o hubiera oído de Pedro este detalle.

6. Con motivo del proceso ante el tribunal romano, Marcos dice que Jesús “estaba atado con los sediciosos que en la revuelta habían cometido un asesinato”. El tono da a entender que aquel episodio era conocido por sus lectores. Además, es sorprendente el interés que muestra el pueblo por la liberación de Barrabás (Mc 15,7-8).

7 Con relacion a Simón de Cirene, solo Marcos señala que se trata del padre de Alejandro y de Rufo (Mc 15,21). Sus hijos debían de ser conocidos en la comunidad para la que se escribe este evangelio.

8. Tras la muerte de Jesús en la cruz, Marcos anota que el centurión reconoce a Jesús como Hijo de Dios y que Pilato se asombra de la rapidez con que se ha producido su muerte  (Mc 15,44-45). Es evidente el realismo y la inmediatez que demuestra este evangelio.

9. En la mañana de la resurrección un ángel encarga a las mujeres que transmitan un mensaje a los discípulos de Jesús. Solo el evangelio de Marcos añade como destinatario “a Pedro” (Mc 16,7), cuya negación había subrayado antes.

10. Por fin en el versículo final se asegura que aquellas mujeres “a nadie dijeron nada” (Mc 16,8). Pero parece que, de hecho, las mujeres dijeron algo. Otras tradiciones añaden que se les encomendó transmitir el mensaje de la resurrección del Señor.

 Por esos escenarios por los que discurre el paso del Justo, se arrastran también nuestros pasos. A cada uno nos corresponde un puesto en este drama del Justo injustamente ajusticiado. Cada uno tendrá que preguntarse cuál es el suyo.