La Iglesia Católica en España tiene una parte de su financiación en la que el Estado es intermediario recaudador-entregador. Es decir, en la declaración de impuestos por el trabajo anual (de asalariados o de empresas) el que la presenta puede elegir voluntariamente tres opciones para destinar el 0´7% del importe de la misma: a la Iglesia Católica, a fines sociales o el mismo porcentaje para ambos. Este año este artículo de LA RAZÓN es un resumen de lo ocurrido.AGOSTO: vacaciones, lecturas, arte cristiano y santos, actividades, juegos, propuestas de lecturas, humor, imagen-viñeta para reflexionar, fichas, manualidades, cómics... ***Si bien los materiales propios del blog están protegidos, su utilización ES LIBRE (aunque en ningún caso con fines lucrativos o comerciales) siempre que se conserve el diseño integral de las fichas o de las actividades así como la autoría o autorías compartidas expresadas en las mismas.
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Apoyo a la Iglesia Católica en España
La Iglesia Católica en España tiene una parte de su financiación en la que el Estado es intermediario recaudador-entregador. Es decir, en la declaración de impuestos por el trabajo anual (de asalariados o de empresas) el que la presenta puede elegir voluntariamente tres opciones para destinar el 0´7% del importe de la misma: a la Iglesia Católica, a fines sociales o el mismo porcentaje para ambos. Este año este artículo de LA RAZÓN es un resumen de lo ocurrido.El pecado y el perdón (TOB7-12 por Flecha)
En la sociedad de hoy es muy difícil hablar del pecado. Unos ridiculizan esa misma palabra. Dicen no tener pecado y no arrepentirse de nada. Al máximo admiten tener algunos “errores”. Pero tratan de dar a entender a los demás que los errores son involuntarios. Y por tanto no se sienten responsables ni culpables.
Pero también hay otros que admiten públicamente sus propios pecados. Es más se enorgullecen de ellos. Consideran el pecado como el signo definitivo de su propia liberación de normas y prejuicios. Conceden entrevistas y aparecen en los medios de comunicación para describirlos. Y sobre todo, para contar cómo se sienten en su interior.
Hay otros muchos tipos de reacciones ante el pecado. De todas formas hay una coincidencia en una escandalosa reacción social. Mucha gente niega por todos los medios la importancia del pecado. Pero, al mismo tiempo, se ensaña despiadadamente con la persona a la que ha descubierto implicada en el pecado.
DOS GRUPOS DE PERSONAS
La liturgia de este séptimo domingo del tiempo ordinario recuerda unas palabras que el libro de Isaías pone en la boca misma de Dios dirigiéndose a su pueblo: “Yo, yo era quien por mi cuenta borraba tus crímenes, y no me acordaba de tus pecados” (Is 43,25). Los hombres dicen perdonar pero no olvidar el pecado. Pero Dios perdona y olvida.
La liturgia de este séptimo domingo del tiempo ordinario recuerda unas palabras que el libro de Isaías pone en la boca misma de Dios dirigiéndose a su pueblo: “Yo, yo era quien por mi cuenta borraba tus crímenes, y no me acordaba de tus pecados” (Is 43,25). Los hombres dicen perdonar pero no olvidar el pecado. Pero Dios perdona y olvida.
En el evangelio de hoy se cuenta el perdón y la curación de un paralítico por parte de Jesús (Mc 2, 1-12). El texto establece una neta distinción entre dos grupos de personas. De una parte están los amigos del paralítico y de la otra los enemigos de Jesús. Los primeros hacen posible la salvación. Los segundos la niegan. Los camilleros tienen fe en la misericordia de Jesús. Los letrados se escandalizan ante esa misericordia.
Hay otra diferencia bien clara entre ambos grupos. Los camilleros han prestado atención a la necesidad de un enfermo. Además tienen imaginación y fantasía para superar las dificultades. Por eso se esfuerzan por cargar con el peso de un hermano y acercarlo a Jesús. Con ello dan a conocer su fe en el Maestro. Y, finalmente, guardan un humilde silencio.
Del otro lado están los letrados. Primero se indignan, porque Jesús no se acomoda a su modo de pensar y de actuar. Después lo acusan de blasfemia por anunciar que los pecados del paralítico quedan perdonados. Y finalmente tratan de hacer razonable su rechazo, al proclamar que sólo Dios puede perdonar. Con ello ofenden a Jesús y al paralítico .
LA SALVACION QUE NOS LEVANTA
“Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. Esa es la respuesta final de Jesús ante el silencio respetuoso de la amistad y ante la charlatanería ineficaz de la soberbia.
• “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. El texto evangélico que hoy se proclama había comenzado diciendo que Jesús estaba exponiendo la palabra. Ahora se nos dice que esa palabra se dirige a una persona concreta. Y al fin se añade que las gentes no sólo la “oyeron” sino que “vieron” su eficacia.
• “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. A lo largo de los tiempos, la Iglesia ha tratado humildemente de vivir esa misión. Impulsada por el Espíritu de Dios, anuncia por todas partes una salvación que levanta a la persona. Es una salvación integral que la renueva cada día, en su cuerpo y en su espíritu.
• “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. Esa exhortación de Jesús se dirige hoy a cada uno de nosotros. Son muchos los que están cansados y agobiados, heridos y desesperanzados. El Señor nos invita a aceptar su perdón, a ponernos en pie y a reinsertarnos en la vida renovados por su perdón.
MANOS UNIDAS. Campaña 2012
Aquí os enlazo los principales elementos de ayuda (para centrar la atención en la campaña de este año seguir ODM Salud o ODM6):
1- Manifiesto campaña 2012
2- Actividades Infantil, Primaria, Secundaria e Inglés (pinchar "Actividades de los ODM Salud")
3- Recursos (cuentos, historias...)
4- Imágenes para algunos recursos
5- Póster para trabajar
6- Preguntas frecuentes
1- Manifiesto campaña 2012
2- Actividades Infantil, Primaria, Secundaria e Inglés (pinchar "Actividades de los ODM Salud")
3- Recursos (cuentos, historias...)
4- Imágenes para algunos recursos
5- Póster para trabajar
6- Preguntas frecuentes
Leproso con los leprosos (TOB6 por Flecha)
“La grandeza
de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el
sufrimiento y con el que sufre. Esto es válido tanto para el individuo como
para la sociedad. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es
capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y
sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana”. Así ha
escrito Benedicto XVI en su encíclica “Salvados en esperanza”.
Los que sufren eran en tiempos de Jesús los
leprosos. “Impuro, impuro!” Así tenía que gritar el
leproso para que nadie se le acercara. Para que nadie se contagiara con su
tremendo mal. Según el libro del
Levítico (13, 44-46), el leproso no sólo
era un enfermo repugnante. Era también una persona abandonada por la sociedad.
“Vivirá sólo y tendrá su morada fuera del campamento”. Aun estando vivo, era obligado a vivir como
un muerto. El leproso, como un día lo será el apestado, es el icono más
elocuente del marginado.
Pero el problema es más grave aún si se tiene en
cuenta el aspecto religioso. Ya se sabe
que para la mentalidad hebrea primitiva, el mal físico se relacionaba
inmediatamente con el mal moral. De forma espontánea se pensaba que el enfermo
era un pecador. Así que el leproso debía de ser un pecador notable. Por tanto,
parecía merecer el rechazo social.
EL ESCÁNDALO DEL GESTO
Ya al principio del evangelio de Marcos, se nos
recuerda el encuentro de Jesús con un leproso (Mc 1, 40-45). El relato nos
ofrece algunos detalles importantes.
- En primer lugar, el leproso conserva un resto de
autoestima. Toma una iniciativa que revela su propia dignidad. Y su fe. A pesar
de todas las prohibiciones de su tiempo, decide acercarse a Jesús. Y dirige al
Maestro una plegaria llena de confianza: “Si quieres puedes limpiarme”.
- Además, el evangelio anota que “sintiendo lástima,
Jesús extendió su mano y lo tocó”. Es muy significativa esa enumeración. Sentir
lástima y compasión era y es el primer paso para reconocer el valor de la
persona. Al extender la mano, se expresa la voluntad de convertir el
sentimiento en acción. Y tocar al leproso era mucho más de lo que se podía
esperar del Maestro.
- En tercer lugar, el evangelio incluye una frase
desconcertante. El leproso queda curado. Por toda la comarca se difunde la
noticia del hecho y del modo. La curación
produce admiración. Pero el tocamiento es escandaloso. Al tocar a un
leproso, Jesús asume su mal y el miedo que el mal produce. Por eso “ya no puede
entrar abiertamente en pueblo alguno”.
Con todo, la esperanza de los desesperados es más
fuerte que las prohibiciones de los satisfechos. Jesús se ha convertido en un
marginado. Y por eso acuden a él todos los enfermos y todos los proscritos.
Y LA LIMPIEZA QUE SALVA
En el centro del relato se escucha la voz de Jesús:
“Quiero, queda limpio”. Esta decisión del Señor nos interpela y requiere de
nosotros una profunda reflexión.
• “Quiero,
queda limpio”. Con esas palabras Jesús
cura al leproso que se acerca hasta Él. El gesto del Maestro va acompañado por
una palabra luminosa y eficaz. El gesto hace evidente la voluntad del que actúa
y la fuerza de la palabra. Y la palabra da sentido al gesto de Aquel que se
hace cercano al enfermo.
• “Quiero, queda limpio”. También hoy, Jesús se
muestra acogedor al que acude confiado a implorar su gracia y su misericordia.
Él nos limpia de nuestros males y sobre todo de nuestro mal moral. Com-padece
con el que padece y asume sobre sí la marginación y el escarnio que pesa sobre el débil.
• “Quiero, queda limpio”. He ahí una consigna para la
Iglesia de todos los tiempos. Salvando las distancia, esa decisión es un modelo
para nuestra comunidad cristiana. Hemos sido enviados a liberar a los que
sufren, aun a costa de cargar con su segregación y con la persecución de que
son objeto.
Oración y Curación (TOB4-12 por JR Flecha)
“Al acostarme pienso: ¿cuándo me
levantaré? Se alarga la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba”. Esas
palabras que se leen hoy en el libro de Job (Job 7, 1-7) han sido repetidas
miles de veces a lo largo de los tiempos. Todos los enfermos y todos los que
sufren por cualquier causa se verán reflejados en ellas.
Job representa muy al vivo la
desgracia de todos los que se ven acosados por el dolor y la desgracia, por la
enfermedad y la muerte. Sus protestas son legítimas y más que comprensibles. El
mal es el mal por muchos adornos que tratemos de colocarle. Y la enfermedad es
un fallo de la salud. Es el fracaso de
la aventura humana.
Los amigos de Job pretenden convencerle de que su mal
se debe a algún pecado oculto. Como solía hacer la tradición, vinculan el mal
físico al mal moral. Es verdad que en algunas ocasiones un mal comportamiento
puede deteriorar la salud de la persona. Pero Dios no juega a castigar a los
malos con la enfermedad.
EL TERAPEUTA
En el evangelio se recuerda el primer día de la vida
pública de Jesús. Aquel primer sábado, en la sinagoga de Cafarnaúm se había
encontrado ya con un enfermo que a gritos lo reconocía como el Santo de Dios.
Después, al llegar a casa de Pedro y Andrés, encontraría en cama a la suegra de
Pedro, aquejada por la fiebre (Mc 1,
29-39).
Con tres verbos, el relato evangélico nos acerca a un
momento importante: “Jesús se acercó, la tomó de la mano y la levantó”. Se
podría decir que esas tres acciones resumen la misión de Jesús como terapeuta,
tal como lo recordarán las comunidades primitivas. Jesús nos trae de parte de
Dios la salud y la salvación.
En efecto, gracias a la presencia de Jesús, la
enferma se levanta y se pone a servir a su familia y al huésped. Él es el
liberador. Libera “de” la esclavitud del mal y libera “para” la realización del
bien. Los seguidores del Maestro entenderán que su acción capacita a la persona
para el servicio a los demás.
El evangelio recuerda que aquel día curó a muchos
enfermos. El texto es sin duda un sumario que resume la futura actividad de
Jesús. Pero también su libertad, que no se deja anular ni seducir por las
demandas de la multitud. Por eso sabe retirarse a orar en la soledad. En la
oración encuentra su fuerza y el sentido de su misión.
EL BUSCADO
El que ha hablado durante el día con autoridad y en
la tarde ha curado con sincera compasión a los enfermos es capaz de retirarse
en silencio a la aparente inacción de la plegaria. “Todo el mundo te busca”. Eso le dicen sus
discípulos al encontrarlo de madrugada después de que él se retirara a orar
• “Todo el mundo te busca”. La
frase recordaba la tradición de Israel. Los hebreos fieles a la Ley de Moisés
eran calificados como “los buscadores de Dios”. Ahora las gentes buscaban a
Jesús. En esa búsqueda se manifestaba la fe de los creyentes, pero también la
dignidad divina del Maestro.
• “Todo el mundo te busca”. La
frase también evoca la sed de la humanidad que, insatisfecha con sus logros,
anhela la salvación. Son muchos los que buscan un sentido para su vida. Sin
saberlo, tratan de vivir de acuerdo con unos valores que se encuentran
reflejados en la vida y el mensaje de Jesucristo.
• “Todo el mundo te busca”.
Finalmente, la frase de los discípulos interpela también hoy a todos los
cristianos. No nos salvarán ni el saber ni la técnica. No nos salvan las
ideologías ni la política. No podemos salvarnos a nosotros mismos. Sólo nos
salvará Jesús, el Mesías de Dios. Buscarle a Él es ponerse en el buen camino.
El profeta y su autoridad (4TOB por JR Flecha)
El profeta es nostalgia y es promesa. Pero es sobre todo, una voz y una presencia. Su mirada se extiende al pasado para “recordarlo”, es decir para pasarlo por el filtro del corazón.Y se orienta también al futuro para convocar a las gentes a “concordar” los caminos para mejorarlo.
El profeta no lo es por su propia voluntad y decisión. Obedece a una llamada de Dios ya trata de llevar a delante una misión divina que le ha sido encomendada. El profeta no vive para sí, sino para su pueblo. Es mensajero y mensaje. Su palabra ha de encontrar reflejo y testimonio en el estilo de su vida personal.
Claro que el profeta no es siempre bien aceptado por su pueblo. Para mucho la tranquilidad es un bien más precioso que la fidelidad a los valores y a los principios. Las gentes esperan recibir palabras de halago. No gustan de los que corrigen y reprenden. Ni de los que incitan a superar la modorra de las metas conquistadas.
LA SALUD Y LA CONFESIÓN
“El Señor, tu Dios, te suscitará un profeta como yo de entre tus hermanos. A él le escucharéis”. Eso es lo que promete Moisés a su pueblo, según el texto de la primera lectura de la liturgia de hoy (Dt 18, 15-20). El pueblo esperaba esa figura prometida desde antiguo. No es extraño que los enviados desde Jerusalén pregunten a Juan Bautista si él es “el profeta”.
Según el evangelio de Marcos, Jesús inicia su vida pública a las orillas del Lago de Galilea. Después de elegir a sus primeros discípulos, acude el sábado a la sinagoga de Cafarnaúm. Su primera acción es la de devolver la salud a un pobre enfermo que se retuerce y grita. Las gentes dicen que tiene un espíritu inmundo. Jesús lo libera de su mal (Mc 1, 21-28).
Hoy nos extraña ver que los evangelios colocan algunas de las grandes confesiones de fe en la boca de las personas más impensables, como Herodes, los sacerdotes y los fariseos o el centurión que vigila la crucifixión. En este caso es el enfermo epiléptico quien revela y reconoce la identidad de Jesús: “Sé quien eres: el Santo de Dios”.
LA VERDAD Y LA FIESTA
Pues bien, las gentes de Nazaret han sabido ver la coherencia que existe entre las palabras de Jesús y sus acciones.“Este enseñar con autoridad es nuevo”. Con esta exclamación parecen reconocer en Jesús al profeta prometido por Moisés.
• “Este enseñar con autoridad es nuevo”. Con razón estas palabras se aplican a Jesús. Otros maestros apoyaban sus opiniones en la autoridad de reconocidos doctores. Jesús se permitía interpretar la Ley de Moisés. Con el tiempo la irá resumiendo en el mandato del amor. E irá revelando el verdadero rostro de Dios.
• “Este enseñar con autoridad es nuevo”. Es ésta una frase que deberá aplicarse a la Iglesia de hoy. La Iglesia escucha la voz de la humanidad. Presta atención a sus dolores y esperanzas. Pero no puede idolatrar a una u otra ideología. Su autoridad tampoco viene del poder político o económico. Está al servicio del Reino de Dios. De ahí viene su novedad.
• “Este enseñar con autoridad es nuevo”. Cada uno de los cristianos es evangelizado cada día. Y es llamado a ser evangelizador. El Evangelio ha de sonar como nuevo en nuestros oídos. Y ha de sonar como nuevo cuando lo proclamamos. Con la novedad de la verdad y de la vida, de la cercanía y de la ternura, de la compasión y de la fiesta.
Los niños queremos la paz
Se paró el reloj
en el andén de la estación,despertó una canción,
en un rincón del corazón.
Son de aquí, son de allá,
se fueron sin poder hablar
Su familia somos todos
y nunca vamos a olvidar.
Amigo conmigo tú puedes contar,
y todos unidos vamos a ganar.
Canta conmigo canta
gritaremos basta ya.
Ven y dame la mano,
los niños queremos la paz.
(BIS)
Nuestra voz llegará
por la tierra y por el mar,
yo estaré, tú estarás
y nunca nos podrán callar.
No nos van a quitar
la esperanza de vivir,
en un mundo sin temor
donde poder ser feliz.
Amigo conmigo tú puedes contar,
y todos unidos vamos a ganar.
Canta conmigo canta
gritaremos basta ya.
Ven y dame la mano,
los niños queremos la paz.
(BIS)
Hoy estamos aquí
te queremos cantar,
los niños queremos la paz.
Hoy estamos aquí
te queremos cantar,
el mundo quiere estar en paz.
Canta conmigo canta
gritaremos basta ya.
Ven y dame la mano,
el mundo quiere estar en paz,
el mundo quiere estar en paz,
el mundo quiere estar en paz.
Profetas y discípulos (TOB3º por J-R Flecha)
Si la figura de Samuel es
atrayente, no lo es menos la de Jonás (Jon 3, 1-5.10). El breve libro que lo
recuerda en la Biblia, nos presenta la misericordia de Dios, la obstinación de
un profeta y la conversión de un pueblo malvado que reconoce su maldad.
El libro de Jonás habla sobre
todo de la bondad de Dios. De un Dios que interviene en la historia de los
hombres. Su mirada se extiende a todos los pueblos. También a la potencia avasalladora
y criminal de Nínive. La decisión de Dios deja en claro que el mal no puede
tener la última palabra.
Con enérgicas pinceladas, el libro traza además la
imagen de un creyente poco consecuente con su fe. Oye la voz de Dios que lo
llama y lo envía a predicar la conversión a la ciudad de Nínive, pero no está
dispuesto a aceptar el encargo. Este profeta malhumorado recibe una misión y se
ve obligado a cumplirla contra su voluntad.
El libro recuerda también a
Nínive. Y la evoca de forma escandalosa. Es como si hoy alguien tratara de
subrayar la buena voluntad de un tirano y un pueblo que han llevado a cabo un
genocidio. El Dios de Jonás espera la conversión de los criminales. Y para que
la prepare, elige y envía a un resentido.
DON Y TAREA
También el evangelio de hoy (Mc
1,14-20) incluye la idea de la conversión que se encontraba en el libro de
Jonás. En realidad, es más que una idea: es el objeto y el resumen de la misión
de Jesús de Nazaret. Según el evangelio de Marcos, ésas son las primeras palabras
de Jesús: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: convertíos y
creed en el Evangelio”. Son palabras para recordar y meditar.
Hay en el mensaje de Jesús una primera parte,
que evoca el proyecto de Dios: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de
Dios”. También ahora, Él interviene en la historia humana. El tiempo humano
marca ya la hora de la salvación. Dios quiere ser reconocido como Dios. Su
señorío no es tiranía sino don gratuito y salvador.
En el mensaje inicial de Jesús hay
una segunda parte, en la que se subraya la responsabilidad humana: “Convertíos
y creed en el Evangelio”. Aceptar la buena noticia motiva un cambio radical de
la vida, es decir una nueva creación. Pero esa conversión manifiesta la
seriedad y la coherencia de la fe.
LLAMADA Y ENVÍO
Por otra parte, el evangelio que
hoy se proclama incluye la otra experiencia que constituye la trama del libro
de Jonás: la de la vocación. Caminando por la ribera occidental del Lago de
Galilea, Jesús encuentra a dos parejas de hermanos que se ganan la vida con sus
faenas de pescadores.
Son Simón y su hermano Andrés,
naturales de Betsaida, Y Jacobo (o Santiago) y Juan, hijos de Zebedeo. El texto
anota las palabras que Jesús dirige a los dos primeros: “Venid conmigo y os
haré pescadores de hombres”. Son palabras que habrán de evocar para siempre la
vocación de los discípulos del Señor.
• “Venid conmigo”. En el mundo
judío eran los discípulos los que elegían un maestro para ser instruidos por él
en el conocimiento de la Ley de Moisés. Ahora es Jesús el que elige y llama a
sus discípulos para que compartan su vida.
• “Os haré pescadores de
hombres”. Aquellos pescadores del Lago de Galilea conocían bien su oficio y su
tarea diaria. Vivían de ella. Ahora Jesús les anuncia una responsabilidad que
desconocen. Por el momento ignoran que les va a exigir la vida entera.
Sin embargo, los cuatro
pescadores dejaron la barca y las redes y siguieron a Jesús. Al escuchar la
llamada y seguirla entraban en un nuevo espacio de libertad.
S. Antonio Abad (17 de enero)
San Antonio es un modelo de espiritualidad ascética.
Nace en Egipto hacia el año 250, hijo de acaudalados campesinos.
Nace en Egipto hacia el año 250, hijo de acaudalados campesinos.
Durante una celebración Eucarística escucho las Palabras de Jesús: "Si quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que tienes y dalo a los pobres".
Al morir sus padres, San Antonio entregó su hermana al cuidado de las vírgenes consagradas , distribuyó sus bienes entre los pobres y se retiró al desierto, donde comenzó a llevar una vida de penitencia. Hizo vida eremítica en el desierto, junto a un cierto experto llamado Pablo. Después vivió junto a un cementerio, siendo testigo de la vida de Jesús que vence el temor a la muerte.
Al morir sus padres, San Antonio entregó su hermana al cuidado de las vírgenes consagradas , distribuyó sus bienes entre los pobres y se retiró al desierto, donde comenzó a llevar una vida de penitencia. Hizo vida eremítica en el desierto, junto a un cierto experto llamado Pablo. Después vivió junto a un cementerio, siendo testigo de la vida de Jesús que vence el temor a la muerte.
Organizó comunidades de oración y trabajo. Pero prefirió retirarse de nuevo al desierto. Allí logró conciliar la vida solitaria con la dirección de un monasterio. Viajó a Alejandría para apoyar la fe católica ante las herejía arriana.
Tuvo muchos discípulos; trabajó en favor de la Iglesia, confortando a los confesores de la fe durante la persecución de Diocleciano, y apoyando a san Atanasio en sus luchas contra los arrianos.
Una colección de anécdotas, conocida como "apotegmas" demuestra su espiritualidad evangélica clara e incisiva.
Murió hacia el año 356, en el monte Colzim, próximo al mar Rojo. Se dice que de avanzada edad pero no se conoce su fecha de nacimiento.
Murió hacia el año 356, en el monte Colzim, próximo al mar Rojo. Se dice que de avanzada edad pero no se conoce su fecha de nacimiento.
Patrón de tejedores de cestos, fabricantes de pinceles, cementerios, carniceros, animales domésticos.
Profetas y discípulos (2º TOB por J-R Flecha)
Si la figura de Samuel es atrayente, no lo es menos la de Jonás (Jon 3, 1-5.10). El breve libro que lo recuerda en la Biblia, nos presenta la misericordia de Dios, la obstinación de un profeta y la conversión de un pueblo malvado que reconoce su maldad.
El libro de Jonás habla sobre todo de la bondad de Dios. De un Dios que interviene en la historia de los hombres. Su mirada se extiende a todos los pueblos. También a la potencia avasalladora y criminal de Nínive. La decisión de Dios deja en claro que el mal no puede tener la última palabra.
Con enérgicas pinceladas, el libro traza además la imagen de un creyente poco consecuente con su fe. Oye la voz de Dios que lo llama y lo envía a predicar la conversión a la ciudad de Nínive, pero no está dispuesto a aceptar el encargo. Este profeta malhumorado recibe una misión y se ve obligado a cumplirla contra su voluntad.
El libro recuerda también a Nínive. Y la evoca de forma escandalosa. Es como si hoy alguien tratara de subrayar la buena voluntad de un tirano y un pueblo que han llevado a cabo un genocidio. El Dios de Jonás espera la conversión de los criminales. Y para que la prepare, elige y envía a un resentido.
DON Y TAREA
También el evangelio de hoy (Mc 1,14-20) incluye la idea de la conversión que se encontraba en el libro de Jonás. En realidad, es más que una idea: es el objeto y el resumen de la misión de Jesús de Nazaret. Según el evangelio de Marcos, ésas son las primeras palabras de Jesús: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio”. Son palabras para recordar y meditar.
Hay en el mensaje de Jesús una primera parte, que evoca el proyecto de Dios: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios”. También ahora, Él interviene en la historia humana. El tiempo humano marca ya la hora de la salvación. Dios quiere ser reconocido como Dios. Su señorío no es tiranía sino don gratuito y salvador.
En el mensaje inicial de Jesús hay una segunda parte, en la que se subraya la responsabilidad humana: “Convertíos y creed en el Evangelio”. Aceptar la buena noticia motiva un cambio radical de la vida, es decir una nueva creación. Pero esa conversión manifiesta la seriedad y la coherencia de la fe.
LLAMADA Y ENVÍO
Por otra parte, el evangelio que hoy se proclama incluye la otra experiencia que constituye la trama del libro de Jonás: la de la vocación. Caminando por la ribera occidental del Lago de Galilea, Jesús encuentra a dos parejas de hermanos que se ganan la vida con sus faenas de pescadores.
Son Simón y su hermano Andrés, naturales de Betsaida, Y Jacobo (o Santiago) y Juan, hijos de Zebedeo. El texto anota las palabras que Jesús dirige a los dos primeros: “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”. Son palabras que habrán de evocar para siempre la vocación de los discípulos del Señor.
• “Venid conmigo”. En el mundo judío eran los discípulos los que elegían un maestro para ser instruidos por él en el conocimiento de la Ley de Moisés. Ahora es Jesús el que elige y llama a sus discípulos para que compartan su vida.
• “Os haré pescadores de hombres”. Aquellos pescadores del Lago de Galilea conocían bien su oficio y su tarea diaria. Vivían de ella. Ahora Jesús les anuncia una responsabilidad que desconocen. Por el momento ignoran que les va a exigir la vida entera.
Sin embargo, los cuatro pescadores dejaron la barca y las redes y siguieron a Jesús. Al escuchar la llamada y seguirla entraban en un nuevo espacio de libertad.
Benedicto XXI y la paz 2012
"Quisiera dirigirme también a los responsables de las instituciones dedicadas
a la educación: que vigilen con gran sentido de responsabilidad para que se
respete y valore en toda circunstancia la dignidad de cada persona. Que se
preocupen de que cada joven pueda descubrir la propia vocación, acompañándolo
mientras hace fructificar los dones que el Señor le ha concedido. Que aseguren a
las familias que sus hijos puedan tener un camino formativo que no contraste con
su conciencia y principios religiosos."
Este es un pequeño fragmento del mensaje de Benedicto XVI en la Jornada por la paz. Ya que en nuestros centros el mes de enero siempre celebra una jornada por la paz creo importante un alto en nuestro tiempo para reflexionar sobre las palabras del Papa.
La crisis y los cristianismos
Leyendo el reportaje de Juan G. Bedoya, que titula "Cerditos en la UE ¿Son los países católicos manirrotos?", publicado este domingo 8 de enero de 2012 en el periódico español "El país" (izquierda de tendencia ideológica) parece que la Navidad quiere despedirse con un nuevo guiño de humor. Lastima que algunos periodistas, en pos de defender lo indefendible, se dediquen a cubrir el correspondiente espacio de su trabajo tratando los unión-europeos del sur casi de tercermundistas. Aunque os enlazo arriba el citado "artículo" no quiero dejar de resaltar tres consecuencias que o escribe o deja entrever:
1- Los países del norte de Europa son más avanzados y han sufrido el menor impacto de la crisis porque son protestantes, porque en el sur católico ya sabemos lo que ha pasado.
2- En España el cristianismo actual bebe continuamente del nacionalcatolicismo de la dictadura con especial seguimiento de catecismo del padre Astete, Ripalda y Patriotico Español, de la citada época histórica.
3- Los países católicos, aludiendo a un estudio de la Universidad de Navarra, parecen menos corruptos. Pero sólo según este estudio y sólo de momento.
Personalmente me gusta mantener el carácter mediterráneo y latino, cultura que me permite expresarme "hasta con respeto hacia ciertas plumas teñidas de resentimiento". Los que no seáis españoles tal vez desconozcáis que el nacionalcatolicismo al que el autor se refiere fue una "sumisión" de la Iglesia española en la década de los años 60 del pasado siglo en plena dictadura, rápidamente contestada en los 70 desde la propia Iglesia de España. Y que, ahora, segunda década del siglo XXI, el partido socialista ha perdido contundentemente las últimas elecciones nacionales, en particular por la mala gestión y las desacertadas medidas para afrontar la crisis económica. Pero miremos a los culpables de siempre, esos católicos sospechosos de todo los males del mundo.
Ya que hoy celebramos el Bautismo del Señor, bien les vendría a alguno bañarse en un río para que al salir limpios del agua y reabrir los ojos descubrieran que en realidad SÍ VIVIMOS TODOS en 2012.
La voz sobre las aguas (TOB1 por Flecha)
En el rezo del Rosario, solíamos meditar los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos de la vida de Jesús. Como sabemos, el Papa Juan Pablo II introdujo en esa devoción tradicional los “misterios luminosos”. Entre ellos meditamos el Bautismo de Jesús, como principio de su vida pública y proclamación de su misión.
Seguramente la celebración de esta fiesta del Bautismo de Jesús nos sorprende por venir tan unida a la que conmemora la llegada de los Magos. Tenemos la impresión de que toda la vida oculta de Jesús se escapa de nuestra consideración. No es extraño que los evangelios apócrifos trataran de llenar ese vacío con tantas leyendas fantásticas.
Sin embargo, durante muchos siglos a los cristianos les parecía normal unir la fiesta del Bautismo de Jesús con la llegada de los sabios del Oriente. Ambos acontecimientos eran y son una “epifanía”, es decir, una “manifestación” de Dios en Jesús de Nazaret.
De hecho, en Jesús se manifiesta la gloria salvadora de Dios, tanto a los que llegan a adorarlo como a los que lo ven bajar a las aguas del Jordán. Es decir, en Él se manifiesta el amor de Dios tanto a los lejanos como a los cercanos, a los paganos como a los creyentes.
JESÚS Y EL JORDÁN
El relato evangélico del Bautismo de Jesús que hoy se recuerda y proclama (Mc 1, 6-11) es de una enorme y consoladora riqueza. No es extraño que tantas veces haya atraído la atención de los Padres de la Iglesia, y también de los pintores y escultores cristianos. En el entorno del Jordán se nos revela la identidad y la misión de Jesús, el Mesías y Señor.
El escenario mismo tiene una gran importancia. Tras el largo camino por el desierto, Josué cruzó con los hebreos el Jordán para entrar en la tierra prometida por Dios. Como un nuevo guía del nuevo pueblo de Dios, Jesús baja al Jordán para introducirnos en el reino de las promesas y de la gracia.
Al Jordán había bajado también Naamán, el jefe de los ejércitos de Damasco. El profeta Eliseo le ordenó bañarse en sus aguas. Y gracias a ello se vio curado de su lepra. Al Jordán baja también Jesús, haciéndose solidario del dolor de todos los que sufren y de la humillación de todos los marginados.
El Bautismo de Jesús es ya de alguna manera la revelación de la Trinidad de nuestro Dios. Por una parte, se oye una voz celestial que reconoce a Jesús como Hijo. Además, Jesús es presentado como un peregrino procedente de Galilea, que llega a escuchar a un profeta y es reconocido como Hijo de Dios. Y, finalmente, sobre él aletea el Espíritu de Dios que, como la paloma de los tiempos del diluvio, encuentra en él la tierra de la nueva creación.
DIOS Y EL AMOR
En el evangelio de hoy se recogen unas palabras del Bautista: “Detrás de mí viene el que puede más que yo”. Se hace notar el silencio del Bautizado. Y finalmente se oye una voz del cielo: “Tú eres mi hijo amado, mi predilecto”. Hay que escuchar siempre esa alternancia de profecía, silencio y oráculo divino.
• “Tú eres mi hijo amado, mi predilecto”. En otros tiempos, las gentes “temían que Dios no fuera bueno del todo”. En Jesús se nos revela que “Dios es pura bondad”. Así lo ha recordado Benedicto XVI en la noche de la pasada Navidad. En el Bautismo de Jesús, Dios se revela como fuente de amor.
• “Tú eres mi hijo amado, mi predilecto”. Bien sabemos que el amor es como un diamante con muchas facetas. “Sólo el Dios que es amor y el amor que es Dios” podía optar por salvarnos por el camino que “respeta su verdad y la nuestra: el camino de la reconciliación, el diálogo y la colaboración”. Así lo ha dicho el mismo Papa el día de Navidad.
• “Tú eres mi hijo amado, mi predilecto”. En la historia de Israel, se ha presentado a Dios como dueño de la viña, pastor del rebaño, esposo amante muchas veces traicionado, y como padre que cuida y guía a su hijo. Con esa imagen se presenta el mismo Dios en el Jordán. Es el Padre de Jesús. El Padre de quien se proclama como hermano nuestro. ¡Nuestro Padre!
Reyes Magos y Epifanía del Señor

Epifanía, la manifestación de Dios hecho hombre. Esta fiesta tiene un origen en la Iglesia de Oriente.
A diferencia de la región europea, el 6 de enero en la región de Egipto y Arabia se celebraba el solsticio, festejando al sol victorioso con evocaciones míticas muy antiguas.
Epifanio explica que los paganos celebraban el solsticio invernal y el aumento de la luz a los trece días de haberse dado este cambio; nos dice que los paganos hacían una fiesta significativa y suntuosa en el templo de Coré.
Cosme de Jerusalén cuenta que los paganos celebraban una fiesta mucho antes que los cristianos con ritos nocturnos en los que gritaban: "la virgen ha dado a luz, la luz crece".
Entre los años 120 y 140 AD los gnósticos trataron de cristianizar estos festejos celebrando el bautismo de nuestro Señor.
Siguiendo la creencia gnóstica los cristianos de Basílides celebraban la Encarnación del Verbo en la humanidad de Jesús cuando fue bautizado. Epifanio trata de darles un sentido cristiano al decir que Cristo demuestra así ser la verdadera luz y los cristianos celebran su nacimiento.
Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó a celebrar en este día la Epifanía del Señor. Al igual que la fiesta de Navidad en occidente, la Epifanía nace contemporáneamente en Oriente como respuesta de la Iglesia a la celebración solar pagana que tratan de sustituir. Así se explica que la Epifanía se llama en oriente: Hagia phota ( la santa luz).
Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó a celebrar en este día la Epifanía del Señor. Al igual que la fiesta de Navidad en occidente, la Epifanía nace contemporáneamente en Oriente como respuesta de la Iglesia a la celebración solar pagana que tratan de sustituir. Así se explica que la Epifanía se llama en oriente: Hagia phota ( la santa luz).
Esta fiesta nacida en Oriente ya se celebraba en la Galia a mediados del s IV. donde se encuentran vestigios de haber sido una gran fiesta para el año 361 AD La celebración de esta fiesta es ligeramente posterior a la de Navidad.
La Epifanía y los Reyes Magos Mientras en Oriente la Epifanía es la fiesta de la Encarnación como la venida de la carne y manifestación de la divinidad; en Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía.
La celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de un grupo de magos (Mt 2 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad.

Del pasaje bíblico sabemos que son magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso, oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltazar. Hasta el año de 474 AD sus restos estuvieron en Constantinopla, la capital cristiana mas importante en Oriente; luego fueron trasladados a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros días.
El hacer regalos a los niños el día 6 de enero corresponde a la conmemoración de la generosidad que estos magos tuvieron al adorar al Niño Jesús y hacerle regalos tomando en cuenta que "lo que hiciereis con uno de estos pequeños, a mi me lo hacéis" (Mt. 25, 40); a los niños haciéndoles vivir hermosa y delicadamente la fantasía del acontecimiento y a los mayores como muestra de amor y fe a Cristo recién nacido.
Crónicas de Narnia y cristianismo
Estos días nos han ofrecido dos películas de la saga de las Crónicas de Narnia. En especial, la primera "el león, la bruja y el ropero" tuvo en su estreno un debate bastante caliente por su trasfondo cristiano nada disimulado. Todo porque el autor de la colección escrita C.S. Lewis quiso plasmar en su obra literaria un sentimiento religioso que tuvo dentro de él un gran recorrido y en el que influyó notablemente su buen amigo Tolkein, católico para más señas, aunque Lewis abrazo el cristianismo anglicano. Muchos son los portales, web, blogs que que ojeado estos días para intentar ofreceros una correcta información sobre el tema.
Os recomiendo un enlace muy interesante sobre cine desde una visión cristiana que os puede servir para descubrir otras muchas películas CINE Y VOCACIÓN-Listado de Películas es un pozo bien estructurado de crítica y aplicación a la vocación de los largometrajes más sobresalientes en valores y cultura cristiana. Si únicamente deseáis ver el comentario de la película ve a CRONICAS DE NARNIA.
Si queréis acercaros a la figura del padre literario de las criaturas C. S. Lewis os reenvío a su biografía elaborada por la Wikipedia (no soy fan de ella pero en este caso, y tras cotejar diversos acercamientos al autor, creo que es la más completa y veraz)
La bendición y la paz. 2ºdomingo NAV (por JR Flecha)
En este primer día del año, por iniciativa del papa Pablo VI, celebramos la Jornada Mundial de la paz. No es un día para multiplicar los discursos ni la firma de los tratados. En la mayor parte del mundo, se comienza el año civil. No es extraño que evoquemos una bendición al inicio de nuestro caminar.
La bendición litúrgica de hoy se encuentra en el libro bíblico de los Números (Núm 6, 22-27). Como se sabe, fue adoptada también por San Francisco. Y debería formar parte de nuestros mejores deseos para los demás: “El Señor te bendiga y te proteja. Ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz”.
Bendición y protección, luz y favor, mirada y paz. Todo forma parte del don de Dios. ¿Qué más puede pedir el hombre? Cuando Dios mira a sus hijos les otorga su bendición. Sin despreciar los esfuerzos del no creyente por construir un mundo mejor, los creyentes saben y creen que pueden confiar en una presencia divina que ilumina la existencia humana.
EL NOMBRE DE JESÚS
Por otra parte, este primer día del año civil está dedicado a venerar a Santa María, la Madre de Dios. Pero la Madre no puede ser recordada sin el Hijo. Como escribe San Pablo a los Gálatas (Gál 4, 4-7), el Hijo de Dios nació de una mujer y nació bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley.
También el evangelio que hoy se proclama (Lc 2, 16-21) nos recuerda que a los ocho días de su nacimiento, Jesús es circuncidado. Con aquel rito se incorpora al pueblo de la Ley y de la alianza. Los ritos sagrados son signos que transforman la realidad. Aquel rito nos recuerda algo que hoy echamos de menos: la conciencia de una pertenencia a una comunidad de fe.
El evangelio dice algo más. El hijo de María recibe el nombre de Jesús, que ya había anunciado el ángel. Los padres eligen para su hijo un nombre que para ellos significa algo importante. En este caso, el mismo Dios ha elegido para su Hijo el nombre de “Jesús”, que significa “Dios salva”. Ese nombre revela el ser y la voluntad de Dios: la salvación del hombre.
En nuestros días hay nombres que no significan nada. El nombre de Jesús revela su misión. Nos habla de Dios y nos habla del hombre. Según san Bernardo, el nombre de Jesús es como el aceite, que alumbra en las lámparas, alivia en las heridas y alimenta en las comidas. “Jesús es miel en la boca, melodía en el oído y júbilo en el corazón”
LA MEDITACIÓN DE MARÍA
Además de hablar del hombre y del Dios que nos envía a Jesús, la liturgia de hoy nos habla de María. Como escribe San Agustín, María acoge la palabra de Dios en su mente y ésta se hace realidad en su vientre. En su vientre y en su vida entera.
• “María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”. La palabra de Dios se ha hecho historia en Jesús. De ahora en adelante, escuchar la palabra de Dios habría de llevar a María a contemplar a su Hijo.
• “María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”. La información actual nos hace testigos de los mil acontecimientos que se suceden cada día. La Iglesia entera, como María, ha de prestar atención a la presencia de Dios en el mundo.
• “María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”. Cada uno de los creyentes está llamado a observar el paso de Dios por su propia vida y a contemplar su presencia. Vivir la aventura de la fe más que el saber suscita en nosotros el sabor de lo divino.
Sagrada Familia. Un poco de historia.
Así como se provocó en la piedad de la Iglesia, en tiempos modernos, el culto a San José, al que va profundamente unido el culto más antiguo a la Virgen María, así se ha llegado con espontaneidad a extenderse también, a partir del siglo XVII, la devoción a la Sagrada (Santa) Familia de Nazaret.
Fue en el siglo XIX, cuando la destrucción de la familia cristiana, dada la revolución industrial que provocó la aglomeración urbana, solicitó con urgencia la atención de la Iglesia. Por ello se decidió crear una fiesta con liturgia completa, centrada en el ejemplo e intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, constituida por Jesús, María y José.
El año 1893, el papa León XIII introdujo la fiesta, que se situó en el tercer domingo después de Epifanía. Poco después se colocó el primer domingo después de Epifanía, pues el evangelio del día describía la vida de la Sagrada Familia en Nazaret.
El Calendario romano (general) de 1969 determina que esta fiesta se celebrará ahora el domingo dentro de la octava de Navidad: El domingo dentro de la octava de Navidad se celebra la fiesta de la Santa Familia» (CR, n. 35 y comentario histórico, pág. 60). Justamente en el mismo misal típico, antes de las lecturas del ciclo «A-, se determina que, en defecto de tal coincidencia del domingo, la fiesta se celebrará el 30 de diciembre.
La intención de la fiesta era ante todo promover la salvación del núcleo familiar en su espíritu genuinamente cristiano e ideal, como de un modo tan «especial» se realizó en la Santa Familia de Nazaret. Pero se debe tener en cuenta que en ella no existían ni el pecado, ni las consecuencias del pecado, salvo, quizá, en mínima medida en San José, ya tan directamente ilustrado por el ángel del Señor (Mt 1, 18-25), sobre el misterio de la Propia «santa familia». Por eso la Familia de Nazaret se debe tener como ejemplo, pero, sobre todo, como intercesión para los fieles de todas las épocas.
Luz y aliento de la Navidad (por JR Flecha)
En esta celebración del nacimiento de Jesús, volvemos a leer las
preciosas palabras que San Agustín pronunciaba en el sermón 187: "La
Palabra, que era Dios antes del tiempo, se hizo carne al llegar el tiempo. El
hacedor del sol se hizo bajo el sol. El que llena el mundo reposa en un
pesebre. Grande en la forma de Dios, pequeño en la forma de hombre. Pero en modo
tal que ni su grandeza se vio disminuida por su pequeñez, ni su pequeñez
absorbida por su grandeza".
Con todo, la Navidad no es sólo memoria de un pasado histórico o
de una verdad de fe acuñada por el tiempo. La Navidad es luz para el presente y
aliento para el futuro. El mismo San Agustín, en el sermón 192 nos exhorta a
hacer posible el nuevo nacimiento de Jesús en nuestra tierra: "Dado que
Cristo es la verdad, la paz y la justicia, concebidle mediante la fe, dadle a
luz mediante las obras, de forma que lo que hizo el seno de María respecto a la
carne de Cristo lo haga vuestro corazón respecto a la ley de Cristo".
Esa visión de la Navidad como don de Dios y como responsabilidad
humana siempre urgente y siempre renovada, es lo que nos distingue como
cristianos.
LOS PASTORES
En la misa de medianoche se proclama el texto evangélico que narra el nacimiento de Jesús (Lc 2, 1-14). Este relato refiere con sencillez el transcurso de unos sucesos determinados por la política del tiempo: un censo, un desplazamiento de personas, la búsqueda de una posada por parte de un matrimonio y el nacimiento de un niño.
Pero al mismo tiempo nos transmite el sentido de lo sagrado. Vemos
cómo los acontecimientos temporales
contribuyen a hacer presente la eternidad en nuestra tierra. La primera lección
que podemos extraer nos lleva escuchar
la voz de lo alto. Y la segunda, nos enseña a descubrir el rastro de Dios en la
crónica diaria.
Y el modelo son los pastores de Belén, Pasar la noche en vela.
Prestar atención a la voz celestial. Escuchar un mensaje inesperado. Aprender las señales ordinarias
en las que se manifiesta lo extraordinario. Y ponerse en camino para descubrir
la salvación y adorar al Salvador. Esos son los cinco pasos que nos enseñan.
Seguramente todos nosotros estamos llamados a aprender esas
lecciones. De ellas depende el sentido de nuestra vida. Por supuesto, son
imprescindibles para toda la Iglesia, convocada a escuchar una evangelio para
poder evangelizar . Y son necesarias para toda la humanidad que vive más a la
intemperie de lo que ella misma piensa.
Y EL ÁNGEL
Pero no podemos olvidar a los ángeles. Ellos representan la presencia de Dios, su cercanía a los hombres y su mensaje de esperanza para la humanidad.
• “No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para
todo el pueblo”. En las culturas antiguas, las gentes tenían miedo a los
dioses. También hoy muchos desconfían de Dios. Pero en la noche resuena la
buena noticia divina que genera la esperanza humana. La alegría no es un lujo.
Es un don gratuito y generoso para los que escuchan esa noticia.
• “Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el
Mesías, el Señor”. El Mesías nació una sola vez. Pero aquel “hoy” sigue
resonando a lo largo de los tiempos. En cada momento de la historia, nosotros
podemos descubrir al Mesías, al Ungido por Dios. Y dejar de confiar en la falsa
salvación que ofrecen las cosas para acoger al único Salvador.
• “Aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y
acostado en un pesebre”. Nos pasamos la vida mirando a los astros. Y esperando
una llamada fascinante. Y resulta que la señal de Dios se encuentra en la vida.
En la vida incipiente y vulnerable. Sólo la fe nos ayudará a ver la señal de
Dios en el temblor de lo humano.
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