AGOSTO: vacaciones, lecturas, arte cristiano y santos, actividades, juegos, propuestas de lecturas, humor, imagen-viñeta para reflexionar, fichas, manualidades, cómics... ***Si bien los materiales propios del blog están protegidos, su utilización ES LIBRE (aunque en ningún caso con fines lucrativos o comerciales) siempre que se conserve el diseño integral de las fichas o de las actividades así como la autoría o autorías compartidas expresadas en las mismas.
Enlaces a recursos sobre el AÑO LITÚRGICO en educarconjesus
Divinizar la ciencia para negar a Dios
Interesante entrevista a este físico que sabe diferenciar ciencia y religión sin desdeñar la ineludible relación que las conduce al diálogo no a la confrontración excluyente. (Leer la entrevista)
El Padre y los Hijos (CUC4)
Generalmente pensamos que es difícil aprender a amar. Reconocer la dignidad única del otro. Descubrir que si es verdad que necesitamos del otro, también el otro nos necesita. Aprender a entregarnos totalmente. En libertad y gratuidad. Con generosidad y definitividad.
Pero también es difícil aprender a ser amado y dejarse amar. Siempre queda en nosotros un último reducto de altanería. Pensamos que al entregarnos nos perdemos. En el fondo no confiamos totalmente en la bondad del otro. No esperamos que los brazos del otro se nos abran gratuitamente.
Según el libro bíblico de Josué, Dios mismo tiene que recordar a su pueblo que lo ha liberado sin condiciones de la esclavitud. El texto describe a grandes rasgos el final del peregrinaje de Israel por el desierto. Al acercarse a la tierra que Dios les había prometido pudieron disfrutar de los frutos esperados.
El pueblo que había vivido como esclavo puede al fin empezar a vivir como un hijo. Su Padre lo ha guiado por el camino, lo ha alimentado en el desierto y le ha preparado los frutos con los que ha de celebrar su libertad.
DOS HIJOS Y UNO MÁS
Según la parábola evangélica, hay dos hijos que parecen incapaces de reconocer y aceptar el amor de su padre. El hijo pequeño se siente oprimido en el hogar y decide ir a gozar de una libertad que no encuentra. Lejos de su padre, se ve obligado a servir a un amo que lo emplea como a un esclavo.
Es verdad que un día decide regresar a la casa paterna. Pero desea integrarse en ella como un empleado más. Quiere trabajar por un salario. Desea que sea reconocido el valor de su dedicación. Esa es la última demostración de su error. El Padre no está dispuesto a recobrarlo como un empleado, sino como un hijo.
El hijo mayor permanece en el hogar, pero no ha descubierto la libertad que le proporciona el amor de su padre. Al regresar el hermano perdido, no sólo proyecta sobre él la suciedad de su propio corazón, sino que juzga y critica la misericordia con que el padre lo recibe.
En la misa de los niños dije una vez que en la parábola falta un tercer hijo. Un hijo que no abandone el hogar. Un hijo que, al regreso de su hermano se adelante a organizar un recibimiento festivo. Un niño de la parroquia levantó la voz para decir que ese tercer hijo existe ya. Es el que cuenta la parábola. Jesús.
LA ALEGRÍA DEL HALLAZGO
Es interesante descubrir que a las palabras del hijo menor, el padre no responde con un discurso, sino con los gestos de la fiesta y la alegría. El hijo mayor sí que necesita una interpelación.
• “Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo”. Esa palabra se dirige hoy a todos nosotros. Aun cuando no seamos conscientes de estar con Dios, nuestro Padre está siempre con nosotros.
• “Deberías alegrarte porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido”. Esa invitación a la alegría, pronunciada en medio de la cuaresma, da el tono de nuestra fe. Y de esa fraternidad que nos une.
• “Estaba perdido y lo hemos encontrado”. Esa alusión a la pérdida y al hallazgo nos recuerda a todo hombre que, como Adán, se pierde en elecciones equivocadas. Pero subraya que la pérdida del hombre no es irreparable.
Repasar la Parábola del Padre Bueno (Lc 15,11-32)
(3º Ed. Primaria)
Coloca en orden cronológico las frases siguientes1) El padre estrecha contento en sus brazos a hijo menor
2) El hijo menor quería comer el almuerzo de los cerdos
3) El hijo mayor pide explicaciones al padre por la fiesta que da a su hermano
4) El padre despide muy triste a su hijo menor
Y ahora elabora con cada frase un dibujo y construirás tu propio cómic
Subraya las afirmaciones correctas y transforma en verdaderas las falsas:- Cuando hacemos el bien nos sentimos tristes
- Podemos elegir entre hacer el bien o hacer el mal porque somos libres
- Cuando elegimos el mal, los demás confían en nosotros
- Los amigos han de tener los mismos gustos
- Durante la Cuaresma los cristianos se preparan para celebrar la Navidad
- Durante la Cuaresma los cristianos reflexionan sobre sus actitudes
Coloca en orden cronológico las frases siguientes1) El padre estrecha contento en sus brazos a hijo menor
2) El hijo menor quería comer el almuerzo de los cerdos
3) El hijo mayor pide explicaciones al padre por la fiesta que da a su hermano
4) El padre despide muy triste a su hijo menor
Y ahora elabora con cada frase un dibujo y construirás tu propio cómic
Subraya las afirmaciones correctas y transforma en verdaderas las falsas:- Cuando hacemos el bien nos sentimos tristes
- Podemos elegir entre hacer el bien o hacer el mal porque somos libres
- Cuando elegimos el mal, los demás confían en nosotros
- Los amigos han de tener los mismos gustos
- Durante la Cuaresma los cristianos se preparan para celebrar la Navidad
- Durante la Cuaresma los cristianos reflexionan sobre sus actitudes
Conversión y compasión (CUC3-13)
El domingo tercero de cuaresma ofrece muchos puntos para nuestra meditación: el diálogo entre Dios y Moisés, el recuerdo de la infidelidad de Israel en el desierto y los acontecimientos dramáticos en tiempos de Jesús. La clave que los une se encuentra en el salmo responsorial, que nos invita a proclamar: “El Señor es compasivo y misericordioso”.
Efectivamente, Moisés había pretendido liberar a su pueblo. Pero la violencia no era el modo adecuado. Huido en el desierto, trata de olvidar a su agente y su propio arrebato. Pero Dios no ignora el dolor y la opresión que sufren los esclavos. Dios se acuerda de ellos. Dios ha visto a su pueblo y ha oído su lamento. Su palabra es promesa de salvación.
La compasión y misericordia de Dios con relación a los hebreos marcan el camino que ha de seguir Moisés. La escucha de la fe, exige el compromiso concreto a favor de los humillados. Moisés ha de abandonar su tranquilidad y volver cerca de su gente, como un enviado por el Dios de la liberación y de la esperanza (Éx 3, 1-15).
PEREGRINOS Y OBREROS
El evangelio de Lucas nos presenta en este domingo tercero de Cuaresma unos hechos que solemos olvidar con frecuencia. Unos peregrinos galileos fueron masacrados en Jerusalén por orden de Pilato. Y, por el mismo tiempo, unos obreros murieron aplastados por el derrumbe de una torre junto al estanque de Siloé (Lc 13, 1-9).
Las gentes debieron de juzgar aquellos sucesos de acuerdo con la interpretación habitual que considera que los males físicos corresponden a la maldad moral de las personas. Nosotros seguimos pensando del mismo modo. Cuando sucede una catástrofe, solemos preguntarnos: “¿Qué mal habían hecho éstos para morir de ese modo?”
Pero Jesús desconecta esa presunta relación de causa a efecto. Según él, las desgracias no siempre atrapan a los más culpables. Si fuera así, muchos de sus oyentes habrían sido alcanzados por el derrumbe de la torre. Jesús no se fija ni en las apariencias ni en los prejuicios. Sabe que todos somos pecadores y a todos nos exhorta a la conversión.
LA HIGUERA Y EL PERDÓN
Pero junto a las noticias de crónica diaria, Jesús añade una pequeña parábola: la de la higuera estéril. El dueño ha decidido arrancarla, pero el viñador intercede por ella. Si las noticias nos acusan como pecadores, la parábola nos ofrece la esperanza del perdón.
• “Señor, déjala todavía este año”. Nuestro pecado comporta siempre la esterilidad de la vida. Éste es el tiempo para el reconocimiento humilde de nuestros pecados. Este es el tiempo para la esperanza.
• “Yo cavaré alrededor…a ver si da fruto”. La esperanza no es una virtud ociosa. No puede llevarnos a la evasión ni a la pereza. Exige de nosotros un esfuerzo. La conversión requiere el trabajo del cultivo.
• “Si no, el año que viene la cortarás”. De todas formas, la esperanza del perdón tampoco puede llevarnos a la irresponsabilidad. El fracaso no es una fatalidad, pero es siempre una posibilidad pendiente.
¡Qué viene el diluvio!
Un entretenido libro de David Fernández Sifres. El argumento base se fija en un hecho: ese año la sequía ha sido tanta, que varios pueblos deciden sacar a sus santos en procesión pidiendo la lluvia. Pancho y dos amigos caen en la cuenta de que, si Dios hace caso a todos juntos, se avecina entonces un diluvio... Y se embarcan en una aventura que gana en diversión y entretenimiento cuanto más se avanza en la historia. Una historia que entre trastadas, buenas intenciones y personajes muy bien escogidos permite acercarnos también a otro episodio bíblico con quien guarda muchos paralelismos en muchos momentos. En un cómodo formato, editado por Ed. Everest en 2008, el libro discurre por las 117 páginas que lo componen. Su precio no llega a 8 euros.
ISBN 9788424137434
En la montaña (CUC2-13)
“Dios sacó afuera a Abraham y le dijo: Mira al cielo, cuenta las estrellas si puedes”. (Gén 15,5). Abraham es conocido como el padre de los creyentes. Las Escrituras recuerdan su fe. Confió en Dios, aunque lo sacaba de su casa y lo enviaba a caminos desconocidos. Confió en Dios, aunque le prometía una descendencia imposible.
Para Abraham le fa se sustentaba en la escucha de Dios. Efectivamente, su oración consistía en escuchar a Dios, en aceptar los planes de Dios sobre él. La fe le exigía mantenerse fiel al proyecto de Dios. Pero esa fe hacía posible su fidelidad al proyecto que Dios le garantizaba con su alianza.
El modelo de Abraham es válido también para los cristianos. También en nosotros la fe genera esperanza. San Pablo nos exhorta a vivir aguardando al Señor y Salvador Jesucristo. A mantenernos en la esperanza, puesto que sabemos que Él transformará nuestra condición humilde según el modelo de su condición gloriosa (Flp 3,17 – 4,).
LA ORACIÓN Y LA NUBE
La transformación de nuestra condición humana encuentra su modelo definitivo en la transfiguración de Jesús en lo alto del monte. El evangelio de Lucas (Lc 9,28-32) nos ofrece algunos detalles que conviene meditar:
• Jesús se transfiguró mientras estaba en oración. Cambió el aspecto de su rostro. Bien sabemos que el rostro refleja a la persona. En la oración, el rostro humano de Jesús nos reveló de una vez para siempre el rostro invisible de Dios.
• Con Jesús aparecen Moisés y Elías conversando sobre la muerte que iba a consumar en Jerusalén. Jesús escucha la Escritura. En ella se anuncia su suerte y su muerte. La transfiguración no es la meta. Es un indicador del camino que le lleva al Calvario.
• Los discípulos preferidos que lo acompañan se caen de sueño. Espabilándose vieron la gloria del Maestro. Estos mismos discípulos se dormirán también en el huerto de los Olivos. Y al despertarse verán la angustia de Jesús. Esta “visión” les prepara para aquella.
• David quiso construir un templo para Dios, pero Dios preparó a David una casa y una dinastía. Pedro quiere construir tres tiendas para retener a Jesús, Moisés y Elías en el ámbito de lo humano. Pero Dios responde introduciendo a los discípulos en la nube de lo divino.
LA PALABRA Y EL SILENCIO
Desde el seno de la nube resuena una voz: “Este es mi hijo, el escogido, escuchadle”. La niebla espesa que nos rodea en lo alto de la montaña, nos priva de ver los rebaños, pero acerca a nuestros oídos el sonido de sus esquilones. La nube representa a Dios, siempre invisible, pero siempre cercano a cada uno de nosotros con el misterio de su palabra.
• “Este es mi hijo, el escogido, escuchadle”. La transfiguración es la revelación de Jesús, como hijo eterno de Dios. Nosotros participamos de alguna manera de su filiación y estamos llamados a vivir el espíritu de la filialidad.
• “Este es mi hijo, el escogido, escuchadle”. La transfiguración nos anuncia la elección de Jesús como mensajero de la bondad y misericordia de Dios. Nosotros hemos sido elegidos para colaborar en su misión liberadora.
• “Este es mi hijo, el escogido, escuchadle”. La transfiguración nos presenta a Jesús como el profeta que transmite las palabras de Dios. Nosotros somos invitados a prestar atención a su mensaje de vida y esperanza.
En el desierto (CUC1-13) por JR Flecha
“Clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión…Nos sacó de Egipto con mano fuerte. Nos introdujo en este lugar y nos dio esta tierra”. Esa secuencia de cinco verbos resume la fe de Israel, que los fieles confiesan al ir a presentar en el templo las primicias de los frutos de esa tierra.
Ahora bien, en la profesión del “credo” de Israel, los creyentes no proclaman verdades abstractas, sino que cuentan una historia. Una historia en la que se menciona el recuerdo de la opresión que sufrieron en Egipto. Y en la que se hace memoria, sobre todo de la intervención liberadora de Dios (Dt 26,4-10).
Además, esta profesión de fe no se limita a evocar el pasado. Aquel “credo”, incluido en el libro del Deuteronomio miraba ya al futuro. De hecho pedía a los hebreos que acudieran al templo a presentar sus ofrendas al Señor. El don de Dios requería una respuesta de gratitud. Y una actitud de adoración al Señor su Dios.
Por cierto, la meditación sobre la fe, retorna en la segunda lectura de la misa. San Pablo escribe a los Romanos que “por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación”. La fe en el Señor Jesús, resucitado de entre los muertos continúa para nosotros la salvación experimentada por Israel.
LAS PRUEBAS DEL DEMONIO
Este primer domingo de cuaresma volvemos todos los años al desierto. Allá fue llevado Jesús por el Espíritu. Y allí permaneció durante cuarenta días, como hicieran en otro tiempo Moisés y Elías. El desierto es para el creyente la metáfora del encuentro con la verdad de sí mismo. Es el símbolo de la prueba de la fidelidad a esa verdad (Lc 4, 1-13).
• En la primera prueba, Jesús se enfrenta con la necesidad de subsistir. Pero él sabe que esa necesidad no puede ni debe solucionarse con el recurso a la magia. El sustento se debe al trabajo humano, no a fáciles milagros.
• En la segunda prueba, Jesús se enfrenta con la falsa ilusión de reducir la dignidad humana al dominio sobre los demás o sobre el ambiente. Pero él sabe que el demonio miente al ofrecer algo que no tiene. El poder es demoníaco cuando no es justo.
• En la tercera prueba. Jesús se enfrenta con el ansia de la apariencia y del triunfo fácil sobre las situaciones. Pero él sabe dónde se sitúan los límites del ser humano y los acepta. Los mensajeros de Dios no son enviados para alimentar la ostentación humana.
LA PALABRA DE DIOS
Las tentaciones de Jesús son las pruebas a las que fue sometida una y otra vez su dignidad de Hijo de Dios. Y resumen también las pruebas a las que es sometida cada día la fe de los creyentes, que tratan de seguirlo por el camino. También ellos han de apelar a la palabra de Dios:
• “No sólo de pan vive el hombre”. Es preciso buscar lo esencial. “Tener” más medios o recursos no significa ser más felices.
• “Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo darás culto”. Sólo Dios es Dios. Adorar a los hombres, las instituciones o las cosas es una burda idolatría.
• “No tentarás al Señor tu Dios”. Sólo Dios es el Señor. Hemos sido llamados a aceptar su voluntad. Tratar de imponerle nuestra voluntad es tentar a Dios.
Cuaresma 2013 y el mensaje de Benedicto XVI
"Queridos hermanos y hermanas, en este tiempo de cuaresma, durante el cual nos preparamos a celebrar el acontecimiento de la cruz y la resurrección, mediante el cual el amor de Dios redimió al mundo e iluminó la historia, os deseo a todos que viváis este tiempo precioso reavivando la fe en Jesucristo, para entrar en su mismo torrente de amor por el Padre y por cada hermano y hermana que encontramos en nuestra vida. Por esto, elevo mi oración a Dios, a la vez que invoco sobre cada uno y cada comunidad la Bendición del Señor." (leer mensaje completo)
Una instantánea muy personal
Con la noticia a flor de piel. A Benedicto XVI le faltan fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. 85 años no son pocos en cualquier persona. Puestos en la vida del Santo Padre no puedo más que mostrar no sólo mi respeto sino también mi admiración por una decisión que sorprende no por ser objetivamente normal sino porque en esos niveles de responsabilidad el mundo no acostumbra a observarlos como algo cotidiano. Más bien lo contrario, estamos rodeados de personas que se aferran a sus cargos-responsabilidades con uñas y dientes.
Pues bien, Benedicto XVI se ha aferrado a vivir el tiempo que Dios quiera regalarle dedicado a la oración, a sus estudios y seguramente a degustar también la música que siempre le ha apasionado. Qué ejemplo y con qué sencillez lo ha transmitido.
Comparto con vosotros esta instantánea. Tuve el privilegio de compartir con él una breve conversación un 5 de marzo de 2007 en Roma auxiliado por el obispo de mi diócesis leonesa, D. Julián López Martín, quien tuvo la deferencia de ejercer de traductor. De ese momento me quedó la facilidad de hacerse cercano, su mirada sincera y directa y su buen humor como se puede observar. Fue uno de esos días que guardo en mi corazón como una instantánea muy personal, como uno de los momentos más emotivos que he podido experimentar en mi vida.
Que el Señor le siga acompañando en esa vida más reposada y serena que desea. Y mis oraciones para que así sea.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







































