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Estad en vela Mt 24, 37-44 (ADV1-25)

En el evangelio de hoy, el evangelista nos deja para la reflexión una actitud concreta: hay que estar alerta para no ser sorprendidos. Mateo, con su pedagogía habitual, nos ofrece cuatro ejemplos de personas sorprendidas por los acontecimientos y exhorta a la vigilancia y a la espera activa.

En el primer ejemplo (vv. 37-39), el no estar vigilantes a la venida de Jesús es comparado con la situación de la humanidad en los tiempos de Noé, donde la mayoría de las personas, no estaban preparadas para los acontecimientos que sobrevinieron. Los días previos al diluvio la gente comía, bebía y se casaba. Luego, el diluvio llegó sin esperarlo y arrastró a todos, no por su falta de fe sino por su descuido e inconsciencia. Así será también la venida del Hijo del hombre.

El segundo y tercer ejemplo (vv. 40-41) son similares y reflejan a dos hombres y dos mujeres ocupados en su tarea cotidiana, con resultados diferentes, porque la situación cambiará para uno de ellos. De ahí la repetición de la advertencia, a mantenernos despiertos, en constante vigilancia.

El último ejemplo (v 43) hace referencia al dueño de una casa e insiste en la necesidad de prepararse para un acontecimiento que sucederá en tiempo desconocido: “si supiera el dueño de la casa”. Si no es posible conocer el día y la hora la única opción que nos queda es estar preparados para que la venida del Señor no nos encuentre dormidos, buscando otras cosas. El dueño de la casa no sabía que iba a venir el ladrón y, por tanto, no tenía por qué estar en vela. Sin embargo, a los discípulos se les exhorta a vigilar.

Velar es una forma de vivir y de relacionarnos con Jesús, que lleva al cristiano al compromiso con la justicia, con la paz, en una espera activa y transformadora.

LA PALABRA HOY

Comienza el Adviento y todo nuestro ser se pone en movimiento. Nuestra vida está necesitada de la dinámica de Dios, de un itinerario que hay que mirar con ojos de niños. Un niño va a nacer, lo esperamos, nuestro mundo lo necesita, por eso estamos expectantes, atentos. De ahí nuestra espera. Anhelamos una esperanza que no defrauda, que no abandone nuestros frágiles anhelos al lado del camino. Una gran invitación la de este domingo: vigilar, estar atentos, el tiempo está llegando, el momento es propicio ya está aquí.

Carmen Román Martínez, OP.

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