Enlaces a recursos sobre el AÑO LITÚRGICO en educarconjesus

Haced discípulos Mt 28,16-20 (PAA7-14)



La huella y la responsabilidad Mt 28,16-20 (PAA7-14)

En esta fiesta de la Ascensión del Señor a los cielos recordamos los versos de León Felipe: “Aquí vino y se fue. Vino… nos marcó nuestra tarea y se fue. Él, que lo sabe todo, sabe que estando solos, sin dioses que nos miren, trabajamos mejor”. Estos versos tratan de subrayar nuestra responsabilidad en este mundo. Durante su viaje a Tierra Santa, San Ignacio de Loyola visitó en lo alto del Monte de los Olivos el lugar que recuerda la Ascensión del Señor.

En aquel bloque de mármol se puede percibir la huella de unos pies. Ignacio volvió a subir a la colina para observar en qué dirección se orientaban las huellas. Su curiosidad le valió una reprimenda por retrasar la salida del barco. Pero, a pesar de lo que sugieren los versos del poeta, o la observación de las pretendidas huellas de Jesús, no puede decirse que el Señor se haya ausentado de este mundo. El vino para hacerse carne y plantar su tienda en nuestra historia para siempre. Asumió de verdad nuestra peripecia terrena . El Señor permanece con nosotros.

LA RESPONSABILIDAD

La primera lectura que se proclama hoy en la misa está tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles (Hech 1,1-11). En ella se recuerda la Ascensión del Señor y nuestra responsabilidad como continuadores de su misión. El final del evangelio de Mateo recoge el último encargo de Jesús (Mt 28,16-20). Los discípulos de entonces y los de ahora recibimos de él un triple encargo: anunciar el mensaje de Jesús, celebrar los sacramentos de la nueva vida y enseñar a todas las gentes a cumplir la voluntad de Señor, sabiendo que él nos acompañará a lo largo de los tiempos.

En el himno con que se inicia hoy la oración de Laudes,  el mismo Señor nos indica la gozosa responsabilidad que nos confía: “Partid frente a la aurora. Salvad a todo el que crea. Vosotros marcáis mi hora. Comienza vuestra tarea”. La Ascensión de Jesús a los cielos pone en marcha a la Iglesia para que anuncie el evangelio a todas las gentes.

EL TESTAMENTO

Hoy se ofrecen a nuestra meditación las últimas palabras de Jesús: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. 

• “Yo estoy con vosotros”. Jesús había sido anunciado por el ángel como el Emmanuel, es decir, el “Dios con nosotros”. Al final de su camino terreno,  él se ha atribuido finalmente ese nombre. Y nosotros creemos en la sinceridad de su promesa. • “Todos los días”. Nos resulta bastante fácil imaginar que Dios está con nosotros en los momentos de triunfo. Pero sabemos y creemos que él nos acompaña también en los días de nubarrones y de lágrimas. 
 
• “Hasta el fin del mundo”. No somos los primeros cristianos. Pero tampoco seremos los últimos. Las dos tentaciones son igualmente peligrosas. Somos un eslabón en la cadena de los que creen, esperan y aman. Vivimos recordando el pasado y acordando la paz para el futuro, pero siempre bien atentos al presente.

El defensor Hch 8,5-8.14-17 (PAA6-14)

“La ciudad se llenó de alegría”. Puede parece insignificante esa nota que encontramos en la primera lectura de la misa de este domingo sexto de Pascua (Hech 8, 5-8. 14-17). La ciudad es Samaría. Como sabemos, los samaritanos siempre se habían mostrado distantes y enemigos de los judíos. Pero ahora reciben con gozo la predicación de Felipe sobre Jesucristo.
En efecto, Felipe anuncia el evangelio y acompaña su predicación con signos de liberación. Y eso llena de alegría a los que siempre habían rechazado a los judíos y aun al mismo Jesús. Una buena lección para los que hemos sido llamados a anunciar el evangelio y caemos en el pecado del pesimismo, que denuncia el Papa Francisco. 
Hay otro detalle importante. Felipe va roturando el campo y sembrando el grano. Pero deja la recogida de los frutos a los apóstoles Pedro y Juan. A ellos corresponde imponer las manos, a los que han escuchado el evangelio. Es entonces cuando desciende sobre ellos el Espíritu Santo. Los evangelizadores son bien poca cosa si no colabora el Espíritu de Dios.

LOS MANDAMIENTOS Y EL MUNDO

Al Espíritu alude también Jesús en el Evangelio que hoy se proclama (Jn 14, 15-21). De nuevo nos encontramos en el marco de la última cena. Y escuchamos las palabras del Maestro que anuncia el envío del Consolador: “Yo pediré al Padre que os envíe otro defensor, el Espíritu de la verdad, para que esté siempre con vosotros”.
Jesús promete estar atento a las necesidades de sus discípulos. Su Espíritu estará con ellos como el único y verdadero defensor de la comunidad y de cada uno de los que creen en Jesucristo. Pero ellos, por su parte, habrán de manifestar con sus obras la fidelidad a su Maestro: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”. 
Hay un tercer detalle que merece subrayarse. Jesús sabe que el Espíritu de Dios no puede ser percibido por el mundo. Ni por la mundanidad que ciega a veces nuestros ojos. Pero quien es fiel al mensaje de Jesús experimentará en su vida la presencia y la asistencia del Espiritu de la verdad y del consuelo.

 EL ESPÍRITU DE LA VERDAD Y DEL AMOR

  Todo el discurso de la despedida del Señor nos lleva a escuchar con gratitud  las promesas últimas que Jesús dirige a sus discípulos:
• “Yo pediré al Padre que os envíe otro defensor”. Durante su vida terrena, Jesús se ha mostrado como nuestro gran intercesor, nuestro pastor, el orante que promete no olvidarnos jamás. Ahora intercede ante el Padre pidiendo para nosotros otro valedor.
• “Estará siempre con vosotros”. El Mesías había sido anunciado como el Emmanuel, que significa “Dios con nosotros”. Por medio de este otro Consolador, los creyentes gozarán de la presencia cercana y amorosa de su Señor.
• “Será el Espíritu de la verdad”. Jesús se presenta como el camino, la verdad y la vida. Ante Pilato dice haber venido al mundo para dar testimonio de la verdad. Todos los que son de la verdad escuchan su voz. El Espíritu revela y reafirma esa verdad.

"Eucharistia" Edades del Hombre - Aranda de Duero 2014

"Eucharistia" es el título escogido para la celebración de la XIX edición de Las Edades del Hombre, situada en Aranda de Duero, Burgos. Como el lenguaje religioso se expresa siempre con símbolos, 'Eucharistia', los recoge contada en un susurro formado por un selecto grupo de artistas y nos adentra en una bella historia que forma parte de nuestra cultura y de nuestra fe.

Dos sedes forman la muestra dividida en cuatro capítulos, que convierten a la capital ribereña en un lugar de visita ineludible que alberga más de 121 obras del arte sacro:

1- Comenzamos el recorrido por la historia de la eucaristía en la iglesia de Santa María, que invita a descubrir el profundo trasfondo humano del más divino de los sacramentos. 'El pan de cada día'. El segundo capítulo ilustra la eucaristía desde la perspectiva del Antiguo Testamento, basándose en los relatos acontecidos a destacadas figuras como Abraham, Isaac y su sacrificio, El maná en el desierto o la alianza del Sinaí. ¿Cómo nació la eucaristía?, momento culminante de la historia y la muestra, en su tercer capítulo. Las Bodas de Caná, el Lavatorio de Pies, la Última cena, el mantel... signos que anuncian lo que será la santa celebración.

2- La iglesia de San Juan cierra la muestra y despliega la variedad de perspectivas y matices del inagotable misterio de la eucaristía, que es banquete, sacrificio, compromiso, presencia real del cuerpo, celebración litúrgica, adoración silenciosa y prenda de salvación. Todo un proyecto de arte sacro que ratifica el compromiso de la Junta de Castilla y León con Aranda de Duero y su comarca, y que pretende convertir a toda la Ribera del Duero, en el epicentro de uno de los eventos culturales y turísticos más destacados de 2014. 




Camino, verdad y vida Jn 14,1-12 (PAA5-14)

“Hombres de buena familia y llenos de espíritu de sabiduría”. Son dos cualidades imprescindibles para el ministerio del servicio. Así habían de ser los elegidos para atender a las necesidades de los pobres y especialmente de las viudas. La primera lectura nos introduce así en el ambiente de la comunidad de los seguidores de Jesús que se encontraba en Jerusalén. 

Aquella situación dio origen a la elección de los siete varones que identificamos habitualmente con los “diáconos” o servidores. Ese grupo permitiría a los apóstoles dedicarse a otra tarea no menos importante: la de la oración y el servicio de la palabra. Con eso quedan reflejadas las tareas propias de los enviados por Jesús.

Hay que leer esta página de los Hechos de los Apóstoles (6, 1-7) cada vez que corremos el riesgo de perder la identidad de nuestras comunidades cristianas. Anunciar la palabra del Señor, orar y atender a los pobres. Si falta uno de esos apoyos, el trípode se cae y la comunidad se convierte en una secta o en una organización no gubernamental (ONG).

LA INTERROGACIÓN

El evangelio que se proclama en este domingo quinto de Pascua nos sitúa en el escenario de la última cena de Jesús con sus discípulos (Jn 14, 1-12). En él se recoge una interrogación del apóstol Tomas que parece reflejar su perplejidad: “Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino?”

Si somos sinceros, hemos de reconocer que a veces también nosotros nos encontramos en la misma situación. En primer lugar, porque no comprendemos la identidad y la misión de Jesús. Y despues, porque son muchos los que tratan de orientarnos hacia sendas que no conducen a ninguna parte.

 El Señor se había presentado como “la puerta del redil”. Ahora nos revela el sendero que nos conduce a la plenitud de nuestra vida: es decir, a la vida de nuestro Pedre: “Solamente por mí se puede llegar al Padre. Si me conocéis, también conoceréis a mi Padre; y desde ahora ya le conocéis y le estáis viendo”.  

Y LA REVELACIÓN

Es inolvidable esa presentación de la identidad y la misión de Jesús: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Si no aceptamos esta revelación no culpemos a los demás. Examinemos nuestra propia conciencia:

• “Yo soy el camino”.  Desconocemos esta palabra de Jesús cuando nos empeñamos en decidir por nosotros mismos los valores morales que puede hacernos felices. Esos valores y virtudes que  nos impiden desviarnos de la senda del bien. 

• “Yo soy la verdad”.  Ignoramos esta palabra de Jesús cuando intentamos explicar su mensaje con las ideas que están de actualidad. Ideas sobre la salvación, sobre la responsabilidad  personal o sobre la gracia divina.

• “Yo soy la vida”. Despreciamos esta palabra de Jesús cuando tratamos de ajustar sus enseñanzas a nuestros intereses personales.  O a las propuestas que nos vienen ofrecidas por la voz de la mayoría o por la tiranía de las modas. 

San Isidro Labrador (15 de mayo)

Para conocer más sotre este santo madrileño os enlazo la página de la web de la archidiócesis de Madrid que dedica a este santo (CONOCER A SAN ISIDRO)
También os dejo las tres estampas más típicas del santo y más abajo dos actividades elaboradas por www.actiludis.com y elrincondelasmelli.blogspot.com.



Lo bueno (PAA4-14)

El pastor y sus ovejas (PPC)

El buen pastor Jn 10,1-10



Jesús dijo a los fariseos: "Os aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante.
El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.
El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir.
Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.
Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz".
Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.
Entonces Jesús prosiguió: "Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas.
Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento.
El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia."

Momentos de la vida de María

Soluciones: 1-Madre de Dios (1 enero), 2-Presentación de Jesús en el templo (2 febrero), 3-Anunciación (25 marzo), 4-Visitación (31 mayo), 5-Asunción de María (15 agosto), 6-Nacimiento de la Virgen (8 septiembre y 7-Inmaculada Concepción (8 diciembre)

Caminar con Jesús Lc 24,13-36 (PAA3-14)



El camino de Emaús Lc 24,13-36 (PAA3-14)



El discurso que el día de Pentecostés dirige Pedro a los judíos y habitantes de Jerusalén es un espléndido resumen de la catequesis cristiana de todos los tiempos. En él se distinguen claramente  tres momentos sucesivos.
- En primer lugar, el Apóstol evoca el recuerdo de la misión y la obra de Jesús. No puede olvidar que Dios lo acreditó por medio de milagros, de signos y de prodigios que todos pudieron ver.
- Además, Pedro evoca a dos actores del drama de la Pascua.  Por una parte, están sus oyentes, que  llevaron  a Jesús a una muerte de Cruz. Y por otra parte, está Dios, que  lo resucitó de entre los muertos.
 - Y, finalmente, Pedro asume el protagonismo que corresponde a los creyentes. De hecho, afirma que de esa resurrección del Mesías son testigos los discípulos que han recibido el Espíritu Santo.

EL DESALIENTO

También el evangelio que hoy se proclama es un bello resumen de la catequesis cristiana (Lc 24, 13-36). Ya había sido descubierto el sepulcro vacío. Ya las mujeres habían inquietado a la pequeña comunidad, al anunciar que no se encontraba el cuerpo de Jesús. Ya corrían los rumores… Pero ellos habían tomado ya su decisión de alejarse de Jerusalén.
Hoy muchos se parecen a Cleofás y al otro discípulo. Parecen haber perdido la fe. Están desalentados y no buscan más razones ni más pruebas. Simplemente se alejan… Pero los dos discípulos que caminan hacia Emaús son alcanzados por otro caminante. Un forastero que parece ignorar todo lo que ha ocurrido en Jerusalén.
Los peregrinos pronuncian una frase muy significativa: “Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel”. He ahí una de las claves del relato. El camino de Emaús es la confesión de una fe demasiado terrena y de una ilusión frustrada… Pero los discípulos todavía conservan la capacidad para escuchar y aceptar una corrección.

LA ESPERANZA

También hoy el peregrino acepta compartir con nosotros unos alimentos que apenas pueden calmar nuestra hambre. Pero entre sus manos, el pan adquiere el significado de la vida que Él nos ha dado con su palabra y que esperamos compartir con él para siempre. Y nosotros reflexionamos sobre nuestra experiencia de fe.
• En el camino de Emaús nos encontramos cuando huimos de la comunidad de los creyentes, pero también cuando regresamos a ella con la experiencia del encuentro con el Señor.
• En el camino de Emaús compartimos nuestra desilusión, pero también podemos recobrar la luz de la fe y la grandeza de la esperanza.
• En el camino de Emaús olvidamos la primera vocación, pero también podemos reconocer la voz del Señor que nos interpela desde las Escrituras santas.
El Papa Francisco nos dice en su exhortación La Alegría del Evangelio  (n. 266): “No es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo; no es lo mismo caminar con él que caminar a tientas; no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra; no es lo mismo poder contemplarlo, adorarlo, descansar en él que no poder hacerlo. No es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo solo con la propia razón”.

Dos caminos para llegar a Emaús Lc 24-13-35

En la primera propuesta podemos descubrir los 9 saberes que se esconden en esta camino.



La segunda propuesta se trata de una pedagogía para desentrañar versículo a versículo el texto de Lucas y trabajarlo con sosiego durante una buena mañana de convivencia.

San José, obrero, 1 de mayo (dibujosparacatequesis)


Lectio divina con el texto del camino de Emaús Lc 24,13-35

Una página para visitar "www.caminodeemaus.net". Entre otros variados recursos nos encontramos con una lectio divina que se adentra, poco a poco, con sosiego, en el texto de los dos discípulos que regresan apesadumbrados a sus casas después del aparente final del Maestro. Acercarse es gozar de este pasaje del evangelio de Lucas:

Tiempo de Pascua
 
1) Oración inicial
¡Oh Dios!, que todos los años nos alegras con la solemnidad de la resurrección del Señor; concédenos, a través de la celebración de estas fiestas, llegar un día a la alegría eterna. Por nuestro Señor.

2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 24,13-35

Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que dista sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó a ellos y caminó a su lado; pero sus ojos estaban como incapacitados para reconocerle. Él les dijo: «¿De qué discutís por el camino?» Ellos se pararon con aire entristecido. Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que han pasado allí éstos días?» Él les dijo: «¿Qué cosas?» Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.»

Él les dijo: “¡Qué poco entendéis y cuánto os cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No tenía que ser así y que el Cristo padeciera para entrar en su gloria?” Y comenzando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le rogaron insistentemente: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.» Entró, pues, y se quedó con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su vista. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!» Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido al partir el pan.
3) Reflexión
- El evangelio de hoy nos trae el episodio tan conocido de Jesús con los discípulos de Emaús. Lucas escribe en los años 80 para las comunidades de Grecia que en su mayoría eran paganos convertidos. Los años 60 y 70 habían sido muy difíciles. Hubo la gran persecución de Nerón, en el 64. Seis años después, en el 70, Jerusalén fue totalmente destruida por los romanos. En el 72, en Massada, en el desierto de Judá, fue la masacre de los últimos judíos revoltosos. En esos años, todos los apóstoles, testigos de la resurrección, fueron desapareciendo. El cansancio se va imponiendo a lo largo del camino. ¿Dónde encontrar la fuerza y el valor para no desanimarse? ¿Cómo descubrir la presencia de Jesús en esta situación tan difícil? La narración de Jesús a los discípulos de Emaús trata de ser una respuesta a estas preguntas angustiantes. Lucas quiere enseñar a las comunidades cómo interpretar la Escritura para poder redescubrir la presencia de Jesús en la vida.

- Lc 24,13-24: 1º Paso: partir de la realidad. Jesús encuentra a dos amigos en una situación de miedo y de falta de fe. Las fuerzas de la muerte, la cruz, habían matado en ellos la esperanza. Era la situación de mucha gente en tiempo de Lucas y sigue siendo la situación de mucha gente hoy. Jesús se acerca y camina con ellos, escucha, habla y pregunta: "¿De qué estáis hablando?" La ideología dominante, esto es, la propaganda del gobierno y de la religión oficial de la época, les impedía ver. "Nosotros esperábamos que sería él el que iba a liberar…, pero...". ¿Cuál es hoy la conversación del pueblo que sufre? El primer paso es éste: aproximarse a las personas, escuchar su realidad, sentir sus problemas; ser capaz de plantear preguntas que ayuden a las personas a mirar la realidad con una mirada más crítica.

- Lc 24,25-27: 2º Paso: usar la Biblia para iluminar la vida. Jesús usa la Biblia y la historia del pueblo de Dios para iluminar el problema que hacía sufrir a los dos amigos, y para aclarar la situación que ellos estaban viviendo. La usa, asimismo, para situarlos dentro del proyecto de Dios que venía de Moisés y de los profetas. Y así les muestra que la historia no se había escapado de la mano de Dios. Jesús usa la Biblia no como un doctor que ya sabe todo, sino como un compañero que va a ayudar a los amigos para que recuerden lo que habían olvidado. Jesús no provoca un complejo de ignorancia en los discípulos, pero procura despertar en ellos la memoria: “Cuanto os cuesta creer todo lo que anuncian los profetas.”
El segundo paso es éste: con la ayuda de la Biblia, ayudar a las personas a descubrir la sabiduría que ya existe dentro de las mismas, y transformar la cruz, señal de la muerte, en señal vida y de esperanza. Aquello que les impedía caminar, se vuelve ahora fuerza y luz en la caminada. ¿Cómo hacer esto hoy?

- Lc 24,28-32: 3º Paso: compartir en la comunidad. La Biblia, de por sí, no abre los ojos. Apenas hace arder el corazón. Lo que abre los ojos y hace ver, es la fracción del pan, el gesto comunitario del compartir, rezar juntos, la celebración de la Cena. En el momento en que los dos reconocen a Jesús, ellos renacen y Jesús desaparece. Jesús no se adueña de la caminada de los amigos. No es paternalista. Resucitados, los discípulos son capaces de caminar con sus propios pies.
El tercer paso es éste: saber crear un ambiente de fe y de fraternidad, de celebración y de compartir, donde pueda actuar el Espíritu Santo. Es él quien nos hace descubrir y experimentar la Palabra de Dios en la vida y nos lleva a entender el sentido de las palabras de Jesús (Jn 14,26; 16,13).
 
- Lc 24,33-35: 4º Paso: El resultado: Resucitar y volver a Jerusalén. Los dos recobran valor y vuelven a Jerusalén, donde continuaban activas las mismas fuerzas de muerte que habían matado a Jesús y que habían matado en ellos la esperanza. Pero ahora ha cambiado todo. Si Jesús está vivo, entonces en él y con él hay un poder más fuerte que el poder que le mató. Esta experiencia ¡los hace resucitar! ¡Realmente todo mudó! ¡Valor, en vez de miedo! ¡Retorno, en vez de ida! ¡Fe, en vez de falta de fe! Esperanza, ¡en vez de desesperación! Conciencia crítica, ¡en vez de fatalismo frente al poder! Libertad, ¡en vez de opresión! En una palabra: ¡vida, en vez de muerte! ¡En vez de la mala noticia de la muerte de Jesús, la Buena Nueva de su Resurrección! ¡Los dos experimentarán la vida, y vida en abundancia! (Jn 10,10). ¡Señal del Espíritu de Jesús actuando en ellos!
4) Para la reflexión personal
- Los dos dijeron: “¡Nosotros pensábamos que sería él, pero…!” ¿Has vivido ya una situación de desaliento que te ha llevado a decir: “Yo, ¿esperaba, pero...?”

- ¿Cómo lees, usas e interpretas la Biblia? ¿Has sentido arder el corazón al leer y meditar la Palabra de Dios? ¿Lees la Biblia solo o formas parte de algún grupo bíblico?
5) Oración final
Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas. (Sal 104)
Fuente:  http://www.caminodeemaus.net/Espiritualidad/Documentos_Emaus/Lectio_Divina.htm

Si se quiere repensar y reflexionar la misma web tiene otra sección digna de visitar. Es ésta http://www.caminodeemaus.net/Espiritualidad/Documentos_Emaus/Reflexiones.htm

Cerca de CUATRO papas



Con los acontecimientos de la reciente canonización de los ya S. Juan XXIII y S. Juan Pablo II recopilamos tres homilías significativas:

1- Homilía del papa Francisco en la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II (27-4-2014): "En el centro de este domingo, con el que se termina la octava de pascua, y que san Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, están las llagas gloriosas de Cristo resucitado..." (LEERLA COMPLETA)

2- Homilía del papa Juan Pablo II en la beatificación de los papas Pío IX y Juan XXIII (3-9-2000): "En el marco del Año jubilar, con íntima alegría he declarado beatos a dos Pontífices, Pío IX y Juan XXIII, y..." (LEERLA COMPLETA)

3- Homilía del papa Benedicto XVI en la beatificación de Juan Pablo II (1-5-2011): "Hace seis años nos encontrábamos en esta Plaza para celebrar los funerales del Papa Juan Pablo II. El dolor por su pérdida era profundo, pero..." (LEERLA COMPLETA)

Pascua judía y Pascua cristiana

Sobre la Pascua judía y el significado de sus fiestas es muy ilustrativo el siguiente ENLACE.


Sobre la Pascua cristiana y su significado este primer ENLACE resulta interesante. Es un breve artículo recogido en la revista Ecclesia. El segundo es una reflexión pascual sobre la misma

Danos tu paz Jn 20,19-31 (PAA2-14)



Fiesta de misericordia Jn 20,19-31 (PAA2-14)



El papa Juan Pablo II, que será canonizado en este día junto al papa Juan XXIII, dedicó este domingo II de Pascua a la meditación sobre la Divina Misericordia.
Al presentarse en medio de sus discípulos, Jesús resucitado no les reprende por haberlo abandonado y negado. Al contrario, les ofrece el don de su paz y les encarga la tarea de transmitir en su nombre el perdón de los pecados.
La primera lectura nos ofrece un “sumario” de la vida de las primeras comunidades cristianas. En él se recuerdan los valores de la oración, la comunicación de bienes y el amor que une a todos los hermanos.
Por su parte, la primera carta de Pedro, que hoy se lee, subraya los valores cristianos de la fe, la alegría y el amor.

LA VICTORIA Y LAS LLAGAS

El evangelio une dos apariciones de Jesús a sus discípulos. El Maestro los saluda con el deseo de la paz y derrama sobre ellos el Espíritu. Con demasiada frecuencia, se suele calificar al apóstol Tomás como un incrédulo. Olvidamos que él es el único entre los discípulos de Jesús que se había mostrado dispuesto a subir con  su Maestro a Jerusalén y a morir con él si era preciso.
Ahora parece molesto por dos razones. En primer lugar, porque Jesús se ha aparecido a los discípulos precisamente cuando él estaba ausente. Y además, ve que los que no querían aceptar la muerte de Jesús acepten su resurrección. Para Tomás no hay resurrección sin muerte. No hay victoria sin llagas. Ni para Cristo ni para su Iglesia. 
Jesús se hace presente en medio de nosotros. Nos muestra las llagas que dan testimonio de su entrega por nosotros. Nos desea la paz, como el mejor de los dones pascuales. Nos concede su perdón y derrama sobre nosotros su Espíritu para hacernos receptores y portadores de ese perdón.

LA ÚLTIMA DICHA

Además Jesús nos reserva en este día la última de las bienaventuranzas que aparecen en el evangelio:
• “¡Dichosos los que creen sin haber visto!”. Así es. Los que hemos recibido el don de la fe, nos consideramos dichosos y felices por haber llegado a creer en él, a pesar de no haberlo visto en carne mortal.
• “¡Dichosos los que creen sin haber visto!”. Esta bienaventuranza nos anima a experimentar “la alegría del Evangelio” y el gozo de anunciarlo y testimoniarlos nuestra propia vida para que otros puedan llegar a creer.
• “¡Dichosos los que creen sin haber visto!”. Deseamos y esperamos que la canonización de Juan XXIII y de Juan Pablo II pueda ayudar a nuestros hermanos la alegría de la de y de la misericordia de Dios.