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Misericordiosos como el Padre

Los ocho subsidios que componen los capítulos de este libro están pensados para hacernos penetrar en las dimensiones esenciales de este Año de la Misericordia, tal como se presentan en la bula Misericordiae vultus. Cada subsidio va precedido por una breve presentación de Mons. Rino Fisichella, que da su lugar y su orientación a los diversos temas. Se trata de instrumentos que podrán ser fácilmente utilizados en la catequesis, en la lectio y en la oración. Están escritos por expertos en cada materia, que han tratado también de proponer los temas con un lenguaje ágil y accesible para los fieles.
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Autor:Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización
Editorial: BACpopular
ISBN 978-84-220-1833-9
544 páginas
Precio 23,08 euros

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Audiencia 9-12-2015. Sentido del año de la misericordia

Ayer he abierto aquí, en la basílica de San Pedro, la Puerta santa del Jubileo de la misericordia, después de haberla abierto en la catedral de Bangui, en Centroáfrica. Hoy quisiera reflexionar juntamente con vosotros acerca del significado de este Año santo, respondiendo a la pregunta: ¿por qué un Jubileo de la Misericordia? ¿Qué significa esto?
La Iglesia tiene necesidad de este momento extraordinario. No digo: es bueno para la Iglesia este momento extraordinario. Digo: la Iglesia necesita este momento extraordinario. En nuestra época de profundos cambios, la Iglesia está llamada a ofrecer su contribución peculiar, haciendo visibles los signos de la presencia y de la cercanía de Dios. Y el Jubileo es un tiempo favorable para todos nosotros, para que contemplando la Divina Misericordia, que supera todo límite humano y resplandece sobre la oscuridad del pecado, lleguemos a ser testigos más convencidos y eficaces.
Dirigir la mirada a Dios, Padre misericordioso, y a los hermanos necesitados de misericordia, significa orientar la atención hacia el contenido esencial del Evangelio: Jesús, la Misericordia hecha carne, que hace visible a nuestros ojos el gran misterio del Amor trinitario de Dios. Celebrar un Jubileo de la Misericordia equivale a poner de nuevo en el centro de nuestra vida personal y de nuestras comunidades lo específico de la fe cristiana, es decir Jesucristo, el Dios misericordioso.
Un Año santo, por lo tanto, para vivir la misericordia. Sí, queridos hermanos y hermanas, este Año santo se nos ofrece para experimentar en nuestra vida el toque dulce y suave del perdón de Dios, su presencia junto a nosotros y su cercanía sobre todo en los momentos de mayor necesidad.

Mandalas navideñas









Vidrieras de Navidad









Alégrate Lc 3,10-18 (ADC3-15)

“Alégrate, hija de Sión, grita de gozo, Israel, Regocíjate y disfruta con todo tu ser, hija de Jerusalén”. El tercer domingo del Adviento está marcado por el signo de la alegría. Así lo refleja esta exhortación del profeta Sofonías, que se proclama en este día (Sof 3,14).
Es verdad que, con demasiada frecuencia, en este mundo nuestro se confunde la alegría con la satisfacción. Ponemos nuestra alegría en las cosas que poseemos o adquirimos. O en el triunfo de nuestro partido político o de nuestro equipo favorito. 
Es legítimo alegrarse por estas cosas y por otras muchas que nos gustan y nos ofrecen un descanso. Pero el profeta Sofonías anota la causa última de la alegría de su pueblo: “El rey de Israel, el Señor, está en medio de ti, no temas mal alguno” (Sof 3,15).
Mientras se acerca la celebración del nacimiento de Jesús, podemos examinar nuestra conciencia para ver qué es lo que nos produce alegría. Y por qué muchas personas dicen que estos días de fiesta sólo les producen tristeza.  

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

 El evangelio de Lucas que leemos en este tercer domingo de Adviento (Lc 3, 10-16) nos recuerda las preguntas que suscita en las gentes la predicación de Juan, hijo de Zacarías. En realidad es siempre la misma pregunta: “Entonces, ¿qué hacemos?” 
• En primer lugar, Juan exhorta a todos a compartir sus vestidos y su comida con los que padecen necesidad. Con ello, evoca algunas de las obras que constituyen el verdadero ayuno, como ya decían los antiguos profetas (Is 58,7). 
• A los publicanos o cobradores de tributos, Juan les exhorta a no exigir a las gentes más de lo establecido. Esa era, en efecto, la crítica más habitual a los que contrataban ese servicio y trataban de beneficiarse a costa de los contribuyentes.
• A los soldados les responde pidiéndoles que no hagan extorsión a nadie, que se contenten con su paga y que no utilicen su puesto para aprovecharse de las gentes por medio de falsas denuncias. 

EL NUEVO BAUTISMO

Como se ve, Juan no se andaba por las ramas. Sus indicaciones eran atinadas. Y verdaderas, puesto que revelaban su propia vida. Por eso todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías. Pero él sólo pretendía anunciar al que venía detrás de él:
• El que viene es más fuerte que Juan. Pero su fortaleza no se manifestará en la violencia, sino en el servicio humilde a los demás. 
• El que viene bautiza con Espíritu Santo y fuego. El Espíritu es el aliento que da vida y el fuego el elemento que calienta y purifica de la escoria.
• El que viene trae en su mano el bieldo. Ese instrumento de labranza es la horca para aventar la parva y separar el trigo de la paja. Ante el Mesías se estima lo que vale y alimenta y se desecha todo lo que ha de ser arrojado al fuego.

Montes y valles Lc 3,1-6 (AVB2-15)

“En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen”.
Esas imágenes pueden encontrarse ya en la segunda parte del libro de Isaías (40, 3-4). Una voz invita a abrir en el desierto una calzada para el Señor. Se anuncian las maravillas de un nuevo éxodo. Dios ha de conducir a su pueblo de la esclavitud a la libertad.
En este segundo domingo de adviento, se proclama un texto del profeta Baruc en el que se encuentran las mismas imágenes (Bar 5, 1-9). Ya no se trata de una exhortación. Es la noticia de la iniciativa de Dios. Él manda abajarse a los monte y rellenar los barrancos. Él ordena a los árboles que ofrezcan sombra  a su pueblo mientras camina por el desierto.
La promesa de Dios alegra los corazones de sus hijos. Y estos gozan anticipando la liberación que Dios promete. El gozo de la esperanza se desborda sobre la creación entera.

CONVERSIÓN Y PERDÓN

Los antiguos poemas de los profetas reaparecen siglos más tarde en la boca de Juan, hijo de Zacarías. El evangelio de Lucas pone buen cuidado en anotar los datos precisos para situar en la historia el eco de una nueva profecía (Lc 3, 1-6).  Las palabras son  idénticas, pero el sentido es diferente.
• Tanto el profeta que sigue a Isaías como Baruc evocaban una voz que en el desierto invitaba a las gentes a la alegría y al consuelo. Juan es la voz que resuena en el desierto, exhortando a las gentes a la conversión para obtener el perdón de sus pecados.
• En otro tiempo se anunciaba que era Dios mandaba allanaba los caminos para que su pueblo pudiera caminar hacia la libertad. Ahora se pide a las personas cambien su conducta y  allanen los caminos para que todos puedan ver la salvación de Dios.
• Los antiguos profetas ofrecían un consuelo al pueblo de Dios, sometido a esclavitud en Babilonia. El nuevo profeta exhorta a la conversión a sus oyentes para que se conviertan en el nuevo pueblo de Dios y se vean libres de la esclavitud de su egoísmo.

LO TORCIDO Y LO ESCABROSO

“Que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale”. Al leer aquellos versos (Is 40,5), los hijos de Israel agradecían a Dios las maravillas con que los devolvía a sus tierras para reedificar la Ciudad Santa. Aquel poema se hace promesa en la boca del bautista:   
• “Lo torcido será enderezado”. En los textos bíblicos el pecado era presentado con frecuencia como un comportamiento “torcido”. La rectitud significa que ese comportamiento ha de ajustarse a la voluntad de Dios.
• “Lo escabroso será camino llano”. Lo escabroso dificulta el paso del caminante. El pecado no es una fácil conquista del hombre. Es un obstáculo que le hace tropezar y convierte en penoso el sendero que lleva a su propia realización. 
• “Todos verán la salvación de Dios”. No es el hombre el que se salva a sí mismo. Es Dios quien ofrece al hombre la salvación. Hay que tener los ojos abiertos para ver la salvación. Hay que abrir los ojos para ver al Salvador que se acerca a nosotros. 

Adviento, domingos ciclo C (dibujosparacatequesis)



Hoy (Lagarto amarillo) con letra



Para trabajar: mojarse para cambiar las cosas, descubrir lo bueno que nos rodea, arriesgarse a conocer lo que nos abre nuevos horizontes como persona...

LETRA:
 Si ves la página medio vacía,
vas a tener que aprender a mirar
Si ves que no avanza na’ tu barquita,
hay que sacar las manos y remar…OYE!

Si ves la página medio vacía,
igual tenés que aprender a mirar
Si ves la máquina casi perdida,
vas a tener que aprenderla a arreglar
Si ves que no avanza na’ tu barquita,
hay que sacar las manos y remar

Si te parecen igual to’ los días…
algo tiene que cambiar…por eso no más

Deja que te lleve el viento hoy, a ver el mundo entero
que llegues donde quieras hoy, es todo lo que yo quiero,
dale su tiempo al tiempo hoy
porque en el mundo entero
siempre hay un rumbo nuevo donde mirar.

Si ves tu barco deja’o a la deriva,
vas a tener que tirarte y nadar
Si ves subir la presión de cabina,
igual va a ver que pensar en saltar
Si ves llorar Cochabamba Bolivia
vas a tener que aprender a pelear
Si ya te cansa la vaina calima
y no sabes para dónde tirar

Si ves que no avanza na’ tu barquita,
hay que sacar las manos y remar
Si te parecen igual to’ los días…
algo tiene que cambiar…por eso no más

Deja que te lleve el viento hoy, a ver el mundo entero
Que llegues donde quieras hoy, es todo lo que yo quiero
Dale su tiempo al tiempo hoy,
a ver el mundo entero
siempre hay un rumbo nuevo donde mirar

Cuanto mundo llevare,
todo mundo llévame …cañaveral
Dando tumbo llegaré,
tanto mundo queda por rolar
Todo rumbo llévame, dando tumbo todo mundo va
Deja que te lleve el viento hoy,
a ver el mundo entero voy
Y llega donde quieras hoy,
Porque en el mundo entero siempre hay un rumbo nuevo donde mirar
Deja que te lleve el viento hoy, a ver el mundo entero…..

El que está por venir Lc 21,25-28.34-36 (ADC1-15)

“En aquellos días y en aquella hora suscitaré a David un vástago legítimo, que hará justicia y derecho en el tierra”.  Este oráculo de Dios que se encuentra en el libro de Jeremías (Jer 33, 14-16) nos introduce hoy en el tiempo del Adviento. Este es el tiempo de la espera y de la esperanza
• De la espera de un futuro que nos desvela un horizonte en el que se puede vislumbrar el derecho y la justicia. No la justicia de los que se apoyan en el poder del dinero y de las armas para arrogarse el derecho de “ajusticiar” a todos los que consideran como enemigos de sus ideales o de sus intereses. 
• Y de esperanza, porque el mismo oráculo nos anuncia que ese horizonte no es fruto de las estrategias humanas. Es un puro don de Dios. Por eso el texto concluye con unas palabras que nos invitan a elevar los ojos a lo alto: “En aquellos días se salvará Judá y en Jerusalén vivirán tranquilos, y la llamarán así: “Señor –nuestra- justicia”.

EXHORTACIONES

En el evangelio que se proclama en este primer domingo de Adviento, Jesús anuncia que habrá signos en los astros, angustia entre las gentes, estruendo del mar y hombres que quedan sin aliento, agarrotados por el miedo ante lo que se le viene encima al mundo (Lc 21, 25-36). Pero esta profecía incluye tres exhortaciones que conviene leer en sentido inverso:
• “Estad despiertos”. Si nos mantenemos en vela podremos llegar a discernir los signos de los tiempos y aprender el profundo significado que encierran para nosotros.
• “Tened cuidado”. Si perdemos la esperanza en el futuro, nos dejaremos emborrachar por el vicio y el dinero, que nos ofrecen en el presente una seguridad ilusoria.
• “Alzad la cabeza” Si levantamos la vista solo para lamentarnos no habremos conseguido mucho. Levantamos los ojos para descubrir la liberación y al Liberador.
De hecho el texto evangélico de hoy no promete algo sino la llegada de Alguien: “Manteneos en pie ante el Hijo del hombre”.

ACTITUDES

En la segunda lectura de la misa de hoy leemos un trozo del primer escrito cristiano: la primera carta de Pablo a los fieles de la ciudad de Tesalónica. En este mensaje, el Apóstol subraya tres actitudes que acompañan a la esperanza:
• Rebosar de amor mutuo. Esta es la verdadera actitud del cristiano ante los demás. No se puede esperar al Señor viviendo en la indiferencia, y menos aún en el rencor. 
• Pedir la fortaleza. Esta actitud nos sitúa ante nosotros mismos. Nuestra debilidad nace de nuestro acomodo y nuestra poltronería. Sólo la austeridad nos hará fuertes para esperar.
• Mantenerse irreprensibles ante Dios. Esta tercera actitud nos lleva a examinar nuestra conciencia ante Dios. El conoce nuestro corazón y nuestra verdad más oculta.

La Voz del Desierto, rock católico desde Alcalá de Henares

Sí, en España también brotan grupos sin complejos con música de la buena y letras con trasfondo para disfrutar y repensar. La Voz del Desierto es uno de ellos. Bajo el amparo de una aficción común, la música rock, Dani (voz), Julio (bajo), Rapo (guitarra eléctrica), Pedro (teclado), Jose (batería), Álex (guitarra eléctrica) y Curry (voz), celebran su fe de una manera actual. Tres sacerdotes y cuatro laicos prestan su voz y su buen hacer sónico para tener más cerca al Dios que nos ama. Como muestra, un botón: la Llamada. Y como seguramente vais a querer más en Youtube y buscando el nombre del grupo se os abrirá un gran campo de música y fe. También podéis visitar su web Ah! Y enhorabuena grupo.

La corona del Adviento 2015


Aprender a volar (Patricia Sosa)


 Para trabajar: dejar salir los sentimientos, luchar por lo importante, hablar alto de lo bueno y lo malo...

 Duro es el camino y sé que no es fácil
no se si habrá tiempo para descansar
en esta aventura de amor y coraje
solo hay que cerrar los ojos y echarse a volar

y cuando el corazón galope fuerte, déjalo salir
no existe la razon que venza la pasión, las ganas de reir

Puedes creer, puedes soñar
abre tus alas, aqui esta tu libertad
y no pierdas tiempo, escucha al viento
canta por lo que vendrá
no es tan dificil que aprendas a volar

No pierdas la fe, no pierdas la calma
aunque a veces este mundo no pide perdón
grita aunque te duela, llora si hace falta
limpia las heridas que cura el amor

y cuando el corazon galope fuerte, déjalo salir
no existe la razón que venza la pasión, las ganas de reir

Puedes creer, puedes soñar...
Y no apures el camino, al fin todo llegará
cada luz, cada mañana, todo espera en su lugar

Puedes creer,puedes soñar...

El rey de la vida Jn 18,33b-37 (TOB34-15)

“Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa; su reino no tendrá fin”.  Estas palabras del libro de Daniel siguen a la visión de un personaje entrevisto “como un hijo de hombre”, que llega sobre las nubes del cielo  (Dan 7, 13-14).
La explicación que sigue a continuación nos indica que  la visión se refiere a todo el pueblo de Dios en su conjunto: “Los santos del Altísimo recibirán el reino y lo poseerán para siempre por los siglos de los siglos” (Dan 7,18).
Sin embargo, ese reinado del pueblo de Dios no se deberá a sus propias fuerzas. Los elegidos serán pisoteados y aplastados por los poderes de la tierra, hasta que el “Anciano” haga justicia a los santos del Altísimo y puedan tomar posesión del reino (Dan 7,22).
 
UN REINO SIN VIOLENCIA

En el evangelio que  se proclama en esta fiesta asistimos al diálogo entre Pilato y Jesús (Jn 18 33-37). El representante del Imperio Romano ha debido de oír algunos comentarios sobre la entrada de Jesús en Jerusalén. Muchos habían identificado su llegada con la de los reyes que regresaban victoriosos de una batalla.
• De ahí la primera pregunta: “¿Eres tú el rey de los judíos?” La respuesta de Jesús evoca el sistema de información del Procurador romano. Pero nos parece también dirigida a cada uno de nosotros: “¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?” Tendremos que preguntarnos si nos hemos preocupado de acceder personalmente a la fe en el Señor.
• Hay una segunda pregunta de Pilato, que se interesa por los motivos que pueden haber llevado a los jefes a entregarle a Jesús como un reo: “¿Qué has hecho?” La respuesta de Jesús ha sido mil veces comentada: “Mi reino no es de este mundo”. El reino de Jesús no es un peligro para el Imperio. No se basa sobre la violencia. No es impuesto ni defendido por legiones armadas. Y nunca habría debido imponerse de esa forma.

UN REINO DE LA VERDAD

 Pero hay todavía una tercera pregunta de Pilato: “Con que ¿tú eres rey?”. La respuesta de Jesús nos revela su identidad: “Tú lo dices: soy rey. Yo para eso he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. La verdad y la voz se convierte en viva interpelación a lo largo de los siglos.
• “Testigo de la verdad”. Así se manifiesta en este momento supremo el que se había identificado como “el camino, la verdad y la vida”.  Revelar la verdad de Dios y la verdad del hombre habría de hacer de él un testigo, es decir un “mártir”.
•   “Escucha mi voz”. El pueblo de Israel había sido exhortado muchas veces a escuchar la voz de Dios. Pero Jesús es la palabra última y definitiva de Dios. Los que escuchan su voz forman ese nuevo reino de la vida y de la justicia, del amor y de la paz.