Enlaces a recursos sobre el AÑO LITÚRGICO en educarconjesus

La generosidad de la viudad Mc 12,38-44 (TOB32-18)

“Te juro por el Señor tu Dios que no tengo ni pan; me queda solo un puñado de harina en la olla y un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos” (1 Re 17,12). Así responde la viuda de Sarepta al profeta Elías que le pide algo de comer.
Para empezar, nos asombra descubrir que el enviado por Dios a tierra de paganos no inicia el diálogo mostrando su superioridad moral, sino pidiendo ayuda a una pobre viuda. Evidentemente, la misión profética no puede confundirse con la publicidad ni con el proselitismo. Los pobres son una mediación de salvación y de esperanza.
Por otra parte, al acoger a Elías, la viuda de Sarepta es una imagen de la fe. Vive en una región pagana, pero reconoce al profeta como un enviado del único Dios. Por su hospitalidad  es un modelo de humanidad. Parece que su generosidad la llevará a la muerte, pero su obediencia al profeta le asegura la vida y la protección del Señor.

UN VERDADERO PROFETA
Tras llegar a Jerusalén, Jesús actúa como un maestro y enseña en los atrios del templo. De hecho, advierte a sus oyentes sobre los defectos de los escribas. Los estudiosos de la Ley del Señor, solo están interesados en aparentar y sobresalir. No sirven a Dios, sino que se sirven de Dios. Se distinguen por su soberbia, su avidez y su hipocresía (Mc 12,38-44).
Pero el verdadero profeta no solo denuncia el mal que descubre a su alrededor, sino que anuncia el bien, la verdad y la belleza. Jesús observa con atención la realidad. Sentado frente a las arcas de las ofrendas que se entregan al templo, escucha las declaraciones de los ricos, que depositan grandes cantidades de dinero.
Pero observa también a una pobre viuda que entrega dos monedas insignificantes. En razón de su pobreza, podría haberse quedado con una de ellas. Pero, como ha anotado el papa Francisco, la viuda “no quiere ir a la mitad con Dios: se priva de todo”.
Tanto la viuda de Sarepta como la pobre viuda de Jerusalén nos dan un valioso ejemplo de confianza en Dios. 

EL VALOR DE LA ENTREGA
En la viuda del templo podemos ver el icono de la Iglesia. A ella han de aplicarse las palabras de Jesús: “Esta que pasa necesidad ha echado todo lo que tenía para vivir”.
• “Esta que pasa necesidad”. Tanto los medios de comunicación como la opinión pública comentan con frecuencia los fabulosos bienes que atribuyen a la Iglesia. Pero la pobreza forma parte de la vocación y la misión de la Iglesia.  De hecho, al tullido que pedía limosna a la puerta del templo de Jerusalén, Pedro le dijo: “No tengo plata ni oro; pero lo que tengo te doy: en nombre de Jesucristo Nazareno, ponte a andar” (Hech 3,6).
• “Ha echado todo lo que tenía para vivir”. A veces se piensa que para la evangelización se necesita mucho dinero y extraordinarios medios de difusión. Pero, como la viudad del evangelio, la Iglesia sabe que está llamada a entregar todo lo que tiene para vivir. Creemos que el humilde óbolo de la viuda es observado por el Señor. Bien sabemos que el gesto más humilde de un verdadero creyente es semilla de evangelio.

La Biblia - Nuevo Testamento (versión manga)

Existen muchas versiones de la Biblia, eruditas, simplificadas, infantiles, didácticas... se han hecho también películas, versiones en cómic... Ahora esta versión manga nos transportará por los principales episodios bíblicos de forma amena y atractiva para todos.

Pocas obras han contribuido a modelar el pensamiento occidental tanto como la Biblia. En contraste con los relatos fragmentarios de su primera parte, el Nuevo Testamento se centra en las obras de Jesús de Nazaret y sus discípulos, así como en la nueva alianza que se establece entre Dios y los hombres a través del Mesías. La vida y muerte de Cristo, junto con su resurrección, lo han convertido sin lugar a dudas en una de las figuras más icónicas e inspiradoras de la cultura occidental.

Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; que así os améis los unos a los otros como yo os he amado. En esto conocerán todos que sois discípulos míos.

Antonio Martínez Riu (Epílogo de), Marta E. Gallego Urbiola (Traducido por)
Editorial Herder - La otra h
Año 2017
ISBN 9788416540921
200 páginas
Precio: 9,95 euros (papel) 6,99 (ebook)

La Biblia - El Antiguo Testamento (versión manga)

Existen muchas versiones de la Biblia, eruditas, simplificadas, infantiles, didácticas... se han hecho también películas, versiones en cómic... Ahora esta versión manga nos transportará por los principales episodios bíblicos de forma amena y atractiva para todos.

Pocas obras han contribuido a modelar el pensamiento occidental tanto como la Biblia. A lo largo de los 46 libros que componen su primera parte, el Antiguo Testamento, asistimos al desarrollo de la compleja relación entre el pueblo de Israel y su Dios. Esta serie de episodios de carácter legendario, entre los que se incluyen la expulsión del Paraíso, la construcción de la Torre de Babel o la destrucción de Sodoma y Gomorra, se ha convertido con el paso del tiempo en parte indispensable del acervo cultural de Occidente.




Editorial Herder - Colección La otra h
Año 2017
ISBN: 9788416540907
400 páginas
Precio: 14,90 euros (papel) 6,99 (ebook en dos partes)

Blog de Ayuda en Duelo

El blog de la Fundación Mario Losantos del Campo es una iniciativa psicológica para acercarnos a la realidad del duro trance de la pérdida de un ser querido. En sus múltiples entradas se dan respuesta a inseguridades, errores, enfoques, sentimientos que son necesarios clarificar y situar correctamente.
Si quieres acercarte a sus contenidos y aportaciones: IR AL BLOG

Los dos mandatos Mc12,28b-34 (TOB31-18)

“Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es solamente uno”. Son muy importantes para Israel esas palabras que contiene el texto del Deuteronomio que hoy se proclama (Dt 6, 2-6). A esa llamada de atención se unen tres avisos prácticos:
• “Teme al Señor tu Dios”. El temor de Dios no se puede confundir con el miedo. Dios no se identifica con esos ídolos que con tanto celo veneramos. Sin el temor a Dios, la idea que de él nos formamos solo es una proyección de nuestros propios deseos.
• “Guarda sus mandatos y preceptos”. Los mandatos del Señor no pueden confundirse con imposiciones arbitrarias. Dios nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Sus preceptos son una lámpara para nuestros pasos (Sal 119,105).
• “Ponlos por obra para que te vaya bien”. Los mandamientos de nuestro Dios tampoco son principios abstractos o simples frases para el decorado. Si los ponemos en práctica, llegaremos a  encontrar el camino de la armonía integral.

UN ÚNICO AMOR
Un escriba pregunta a Jesús cuál es el primero de los mandamientos (Mc 12,28-34). Seguramente traía en la mente las discusiones de las escuelas sobre el tema. Tal vez quería saber a cuál de ellas pertenecía el Maestro. El escriba se refiere a un solo precepto, pero Jesús le recuerda dos, que reflejan un único amor. 
- En primer lugar, según el Deuteronomio, es preciso amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas (Dt 6,5). Frente a la dispersión de los pensamientos, de los sentimientos y de nuestros compromisos habituales, solo el amor a Dios nos ayuda a vivir  centrados en lo más importante.
- Además, de acuerdo con el Levítico, es necesario amar al prójimo como a uno mismo (Lev 19,18). Poner el “tú” al nivel del “yo” es la auténtica regla de oro.  Al final de su vida, Jesús se presentará como la clave de ese amor:  “Amaos unos a otros como yo os he amado”. Esa es la definitiva superación del egoísmo.

LA VERDAD DEL EVANGELIO
Nos admira la sintonia del escriba, que amplía y ratifica la propuesta de Jesús. En sus palabras se refleja ya la reflexión y la experiencia de la comunidad cristiana:
• “El Señor es uno solo y no hay otro fuera de él”. Nuestro politeismo práctico nos perturba y enloquece. El verdadero creyente nunca podrá adorar a dos dioses. El corazón que de verdad ama a Dios no puede estar dividido.   
• “Amar a Dios y al prójimo como a uno mismo vale más que todos los sacrificios”. Un oraculo semejante de Oseas (Os 6,6) encuentra eco en los labios de Jesús (Mt 9,13). El papa Francisco critica una devoción que no se traduce en servicio a los demás. 
• “Tú no estás lejos del Reino de Dios”. El Reino de Dios es Jesús mismo. Amar a Dios y al prójimo: ese es el resumen de la vida y del mensaje del Maestro.

Los defectos de los santos

En la vida de los santos no faltaron defectos, pues eran personas como nosotros, con sus flaquezas y debilidades. Pero por encima de todo, hubo conversión, reparación, mucho amor a Dios y generosa entrega al prójimo.
Este libro motivador habla de las debilidades y heroísmos de quienes supieron vencer y vencerse por amor de Dios. Enciende nuestra esperanza porque muestra cómo, luchando contra nuestros defectos y debilidades y volviendo siempre a nuestro Padre Dios, podemos alcanzar la alta meta a la que nos ha llamado, la santidad.
Jesús Urteaga, sacerdote, ha realizado una intensa labor pastoral a través de medios muy diversos: la predicación, la presencia en televisión, sus escritos en prensa, etc. Pero sobre todo, es autor de libros que cuentan sus ediciones por decenas. Algunos de ellos se han traducido también a diversas lenguas.




Autor: Jesús Urteaga
Editorial Rialp
ISBN: 978-84-321-1966-8 (13a ed.)
416 páginas
Precio: 15 euros

La realidad de la muerte y los niños. Cómo explicarla

  • La Fundación Mario Losantos del Campo ha publicado no hace muchas fechas una guía interesante para abordar el tema de la muerte con los más pequeños. "Explícame que ha pasado" es una guía para ayudar a los adultos a hablar de la muerte y del duelo con los niños. En el siguiente enlace podéis encontrar dicha obra. (Leer  "Explícame que ha pasado")
  • También podéis hacer una visita a la web de la fundación: www.fundacionmlc.org

Guía del duelo Adulto

Aunque su título completo es "Guía del duelo adulto. Para profesionales socio-sanitarios", sus autoras (Patricia Díaz, Sara Losantos y Pilar Pastor) ya nos aclaran en la introducción que tanto sirve de ayuda a los profesionales que se enfrentan a esta cuestión como a los familiares dolientes que buscan consejo en ellos. En definitiva, un libro que nos ayudará a situarnos con realismo ante la pérdida de algún ser querido.

Al igual que otros libros de la Fundación Mario Losantos del Campo es posible descargarlo gratuitamente: VER Y DESCARGAR.

Hablemos del duelo (niños y adolescentes

Una guía muy interesante para abordar el tema de la muerte, en especial, de los seres queridos con niños y adolescentes. Como inicia su introducción:

"Esta guía surge de la necesidad que hemos detectado en muchas personas que viven
o trabajan en contacto con niños y adolescentes, y no saben cómo abordar con ellos
adecuadamente el tema de la muerte de un ser querido.
La muerte es un hecho ineludible que forma parte de la vida. Todos los seres humanos
vamos a tener que enfrentarnos a ella en algún momento; desde el instante en el que el
ser vivo nace, existe la posibilidad de la muerte. Aunque pensar en esa realidad nos
cuesta y nos duele, es algo inherente a la vida. Ponerle palabras a este suceso resulta
muy complicado, más aún si se trata de comunicárselo a los más pequeños. De ahí que
consideremos importante disponer de recursos que nos ayuden a afrontar esta realidad
del mejor modo posible...".

Un libro en pdf que puedes bajarte gracias a su autora Patricia Díaz Seoane y a la Fundación Mario Losantos del Campo (VER Y DESCARGAR EL LIBRO)

El ciego de Jericó Mc 10,46-52 (TOB30-18)

“¡El Señor ha salvado a su pueblo, ha salvado al resto de Israel! Los traeré del país del norte, los reuniré de los confines de la tierra. Entre ellos habrá ciegos y cojos, lo mismo preñadas que paridas: volverá una enorme multitud”. En esta primera lectura, Jeremías transmite un oráculo de Dios que anuncia al pueblo de Israel el retorno del exilio (Jer 31,7-9).
Nadie queda excluido de la esperanza. Los ciegos y los cojos evocan un pasado de pobreza y sufrimiento. Las embarazadas y las jóvenes madres anuncian el futuro de la nueva vida. Dios es el verdadero Señor de la vida. En el mismo texto se recoge la mejor de sus promesas: “Seré un padre para Israel”.
El salmo responsorial se hace eco de la alegría de los que habían sido deportados a Babilonia y ahora pueden regresar a su patria: “Los que sembraban con lágrimas, cosechan entre cantares” (Sal 125,5).
Según la carta a los Hebreos, todo sumo sacerdote “puede comprender a los ignorantes y extraviados, porque también él está sujeto a debilidad” (Heb 5,2). Si esta afirmación valía para el antiguo culto, con más razón puede aplicarse a Jesucristo.

EL ITINERARIO DE LA FE
Tras revisar las apetencias humanas con relación al placer, al tener y al poder,  el capítulo décimo del evangelio de Marcos nos ofrece un texto inolvidable que parece una especie de evangelio dentro del evangelio (Mc 10,46-52). Un relato en el que se presentan al menos tres contrastes. 
• A la vereda del camino que sale de Jericó hacia Jerusalén está sentado un mendigo que es ciego. Sin embargo, es uno de los pocos enfermos curados por Jesús que tiene nombre propio. Se llama Bartimeo, es decir, “el hijo de Timeo”. Los creyentes en Jesús nunca deberán olvidar que el pobre tiene dignidad.
• Bartimeo está ciego, pero oye los comentarios de los caminantes y se entera de que junto a él pasa Jesús. Los que acompañan al Maestro en su subida hacia Jerusalén pretenden hacerle callar, pero él lo invoca a gritos con un título mesiánico: “Hijo de David, ten compasión de mí”. El texto sugiere que la fe llega por el oído y se expresa en oración. 
 • Antes del encuentro con Jesús, el ciego era un mendigo sentado al borde del camino y pidiendo limosna. Pero el encuentro le ha hecho  recobrar la vista y le ha decidido a seguir a Jesús por el camino. Mendigar al borde del camino, reconocer a Jesús como Maestro y seguirle por el camino.  Ese es el itinerario de la fe.

LA SANACIÓN Y LA FE 
Frente a las súplicas del ciego, el relato evangélico recoge también tres frases de Jesús que revelan lo que él es y anuncian lo que puede aportar a quienes se acercan a él.
• “Llamadlo”. Jesús vino a buscar a los pobres, y a los enfermos, a los marginados y a los ciegos. Además quiso buscar algunos colaboradores para esa misión de sanación y de salvación. Todos somos exhortados  a hacer llegar esa llamada a los que buscan al Señor.
• “¿Qué quieres que haga por ti?” Esta es la misma pregunta que Jesús dirigió a Santiago y Juan, hijos del Zebedeo. Ellos pretendían que Jesús les concediera poder y privilegios. Pero Bartimeo solo quiere la luz que puede conceder el que es la luz del mundo.
 • “Anda, tu fe te ha curado”. La sanación viene siempre del Señor. Es absolutamente gratuita. Pero el Señor valora la fe de los que se acercan a él con humildad y confianza. Quien  lo confiesa como hijo de Dios puede llegar a descubrirlo como guía del camino.

Servicio y Misión Mc 10,35-45 (TOB29-18)

“El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento…Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos”. Esa era la misión del Siervo del Señor, que recuerda la primera lectura de la misa de hoy (Is 53,10-11). Ese misterioso personaje no aparece revestido de poder. Al contrario, precisamente por sus sufrimientos se convierte en salvador de muchos.
Con el salmo responsorial, confesamos hoy que nuestra redención no es fruto de nuestro poder, sino de la bondad compasiva de Dios: “Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti” (Sal 32,22).
También la carta a los Hebreos nos recuerda que “no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades” (Heb 4,14-15).
En este domingo de la propagación de la fe es bueno tratar de adquirir conciencia de que no es nuestro poder el que contribuye a la misión redentora confiada a la Iglesia.

LA TENTACIÓN DEL PODER
Tras evocar en los domingos anteriores la enseñanza de Jesús sobre el placer y el tener, el evangelio que hoy se proclama nos revela que la apetencia humana del poder ha de ser entendida, a la luz de la fe, como la disponibilidad para servir a los demás (Mc 10,35-45).
• Santiago y Juan, hijos de Zebedeo se dirigen a Jesús con una frase que contradice el ejemplo y la enseñanza que van recibiendo de él: “Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir”. Ese Maestro es el que nos enseña a orar diciendo al Padre: “Hágase tu voluntad”. No podemos convertir a Dios en un ídolo dispuesto a satisfacer nuestro egoísmo.
• Santiago y Juan piden puestos de honor en la gloria del Mesías. Pero Jesús les anuncia que le espera un horizonte de pasión y de muerte. Y ese es el camino que aguarda a los discípulos que lo reconocen como su Maestro. También ellos compartirán el cáliz de amargura que él ha de beber y el baño de dolor y de sangre  con que él será bautizado.
• Sería una hipocresía indignarse contra Santiago y Juan. Todos tenemos esa tentación del poder que afecta a los jefes que tiranizan a los pueblos y a los poderosos que oprimen a los débiles. Pero entre los discípulos de Jesús quien quiera ser el primero ha de aprender a ser el servidor de todos. Esa es la lección que nos ha enseñado el Maestro. 

 ALTANERÍA Y SERVICIO
Es grande quien sirve a los demás. Nunca ha sido fácil aprender esa lección. Ahora mismo el papa Francisco nos llama la atención contra las tentaciones de la mundanidad y del clericalismo. Pero el servicio no es una simple estrategia misional para ir consiguiendo nuevos adeptos para la Iglesia. El servicio es el único modo de parecernos al Maestro.
• “El hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan”. En Jesús vemos la realización de aquel Siervo del Señor del que se habla en el libro de Isaías. En el contexto de la última cena él lavó los pies a sus discípulos y los exhortó a realizar ese gesto de humilde servicio a sus hermanos. Esa es la traducción del mandato del amor.   
• “El Hijo del hombre ha venido para servir y dar su vida en rescate por todos”. Al igual que el Siervo del Señor, anunciado por el profeta, también Jesús justifica y rescata a muchos. Como dice el papa Francisco, “quienes se dejan salvar por él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento” (EG 1). 

Cambia el mundo (Domund 2018)

El 21 de octubre se celebra el Día del Domund, este año con el lema CAMBIA EL MUNDO. En el siguiente enlace encontraréis toda la información y materiales que pueden ser de vuestro interés. Como observáis en la segunda instantánea encontraréis este práctico directorio en la parte inferior de la web enlazada. VER INFORMACIÓN Y MATERIALES

Riqueza y libertad Mc 10,17-30 (TOB28-18)

Las tres grandes apetencias del ser humano son el tener, el poder y el placer. Las tres parecen darse cita en el capítulo 10 del evangelio de Lucas. El domingo pasado el placer podía adivinarse tras la pregunta sobre el matrimonio y el divorcio. Hoy la pregunta del rico nos recuerda el ansia de tener que nos agobia.
En la misa de hoy, la primera lectura afirma que el tesoro más importante es la sabiduría. El texto la compara con tres deseos que a todos interesan (Sab 7,7-11).
• El primer deseo nos presenta los cetros, los  tronos y las riquezas. Son muchos los que aspiran a un “minuto de gloria”. Lo que les importa es “ser” importantes y  brillar en la sociedad. Pero ese rebrillo es bastante engañoso ante el esplendor de la verdadera sabiduría.
• El segundo deseo se centra en el oro, la plata y las piedras preciosas. Ya no se trata del ser del hombre sino del “tener”. Esos aparentes tesoros quedan fuera de él. No pertenecen a su vida. Frente a la sabiduría, su valor es tan solo como el del barro y la arena.
• El tercer deseo se refiere a otros bienes mas importantes, como la salud y la belleza. De ellos depende el “ser-así” de la persona. O, tal vez, el “estar” bien. Pero también estos son bienes perecederos, mientras que la sabiduría es duradera.

TRES FRACASOS
El texto del evangelio nos presenta a un personaje anónimo que se acerca a Jesús con el deseo de heredar la vida eterna (Mc 10,17-30). Es como la parábola de tres fracasos que marcan su existencia: el de la riqueza, el de la bondad y el del amor.
• Se dice que este personaje “era muy rico”. Pero Jesús trata de ayudarle a entender que no es tan rico cómo parece. “Una cosa te falta”. Tiene todo, pero le falta el verdadero tesoro, que solo puede ser alcanzado desprendiéndose de todo.
• El personaje busca la bondad. En realidad, durante toda su vida ha tratado de cumplir los mandamientos. Es cierto que desea practicar la bondad, pero no se decide a seguir al que es Bueno y es el modelo definitivo de la bondad.
• Jesús se le quedó mirando con cariño, pero él no lo percibió. No estaba dispuesto a hacerse eco del amor que reflejaba aquella mirada del Maestro. En esta ocasión, el amor de Jesús no encontró eco en el que pretendía asegurarse la vida eterna.
 En este contexto, Jesús aprovecha la ocasión para afirmar que los que ponen su confianza en las riquezas tendrán una gran dificultad para admitir a Dios como su rey. Sus discípulos  tendrán que oír una y otra vez que “no se puede servir a Dios y al dinero”.

LIBERTAD Y  SEGUIMIENTO
Con todo, Simón Pedro se atreve a afirmar que los discípulos han hecho ya la opción de seguir a Jesús. Su afirmación da lugar a una profecía de su Maestro: 
 • “Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”. Es verdad, pero Pedro renegará un día de su Maestro. Muchos seguidores de Jesús lo han dejado todo a lo largo de los siglos. Pero la decisión inicial, por generosa que sea, ha de ser renovada cada día.  
• “Quien deje “todo” por mí, recibirá en este tiempo cien veces más, con persecuciones”. Los bienes más importantes no son los tesoros materiales, sino el amor al bien y a la verdad. Quien sigue al Señor ha de aprender el valor del desprendimiento. Y ha de recordar que, junto a los bienes prometidos por el Señor, entra también la persecución.
• “Y recibirá en la edad futura vida eterna”. El relato evangélico termina como empezó. La vida definitiva que buscaba aquel personaje rico no queda asegurada por las riquezas. Y tampoco por el cumplimiento fiel de los mandamientos. Solo puede llegar a esa vida sin ocaso quien sigue de corazón al que es el Viviente y es la Vida.

Mantener la Alianza Mc 10,2-16 (TOB27-18)

 “Serán los dos una sola carne”. Nos son bien concidas esas palabras que reflejan el proyecto de Dios sobre el marimonio, tal como se lee en la primera lectura de este domingo (Gen 2,18-24). En esas palabras se nos ofrecen al menos tres notas sobre la la intimidad sexual como lenguaje del amor conyugal:
• La sexualidad humana ha sido querida por Dios como signo y medio de la mutua donación de los esposos (Gen 2,21). Se nos dice que la mujer es creada durante un sueño, que se comprende con frecuencia como el espacio de las revelaciones divinas. Así que el "tú" representado por la persona del otro sexo refleja el  Tú  misterioso de Dios.
• La sexualidad humana señala la diferencia entre los seres humanos y los demás vivientes. Solo ante la mujer, puede Adán salir de su soledad y encontrar una ayuda adecuada que no le pueden proporcionar los demás seres de la creación (Gen 2,18.22).
• La sexualidad humana significa y realiza la igualdad entre las personas. Igualdad que se  expresa por el mismo origen material, a partir de la carne viviente; por la semejanza del nombre de la mujer con el nombre del varón; y por la identidad de su destino y de su misión: "serán una sola carne", es decir una unidad de proyectos y de vida  (Gen 2,23-24). 

UN CAMINO COMPARTIDO
Según el evangelio de este domingo, los fariseos preguntan a Jesús si es lícito a un hombre divorciarse de su mujer (Mc 10,2-16). En el relato podemos observar tres datos: 
• En primer lugar, los fariseos parecen interesados solo por el aspecto legal. Lo que importa es estar bien con la ley. Reducen la relación entre los esposos a un asunto de licitud. Pero Jesús se coloca en el terreno de la verdadera relación con Dios y con la otra persona.
• Los fariseos no tienen en cuenta la situación en que queda la mujer. Consideran el “acta de repudio” como un derecho del varón, cuando era un deber para que la mujer pudiera volver a contraer matrimonio, sin quedar reducida a la marginalidad y a la pobreza.
• Los fariseos se colocan en el punto de vista del esposo. Jesús les invita a redescubrir el proyecto original de Dios. El amor no es solo un enamoramiento: es un camino sompartido. Un camino  de gozos y esperanzas, de proyectos y de pruebas, de fidelidad y de perdón.

LA GRACIA DE LA  FIDELIDAD
 “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”. Estamos habituados a repetir esta frase. Si nos detenemos a meditarla, veremos que está llena de sabiduría y de gracia. Con esta frase, Jesús parece recoger un proverbio sobre la seriedad de las alianzas humanas.  Y nos ofrece un lema de vida, un motivo para la gratitud y una llamada al compromiso.
• “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”. A veces se ve el matrimonio tan solo como un contrato. Los que siguen a Jesús están llamados a descubrir el proyecto de Dios. Saben que Dios es amor. Y Dios es fiel. De Dios viene todo amor que aspire a durar en el tiempo y a mantener la entrega total de los esposos.  
• “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”. Dios es el sujeto último de la unión. Los cristianos han de preguntarse siempre, con sinceridad, si su matrimonio ha sido realmente unido por Dios. Cuando es así, verán también la mano de Dios en la continuidad de su amor. Y darán gracias todos los días por el don de la fidelidad conyugal.
• “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”. En su primera encíclica “Dios es amor”, Benedicto XVI escribió que el amor incluye el sentimiento, pero no es sólo un sentimiento. El amor es, sobre todo, un compromiso de vida. Así lo recuerda también el papa Francisco en su exhortación “La alegria del amor”.

Searching (cine recomendable)

Hace falta introducirse en el cine independiente americano para encontrarse con está interesante película. Una cinta de suspense que deja al descubierto lo que nosotros ya estamos dejando al DESCUBIERTO para todos. El rastro de nuestra información personal en internet al descubierto a través de las diversas aplicaciones y plataformas que se utilizan cotidianamente. Más que una denuncia, un aviso remarcado de las ventanas abiertas que directa o indirectamente "regalamos" a una mar de llamados amigos que en realidad son meras coincidencias cibernéticas en nuestra navegación virtual cotidiana.
Un esfuerzo por mantener al espectador pegado a la pantalla pero a la del ordenador durante los 101 minutos que dura. Porque esa es la única herramienta que veremos en la proyección de la misma. 
Una película muy recomendable para todo el público actual, en especial, para padres con hijos, adolescente, jóvenes y quienes se embelesan únicamente con las virtudes de lo tecnológico sin reflexionar más allá del entretenimiento y la información de internet.
Aquí os dejo su tráiler:

Abiertos como el Señor Mc 9,38-43.45.47-48 (TOB26-18)

“Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor”. Dios había pedido a Moisés que compartiera su espíritu con setenta ancianos. Y así lo hizo él, imponiéndoles las manos. Eldad y Medad no asistieron a aquel rito. Sin embargo, recibieron igualmente el don de profecía (Núm 11,25-29).
Ahí interviene Josué, para dar a Moisés un consejo que parece muy prudente. Según él, sería oportuno prohibir a aquellos dos ancianos que siguieran profetizando. Pero Moisés no comparte esa opinión. Su deseo es muy significativo: “Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor”.
A la intransigencia y el celo de Josué se opone la amplitud de miras de Moisés y su interés por el bien de toda la comunidad. Y, sobre todo, se nos revela la fuerza de Dios, que derrama su espíritu donde quiere y como quiere.
Del salmo responsorial tal vez habría que retener la última petición al Señor: “Preserva a tu siervo de la arrogancia” (Sal 18,14).

TAREAS PARA JUAN
También algunos discípulos de Jesús han caído en la tentación de la arrogancia  En el evangelio que hoy se proclama (Mc 9,38-48) se recuerda un informe que Juan transmite a su Maestro. Los apóstoles han visto a uno que expulsaba demonios en el nombre de Jesús, aunque no pertenecía al grupo de sus discípulos. Y han tratado de impedírselo. ¿Qué implica para nosotros la noticia de ese comportamiento?
• En principio, Juan no ha comprendido que Jesús y su espíritu no son una propiedad exclusiva de un grupo de selectos. Su vida y su mensaje se ofrecen a toda la humanidad. En el nombre de Jesús se anuncia la salvación para todos.
• Además, Juan parece considerar que los que no pertenecen al grupo de los llamados por Jesús han de ser necesariamente sus enemigos. Necesita comprender que el Espíritu sopla donde menos se le espera.
• Y finalmente, Juan todavía no ha llegado a descubrir que los enfermos, los marginados y los esclavizados por el mal necesitan no sólo una ayuda institucional sino, sobre todo, el anuncio de la salvación. 

TAREAS PARA TODOS
 Tras oír el informe de Juan, Jesús se vuelve a sus discípulos diciendo: “No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí.  El que no está contra nosotros está a favor nuestro”. Tres mensaje para la historia.
• Las prohibiciones. Con demasiada frecuencia pensamos que los grandes valores se defienden prohibiendo unas iniciativas que nos parecen inadecuadas. Mejor sería intentar el acercamiento y el diálogo
• Los milagros. Con mucha frecuencia creemos que los milagros son fenómenos de otros tiempos. Mejor sería abrir los ojos para descubrir que también hoy la providencia de Dios se hace presente entre nosotros.
• La concordia. Con excesiva frecuencia consideramos a los demás como adversarios y competidores. Mejor sería  aprender a ver el mundo como el campo de una misión que nos ha sido confiada a todos.

El rechazo al justo Mc 9,30-37 (TOB25-18)

“Acechemos al justo, que nos resulta incómodo”. Así se confabulan los impíos para denunciar a quien, con su sola presencia, les echa en cara su impiedad.  Esa actitud recogida por el libro de la Sabiduría (Sap 2,17-20), se ha repetido en el martirio del sacerdote Pino Puglisi, al que ha recordado recientemente el papa Francisco en la ciudad de Palermo. 
Quien trata de vivir con honradez y coherencia, recibe acusaciones, calumnias y marginación, por parte de la mafia o de sus propios compañeros. El texto bíblico menciona tres acusaciones que se lanzan contra quien vive con rectitud: “Se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada”.
El salmo responsorial recoge la oración del perseguido: “Oh Dios, sálvame por tu nombre, sal por mí con tu poder … porque unos insolentes se alzan contra mí” (Sal 53).
En la misma línea se colocan las advertencias que se nos transmiten en la carta de Santiago. Frente a las envidias y rivalidades del entorno, “los que procuran la paz, están sembrando la paz y su fruto es la justicia” (Sant 3,18).
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LA MUERTE Y EL PRESTIGIO
Las acusaciones contra el justo, que recoge el libro de la Sabiduría encuentran un eco en las palabras con las que Jesús anuncia su propia muerte a los discípulos: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán, y después de muerto, a los tres días resucitará” (Mc 9, 31). El relato parece jugar con las contraposiciones:
• Jesús es muy consciente de que habrá de afrontar la muerte en Jerusalén y que después resucitará. Sin embargo, los discípulos que le siguen por los caminos no entienden de qué les está hablando. Es más, les da miedo pedirle una explicación.
• En realidad, el evangelio sugiere que los discípulos no han llegado a aprender la principal lección de su Maestro. Jesús habla de su próxima muerte, mientras que ellos se entretienen en discutir quién de ellos es el más importante.
• El que es la Palabra, también a nosotros nos pregunta qué es lo que nos preocupa mientras vamos “de camino”. Lamentablemente, a su palabra solo podemos responder con un silencio avergonzado, porque solo nos importa nuestro prestigio personal.

EL SIGNO DE LA ACOGIDA
El evangelio anota que Jesús se sentó, como hizo al iniciar el Sermón de la Montaña. También ahora quiere enseñar una lección importante: “El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado”. Evidentemente la actitud de “acoger” reflejaba su espíritu y dejaba en evidencia la altivez de sus discípulos: los de antes y los de ahora.
• Acoger a un niño era y es el signo más claro de la gratuidad. El niño todavía no realiza un trabajo ni recibe un salario. No es “productivo”, pero tiene toda la dignidad de la persona. Acoger a un niño significa reconocer la importancia del débil. Es decir del “in-útil”
• Acoger a Jesús era y es el signo más elocuente de la hospitalidad. El que no tenía donde reclinar la cabeza sigue hoy llamando a nuestra puerta. Nosotros decimos que mañana le abriremos… “para lo mismo responder mañana”, como escribió Lope de Vega.
• Acoger al que ha enviado a Jesús era y es el signo más evidente de nuestra fe en el Padre. Es reconocerlo como el enviado para nuestra salvación. Es aceptar su palabra y su estilo de vida.  Quien cree en el enviado cree también en quien lo envió.

Del siervo al Mesías Mc 8,27-35 (TOB24-18)

 “Ofrecí la espalda a los que me apaleaban y la mejilla a los que mesaban mi barba. No oculté el rostro a insultos y salivazos”. Es impresionante esa confesión del Siervo de Dios que resuena en el texto profético que hoy se proclama (Is 50,5-9). La misión que le ha sido confiada está expuesta a violencias de todo tipo.
Pero el elegido se mantiene firme en medio de la persecución. Bien sabe que su fuerza no viene de sí mismo: “El Señor me ayudaba, por eso no sentí los ultrajes”. La fe en la cercanía de Dios no nos exime de las burlas, pero nos da esa audacia que propone el papa Francisco en su exhortación “Gaudete et exsultate”. 
Recogiendo esta certeza, el salmo responsorial proclama: “El Señor guarda a los sencillos: estando yo sin fuerzas me salvó” (Sal 114). Nuestro aguante no nace de la fuerza de nuestra voluntad, sino de esa fe que genera y orienta nuestras buenas obras (Sant 2,14-18). 

LA TENTACIÓN
El evangelio de hoy nos presenta a Jesús en la zona de Cesarea de Felipe, cerca de las fuentes del Jordán (Mc 8,27-35). Mientras va de camino, dirige a sus discípulos una pregunta sobre la idea que las gentes tienen de él. Pero no se detiene ahí y les interpela sobre su opinión personal. En realidad, les pregunta quién es él para ellos.
Pedro responde escuetamente: “Tú eres el Mesías”. Pero Jesús replica con una prohibición, una expliación y una reprension. 
• Jesús prohíbe a sus discípulos que difundan entre las gentes que él es el Mesías de Dios. El título tenía implicaciones políticas que el Maestro trataba de evitar.
• Además, Jesús les explica que su mesianismo incluye un panorama de padecimiento y condena por parte de las autoridades y un destino de muerte y de resurrección.
• Y, ante la resistencia de Pedro a admitir ese futuro, Jesús lo reprende por tratar de apartarlo del fiel cumplimiento de su misión.
Evidentemente, se puede caminar con Jesús conservando en el fondo la forma de pensar que dicta la opinión pública, no la que nos inspira la fe en Dios. Esa es la gran tentación.

LAS DECISIONES
En ese contexto, Jesús dirige a la gente y a sus discípulos de todos los tiempos una lección inolvidable:  “El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”. Acompañar al Maestro por el camino comporta tres decisiones radicales:
• Negarse a sí mismo. Es preciso salir del individualismo que de hecho niega la autenticidad de la respuesta a la llamada del Maestro. El discípulo ha de estar dispuesto a renunciar a sus proyectos y a sus intereses personales.
• Cargar con la cruz. La cruz era un horrible instrumento de suplicio. Por tanto, cargar con ella equivalía a reconocerse como un delincuente merecedor de una condena. Y disponerse a compartir en el futuro el destino del Justo injustamente ajusticiado.