Enlaces a recursos sobre el AÑO LITÚRGICO en educarconjesus

Abriendo caminos. Cuentos y reflexiones

El presente libro tiene la osadía de seguir el método de predicación de Jesús, el Maestro. Parte de los acontecimientos de la vida diaria e intenta captar los mensajes positivos que contienen. Esto significa leer los hechos de cada día, teniendo siempre como horizonte la Buena Noticia que Jesús vivió y anunció.

Los hechos que nos presentan en libro son sencillos, comunes, pero que proporcionan preciosas enseñanzas. El propio lector podrá indicar otros hechos semejantes y hasta mejores. Al final de cada historia hay un pequeño mensaje y algunas preguntas que facilitarán el trabajo en grupo.

Autores: Aldo Colombo y Itamar Vian
Ediciones Paulinas 
159 páginas
Precio: 12 euros

Confianza y oración Lc 11,1-13 (TOC17-19)

En el libro del Génesis encontramos un hermoso diálogo entre Abrahán y los tres personajes que lo visitan en el encinar de Mambré (18,20-32). En realidad, es un regateo   con el mismo Dios.  El patriarca Abrahán quiere saber cuántos justos bastarían para que Dios perdonase los crímenes de la ciudad de Sodoma.
Este diálogo es una revelación de Dios y de su misericordia. Al mismo tiempo nos ofrece un retrato de Abrahán y una interpelación a nuestra fe.  Si, por una parte, refleja la amistad del patriarca con Dios, por otro lado nos interroga sobre la fe y la confianza que animan nuestra oración.
Con el salmo responsorial proclamamos que el Señor escucha nuestra oración y que su  misericordia dura por siempre (Sal 137). Nuestra fe nos dice que el Señor, que podría perdonar a Sodoma, ha perdonado ya todas nuestras culpas (Col 2,13).

UN AMIGO Y UN PADRE
A lo largo del evangelio de Lucas se encuentran muchas alusiones a la oración. El texto que hoy se proclama (Lc11,1-13) contiene tres secciones dedicadas a ese tema.  
• En la primera sección, se dice  que los discípulos, tras ver a Jesús en oración, le piden que les enseñe a orar, como Juan había enseñado a sus discípulos. Evidentemente, ellos ya sabían orar. Pero deseaban tener una oración con la que pretendían distinguirse. Y Jesús les enseña el “Padre nuestro”.
En la oración que Jesús nos dejó como resumen de su enseñanza, el sujeto es siempre un “nosotros”. En ella no hay lugar para un “yo” cerrado en sí mismo. Reconocer a Dios como Padre nos lleva a aceptar el don y la tarea de la fraternidad.
• En la segunda sección, Jesús utiliza las imágenes del amigo y del padre para revelar a los suyos la misericordia de Dios.
A pesar de la incomodidad que eso suponía en las viviendas de aquel tiempo, el amigo se levanta para atender al que llega a media noche para pedirle unos panes.
Además, Jesús se refiere a un padre que siempre está dispuesto a dar cosas buenas a su hijo.  Pues bien, también el Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan.

LA ÚNICA COSA BUENA
En una tercera sección se encuentran una exhortación a la que acompaña una promesa y, además, una motivación que parece evocar la sabiduría de los  proverbios populares:
• “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá”. Los tres imperativos recuerdan la condición humana. A pesar  de nuestro orgullo, hemos de reconocer que nuestra vida está marcada por la necesidad, la desorientación y el desamparo.  Por eso pedimos, buscamos y llamamos a la puerta de los demás.
• “Porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre”. Todos hemos pasado malos momentos en nuestra vida. Pero no podemos resignarnos al fracaso. Aunque todo parezca fallar a nuestro alrededor, siempre podremos contar con  Dios. Él se nos da, se nos hace encontradizo y nos abre la puerta de su intimidad.

Jesús enseñaba así

La Buena Nueva de Jesucristo no cambia, lo que hay que hacer es adaptarla a la comprensión de las nuevas generaciones y a las circunstancias actuales. Este libro trata de acudir al método de enseñanza del Maestro por excelencia, Jesús de Nazaret, que, pudiendo enseñar con los recursos propios de un teólogo y de un conocedor perfecto de las leyes y tradiciones de su pueblo, recurrió a sencillas parábolas para explicar lo divino y lo humano. Siguiendo su huella, Chema Álvarez hace un recorrido por todas las parábolas del Evangelio, extractando las enseñanzas que los cristianos debemos aprender y adaptándolas al sentir de hoy. La presentación y comentario de las parábolas se acompaña de cuadros con preguntas para la reflexión. El libro incluye también cuatro anexos, con recomendación de películas, canciones y libros y una serie de dinámicas y actividades para su desarrollo.



Autor José María Álvarez Pérez
Editorial S. Pablo
ISBN: 9788428557597
224 páginas
Precio 15 euros

Hospitalidad y promesas Lc 10,38-42 (TOC16-19)

 “Señor, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo” Con estas palabras se dirige Abrahán a los tres peegrinos que han llegado hasta su tienda, allá en el encinar de Mambré (Gén 18,1-10). La proverbial hospitalidad de los beduinos se convierte en oración en sus labios.  Una petición que puede inspirar a todos los creyentes.  
Pero el texto no solo se hace eco de la súplica del nómada. Recoge también la promesa que formula uno de los peregrinos que han sido acogidos por él: “Cuando vuelva a verte, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo”. Una promesa que revela el carácter divino de aquellos mensajeros. 
El salmo responsorial se hace eco de esta escena  bíblica y nos invita a repetir: “Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?” (Sal 142,2). La respuesta del salmo es una memoria de virtudes que predisponen a la persona para encontrarse con los demás y con el mismo Dios.

LA INDIFERENCIA DE JESÚS
También en el evangelio que hoy se proclama encontramos una escena de hospitalidad. Mientras va de camino, Jesús se detiene en una aldea. Una mujer llamada Marta le ofrece hospitalidad en su casa y se precocupa de servirle. Mientras tanto, su hermana María se sienta a los pies de Jesús y escucha su palabra (Lc 10,38-42).
Marta se queja ante Jesús de que su hermana la deje a ella sola ocuparse de las atenciones que requiere la hospitalidad: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano”.
 Naturalmente esa interpelación que brota de los labios  de Marta puede ser interpretada como una doble acusación. Marta está incómoda por la actitud de María. Pero, de paso, considera que Jesús no hace bien en ignorar aquella situación. Cabe todavía preguntarse si esta doble acusación se debe al cansancio o tal vez a un ataque de celos.
Durante una tempestad en el mar, los discípulos se habían dirigido a Jesús con una fórmula muy semejante: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?” (Mc 4,38). El escenario es muy diferente. Pero el lamento es muy semejante. En un caso y en otro late la inquietud por la aparente indiferencia de Jesús ante la situación de la persona.


LAS OCUPACIONES Y EL SENTIDO
Ahí queda la pregunta. Pero también nos interesa escuchar la doble respuesta que Jesús dirige a Marta. 
• “Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas: solo una es necesaria”. Esta observación va dirigida a toda la Iglesia, que parece demasiado empeñada en multiplicar su actividad. Pero es válida también para una sociedad que pone todo su afán en las ocupaciones  terrenas, mientras se olvida de considerar el sentido que encierran.
• “María ha escogido la mejor parte, y no le será arrebatada”. Esta segunda manifestación de Jesús se dirige de nuevo a la Iglesia, llamada a escuchar la palabra del Señor. Pero interpela también a una sociedad que persigue a los creyentes y desprecia sus creeencias, sus símbolos y sus ritos. 

Dame tiempo

Sacar adelante la tarea profesional y a los hijos sustenta una paradoja que descorazona un poco: cuando ajustamos las prioridades a ese orden exacto –profesión y familia–, nos encontramos con frecuencia a punto de estallar, agobiados, estresados, insomnes, culpables de casi todo y muertos de agotamiento. Y cuando el orden se invierte –hijos y trabajo–, podemos sentir los mismos síntomas de desequilibrio.

Crear una familia supone un compromiso de vida, tal vez el más importante; del trabajo dependen buena parte de la realización personal y el sustento. Si fueran los dos platillos de una balanza, nosotros actuaríamos de peso hacia uno u otro, y el fiel de esa balanza es el tiempo.

Este libro es una colección de 25 cuentos breves protagonizados por relojes, padres, hijos, abuelos, nietos… Lo escriben muchas personalidades de la vida española, escritores con larga trayectoria, reconocidos profesionales de distintos campos, jóvenes que comienzan a caminar… Todos están preocupados.

Es hora de que se permita a todos conciliar trabajo y vida personal. El debate está abierto, las leyes y las empresas empiezan tímidamente a contemplar iniciativas, y se extiende la certeza de que debemos armonizar nuestro ritmo de vida. ¡Necesitamos pasar más tiempo en familia! Todo tiempo es tiempo de vivir.

Autores: Carmen Guaita e Ignacio Buqueras y Bach (coord.)
Editorial: PPC
ISBN 9788428834162
248 páginas
Precio 22 euros

El mandamiento inevitable Lc 10,25-37 (TOC15-19)

“Escucha la voz del Señor tu Dios, guardando sus preceptos y mandatos…El precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda ni inalcanzable…El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo” (Deut 30,10-14).  Son muy atinados esos avisos que el libro del Deuteronomio pone en boca de Moisés.
Los mandamientos de Dios a su pueblo no han nacido de un capricho divino. Corresponden a los grandes valores éticos que la humanidad de todos los tiempos ha podido descubrir, gracias a la experiencia humana y a la luz natural de la razón. El cumplimiento de esos preceptos y mandatos garantizaría la paz y la justicia, la armonia y la concordia.
El salmo responsorial que hoy se canta nos exhorta a la humildad y nos invita a buscar al Señor, para que nuestro corazón pueda alcanzar una vida nueva y feliz (Sal 68,33-34).

DOS PREGUNTAS Y UN MENSAJE

Segñun el evangelio de este domingo (Lc 10,25-37), un letrado se acerca a Jesús y le dirige una pregunta muy semejante a la del joven rico: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” Jesús conoce las tradiciones de su pueblo y puede también leer lo que hay en el interior de su interlocutor.
Jesús supone que el letrado conoce ya el camino que lleva a la vida. Y así es. El letrado menciona un precepto del libro del Deuteronomio: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser”.  Y añade  otro precepto que se encuentra en el libro del Levítico: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
El primer precepto era generalmente admitido por todos. Pero el segundo suscitaba por entonces numerosas discusiones. Según algunos, el prójimo digno de amor era quien pertenecía al pueblo de Israel. Según otros, prójimo era tan solo el que cumplía la Ley. Así que el letrado dirige a Jesús una segunda pregunta: “¿Quién es mi prójimo”.
Jesús responde con un relato sobre un viajero que baja de Jerusalén a Jericó por un camino infestado de ladrones, que lo apalean y lo dejan medio muerto.
 
MISERICORDIA PARA TODOS

El relato continúa evocando a tres personajes que pasan por el mismo camino, a cuya orilla yace aquel hombre malherido.
• En primer lugar, pasa por allí un sacerdote. Ve al hombre maltrecho, pero da un rodeo para no acercarse a él, tal vez para no contaminarse con la sangre. El caso es que pasa de largo y no se interesa por él.
• Después pasa por el mismo lugar un levita, que repite los mismos gestos. También él da un rodeo para mantenerse alejado del herido. Y también él trata de ignorar su desgracia y pasa de largo.
• Pasa por allí otro viajero que se fija en el herido. Se le conmueven las entrañas, cura sus heridas, lo carga en su cabalgadura y lo lleva a un albergue. Tras atenderlo personalmente, deja un dinero al posadeo para que siga cuidando de él y promete volver por alli y  pagar los gastos que el cuidado haya causado.
  Al final del relato, Jesús cambia la segunda pregunta del letrado. No vale preguntarse quién es el prójimo sino quién se hace prójimo del hombre apaleado. El letrado responde secamente que aquel que tuvo misericordia. Nunca pronunciaría la palabra “samaritano”. Pero sus escrúpulos nacionalistas nos han dado la respuesta precisa.

El rey de los Mindundis ¡FELICES!


Cuarto libro de la serie que comenzó con El Rey de los mindundis. En esta ocasión, también en formato cómic, se aborda uno de los mensajes centrales del Nuevo Testamento: las Bienaventuranzas, el discurso de amor y la humildad que Jesús nos dejó en el sermón de la montaña.

Una entrega que te ofrece la posibilidad de buscarte desde lo más hondo; de encontrarte y arriesgarte a ser feliz. 

Autores Pilar Ramírez y Jesús Mario Lorente


Editorial Edelvives
ISBN 9788414023518
páginas
Precio 10 euros

La Misa dibujada

¿Qué es la Misa? ¿Qué partes tienes? ¿Qué quiere decir todos los ritos y signos?
Para explicarlo de una manera gráfica y entretenida, el autor dibuja cada detalle del Sagrado Misterio.


Autor: Miguel Rodríguez Ugalde
Cobel Ediciones
ISBN 978-8494555572
60 páginas
Precio 19,95 euros

La alegría del Reino Lc 10,1-12.17-20 (TOC14-19)

“Festejad a Jerusalén, gozad con ella, todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto” (Is 66,10). Es impresionante esta serie de promesas divinas que recoge el último capítulo del libro de Isaías. Dios va a facilitar el nacimiento de la nueva Jerusalén. Es la hora de la alegría.
Dios va a hacer que la paz corra hacia Jerusalén con la abundancia de un río caudaloso.  La causa de la alegría será para su pueblo esta presencia misericordiosa de Dios. A este mensaje responde el salmo responsorial con una invitación a la asamblea: ”Alegrémonos con Dios, que con su poder gobierna eternamente” (Sal 65,6).
Con todo, la felicidad y la gloria no tienen su causa en los logros humanos. San Pablo escribe a los Gálatas que él sólo puede gloriarse en la cruz de Jesucristo  (Gál 6,14-18).

EL ENVÍO Y EL MENSAJE
Al iniciar su subida  hacia Jerusalén, Jesús envía a sus discípulos por delante de él, con la intención de que le preparen el camino (Lc 10,1-12.17-20). 
Jesús los envía de dos en dos, porque el testimonio de una persona solamente es creíble cuando es apoyado por otra. Además, los discípulos han de caminar unidos, puesto que son enviados a anunciar la paz.
Jesús los envía ligeros de equipaje para que el menaje no parezca apoyado por la fuerza, las riquezas o los medios de los mensajeros. Los envía con el encargo de que curen a los enfermos que se encuentren, de modo  que sean recibidos como portadores de la misericordia y de la compasión de su Maestro.   
Y, finalmente,  Jesús envía a sus discípulos con un mensaje muy concreto que han de proclamar en todo lugar: “Está cerca de vosotros el Reino de Dios”. No era esta una advertencia para tratar de prevenir un castigo contra los impíos. Era el buen anuncio de la presencia de Dios entre los hombres. Jesús mismo era ya el Reino de Dios. 

HERALDOS DEL REINO
Los discípulos retornan de su misión y comunican a Jesús los efectos asombrosos de su predicación, de las curaciones y de los exorcismos que han realizado. Y entablan con su Maestro un diálogo lleno de contrastes:
•  “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”. El nombre significa y representa la dignidad de Jesús. Los discípulos se alegran al comprobar el poder que ejerce el nombre del Maestro.
• “No estéis alegres porque se  os someten los espíritus”. Jesús advierte a los suyos para que no caigan en el optimismo ingenuo de creer que ya han logrado someter a los espíritus que manejan este mundo.
• “Estad alegres porque vuestros nombres están inscrito en el cielo”. Los discípulos aludían al nombre de Jesús, pero él alude ahora al nombre de los suyos. Han de alegrarse porque el Padre los tiene ya presentes en su reino.

Mujeres de los evangelios

Jesús llevó a cabo una auténtica revolución con respecto a las mujeres. No desarrolló ninguna doctrina específica ni dictó reglas de comportamiento; simplemente, su actitud fue tan nueva, tan inclusiva y tan rompedora que provocó escándalo e incomprensión entre sus coetáneos, empezando por sus discípulos. Son muchas las mujeres con las que Jesús se encontró durante su ministerio, y ellas no solo lo servían con sus bienes materiales, sino que participaban activamente en su misión, dando testimonio, orando, profetizando… En esta obra, biblistas de diferentes partes del mundo y distintas confesiones religiosas repasan las figuras femeninas narradas en el Nuevo Testamento, un tema que en los últimos años ha suscitado el interés de muchos estudiosos y de personas que tienen el deseo de profundizar en la relación de Jesús con las mujeres.



Autora: Nuria Calduch-Benages (coord.)
Editorial: PPC
ISBN 9788428833417
136 páginas
Precio: 15 euros

Vocación y libertad Lc 9,51-62 (TOC13-19)

 “Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los mató, hizo fuego con los aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente. Luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a sus órdenes” (1 Re 19,21). Así se proclama en la primera lectura de la misa de hoy. 
Como se ve, Elías busca un sucesor para su misión, y Eliseo acepta la misión que se le confía. Inmediatamente abandona su profesión de agricultor y decide seguir a aquel profeta de fuego. Es interesante ver que no solo deja sus pertenencias sino que las convierte en el objeto de un sacrificio que ofrece a Dios y a sus familiares y amigos.
A este relato de vocación responde adecuadamente el salmo responsorial: “Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré” (Sal 15,8). En este contexto, son muy importantes las palabras que Pablo escribe a los Gálatas: “Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche el egoísmo; al contrario, sed esclavos unos de otros” (Gál 5,13). 

POBREZA Y URGENCIA
 De la vocación nos habla también el evangelio de este domingo. Jesús ha tomado ya la decisión de dirigirse a Jerusalén, donde se ha de cumplir su misión. Mientras camina con sus apóstoles, aparecen tres personajes que podrían haber llegado a ser discípulos suyos.   
• El primero manifiesta su voluntad de seguir al Maestro, pero Jesús le da a conocer que él no tiene donde reclinar la cabeza. Ha de quedar claro que seguir a Jesús no va a ser fácil. El discípulo ha de estar dispuesto a compartir no solo la austeridad, sino también la pobreza de su Maestro.
• El segundo es invitado por Jesús, pero le manifiesta el deseo de ir a enterrar a su padre. El texto no dice si acababa de morir o si el hijo deseaba posponer su respuesta a la llamada hasta que su padre hubiera muerto. Jesús le advierte sobre la urgencia de la llamada y la disponibilidad que ha de acompañar al que quiera seguirle.  

RADICALIDAD Y SEGUIMIENTO
 Seguramente, en las primeras comunidades cristianas era fácil identificar estas posturas y advertencias con algunas personas concretas que, por interés o por comodidad, habían rechazado la llamada del Señor. El relato evangélico centra nuestra atención sobre el diálogo entre un tercer candidato y el mismo Jesús:
• “Te seguiré Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia”. En  Israel era muy importante el respeto a los padres y la unión con la familia de origen. Este candidato quiere seguir a Jesús, pero no quiere ignorar  a su gente.
• “El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios”. El profeta Elías había permitido a Eliseo ir a despedirse de su familia. Jesús pide al candidato una mayor  radicalidad para seguir con verdad al  Mesías.

Sagrado Corazón de Jesús. Algo de historia

Os dejo un enlace interesante sobre el recorrido en la Iglesia (Santos Padres, Santos Escritores...) que han tocado la devoción al Sagrado Corazón surgida del amor de Santa Margarita de Alacoque. En la misma web podréis encontrar otra variada información sobre el tema.





Foto: Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles. Getafe (Madrid)

El pan y el vino Lc 9,11b-19

“Melquisedec, rey de Salem, ofreció pan y vino. Era sacerdote del Dios Altísimo” (Gén 14,18). Este rey no es un israelita. Pertenece a los cananeos que habitaban la tierra a la que llegó Abraham procedente de Ur de los caldeos.
Este sacerdote no presenta al  Dios Altísimo un sacrificio de animales, sino una ofrenda de pan y de vino. Por otro lado, bendice a Abraham y este le ofrece el diezmo del botín que ha conseguido en una batalla contra un grupo de reyezuelos.
Es importante observar que el salmo responsorial ensalza al Mesías y lo proclama como “sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec” (Sal 109,4). Por tanto el sacerdocio de Jesús no está vinculado al de Aarón. Tiene una dimensión universal.

LA ALIANZA Y LA ENTREGA
En su primera carta a los Corintios, san Pablo es el primero en transmitir la tradición que  recuerda la noche en la que Jesús pasó a sus discípulos el pan y el vino de la nueva alianza, como signo y sacramento de su vida y de su entrega (1 Cor 11,23-26).  Al celebrar la eucaristía hacemos memoria de aquella entrega y damos gracias por ella.
- “Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros”.  Con el gesto del pan partido y compartido, Jesús expresaba su entrega a sus hermanos. A los que participaban en aquella cena pascual y a los que  seguirían sus pasos a lo largo de los tiempos.
- “Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre”. La sangre de los animales sacrificados sellaba las alianzas entre los pueblos y sus proyectos comunes. El vino compartido anticipaba el sacrificio de Jesús y sellaba la alianza de Dios con los hombres
- “Haced esto en memoria mía”. La muerte del Justo injustamente ajusticiado nos interpela. En la Eucaristía proclamamos que su memoria pervive en nosotros. La presencia de Cristo está viva en medio de su comunidad.
- “Cada vez que coméis de este pan y bebéis de la copa, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva”. Vivimos en esperanza. Deseamos que la presencia de Cristo se haga visible en nuestro mundo y en nuestra historia.  

ESCUCHAR Y COMPARTIR
El evangelio que se proclama en esta fiesta del cuerpo y de la sangre de Jesucristo nos recuerda el relato de “la multiplicación de los panes y los peces”. Ante la necesidad de la gente y la perplejidad de los discípulos sobresale la decisión de Jesús.
• “Dadles vosotros de comer”. Estas palabras de Jesús no son una simple llamada a la generosidad personal de los discípulos de antes o de ahora. Tampoco son una exhortación a tratar de  cambiar un sistema económico-social. Son mucho más.
• “Dadles vosotros de comer”. Estas palabras son una interpelación y un mandato. Están  dirigidas a los discípulos que seguían al Maestro y a los que tratamos de seguirlo en nuestros días. Ponen de manifiesto nuestro egoísmo y nos llaman a la responsabilidad.
• “Dadles vosotros de comer”. Estas palabras de Jesús son un grito profético que anuncia un mundo de bienes compartidos y denuncia nuestra insolidaridad. La Eucaristía que celebramos nos exige hacer nuestra la entrega de Jesús. Nos lleva a vivir un amor sincero a los demás. Y a promover una caridad generosa y una justicia eficaz.

Visitar la Catedral de Sevilla

Interesante cuadernillo de trabajo editado por el Cabildo Catedral Metropolitano de Sevilla para visitar con Niños y Jóvenes el templo hispalense. Su índice nos informa de su estructura:

Información histórica 6

Actividades para Infantil 10

Actividades para Primaria 16

Actividades para Secundaria 22

Galería de Personajes 30

Vocabulario 33

Cronología 36

VER EL CUADERNILLO

Gloria a la Trinidad Jn 16,12-15 (TOC-Trinidad)

“El Señor me estableció al principio de sus tareas, al comienzo de sus obras antiquísimas. En un tiempo remotísimo fui formada, antes de comenzar la tierra”. Dios es comunidad eterna y comunicación con el hombre que ha creado por amor. El libro de los Proverbios presenta esa comunicación con la imagen de la Sabiduría que se goza con los hijos de los hombres (Prov 8,22-31).  
La creación del mundo y la lección que las cosas creadas transmiten al ser humano se convierte en admiración e interrogante en el salmo octavo: “Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para darle poder? (Sal 8,4-5).
La sabiduría de Dios ha sido identificada con su Hijo. Y el amor de Dios ha sido reconocido e invocado como su amor. Así lo recuerda san Pablo a los Romanos: “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rom 5,5).

TRES PUNTOS DE UNA REVELACIÓN
El evangelio que se proclama en esta fiesta de la Trinidad santa de Dios nos remite a las palabras de despedida que Jesús dirige a sus discípulos tras la última cena (Jn 16,12-15). Son unas pocas líneas, tan densas como luminosas que nos introducen en el ser de Dios, en la vida de Dios, en la comunicación de Dios. He aquí  tres puntos de esa revelación:
• El Espíritu de la verdad nos guiará hasta la verdad plena. La hondura y el amor de Dios son tan fecundos como inagotables. Nos serán revelados por el Espíritu nos irá ayudando a penetrar tras ese velo mientras vamos haciendo camino. El misterio de Dios es oscuro para quien trata de descubrirlo por sí mismo. Pero es luminoso para quien se deja guiar por el Espíritu.
• El Espíritu glorificará a Jesús. Mientras recorría los caminos de su tierra, Jesús fue ignorado y despreciado hasta ser condenado a muerte por los dirigentes de su pueblo. Pero el Espíritu había de reivindicar su suerte y revelar su gloria. Esa revelación irá marcando el paso de la historia. Sólo gracias al Espíritu acertamos a ver y aceptar a Jesús glorificado.
• Todo lo que tiene el Padre es de Jesús y es anunciado a los hombres por el Espíritu. Conocido por el Padre, solo Jesús lo conocía a su vez. Esa unión y esa intimidad interpersonal entre el Padre y el Hijo nos es revelada siempre y a cada uno de nosotros por la presencia y la acción del Espíritu.

GRATITUD Y ALABANZA
En su carta a Serapión escribía san Atanasio unas palabras que hoy se proponen a nuestra meditación en el “Oficio de Lecturas”: “En la Iglesia se predica un solo Dios, que lo trasciende todo, lo penetra todo y lo invade todo. Lo trasciende todo en cuanto Padre, principio y fuente; lo penetra todo, por su Palabra; lo invade todo en el Espíritu”.
• El Padre lo trasciende todo. Está más alla de nuestras experiencias y aspiraciones. Más allá de lo que podemos conocer y apetecer. A él nos dirigimos por la fe.
• El Hijo lo penetra todo. Es la Palabra que nos revela la majestad y la bondad de Dios. Y nos revela lo que nosotros somos y lo que estamos llamados a ser. Él alienta nuestra esperanza.
• El Espíritu Santo lo invade todo. Conoce lo que somos y lo que necesitamos, lo que despreciamos y lo que valoramos. Él suscita en nosotros la fuerza del amor. 

Cuadros de la Santísima Trinidad

Santísima Trinidad. Óleo sobre lienzo atribuido a Francisco Caro (s. XVII). Museo del Prado. Saber más. (izquierda)

Santísima Trinidad. Óleo sobre lienzo de José de Ribera (h.1635). Museo del Prado. Saber más
(abajo).

La Fiesta del Espíritu Jn 14,15-16.23b-26 (Pentecostés)

“Cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua” (Hech 2,11). Así concluye la primera lectura que se proclama hoy en la misa de esta fiesta de Pentecostés. El libro del Génesis nos dice que allá en Babel, el orgullo de los hombres los llevó a confundir sus lenguas. 
La luz y la fuerza del Espíritu de Dios los ayuda a entenderse entre sí. En efecto, el amor que es el primero de los frutos del Espíritu nos ayuda a superar las divisiones. El amor nos hace salir de nuestro individualismo. Gracias al amor podemos llegar a entendernos con nuestros semejantes. 
El salmo responsorial contempla la acción de Dios sobre toda la creación. Y, de paso, subraya la posibilidad de que el ser humano pueda leer en ella los signos de la presencia de Dios.  Así se dirige a Dios el piadoso israelita refiriéndose a los seres vivientes: “Envías tu aliento, y los creas, y repueblas la faz de la tierra” (Sal 103).
San Pablo afirma que nadie puede decir “Jesús es Señor si no es bajo la acción del Espíritu Santo” (1 Cor 12,3). Él es el promotor del entendimiento entre todos los creyentes. A pesar de nuestras diferencias, “todos hemos bebido de un solo Espíritu” (1 Cor 12,13)

EL ESPÍRITU DEL PERDÓN
En esta fiesta de Pentecostés el evangelio nos recuerda una vez más la primera aparición de Jesús Resucitado a sus discípulos (Jn 20,19-23). El Señor se presenta ante ellos con sus llagas. Sus palabras los invitan a extender a todos los hombres el perdón de Dios:
- “Recibid el Espíritu Santo”. Jesús les había dicho que el Espíritu sería para ellos el Abogado y el Consolador. Gracias al Espíritu de la verdad, podrían descubrir la hondura del misterio de Cristo. Tras la muerte y resurrección de Cristo, se cumple aquella promesa.
- “A quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados”. En la noche de la agonía en Getsamaní, los apóstoles habían abandonado a su Maestro. Pero Jesús no se presenta ante ellos para juzgarlos y condenarlos, sino que les confía el ministerio del perdón.
- “A quienes se los retengáis, les quedan retenidos”. El Resucitado confía a sus discípulos la misión de iniciar un discernimiento sobre el mal y el bien, sobre la obstinación en el mal y el arrepentimiento sincero y confiado.

ADMIRACIÓN Y ALEGRÍA
El Espíritu nos ayuda a pasar de la admiración a Jesús al reconocimiento del Cristo. Por eso nos atrevemos a invocar su venida:
• “Ven, dulce huésped del alma”. Como Abrahán acogió en Mambré a los tres mensajeros celestes, así el Espíritu es acogido por el creyente en la pobre estancia de la tienda en la que vive. Si no damos posada al Espíritu, quedaremos vacíos y turbados. 
• “Descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego”. Todos andamos más cansados y agotados de lo que solemos reconocer.  Pero el Espíritu de Dios da sentido a nuestro trabajo y alegría a nuestro descanso.
• “Gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos”. No es fácil consolar al que sufre.  La indiferencia o el orgullo nos impiden ver el dolor humano con ojos de misericordia.  Solo la luz del Espíritu de amor es manantial de consuelo y de esperanza.