AGOSTO: vacaciones, lecturas, arte cristiano y santos, actividades, juegos, propuestas de lecturas, humor, imagen-viñeta para reflexionar, fichas, manualidades, cómics... ***Si bien los materiales propios del blog están protegidos, su utilización ES LIBRE (aunque en ningún caso con fines lucrativos o comerciales) siempre que se conserve el diseño integral de las fichas o de las actividades así como la autoría o autorías compartidas expresadas en las mismas.
Enlaces a recursos sobre el AÑO LITÚRGICO en educarconjesus
Por ti y por todos tus compañeros (sobre el acoso escolar)
Este libro pretende ser una voz, una herramienta, una rendija abierta a la esperanza. Cada uno de los nueve relatos, cada una de las actividades propuestas tiene una doble vertiente: denunciar el dolor de los que sufren y ofrecer recursos para intentar acabar con él. Su primer objetivo es llegar al fondo de la cuestión, a las personas afectadas por el acoso escolar. Por un lado: los acosados, los acosadores, los testigos y sus familias. Por otro, los profesionales que trabajan en ese entorno: profesores, educadores, psicólogos, orientadores, pedagogos... Y el segundo, conseguir que esta herramienta esté disponible en aulas, bibliotecas y centros educativos, para que su contenido actúe, como si de un medicamento se tratase, en el lugar donde se da el problema, y al mismo tiempo contribuya a prevenir y sensibilizar sobre el tema.
Autores: Bianca Aparicio, Pedro de la Rosa, Elisabet Jiménez, Alexia Mars y Gloria Pueyo, Munilla Saavedra, Esther Pujol, María Requena, Roi Martín, Salvador Terceño y Álvaro Caboalles.
Editorial: CCS-Educar hoy
152 páginas
ISBN:
Precio 15,75 euros
Testigos Mc 24,35-48 (PAB3-18)
“Matasteis al autor de la vida, pero Dios lo
resucitó de entre los muertos y nosotros somos testigos de ello”. En el texto
del libro de los Hechos de los Apóstoles que hoy se lee (Hech 3,13-19) sobresalen
estas vibrantes palabras del apóstol Pedro. En su discurso hay varias notas que
nos llaman la atención:
• En primer
lugar, Pedro denuncia vigorosamente la ceguera de su pueblo, que ha renegado
del Santo y del Justo, al tiempo que anuncia que Dios lo ha resucitado.
• Además,
Pedro asume y proclama el papel de testigos del Mesías que corresponde a los
discípulos que han convivido con Él.
• Y
finalmente, tiene la grandeza de disculpar a los que condenaron a Jesús, aun
reconociendo que han pecado y necesitan convertirse.
Que también
nosotros guardemos la palabra de Señor y cumplamos sus mandamientos, como nos
pide la segunda lectura (1Jn 2,1-5).
LOS
CONTRASTES
El
evangelio de este domingo tercero de Pascua nos sitúa en el momento en que los
dos discípulos que se habían alejado hasta Emaús se encuentran de nuevo con sus
hermanos que habían quedado en Jerusalén (Lc 24,35-48).
Unos y
otros se apresuran a dar cuenta de su respectivo encuentro con Jesús. Pero de
pronto se les muestra el Resucitado con un mensaje cargado de fuertes
contrastes:
• Por una parte les ofrece y desea el don de la
paz, pero al mismo tiempo les reprende por las dudas a las que se aferran y por
sus dificultades para creer.
• Además,
se presta a comer con ellos para demostrarles que es el mismo que han seguido
por los caminos, pero les recuerda que era necesario que se cumplieran las
Escrituras.
• Jesús
recuerda el pasado reciente de su muerte y resurrección, pero orienta a sus
discípulos al futuro para que prediquen la conversión a todos los pueblos.
EL
TESTIMONIO
Ante esta
manifestación del Señor Resucitado cabría preguntarse qué misión confía a sus
discípulos. ¿Cuál ha de ser el contenido de su predicación? ¿Con qué argumentos
habrán de apoyarla? ¿Qué instituciones, secciones y boletines habrán de crear?
¿Con qué títulos tendrán que adornarse para hacerse respetar? ¡Nada de eso! Él
sólo les entrega una consigna:
• “Vosotros
sois testigos de esto”. Eso significa esforzarse
por recordar fielmente el pasado y la convivencia que les ha unido a su
Maestro.
• “Vosotros
sois testigos de esto”. Eso significa
reconocer que lo han abandonado en el momento de su muerte, pero han recibido
el don de su presencia resucitada.
• “Vosotros
sois testigos de esto”. Eso significa
que son las obras, más que las palabras, las que han de comunicar a las gentes
el gozoso mensaje del Señor.
GAUDETE ET EXSULTATE, exhortación apostólica del papa Francisco
El día de S. José de 2018, el papa Francisco nos regalaba la Exhortación Apostólica Gaudete Et Exsultate ("Alegraos y regocijaos") sobre el llamado a la santidad en el mundo actual. Se estructura en una breve introducción y cinco capítulos:
-- Introducción (1-2)
1- El llamado a la santidad (3-34)
2- Dos sutiles enemigos de la santidad (35-62)
3- A la luz del Maestro (63-109)
4- Algunas notas de la santidad en el mundo actual (110-157)
5- Combate, vigilancia y discernimiento (158-177)
Si quieres leer el texto completo pincha en QUIERO LEER GAUDETE ET EXSULTATE
Para aprender (Álvaro Fraile)
LETRA:
la solución no está en pasar la vida restaurando
todo lo que pudo o no haber sido y no sabrás
que el problema nunca sea el resultado
si en cuanto hiciste pusiste tanto todo o más
si se trata de brillar
que sea siempre para alumbrar
si se trata de seguir
mira el sol,
vuelve a salir
¿acaso alguna vez no ha sido así?
caer para aprender
aprender a levantarse
levantarse para recuperar le fe
en un nuevo amanecer
el porvenir no puede estar en ir resolviendo
crucigramas, indecisiones,… sostenerse, aguantar o morir
la suerte acompaña si uno echa el resto,
no consiste tanto en acertar como en decidir
si se trata de brillar
que sea siempre para alumbrar
si se trata de seguir
mira el sol,
vuelve a salir
¿acaso alguna vez no ha sido así?
caer para aprender
aprender a levantarse
levantarse para recuperar le fe
en un nuevo amanecer
Resurrección. Las crónicas de Narnia
La primera película de las Crónicas de Narnia está cargada de simbolismo cristiano en muchas escenas. Este corte presenta cierra un supuesto final que se transforma en el inicio del verdadero giro de la vida:
1-La reina de hielo desea matar a los jóvenes príncipes y así dominar ese mundo fantástico.
2-El león Aslan, a pesar de su posición y poder, ofrece su vida a cambio de la salvación de todos.
3-La reina de hielo y sus seguidores maltratan, denigran y, finalmente, sacrifican la vida de Aslan.
4-Las dos princesas, Susan y Lucy, acuden al lugar del sacrificio a llorar su muerte.
5-Al amanecer el altar del sacrificio se resquebraja y el león resucita.
6-La reina de hielo no ha entendido la ley y la profecía: no se puede sacrificar al JUSTO porque volverá a la VIDA.
Aquí tenéis este pequeño corte con el que trabajar la resurrección (poco más de 2 minutos, ideal para comenzar una clase en Pascua).
1-La reina de hielo desea matar a los jóvenes príncipes y así dominar ese mundo fantástico.
2-El león Aslan, a pesar de su posición y poder, ofrece su vida a cambio de la salvación de todos.
3-La reina de hielo y sus seguidores maltratan, denigran y, finalmente, sacrifican la vida de Aslan.
4-Las dos princesas, Susan y Lucy, acuden al lugar del sacrificio a llorar su muerte.
5-Al amanecer el altar del sacrificio se resquebraja y el león resucita.
6-La reina de hielo no ha entendido la ley y la profecía: no se puede sacrificar al JUSTO porque volverá a la VIDA.
Aquí tenéis este pequeño corte con el que trabajar la resurrección (poco más de 2 minutos, ideal para comenzar una clase en Pascua).
El gozo de creer en Jesús
¿Una asignatura pendiente? Los cristianos del siglo XXI estamos acostumbrados a estudiar a Jesús, trabajar por Jesús, sufrir por Jesús... Pero no estamos acostumbrados a disfrutar con Jesús. Sin embargo, los evangelistas nos invitan constantemente a la alegría, al gozo, a la fiesta. A Jesús nunca se le ocurrió una parábola en estos términos: El reino de los cielos es semejante a unas plañideras que vienen de enterrar a un muerto.... En cambio, en sus parábolas, resuenan constantemente palabras como boda, expectación, asombro, vino nuevo, banquete, cosecha abundante...
La Resurrección de Cristo nos ha abierto una puerta que ya nadie puede cerrar (Ap 3,8); es la puerta de la esperanza, de la alegría, del entusiasmo, de la ilusión por la vida. Así, ha llegado el momento de reivindicar el gozo de creer en Jesús, porque, parafraseando a Pascal, no debiera haber nadie tan feliz como un cristiano auténtico.
Autor Raúl Romero
Editorial Verbo Divino (Teología y Espiritualidad)
ISBN 978-84-9945-974-5
240 páginas
Precio: 13 euros papel (5,99 euros ebook)
El perdón y la fe Jn 20,19-31 (PAB2-18)
“Los hermanos eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones”, Así comienza la primera lectura de este segundo domingo de Pascua (Hech 2,42 47).
¡Qué hermoso este “sumario” incluido en el libro de los Hechos de los Apóstoles! En él se resumen las actitudes y la vida de la primera comunidad que se reunía en Jerusalén.
Con estas breves pinceladas se traza también el ideal de aquel grupo de seguidores de Jesús o discípulos de Cristo. Así se entendía la nueva vida. Así es como había que vivir.
En este domingo que Juan Pablo II quiso dedicar a la meditación de la misericordia de Dios, recordamos que Dios Padre en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva (1Pe 1,3-9).
Como para agradecer ese don de Dios, el salmo 117 nos invita por tres veces a proclamar públicamente en la asamblea: “¡Eterna es su misericordia!”
EL MENSAJE
En el evangelio se nos recuerda una manifestación de Jesús a sus discípulos (Jn 20,19-31). Están atemorizados y encerrados en una casa, por miedo a los judíos. De pronto, se les muestra Jesús resucitado. No viene a reprenderles su abandono. ¡Al contrario! Les dirige el saludo de la paz y les hace ministros del perdón.
• “Hemos visto al Señor”. Ese es el anuncio nervioso que dirigen a Tomás, que estaba ausente en el momento de la manifestación de Jesús. Eso era lo más importante que les había ocurrido. Y eso es precisamente lo que él tenía que saber.
• “Hemos visto al Señor”. En realidad ese era el mensaje que deberían proclamar por todo el mundo cuando el Espíritu les concediera el don de la fortaleza. Si escuchar su palabra había sido una gracia divina, más decisivo aún era verlo resucitado.
• “Hemos visto al Señor”. Y ese es el anuncio que todos los seguidores del Maestro hemos de repetir en todos los tiempos y en todos los lugares. Ese es el resumen del Evangelio. Y esa es la experiencia que fundamenta nuestra fe y nuestra misión.
LA DICHA
Solemos decir que Tomás tuvo dificultades para creer que el Señor había resucitado. Tal vez su actitud refleja más bien su desconcierto al ver el entusiasmo de sus compañeros. Los que se resistían a seguir a Jesús hasta su muerte se apresuran ahora a cantar su resurrección.
• “Dichosos los que crean sin haber visto”. Isabel había proclamado dichosa a María por haber creído lo que le había comunicado Dios. Ahora Jesús proclama dichosos a todos los que crean en él. La fe en el Cristo es la clave de la vida cristiana.
• “Dichosos los que crean sin haber visto”. Esa bienaventuranza afecta a todos los que a lo largo de los siglos han llegado a Jesús a través del testimonio de los apóstoles. Y dichosos ellos porque son un eslabón más en la transmisión de la palabra que salva.
• “Dichosos los que crean sin haber visto”. Esa felicitación se dirige a todos los que hoy logramos escuchar la voz del Señor y aceptarla como luz para nuestro camino. Es una dicha que se nos escapa del corazón. ¿Cómo no compartirla con todos nuestros vecinos?
Inteligencia moral
¿Cabe hablar de «inteligencia moral» en el contexto de las inteligencias múltiples? Sin duda se puede proponer un concepto descriptivo de inteligencia moral afirmando que es la capacidad para razonar en términos de bondad, de lo bueno y justo, de lo que es mejor, de lo que más humaniza, de lo que nos hace mejores; es la capacidad para discernir lo que es debido en cada momento, razonando y argumentando; es una capacidad cognitiva que, ayudada de la habilidad emocional y social, impulsa a la acción buena, a lo mejor en cada caso. Es la capacidad para resolver dilemas y problemas morales. La inteligencia moral puede coincidir en parte con lo que se entiende como discernimiento ético, como capacidad para distinguir el bonum, lo que «se debe hacer», en medio de una pluralidad axiológica o en la ausencia total de esta. Es una capacidad para hacer juicios morales correctos, para dirimir argumentativamente dilemas que incluyen la carga de lo ético. Este tipo de capacidad se basa en la racionalidad y se sitúa cerca de un pensamiento abstracto, activo y crítico que va más allá de lo dado. La inteligencia moral así entendida se sitúa en línea con las aportaciones de Piaget, de Kohlberg y, antes, de Kant, donde se supone que el ser humano, en una evolución deseable, es capaz de hacer juicios morales cada vez más profundos y matizados. La inteligencia moral pretende, en virtud de su vertiente lógica, encontrar soluciones equilibradas en los conflictos morales en los que se ve involucrada.
Autor: Luis Fernando Vilchez
Editorial PPC-Educación
ISBN 9788428830713
216 páginas
Precio 18 euros papel (8,49 euros en ebook)
Vigilia pascual. Reflexión papa Francisco
El Señor no duerme, vela el guardián de su pueblo (cf. Sal 121,4), para sacarlo de la esclavitud y para abrirle el camino de la libertad.
El Señor vela y, con la fuerza de su amor, hace pasar al pueblo a través del Mar Rojo; y hace pasar a Jesús a través del abismo de la muerte y de los infiernos.
Esta fue una noche de vela para los discípulos y las discípulas de Jesús. Noche de dolor y de temor. Los hombres permanecieron cerrados en el Cenáculo. Las mujeres, sin embargo, al alba del día siguiente al sábado, fueron al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús. Sus corazones estaban llenos de emoción y se preguntaban: «¿Cómo haremos para entrar?, ¿quién nos removerá la piedra de la tumba?...». Pero he aquí el primer signo del Acontecimiento: la gran piedra ya había sido removida, y la tumba estaba abierta.
«Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco» (Mc 16,5). Las mujeres fueron las primeras que vieron este gran signo: el sepulcro vacío; y fueron las primeras en entrar.
«Entraron en el sepulcro». En esta noche de vigilia, nos viene bien detenernos a reflexionar sobre la experiencia de las discípulas de Jesús, que también nos interpela a nosotros. Efectivamente, para eso estamos aquí: para entrar, para entrar en el misterio que Dios ha realizado con su vigilia de amor.
No se puede vivir la Pascua sin entrar en el misterio. No es un hecho intelectual, no es sólo conocer, leer... Es más, es mucho más.
«Entrar en el misterio» significa capacidad de asombro, de contemplación; capacidad de escuchar el silencio y sentir el susurro de ese hilo de silencio sonoro en el que Dios nos habla (cf. 1 Re 19,12).
Entrar en el misterio nos exige no tener miedo de la realidad: no cerrarse en sí mismos, no huir ante lo que no entendemos, no cerrar los ojos frente a los problemas, no negarlos, no eliminar los interrogantes...
Entrar en el misterio significa ir más allá de las cómodas certezas, más allá de la pereza y la indiferencia que nos frenan, y ponerse en busca de la verdad, la belleza y el amor, buscar un sentido no ya descontado, una respuesta no trivial a las cuestiones que ponen en crisis nuestra fe, nuestra fidelidad y nuestra razón.
Para entrar en el misterio se necesita humildad, la humildad de abajarse, de apearse del pedestal de nuestro yo, tan orgulloso, de nuestra presunción; la humildad para redimensionar la propia estima, reconociendo lo que realmente somos: criaturas con virtudes y defectos, pecadores necesitados de perdón. Para entrar en el misterio hace falta este abajamiento, que es impotencia, vaciamiento de las propias idolatrías... adoración. Sin adorar no se puede entrar en el misterio.
Todo esto nos enseñan las mujeres discípulas de Jesús. Velaron aquella noche, junto a la Madre. Y ella, la Virgen Madre, les ayudó a no perder la fe y la esperanza. Así, no permanecieron prisioneras del miedo y del dolor, sino que salieron con las primeras luces del alba, llevando en las manos sus ungüentos y con el corazón ungido de amor. Salieron y encontraron la tumba abierta. Y entraron. Velaron, salieron y entraron en el misterio. Aprendamos de ellas a velar con Dios y con María, nuestra Madre, para entrar en el misterio que nos hace pasar de la muerte a la vida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

















































