AGOSTO: vacaciones, lecturas, arte cristiano y santos, actividades, juegos, propuestas de lecturas, humor, imagen-viñeta para reflexionar, fichas, manualidades, cómics... ***Si bien los materiales propios del blog están protegidos, su utilización ES LIBRE (aunque en ningún caso con fines lucrativos o comerciales) siempre que se conserve el diseño integral de las fichas o de las actividades así como la autoría o autorías compartidas expresadas en las mismas.
Enlaces a recursos sobre el AÑO LITÚRGICO en educarconjesus
El juicio y el testimonio Lc 21,5-19 (TOC33-19)
“A vosotros, los que teméis mi nombre, os iluminará un sol de justicia y hallaréis salud a su sombra”. Este texto del profeta Malaquías anuncia el día del Señor. Un día ardiente como un horno. Así será el juicio de Dios sobre los hombres y sobre la historia. Los malvados serán como la paja que consume el fuego. Pero a los justos, ese mismo fuego les proporcionará un calor saludable y luz para el camino (Zac 3,20).
De esa profecía se hace eco el salmo responsorial de este domingo. De nuevo aparece la visión del juicio de Dios sobre la historia y sobre el proceder de cada persona. “El Señor llega para regir la tierra, para regir a los pueblos con rectitud” (Sal 97,9).
La consideracion del juicio de Dios sobre el mundo debio de dejar impresionados a los fieles de Tesalónica. Sin duda pensaban que el juicio estaba ya muy próximo. Tanto que algunos vivían desordenadamente y habían dejado de trabajar. San Pablo repite lo que ya había ordenado antes: “Que si alguno no quiere trabajar, que no coma” (2 Tes 3,7-12).
CURIOSIDAD Y FIDELIDAD
El evangelio que se proclama en este penúltimo domingo del año litúrgico (Lc 21,5-19) nos recuerda que algunos contemporáneos de Jesús se quedaban admirados por la belleza del templo de Jerusalén, que desde los días de Herodes el Grande estaba siendo reconstruido con magnificencia.
Sin embargo, Jesús les advierte sobre la caducidad de todas las obras humanas: “Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida”. El anuncio suscita la curiosidad de los oyentes. Desearían saber cuándo va a ocurrir ese desastre. Pero Jesús se niega a ofrecer una respuesta sobre esa fecha.
De todas formas, el texto incluye una lista de fenómenos cósmicos y sociales que inducirán a muchos a pensar que se acerca el final de los tiempos. Además, Jesús anuncia las persecuciones que habrán de afectar a los que le siguen.
Serán denunciados hasta por sus mismos familiares. Y, al igual que el mismo Jesús, habrán de comparecer ante las autoridades religiosas y civiles. Pues bien, todo lo que puedan sufrir por causa del nombre del Señor, tendrán que verlo como una ocasión para dar testimoniono de su fe y de su fidelidad al Maestro.
AVISOS PARA EL CAMINO
La pregunta de los curiosos se ha ido repitiendo a lo largo de estos 2000 años de cristianismo. A muchos les interesa saber el cómo, el dónde y el cuándo de los acontecimientos. Los seguidores de Jesús le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo va a ser eso?”. En lugar de responder, Jesús nos dejó tres avisos para el camino:
• “No vayáis tras ellos”. Muchos vendrán recordando todos los fenómenos que suelen atemorizar a las gentes y se presentarán como el Mesías enviado por Dios. Los seguidores de Jesús no deberán prestar atención a esos pretendidos salvadores de la humanidad. La salvación está en seguir al Señor.
• “No tengáis pánico”. Siempre habremos de vivir en un tiempo de contradicción y persecución. Si queremos de verdad seguir a Jesucristo tendremos que contar con calumnias y acusaciones de todo tipo. Pero hemos de superar el temor y aprender a remar contra corriente. Ser testigos implica estar ahí y ser diferentes.
• “Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”. Salvar el alma es seguir al Salvador de nuestras vidas. Salvar el alma es descubrir el sentido de la vida y tratar de realizarlo y celebrarlo un día tras otro. El pensamiento sobre el futuro nos exige un compromiso de verdad y fidelidad en el presente.
Moverse por redes sociales. Manual básico
Las Escuelas Católicas presentan este librito de 38 páginas muy interesante para el mundo actual y para el escolar, en particular (para leerlo pinchar REDES SOCIALES)
Trabajar los espacios vacíos desperdiciados, los silencios que hablan, la ausencia de Dios... En definitiva, un corto para trabajar las emociones, en especial, sobre la vida y la muerte. CLIC en VER ALGUNAS CLAVES
Creados para la vida Lc 20,27-38 (TOC32-19)
“Tú, malvado, nos arrancas la vida presente; pero, cuando hayamos muerto por su ley, el rey del universo nos resucitará para una vida eterna”. Así interpela al rey Antíoco IV Epífanes uno de los siete hermanos que fueron condenados a muerte por aquel tirano que pretendía hacerlos renegar de su fe (2 Mac 7,1-2.9-14).
Como se ve, el texto contiene varias contraposiciones. Por un lado aparece un rey temporal, mientras que el joven pone su confianza en el Rey celestial. El primero impone un decreto de muerte, mientras que Dios ofrece su ley de vida. Antíoco condena a muerte a los creyentes, pero el Señor resucita a sus fieles para la vida eterna.
En el salmo 16 esa certeza se manifiesta como una confesión de fe y un grito de esperanza: “A la sombra de tus alas escóndeme. Yo con mi apelación vengo a tu presencia, y al despertar me saciaré de tu semblante”.
Y, por otra parte, san Pablo recuerda a los fieles de Tesalónica que el Padre nos ha amado y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza. Amar a Dios y esperar en Cristo: esa es la respuesta del creyente (2 Tes 2,15-3.5).
LA MUERTE Y LA VIDA
El evangelio de este domingo 32 del tiempo ordinario retoma la idea de la resurrección, tan discutida en tiempos de Jesús. Sabemos que los fariseos la admitían. Y también la admitía Marta, la hermana de Lázaro. Pero, a pesar de que ya había entrado en la conciencia del pueblo en la época de los Macabeos, los saduceos seguían rechazándola.
Pues bien, unos saduceos se acercan a Jesús y le cuentan la leyenda de una mujer que había tenido siete maridos. Su relato recuerda lo que se atribuía a Sara, la joven destinada a convertirse en la esposa de Tobías (Tob 7,11). Los saduceos preguntan cuál de aquellos hombres sería el verdadero esposo de la mujer que se había casado con todos ellos.
Jesús responde afirmando que la vida temporal está condicionada por la muerte. La caducidad humana impone la reproducción. Pero en la vida futura, libre ya de la muerte, no es necesario el matrimonio. “Los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán, pues ya no pueden morir, son como ángeles”.
Es más, Jesús añade que “son hijos de Dios porque participan en la resurrección”. Por tanto, parece que el ser hijos de Dios no es un punto de partida, sino el final de un camino de fe, de esperanza y de amor.
DIOS DE VIVOS
Pero ¿cómo puede explicar Jesús esta convicción a los que están acostumbrados a leer las Escrituras? Imitando las discusiones habituales entre ellos, Jesús afirma que la fe en la resurrección se apoya en los relatos sobre los antiguos patriarcas. Basta recordar que Dios es el Señor de Abrahán, de Isaac y de Jacob. De esa memoria colectiva se deducen dos certezas:
• “Dios no es Dios de muertos, sino de vivos”. La afirmación sobre el destino del hombre depende de la afirmación sobre Dios. Dios nos ha creado para la vida. Para esa vida que brota de él y que ha de culminar en él. Sin embargo, la pregunta sobre lo que el hombre es y lo que va a ser de él difícilmente se podrá responder si se ignora a Dios.
• “Para Dios todos están vivos”. Conocemos los ritos funerarios de muchas culturas antiguas y actuales. En todos ellos se refleja el amor que une a los vivos con sus difuntos. Si amamos a una persona deseamos mantenerla en vida. La fe nos dice que Dios es amor. Nos ha creado por amor y su amor nos mantiene en vida para siempre junto a él.
Órdenes y Congregaciones Religiosas
En fechas recientes nuestro amigo César (auladereli) compartía un enlace muy interesante de "Catholic Link" para acercarnos a las 9 grandes Órdenes o Congregaciones religiosas de manera sencilla y clara. Carmelitas, Agustinos, Dominicos, Misioneras de la Caridad, Salesianos, Benedictinos, Jesuitas, Cartujos y Franciscanos.
Mediante un esquema modelo nos acerca a siete datos principales de todas ellas: Fundador/a, Lema, Tipo, Hábito, Escudo, Características de la espiritualidad y Santos Conocidos. Además acompaña con un dibujo de su Fundador/a. Como muestra esta ficha sobre las Carmelitas. Si queréis acceder a las demás pincha en CATHOLIC LINK ÓRDENES-CONGREGACIONES RELIGIOSAS.
Guía para actuar en caso de acoso escolar
He aquí otra guía práctica de Escuelas Católicas para tener en cuenta en casos de acoso escolar, muy interesante a la par que recomendable (si quieres leerla pincha GUÍA PARA ACTUAR EN CASO DE ACOSO ESCOLAR). Estructura:
Introducción 8
1. Algunas aclaraciones previas 11
1.1. Acoso escolar 12
1.2. Discriminación 12
1.3. Acoso escolar en redes (ciberacoso o ciberbullying) 13
2. Detección, indicadores y criterios a considerar 17
2.1. Mitos o tópicos 19
2.2. Ley del silencio 21
2.3. Indicadores 22
2.3.1. Indicadores en las supuestas víctimas 22
2.3.2. Indicadores en el entorno del centro 24
2.3.3. Indicadores para identificar a alumnos potencialmente agresores 25
2.4. Tipos de violencia 27
2.5. Tres criterios para considerar un comportamiento como acoso escolar 28
3. Cómo diagnosticar un posible caso de acoso escolar 31
3.1. Detección y comunicación 35
3.2. Recogida de información y análisis de la situación 35
3.3. Informe 38
3.4. Valoración de la gravedad, alcance e intervención 39
4. Protocolo de actuación en caso de confirmación de acoso escolar 43
4.1. Medidas pedagógicas y pastorales 44
4.1.1. Tutorías individualizadas y acompañamiento al menor agredido 44
4.1.2. Tutorías individuales y acompañamiento al agresor o agresores 46
4.1.3. Sesiones educativas con el grupo-aula completo 48
4.1.4. Encuentros con las familias 53
4.1.5. Otras estrategias a corto y medio plazo a tener en cuenta en el centro 54
4.2. Medidas jurídicas 55
4.2.1. Con relación a los alumnos implicados 55
4.2.2. Otros aspectos a considerar 57
4.3. Medidas para la comunicación 61
4.3.1. Agilidad, transparencia y veracidad 62
4.3.2. Valoración del alcance de la crisis 63
4.3.3. Detección de los públicos afectados 64
4.3.4. Mensajes que hay que transmitir 65
5. Medidas concretas en caso de acoso escolar en redes sociales 69
5.1. Medidas pedagógicas y pastorales 73
5.2. Medidas jurídicas 76
5.3. Medidas para la comunicación 76
6. Seguimiento y evaluación 79
6.1. Ámbito pedagógico y pastoral 80
6.2. Ámbito jurídico 83
6.3. Gestión de la comunicación en la "postcrisis" 84
7. Prevención 87
7.1. Medidas pedagógicas y pastorales 89
7.1.1. Planes vertebradores en una cultura de convivencia 89
7.1.2. Ámbitos y acciones clave comunes 92
7.2. Prevención jurídica 101
7.2.1. Información sobre consecuencias jurídicas de determinadas actuaciones 101
7.2.2. Código de buena conducta o buenas prácticas 103
7.3. Plan de Comunicación de Crisis 104
7.4. Prevención en redes sociales 106
8. Bibliografía y enlaces de interés 109
9. Anexos 117
El buscador buscado Lc 19,1-10 (TOC31-19)
“Amas a todos los seres y no odias nada de lo que has hecho… Corriges poco a poco a los que caen; alos que pecan les recuerdas su pecado, para que se conviertan y crean en ti, Señor”. Esta oración que se encuentra en el libro de la Sabiduría confiesa el amor con que Dios cuida de todo lo creado y la paciencia con la que espera al pecador (Sab 11, 22-12,2).
El Creador se siente responsable de su creación. Dios no odia nada de lo que ha creado. No puede odiar al ser humano, al que ha creado a su imagen y semejanza. Así se entiende la corrección divina. Dios corrige al pecador porque lo ama. Su justicia se identifica con su miseicordia y su poder solo puede entenderse como una manifestación de su misericordia.
El salmo responsorial recuerda los atributos con los que Dios mismo se había presentado a Moisés: “El Señor es clemente y misericodioso, lento a la cólera y rico en piedad, el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas” (Sal 144,8-9). Por eso, los cristianos no deberían temer la venida del Señor (2 Tes 2,2).
TRES ACTOS DE UN ENCUENTRO
El domingo pasado el evangelio de Lucas evocaba la oración de un fariseo y la de un publicano. En este domingo se recuerda el encuentro de Jesús con Zaqueo, un jefe de los publicanos y rico (Lc 19,1-10). En este relato se pueden distinguir tres pasos.
• En el primer paso vemos a un cobrador de impuestos que desea ver a Jesús que llega a la ciudad de Jericó. Sin ser consciente de ellos, Zaqueo es nos presenta como un buscador de Dios. Sin embargo, su baja estatura constituye una dificultad pera verlo cuando pase rodeado de gentes que si duda lo seguirán por el camino.
• En el segundo paso Zaqueo encuentra un medio para superar su dificultad. Va a la entrada de la ciudad y sube a una especie de higuera. Pero el buscdor ha sido ya buscado por Jesús. Adán se habia escondido entre los árboles y allí lo encontró Dios. Zaqueo se esconde en un árbol, pero Jesús lo encuentra y se invita a alojarse en la casa.
• El tercer paso lo da Zaqueo. La alegre acogida que presta al Maestro suscita la murmuración de algunos. Pero, sin prestar atención a las críticas, Zaqueo promete entregar la mitad de sus bienes a los pobres y restituir cuatro veces más de lo que ha podido robar o defraudar a los contribuyentes
Los pasos de Zaqueo son los mismos que ha de recorrer el creyente en el camino de la fe y la conversión: buscar a Jesús, acogerlo en la propia vida, compartir con los pobres y practicar la justicia.
EL HALLAZGO Y LA ALEGRÍA
Pero junto a estos pasos, el evangelio recoge tres declaraciones de Jesús en casa de Zaqueo. En ellas se refleja y resume la misión del Mesías:
• “Hoy ha sido la salvación de esta casa”. Jesús es el Salvador. Con ese nombre lo había anunciado el evangelio de Lucas (Lc 1,31). Jesús no proclama que el pecado de Zaqueo ha dejado de ser pecado. Pero él no ha buscado al pecador para echarle en cara su pecado sino para traerle la alegrñia de la salvación.
• “También éste es hijo de Abrahán”. Según el mismo evangelio de Lucas, Jesús había dicho que, después de su muerte, el pobre Lázaro fue acogido en la compañía de Abrahán (Lc 16,22). Ahora se dice que, después de su conversión, también el rico Zaqueo pertence a la familia espiritual de Abrahán.
• “El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”. Evocando una oveja, una moneda y un hijo que se va de casa, este evangelio de Lucas ha recogido las tres parábolas de las pérdidas y la búsqueda, el hallazgo y la alegría (Lc 15). Es claro que la búsqueda del hombre, que se había perdido resume la misión misma de Jesús.
Todos los santos Lc 19,1-10 (TOC31-19)
¿Los santos son hombres y mujeres que han abrazado con coherencia los valores del evangelio. Son los seguidores del Señor. Los ha habido en todas las épocas. Siempre los ha habido y siempre los habrá. Ellos nos demuestran la posibilidad de imitar el estilo de Jesús.
Junto a los santos canonizados están los otros. Aquellos cuya fama no ha trascendido más allá de su ambiente familiar o laboral. Los desconocidos por los medios de comunicación. Son hombres y mujeres que han seguido con sencillez y fidelidad su vocación y han manifestado la alegría de la gracia. Han vivido la fe, han contagiado la esperanza y han hecho del amor la norma de su vida. Y ello, no para ser simpáticos ni eficaces, sino porque así era Jesucristo.
Los santos y santas de Dios son los mejores hijos de la Iglesia. La prueba de que es posible vivir el proyecto de Dios. El icono más bello de la dignidad humana. Las arras de la esperanza. El anticipo de la gloria que nos ha sido prometida.
CUANDO DIOS FELICITA
En esta solemnidad de Todos los Santos se proclama, una vez más el mensaje de las bienaventuranzas pronunciadas por Jesús.
Las bienaventuranzas no son tan sólo una ética. Antes de nada nos revelan el rostro de Dios y el espíritu que animaba a Jesús. Nos dicen cuáles son las notas que caracterizan a los que forman parte de su Iglesia. Y nos orientan hacia la patria celestial. Con sus promesas de futuro recogen las mejores aspiraciones y esperanzas del corazón humano.
Las bienaventuranzas no desprecian la tierra en la que viven, trabajan y sufren los hijos e hijas de Dios. Pero nos invitan a no parcelar el corazón humano. A ver nuestra vocación en su integridad. A recordar que nuestra verdadera vocación y dignidad trasciende los logros de nuestras manos y supera el malogro que nos aflige.
Como escribía San Pedro Poveda, “las bienaventuranzas son el mejor resumen del Evangelio, el más firme sostén de nuestra fortaleza en la lucha por el cielo y la más perfecta regla de vida. Son el alma de la fe, de la esperanza y de la caridad”.
LA PROPIEDAD DEL REINO
San Agustín identifica la bienaventuranza de los pobres con la de los perseguidos por causa de la justicia. Las dos ofrecen la misma recompensa a dos actitudes que sólo en apariencia podrían ser diversas:
• “Dichosos los pobres en el espíritu porque de ellos es el reino de los cielos”. Los pobres en el espíritu no se conforman con las apariencias de riqueza, porque sólo en Dios tienen su tesoro. Han abrazado la libertad que capacita para vivir como hijos de Dios. A fin de cuentas, así era Jesús.
• “Dichosos los perseguidos por causa de la justicia porque de ellos es el reino de los cielos”. Los perseguidos por mantener el más alto ideal no se dejan chantajear por los que ofrecen los espejismos del tener del poder o del placer. También ellos han optado por la libertad. A fin de cuentas, esa fue la suerte que le tocó a Jesús.
Pobres por amar la única riqueza. Perseguidos por amar la única verdad. A ellos se les ofrece la plenitud del Reino de Dios. Ellos hacen visible la grandeza de ese Reino.
Guía del duelo para educadores
Las Escuelas Católicas han editado una Guía para ayudar a los educadores a comprender y hacer frente a la pérdida de familiares en el entorno escolar. Siete capítulos vertebran las 120 páginas que lo componen que además disponen de una Introducción y una biografía consultada. He aquí su índice (si quieres acceder pincha aquí sobre GUÍA DEL DUELO PARA EDUCADORES):

INTRODUCCIÓN 8
1. ACLARACIONES PREVIAS 11
1.1. Qué es el duelo 12
1.2. El duelo en la infancia y en la adolescencia 14
1.3. Los educadores ante la muerte 16
2. EL PROCESO DEL DUELO 19
2.1. Ideas erróneas en torno al duelo 20
2.2. Etapas del duelo 22
2.3. De las etapas a las tareas 24
2.4. Comportamiento esperables 27
2.5. Lectura creyente de las tareas del duelo 30
3. ACOMPAÑAMIENTO PEDAGÓGICO Y PASTORAL DEL DUELO 33
3.1. El duelo como elemento pedagógico y pastoral en el aprendizaje vital 34
3.2. Principios pedagógicos fundamentales 35
3.3. Pautas de intervención pedagógico-pastoral 39
3.4. Mensajes inadecuados y mensajes adecuados 40
3.5. Atención en los primeros días 45
3.6. Espacio de la tutoría. Técnicas grupales 48
3.7. Celebración cristiana de la muerte 54
3.8. Posibilidad de celebración interreligiosa 55
4. PAUTAS PARA LA COMUNICACIÓN 57
4.1. Recomendaciones generales 58
4.2. Actuaciones específicas en casos de crisis de comunicación en situaciones de duelo 61
5. CRITERIOS JURÍDICOS 69
5.1. Fallecimiento de un alumno o un trabajador del centro 70
5.2. Cuestiones relativas a la responsabilidad civil y penal 72
5.3. Cómo actuar con la familia del fallecido 76
6. ASPECTOS A TENER EN CUENTA EN CASOS CONCRETOS 79
6.1. Duelo anticipatorio: enfermedades avanzadas 80
6.2. Duelo en caso de suicidio 82
6.3. Duelo en caso de accidentes 86
6.4. Duelo en caso de muerte violenta 87
6.5. Duelo por muerte perinatal 89
6.6. Duelos patológicos 89
6.7. Protocolo de actuación ante el fallecimiento de un miembro de la comunidad educativa 90
7. PREPARACIÓN ANTE LA MUERTE 93
7.1. Por una pedagogía de la muerte 95
7.2. Atender nuestra condición humana 96
7.3. Desde la fe 98
7.4. Con los alumnos 103
7.5. Programas de tutorías: fomentar competencias socio-emocionales y habilidades 107
7.6. Medidas de comunicación 110
7.7. Preparación desde el punto de vista jurídico 114
8. BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA 117
Dos modos de orar Lc 18,9-14 (TOC30-19)
“Los gritos del pobre atraviesan las nubes y hasta alcanzar a Dios no descansa; no ceja hasta que Dios le atiende, y el juez justo le hace justicia”. Esta afirmación del libro del Eclesiástico (Eclo 35,15-22) recoge una convicción que atraviesa las páginas de la Biblia. Los pobres del Señor son aquellos que solo en Dios encuentran escucha y apoyo.
La prensa de todos los días nos da cuenta de injusticias sangrantes, de conspiraciones de unos estados contra otros, de trampas de todos los tipos. El mensaje bíblico nos recuerda que “El Señor es un Dios justo que no puede ser parcial; no es parcial contra el pobre y escucha las súplicas del oprimido”.
De esta convicción se hace eco el salmo que hoy resuena en nuestra asamblea: ”El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. El Señor redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a él” (Sal 33,19.23).
También san Pablo confiesa a su discípulo Timoteo que Dios es un juez justo, que libra del mal a quien confía en él (2 Tim 4,6-8.16-18)
MILAGROS Y HUMILDAD
Tras evocar la invocación de los leprosos a Jesús y las súplicas que una viuda dirigía al juez injusto, el evangelio según san Lucas nos presenta en este domingo la parábola del fariseo y el publicano (Lc 18,9-14). Con ella Jesús nos enseña que la oración no siempre responde a la verdad de la persona. Solo la piedad humilde es verdadera, como lo indica la comtraposición de los dos protagonistas.
• El fariseo tiene el doble mérito de observar la Ley del Señor y dirigir hacia Él su mirada. Pero se atribuye a sí mismo esas virtudes de las que presume. Su acción de gracias refleja su autosuficiencia. Se atribuye una santidad que siempre es un don de Dios. Y en consecuencia se siente autorizado para despreciar a los que no parecen tan santos como él.
• El publicano cobra los impuestos que el imperio romano exige a sus súbditos. Eso le hace odioso ante las gentes que lo consideran como un pecador. No se atreve a adornar su oración con las abundantes palabras que usa el fariseo. Su oración nace de la humildad de quien solo puede encontrar la salvación en la misericordia de Dios.
Con razón escribió el P. Alonso Rodríguez que “mejor es el humilde que sirve a Dios que el que hace milagros”.
CAMINAR EN HUMIDAD
Jugando con las palabras, se podría decir: “Dime cómo oras y te diré a qué Dios adoras”. Tanto el fariseo como el publicano creen en Dios. Jesús nos dice que el publicano alcanzó la justicia y la santidad de Dios. Con ello nos invita a preguntarnos cómo imaginamos a Dios y cómo nos comprendemos a nosotros mismos.
• “Oh Dios, ten compasión de este pecador”. Esta oración nos lleva a revisar nuestro pasado y a tratar de descubrir las cicatrices que ha dejado en nosotros el pecado. Es decir, nuestro alejamiento de Dios. Y nuestra indiferencia ante sus hijos.
• “Oh Dios, ten compasión de este pecador”. Esta oración nos invita a sentir de verdad la seriedad del pecado. Pero también nos lleva a confiar en la misericordia de Dios que no se cansa de escuchar, acoger y perdonar a los humildes.
• “Oh Dios, ten compasión de este pecador”. Esta oración nos exige admitir y confesar que solo Dios puede aceptarnos como somos y ayudarnos a ser como Él desea y espera que seamos. Solo Dios conoce nuestra verdad y puede alentarnos en el camino.
LETRA:
Por mucho tiempo busqué
Una Razón de Vivir
En medio de mil preguntas
Tu Amor me respondió.
Ahora veo la Luz
Y ya no tengo Temor
Tu Reino vino a mi vida
Y ahora vivo para Tí
Cantaré de Tu Amor
Rendiré mi Corazón ante Tí
Tú serás mi Pasión
Y mis pasos se guiarán por tu Voz
Mi Jesús y mi Rey
¡De tu Gran Amor cantaré!
Por mucho tiempo busqué
Una Razón de Vivir
En medio de mil preguntas
Tu Amor me respondió
Ahora veo la Luz
Y ya no tengo Temor
Tu Reino vino a mi vida
Y ahora vivo para Tí
Mi Jesús y mi Rey
¡De tu Gran Amor cantaré!
Mi Jesús y mi Rey
¡De tu Gran Amor cantaré!
Mi Jesús y mi Rey
¡De tu Gran Amor cantaré!
Señor
Oración y justicia Lc 18,1-9 (TOC29-19)
“Mientras Moisés tenía en alto las manos, vencía Israel; mientras las tenía bajadas, vencía Amalec”. Este relato bíblico nos presenta a Moisés orando en el monte por su pueblo, mientras Josué se enfrenta en el llano a los amalecitas (Éx 17,8-13).
Evidentemente se trata de subrayar la fe de Moisés y su influencia ante Dios. Por otra parte, se anticipa ya la prsentación de Josué como el futuro guía de su pueblo. Pero, sobre todo, se pone de relieve el valor de la oración. La imagen de Moisés orando con los brazos en alto sería toda una lección sobre la misericordia de Dios y la gratuidad de la liberación.
El salmo responsorial responde al orante que se pregunta de dónde le vendrá el auxilio: “El Señor te guarda de todo mal, él guarda tu alma, el Señor guarda tus entradas y salidas ahora y por siempre (Sal 120,7-8).
San Pablo dice a Timoteo que la Sagrada Escritura puede darle la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación” (2 Tim 3,15).
LOS TRES PERSONAJES
También el evangelio subraya el valor de la oración. Para reflejarlo de una forma fácilmente inteligible, Jesús lo expresa en la parábola de la viuda y el juez injusto (Lc 18,1-8). Los dos personajes encarnan dos tipos humanos de personas, al tiempo que reflejan los atributos de Dios.
• La viuda era en Israel la imagen más evidente de la pobreza y el desamparo. Se sabía por experiencia que una viuda se veía sola y no tenía quien defendiera sus derechos ante la asamblea popular. En este caso, se dice que sus derechos han sido ignorados y pisoteados repetidas veces por los prepotentes.
• Por otro lado aparece el juez al que acude la viuda reclamando justicia. La Biblia presenta varias veces a los jueces como símbolos de la rectitud y del respeto que merecen tanto la ley como las personas. Pero el texto presenta a este juez con unos rasgos que lo descalifican ante nuestros ojos: “Ni temía a Dios ni le importaban los hombres”.
• Este juez corrupto ignora a la viuda que le suplica. Después de mucho insistir, esta logra que la escuche el juez, no por responsabilidad profesional, sino para librarse de su insistencia. Por contraposición, se anuncia que Dios escucha la oración de los que le suplican y les hace justicia. Dios es justo y compasivo, misericordioso y fiel.
LA SÚPLICA Y EL JUICIO
La parábola del juez inicuo que ignora el lamento de la pobre viuda nos lleva también a recordar el tono de su humilde súplica:
• “Hazme justicia frente a mi adversario”. Hoy muchas personas se sienten marginadas en la sociedad, en el puesto de trabajo y aun en su propia familia.Tienen derecho a reclamar justicia y atención a sus derechos.
• “Hazme justicia frente a mi adversario”. También la Iglesia, como comunidad tantas veces humillada, puede y debe dirigirse a Dios. De hecho, habrá de implorar su misericordia y su justicia, cuando muchos de sus hijos son perseguidos hasta la muerte.
• “Hazme justicia frente a mi adversario”. Muchas personas y comunidades ven pisoteados sus derechos por la injusticia de los poderosos. Pero Dios no es neutral. Pensar en el juicio de Dios es un motivo de esperanza para los oprimidos, como escribió Benedicto XVI en su encíclica “Salvados en esperanza”.
Domund 2019. Bautizados y enviados
El domingo 20 de octubre se celebra la Jornada mundial del Domund. Aquí podéis encontrar un ENLACE para acceder a los materiales (ir hasta la parte inferior de la página) que encontraréis organizados de la siguiente forma:
Fe en Dios y Servicio al hombre Lc 17,5-10 (TOC27-19)
“Mira, el altanero no triunfará, pero el justo por su fe vivirá”. No es muy conocido el profeta Habacuc, pero se ha hecho famoso ese oráculo que recibió de Dios (Hab 2,2-4).
Parecía desalentado al contemplar la situación de injusticia y de violencia, de luchas y contiendas en que vivía el país. Todo hacía presagiar el fin de aquella sociedad corrupta. Seguramente los caldeos no tardarían en invadir aquellas tierras. Y con la invasión llegarían la crueldad y la rapiña, la muerte y el destierro.
Ante ese panorama, Habacuc se dirige a Dios con una súplica cargada de angustia: “Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio sin que me oigas, te gritaré: ¡Violencia!, sin que me salves?” Y Dios le responde para recordarle que solo la fe puede ayudar a su pueblo a descubrir el sentido de tanto dolor y a mantener la confianza.
En el mismo sentido resuena la invitación divina en el salmo responsorial: “No endurezcáis el corazón” (Sal 94). Para todo el pueblo de Dios valen las palabras que san Pablo dirige a Timoteo: “Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio… Vive con fe y amor cristiano” (2 Tim 6-14).
UNA IMAGEN IMPACTANTE
También el evangelio de Lucas que hoy se proclama retoma la reflexión sobre la fe (Lc 17,5-10). En él aparecen una súplica, una imagen y una exhortación.
• La súplica que los apóstoles dirigen a Jesús debería ser la nuestra: “Auméntanos la fe”. Bien sabemos que entre nosotros hay personas que se dicen creyentes y no practicantes. En realidad, también hay muchos que son practicantes, pero no parecen muy creyentes. Unos y otros deberían –o deberíamos- repetir con frecuencia esa petición.
• La imagen que utiliza Jesús es impactante. Bastaría tener fe como un granito de mostaza para arrancar de raíz una morera y plantarla en el mar. La hipérbole es profética. La fe nos llevaría a cambiar el mundo. Con la fe renacería la justicia. Los poderosos descubrirían el valor de la humildad y los pobres verían reconocida su dignidad.
• La exhortación retoma la imagen del criado que ha hecho lo que debía. Jesús nos ofrece una pauta para no alardear del bien que la fe haya producido en nuestra vida. Contra la tentación del pelagianismo, que denuncia el papa Francisco, basta confesar con toda sencillez: “Somos siervos inútiles. Hemos hecho lo que teníamos que hacer”.
DON Y TAREA DE LA FE
Con todo, ninguno de nosotros debería dejar en el olvido esa petición que los apóstoles dirigen al Señor. Es una oración de alcance universal.
• “Auméntanos la fe”. La fe es un don gratuito de Dios. Solo quienes lo valoran como tal lo pedirán un día y otro con insistencia, lo recibirán con alegría y gratitud y lo cuidarán con esmero y responsabilidad a lo largo de toda su vida.
• “Auméntanos la fe”. La fe es confianza en Dios. Es el resumen de la vocación de esta familia que es la Iglesia. La comunidad ha sido llamada por su Señor a confiar en él, también en los momentos difíciles y en las horas de prueba.
• “Auméntanos la fe”. La fe es finalmente un horizonte que se abre ante los ojos de toda la humanidad. Muchos piensan que por creer están haciendo un favor a Dios. Pero es Dios quien nos ofrece una luz para poder caminar en las tinieblas y verle en nuestros hermanos.
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