Enlaces a recursos sobre el AÑO LITÚRGICO en educarconjesus

Algunas sonrisas inocentes

CHISTE 1

Va un cura corriendo porque lo persigue un león; de repente el cura se arrodilla y dice:

- Señor, te pido que este león se convierta y abrace el cristianismo.

El león se arrodilla y dice:

- Señor, bendice estos alimentos que voy a consumir.
 
 
CHISTE 2
 
Un anciano muere y va la cielo. Allí es recibido por San Pedro.
-¿Me puede decir cómo se llama?
-Pues, es que no me acuerdo.
-A ver, le pondré algunos nombres, y me dice si le suenan. ¿Carlos? ¿Luis? ¿Juan? ¿Antonio?
- No creo que no, ninguno me suena, aunque podría ser uno de esos.

San Pedro, desesperado, va a ver a Jesús, al que le cuenta el caso del anciano.

Entonces Jesús acude a hablar con él.
-Mire, le haré unas preguntas, intente recordar, ¿de acuerdo?
El anciano asiente.

¿En qué trabajabas?
-Creo que era carpintero.

¿Estabas casado?
-Creo que sí, era una mujer muy buena, casi un santa, creo recordar.

¿Tenías hijos?
-Sí, uno, pero era muy independiente.

Entonces Jesús llora de alegría, y corre a abrazar al anciano.
-¡Papá, soy yo, tu hijo!

Entonces el anciano llora también y exclama emocionado.
¡Pinocho!

4 leyes indias

Amaos sin miedo (TOB21-12) por Fano

Palabras de vida (TOB21-12) por JR Flecha

Eliseo, Moisés, Elías, la Sabiduría. Durante cuatro domingos consecutivos, la liturgia nos ha ido presentando tres grandes personajes de la historia de Israel, más la personificación de la sabiduría. Tres testigos de la fe y un ideal de vida que nos han ilustrado sobre el hambre y el pan, sobre las carencias humanas y la respuesta divina.

Hoy se cierra el ciclo con la evocación de Josué (Jos 24), el elegido por Dios para suceder a Moisés e introducir a su pueblo en la tierra prometida. Pero hoy Josué no es el explorador que regresa con Caleb, trayendo a su gente los racimos primeros de aquella tierra. No es el guerrero que vence las batallas. No es el estratega que cruza el Jordán.

Josué se nos presenta hoy como un testigo de la fe, como un profeta. Casi un predicador, que invita a su pueblo a asumir una opción fundamental. ¿Adorar a los dioses de los extranjeros o adorar al Dios que lo ha sacado de la esclavitud? Esa es la alternativa. Él y su familia ya han optado por servir al Señor. Y el pueblo promete seguir su elección.

CARNE Y ESPÌRITU

Esa situación se nos hace asombrosamente actual en un momento en el que muchos creyentes dudan de su fe. Es decir, dudan del Dios que les ha entregado el don de la fe. Y del Mesías en el que habían de creer. Se parecen a aquellos discípulos de Jesús, que juzgaron inaceptable su discurso sobre el pan de la vida (Jn 6, 60-69).

En el evangelio que hoy se proclama, Jesús afronta esa situación. No son los jefes de los judíos los que lo critican. Son “los discípulos” los que se escandalizan de sus palabras y “vacilan”. A ellos –y a nosotros- se dirige abiertamente Jesús, estableciendo una distinción entre la carne y el Espíritu.

• La carne no es el compuesto orgánico que hemos de alimentar cada día. La carne es una dimensión de nuestra existencia. Una actitud. Esa que juzga de las cosas con criterios de inmediatez y de interés. La carne refleja nuestros cálculos y nuestra mezquindad. De ella dice Jesús que “no sirve de nada”. No es capaz de captar la verdad de la entrega del Señor.

• El Espíritu no es un fantasma. Es el viento de Dios que creó el mundo y dio vida al ser humano. Es el aliento divino que habló por los profetas. Es la presencia misma de Dios que nos guía por los caminos de la verdad y del amor. Del Espíritu dice Jesús que “es quien da vida” y nos hace comprender que las palabras del Maestro “son espíritu y son vida”.

MENSAJERO Y MENSAJE

El evangelio señala que muchos discípulos abandonaron a Jesús. Y que él se dirigió a los Doce preguntando: “¿También vosotros queréis marcharos?” Jesús, hijo de María, interpela a los suyos como Josué, hijo de Nun interpelara a los hebreos. En ambos casos se plantea la opción fundamental. Ahora es Pedro quien responde con una doble confesión:

• “Señor ¿A quien vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna”. En medio de la algarabía de las palabras de los hombres, habla el que es la Palabra misma de Dios. Entre tantas palabras efímeras y enfermizas, las palabras de Jesús brotan de la vida sin principio y llevan a la vida sin final.

• “Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios”. En el mundo de hoy se establece con frecuencia un abismo entre el saber y el creer, entre la ciencia y la fe. El apóstol de Jesucristo sabe y cree que Jesús es el Mesías. Del enviado de Dios proviene la posibilidad de la realización integral del hombre y de lo humano.

¡Ojalá! (J. Martín Velasco)

Juan Martín Velasco (1934-...) es un teólogo y sacerdote español. Doctor en filosofía por Lovaina y profesor de fenomenología de historia de la religión en la Universidad Pontificia de Salamanca ha realizado a lo largo de su vida numerosas colaboraciones en las que ha pulsado el cristianismo y la vida de la Iglesia. Este libro recopila en sus 368 páginas los artículos de la última década y media. Por su variedad y profundidad de análisis (que no dificulta para nada su comprensión) es la propuesta que os hago.
Editado por PPC su precio ronda los 18 euros.
En esta editorial tiene publicadas otras obras como "El hombre y la religión", "Evangelizar, esa es la cuestión", "Orar para vivir" o "Mística y humanismo" (libros entre 15-25 euros)

Una "BUENA FUENTE" de vida

Ángel Moreno es un veterano sacerdote de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara (España), es capellán del monasterio cisterciense de Buenafuente y párroco de los pueblos que lo circundan. Conocí sus reflexiones a través de mi buena amiga Pilar Mateos que ha participado en diversos ejercicios espirituales que Ángel ha impartido en el monasterio mencionado. Su sencillez cargada de una profundidad cristiana y vivencial me sorprendió muy gratamente. Este libro fue el primero que Pilar me regaló dedicado por su autor.
Os regalo una de esas aportaciones que recorren toda la obra que os presento: "La crisis espiritual que abate al hombre, en muchos momentos puede tener origen en una causa física: el cansancio y el agotamiento. No pongas en tela de juicio el Misterio, cuando lo que deberías cuestionarte es la medida de sosiego y vida interior que hay en tu proyecto".
Estructuradas en diversos temas (propio conocimiento, trabajo, silencio, oración, acogida, relaciones humanas, esperanza...) son buena fuente de reflexión personal para cada día.

Os enlazo una página para quien esté interesado en conocer mejor su obra y persona tenga información directa de la misma (leer más)

Carne y sangre (TOB20-12) por JR Flecha y Fano

“Venid a comer mi pan y a beber mi vino que he mezclado” Esas palabras parecen apropiadas para la publicidad de una posada medieval. El mesonero ofrece a los caminantes su pan y su vino. Bien sabe él que esos son los ingredientes fundamentales para iniciar un banquete. O al menos, lo primero que requiere el peregrino que llega hasta sus puertas.

Pero en la liturgia de hoy, el mesonero que así habla no es otro que la Sabiduría personificada. Como es habitual en la poesía hebrea, el texto del libro de los Proverbios (Pr 9, 1-6), incluye una segunda frase que explica la primera: “Dejad la inexperiencia y viviréis; seguid el camino de la prudencia”.

Ya sabemos que la sabiduría no es simple erudición. Es el discernimiento que nos ayuda a jerarquizar los valores. Es la sintonía con el proyecto de Dios. Así pues, es la Sabiduría quien nos alimenta y reconforta. Sólo ella marca el camino verdadero y orienta y guía a los caminantes. Sin el pan y el vino de la Sabiduría podemos extraviarnos y perecer agotados.

LA VIDA ETERNA
El relato evangélico que hoy se proclama (Jn 6, 51-58) recoge un texto importante del discurso de Jesús que sigue a la multiplicación de los panes y los peces. El Maestro se ha comparado previamente con el maná que alimentó a los hebreos en el desierto. Y se ha presentado a sí mismo como el pan bajado del cielo para dar la vida a los hombres.

En un paso sucesivo, identifica su pan con su propia carne y sangre: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”. Para escándalo de los judíos que le oyen, Jesús explica su pensamiento con dos frases complementarias.

• “Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”. Con la expresión negativa se nos advierte del riesgo de vivir junto a la fuente y morir de sed. En la totalidad reflejada por el cuerpo y la sangre, Jesús se nos entrega como el alimento imprescindible, que no puede ser despreciado.

• “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día”. Con una expresión afirmativa se nos propone el gran don de una vida que supera los límites del tiempo y de la muerte. Jesús es la resurrección y la vida para todo el que se alimenta de su mensaje.

LA INTIMIDAD

Hay todavía otra frase afirmativa en el discurso del Maestro: “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. La oferta de la vida se completa ahora con la oferta de la intimidad.

• “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. Nos pasamos la vida cambiando de vivienda, y no sólo en el sentido material de la casa. Buscando un lugar espiritual en el que echar raíces. Un espacio que pueda ser nuestra morada. Un corazón en el que descansar. Eso y más es Jesús para el que se alimenta de su vida.

• “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. Jesús dijo una vez que no tenía donde reclinar su cabeza. En el Apocalipsis se dice que Él está a la puerta y llama para compartir nuestra mesa. Quien se alimenta de su cuerpo y de su sangre le ofrece, casa y descanso. Y comparte su intimidad.

El canto del pájaro (Anthony de Mello)

Esta es la primera recopilación de historias y cuentos que llevó a cabo el autor. Son unas enseñanzas espirituales breves, de corte paradójico, recogidas en oriente y que ya se han convertido en un clásico en el mundo occidental.
Anthony de Mello (India 1931 - Nueva York 1987) se formó como sacerdote jesuita en su India natal para pasar a abrir un centro de orientación pastoral en Lonavla. Centrado en los ámbitos de la meditación y los ejercicios espirituales es un personaje que despierta en ocasiones ciertos recelos metodológicos. El libro que aquí os presento es ameno, jugoso y nada sospechoso. Eso sí, logrará fortalecer la visión de la vida y de cómo la afrontamos a través de cuentos con moralejas sutiles.
Publicado por la Editorial Sal Terrae, consta de 215 páginas y su precio ronda los 10 euros.

Otros libros del mismo autor para la reflexión y la oración son los dos volúmenes de "La oracón de la rana" (I y II) publicados por la misma editorial con un coste de 12 euros.

El pan y la vida (TOB19-12) por JR Flecha y Fano

Elías fue elegido para ser el defensor del Dios único frente a la imposición política de los ídolos extranjeros. Pero fue elegido también para ser el defensor del pobre aplastado por los poderosos. Esa doble misión del profeta no había de ser fácil. De hecho lo lanzó a los caminos del desierto para defender su propia vida.

Gracias al pan y el agua que el ángel le muestra, Elías puede seguir su camino durante cuarenta días hasta el Horeb, el monte de Dios (1 Re 19,4-8). El profeta es el icono del creyente que sigue con fidelidad al Señor. El pan y el agua significan aquí la providencia y la fidelidad de Dios al que ha elegido para una importante misión.

El desierto es la tierra del despojo. Y de la más profunda verdad del ser humano. El desierto fue para el pueblo de Israel el lugar del encuentro con su Dios. También lo es para Elías. En un caso y el otro, el pan y el agua son los medios imprescindibles para vivir y afrontar la vida con valentía y disponibilidad ante el Señor.
VENIR A JESÚS
En el evangelio de hoy se recoge la reacción de los judíos a las palabras con las que Jesús se había revelado como el pan bajado del cielo. “¿Cómo dice que ha bajado del cielo?” Los judíos no pueden reconocer como venido del cielo a un hombre cuyos orígenes terrenos creen conocer. Se repite ahora la reacción de las gentes de Nazaret.

Jesús no parece extrañarse por esa desconfianza. Conoce bien de donde brota. No se la reprocha, pero marca el camino recto para llegar a Él. El texto emplea para ello una frase negativa y otra positiva, en las que se contraponen el “nadie” y el “todos”:

• “Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me ha enviado”. Es imposible llegar a reconocer y aceptar por las propias fuerzas el mesianismo de Jesús. Venir a Jesús es la clave y el sentido de la fe cristiana.

• “Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende, viene a mí”. Escuchar humildemente al Padre celestial y dejarse guiar por su voluntad: ése es el requisito y la condición para venir a Jesús.
VIVIR PARA SIEMPRE
El enviado por el Padre se presenta a sí mismo como el pan de la vida: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo”. Cuando se escribe este evangelio, esa revelación cristológica forma ya parte de la conciencia y la celebración de las comunidades cristianas.

• “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”. En la memoria permanece el recuerdo del maná del desierto. Jesús es el nuevo maná que el Padre ha entregado al pueblo de la nueva alianza. Gracias a él puede sostenerse en su peregrinación.

• “El que coma de este pan vivirá para siempre”. Los que se alimentaron del maná pudieron satisfacer su hambre, pero al fin murieron. En cambio, quien se alimenta del pan del Señor vive para siempre.

• “El pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo”. El pan que Jesús ofrece a su pueblo es su propia carne. Es su propia vida que entrega por él. Es decir, por su pueblo y por todo el mundo.

El regreso del hijo pródigo

El relato conocido como El hijo pródigo o el Padre misericordioso (Lc 15,11-32) sirvió de base al gran pintor holandés Rembrandt (1606-1669) para elaborar una obra antológica "El regreso del hijo pródigo" (aprox.1669) que hoy se conserva en el museo Hermitage de San Peterburgo. Este título sirvió al autor del libro que ahora os presento, Henri J.M. Nouwen, para reflexionar sobre el relato lucano y sobre las diferentes perspectivas de los protagonistas del mismo. El hijo menor, el hijo mayor y el padre dan sentido a los tres capítulos que organizan este libro de 158 páginas. Ni que decir tiene cuántas son las vivencias que nos colocan en la piel de alguno de estos tres personajes.
Editado por PPC en tapa dura su precio es de unos 15 euros. Una oportunidad para repensar nuestras actitudes desde dentro, dejando de ser meros espectadores para descubrir a través de los ojos de hijos y padre visiones particulares de cada día.

La transfiguración del Señor (6 agosto)






Esta web carmelita nos ofrece una estupenda LECTIO para reflexionar este pasaje evangélico. Busca unos minutos de tu tiempo de hoy y disfruta de la presencia del Señor en tu vida, SU VIDA (leer Lectio y comentario-reflexión)

El pan y el hambre (TOB18-12) por JR Flecha

“Nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda la comunidad”. Así suena la queja del pueblo de Israel, como se contiene en el texto bíblico que hoy se proclama (Éx 16, 2-4.12-15). Es una queja airada e injusta contra Moisés y Aarón, que se han jugado la la fama y la vida para librar a su pueblo de la esclavitud.

Pero el hambre es mala consejera. Contribuye a ver la realidad como una amenaza. Favorece la inquietud social. Y lleva a las gentes a la rebelión.

El libro del Éxodo recuerda hoy el paso de Israel por el desierto. Atrás queda la opresión sufrida en Egipto. Por delante, se promete el país de la libertad. Pero, en medio, se vive entre una nostalgia siempre tentadora, y una esperanza siempre difícil de alcanzar.

El desierto es soledad y austeridad. El desierto es hambre y sed. Y esa sensación de abandono y orfandad que lleva a los peregrinos a preguntarse si Dios se cuida de ellos. De ahí que el mana que aparece en la mañana sea más que un medio para saciar el hambre. Es la señal de que Dios es el Señor. Su Señor.
El evangelio de hoy (Jn 6, 24-35) continúa el relato de la multiplicación de los panes y los peces. Las gentes siguen a Jesús, pero él pretende cuestionar la sinceridad del seguimiento. Entonces y ahora se puede seguir al Señor por un interés inmediato. No es esa la actitud que corresponde a la fe.

El evangelio de Juan juega con tres palabras cargadas de espesor y de sentido: el trabajo, el signo y el pan.

• El trabajo que Dios quiere y espera es el de la fe. Creer en el que El ha enviado es la verdadera respuesta del creyente.

• El signo de la cercanía de Dios ya no es el maná de los tiempos del éxodo, sino su Hijo, enviado como alimento para el nuevo éxodo.

• El maná aparecía en la tierra. Pero el verdadero pan de Dios ha bajado del cielo y da la vida al mundo.

En este contexto, el evangelio pone en boca de Jesús una de esas frases con las que se nos revela su ser y su misión: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre”. Una revelación que había de atravesar el bosque de los siglos.

• “Yo soy el pan de vida”. Jesús es el pan que sostiene nuestro diario vivir. Nos alimenta ya con el ejemplo de su vida, entregada al servicio de los pobres y los humildes. Nos alimenta con sus palabras, nacidas de la honda y eterna verdad de la que vino a dar testimonio. Y nos alimenta con su presencia-eucaristía, memoria de su entrega y de su pascua.

• “El que viene a mí no pasará hambre”. Ir a Él. No es posible detenerse, después de saber dónde está el horno del pan. Bien conocía Él nuestra insatisfacción. Mi los tesoros ni los honores pueden calmar nuestra hambre. Para saciar nuestro apetito de amor y de esperanza, hemos de ir a Él.

La religión también se estudia en las escuelas rusas

Las escuelas rusas volverán a impartir religión el próximo curso con la asignatura "Fundamentos de las culturas religiosas y ética laica" en la que los alumnos podrán estudiar una de las cuatro religiones tradicionales de Rusia: cristianismo ortoxodo, islam, judaismo y budismo. (leer más)

Santa Marta. 29 de julio. Patrona Hotelería

Tres escenas destacan de esta santa del Nuevo Testamento: reproche de Marta a su hermana María, la unción que hace a Jesús y su papel en la resurrección de su hermano Lázaro.

Biografía detallada (leer más)

Iconografía: se la representa con una cruz o con acetre e hisopo hollando la cabeza del dragón. Son variadas las escenas en que los artistas le han retratado con Jesús en escenas neotestamentarias.

Por su disponibilidad y laboriosidad en la casa es patrona del gremio dedicado a la hotelería.

Santas y Doctoras

El autor, fray Carlos Josaphat Pinto de Oliveira, es un religioso dominico que ha enseñado y escrito mucho sobre teología, espiritualidad y ética social tanto en Brasil (su país natal) como en Europa. Es profesor emérito de teología en la Universidad de Friburgo (Suiza) y de la Escuela Dominicana de teología de Sao Paulo.
A lo largo de 215 páginas trata de redimir una "deuda" con las grandes mujeres que han vivido,  reformado y revitalizado la espiritualidad cristiana. Un recorrido singular por las vidas de Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Jesús, Santa Teresita del Niño Jesús, Isabel de la Trinidad y Edith Stein, cinco doctoras de la Iglesia, que concluye con un interesante último capítulo reflexivo "Pioneras, líderes, soñadoras. ¿Olvidadas u ocultadas?"
De fácil lectura, está editado por Ediciones Paulinas en el año 2000. Su precio ronda los 11 euros

En tus manos se multiplican (TOB17-12) por Fano

El reparto de los panes (TOB17-12) por JR Flecha

Veinte panes de cebada y grano tierno de espiga. Eso es lo que trae un hombre al profeta Eliseo (2 Re 4, 42-44). Es un gesto con el que reconoce como enviado por Dios a aquel profeta heredero del espíritu de Elías.

Pero Eliseo descubre inmediatamente una necesidad a su alrededor, vuelve a su criado y le ordena: “Dáselos a la gente para que coman”. El texto recoge el titubeo del criado: “¿Cómo voy a repartir estos panes entre cien hombres?” Pero el profeta insiste en su propósito. Según el relato, el criado repartió los panes a la gente, todos comieron y todavía sobró, como había dicho el Señor”.

Más que hacer resaltar el hambre de las gentes, el texto bíblico trata de poner de relieve la autoridad del profeta. Dios está con él. En Eliseo se hace visible la providencia de Dios y el poder de su palabra cuando el profeta la acepta sinceramente y la convierte en norma de su vida y objeto de su predicación.

EL ALIMENTO

En este año B del ciclo litúrgico, se lee siempre el capítulo 6 del evangelio según San Juan, que va a acompañar nuestra celebración en los próximos domingos. Es fácil descubrir algunos paralelismos con la lectura anterior.

* En primer lugar, también aquí Jesús se compadece de la multitud que le sigue para escuchar su palabra. Se sugiere que esa palabra de Jesús es el verdadero alimento que los panes y los peces significan y hacen visible. Y se identifica su gesto con el rito de la eucaristía que la comunidad ya conoce y celebra.

* El hombre que traía los panes y las espigas a Eliseo se sustituye ahora por un muchacho. Parece que él mismo ha revelado a Andrés que trae consigo cinco panes de cebada y dos pescados. El joven representa la ingenuidad y la esperanza. La creatividad del amor y el desprendimiento de la generosidad.

* El siervo de Eliseo se sustituye aquí por dos de los discípulos de Jesús: Felipe y Andrés. Al principio del ministerio de Jesús, le habían anunciado a otros futuros discípulos. Y al final de su misión, le acercarán a unos griegos que llegan a Jerusalén. Su misión es la de ser puente entre Jesús y los demás.

EL PROFETA

“Este es en verdad el profeta que había de venir al mundo”. Esa es la exclamación que recoge la admiración de las gentes que han sido alimentadas por Jesús. Como en tantas otras ocasiones, el evangelio pone una confesión de fe en la boca de los que parecen más alejados del Señor.

* “Este es el profeta”. En Jesús encuentra la Iglesia la palabra de Dios. Sabe y confiesa que esa palabra eterna ha entrado en el tiempo. Y se ha encarnado en un hombre concreto para nuestra salvación.

* “Este es en verdad el profeta”. Los seguidores de Jesús oímos todos los días proclamas y doctrinas aparentemente novedosas, que tratan de salvarnos y llevarnos a la felicidad. Pero nuestros ojos y nuestros oídos están fijos en el Señor.

* “Este es el profeta que había de venir al mundo”. No hemos de esperar a otro. En Jesucristo se cumplen las antiguas profecías. Él es la definitiva revelación de Dios. Y la más bella revelación del hombre al mismo hombre.

Ovejas sin pastor (JR Flecha y Fano)

El pastor y las ovejas aparecen muchas veces en las páginas de la Biblia. Su imagen había de convertirse necesariamente en parabólica para un pueblo que se había ido formando siguiendo a sus rebaños.

En el texto del profeta Jeremías que hoy se proclama como primera lectura de la misa (Jer 23,1-6), Dios se lamenta de los pastores que pierden y dispersan el rebaño de sus pastizales. Frente a ese proceder, el mismo Dios promete reunir el resto de sus ovejas y suscitar para ellas pastores más responsables.

Por una parte, este oráculo refleja una situación histórica, en la que los gobernantes y los sacerdotes se habían desentendido de las auténticas necesidades de su pueblo. Por otra, orienta la mirada de las gentes hacia un futuro mesiánico en el que habrían de cumplirse las mejores esperanzas del pueblo de Israel.

LOS PROTAGONISTAS

El evangelio que hoy se proclama (Mc 6,30-34) nos recuerda el envío de los discípulos, que se anunciaba el domingo anterior. Este relato nos parece dividirse en tres escenas y presenta ante nuestros ojos a tres protagonistas: los discípulos, las gentes que acuden hasta Jesús y, en tercer lugar, el mismo Jesús.

Los discípulos han cumplido su misión y dan cuenta de ella a Jesús que los invita a descansar un poco.

La multitud reconoce a Jesús como Maestro y acude continuamente hasta él de todas las ciudades.

Jesús encarna la figura del pastor bueno prometido por el profeta Jeremías. Se compadece de las gentes porque parecen ovejas sin pastor.

Este texto es, ante todo, una revelación de la identidad y la misión de Jesús. Pero puede leerse, además, como una indicación moral que puede orientar el comportamiento de la Iglesia y de cada uno de los cristianos. Jesús es el Maestro solícito que cuida de sus discípulos y el pastor que se compadece de la multitud. La enseñanza del mensaje y la cercanía a las gentes son orientadoras para el quehacer de la Iglesia.

EL SALMO

La liturgia de este domingo nos invita a repetir el hermoso salmo 22 (23). En él se refleja la fe de Israel. Y también la confianza de todos los que han descubierto la bondad y la misericordia de Dios.

• “El Señor es mi pastor, nada me puede faltar”. Esa es la oración de una Iglesia que no pone su confianza en sí misma. Sus propios medios y sus estrategias nunca serán suficientes para el anuncio del evangelio.

• “El Señor es mi pastor, nada me puede faltar”. Esa es la confesión del verdadero creyente. En medio de sus tinieblas y de las pruebas de la vida, confía en el Señor, que va orientando sus pasos.

• “El Señor es mi pastor, nada me puede faltar”. Y ésa es la nostalgia, a veces inconsciente, de la humanidad. Con demasiada frecuencia se ve defraudada por los guías de este mundo que le ofrecen paraísos engañosos.

Sólo llevad un bastón

Apoyaos en el bastón (TOB15-12)

Elegidos y enviados (TOB15-12) por JR Flecha

Siempre nos llama la atención el episodio de la profecía de Amós que se lee en la celebración de este domingo XV del tiempo ordinario (Am 7,12-15). Amasías, el sacerdote de Betel, se enfrenta con malos modales al profeta y le exige que deje de profetizar en aquel santuario del reino de Israel, y que se vuelva al reino del sur, es decir a su tierra de Judá.

Evidentemente, el profeta ha debido experimentar un rechazo frontal. Su denuncia de la corrupción no es políticamente correcta en un santuario real. Amós responde con unas palabras que nos impresionan por su sinceridad: “Yo no soy profeta, ni hijo de profetas, sino pastor y cultivador de sicómoros; pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: Ve a profetizar a mi pueblo Israel”.

Entre las muchas lecciones que nos transmite este texto, es preciso subrayar al menos una. La que nos recuerda que el profeta no es un aventurero: es un enviado. La iniciativa no viene de sí mismo, sino de Dios. Es Dios el que llama, el que suscita el carisma y el que da fuera al profeta, al misionero, al evangelizador.

UN ESTILO PROPIO

En el texto del evangelio que hoy se proclama (Mc 6,7-13) nos encontramos con una figura paralela. Al profeta llegado de Judá hasta las tierras de Israel, suceden ahora los Doce discípulos elegidos por Jesús y enviados a anunciar su buena noticia. Tampoco ellos se han arrogado esa misión. La iniciativa ha venido de Jesús.

Y de Jesús viene también la instrucción que marca el estilo de los evangelizadores. Un estilo que se caracteriza por la pobreza, la sencillez y la libertad.

- La pobreza no es un fin en sí misma. En este caso es un signo de la importancia del mensaje. Eso es lo que importa. Para anunciarlo con rapidez y de forma convincente, es preciso viajar ligeros de equipaje.

- La sencillez aconsejará a los evangelizadores aceptar el alojamiento que se les ofrezca, sin remilgos ni exigencias de tratos especiales.

- Y la libertad les llevará a ponerse de nuevo en camino, sin nostalgias ni resentimiento, cuando sean rechazados por los que no aceptan el mensaje que ellos anuncian.

UNA TRIPLE TAREA

El texto evangélico se cierra constatando que los discípulos de Jesús salieron efectivamente a predicar el mensaje que les había confiado su Maestro. Lo que ellos hicieron marca el estilo de la actuación de toda la Iglesia y de cada uno de los cristianos.

• Exhortar a la conversión. Si el Reino de Dios es un buen anuncio de gracia y de salvación, es también una invitación al cambio de actitudes. No ha de ajustarse el mensaje a la vida, sino la vida al mensaje.

• Expulsar demonios. El anuncio de la verdad siempre resultará incómodo a los que han decidido vivir en la mentira. El evangelizador sabe que habrá de enfrentarse con frecuencia a las fuerzas del mal.

• Sanar a los enfermos. Y, con todo, siempre habrá personas vulnerables, enfermas y marginadas que requieren una palabra de compasión. Y no sólo una palabra, sino el compromiso de quien sabe que la salvación es una fuerza de sanación integral.

S. Benito de Nursia (480-547) Patrono de Europa, 11 de julio

Nada mejor para acercarse a la figura de S. Benito que una página benedictina. Os presento ésta que me resulta muy atractiva por la variedad de materiales como de apartados temáticos. De ella puede resultar provechosa una visita a cualquiera de los tres últimos apartados de la izquierda (leer más).

Películas con más o menos sustancia

 Hablemos de cine un poco. La primera película interesante es CONTACT por el enfoque-choque ciencia-fe que presenta. Ciencia ficción que pondrá a la científica Ellie (interpretada por Jodie Foster) ante la encrucijada de negar a Dios y reafirmar la fe de algo que nadie ha podido constatar pero que ella logra experimentar. Su compañero de reparto (Matthew Mcconaughey) es el asesor espiritual del presidente de los EE.UU. y quien pone encima de la mesa las contradicciones experienciales de la cientifíca.
Robert Zemeckis dirigió en 1997 esta adaptación de la novela de Carl Sagan con el mismo título. 150 minutos para disfrutar y repensar cuestiones de hondo calado humano
La segunda propuesta no es para disfrutar de todo el film (salvo para los amantes de la acción y los seguidores de Sylverter Stallone o Viggo Mortensen). Más bien es para tener en cuenta una escena del último tramo del mismo.
Acción desarrollada bajo tierra a raíz del derrumbe de un túnel y de un grupo de supervivientes que buscan salir a la superficie con vida.
Cuando después de numerosas dificultades y la pérdida de algunos compañeros en la huida del desastre logran encontrar un pasadizo hacia la salvación. ¿Detrás de qué lo encuentran? Detrás de una imagen de Cristo crucificado. Puede ser un buen arranque para tocar el tema de la salvación, la vida, la esperanza en la promesa de la resurrección...
Dirigida en 1996 por Rob Cohen (Universal Pictures) y con una duración de 115 minutos logró duplicar en taquilla los 80 millones de dólares que costó

La increencia de los cercanos (TOB14-12) por JR Flecha

En este momento son muchos los que muestra su asombro ante el aumento de la increencia en los países que cuentan con una larga historia cristiana. Se atribuye este fenómeno a muchas causas. Entre ellas no hay que descartar los escándalos que a veces provocamos los que nos decimos creyentes.

Otras veces se alude al afán de novedades, al cual aludía ya San Pablo en sus cartas. Hay quienes piensan que ya se “saben” todo el contenido de su fe. Y buscan nuevas verdades o verdades que parezcan novedosas, exóticas, sorprendentes. Verdades que resultan más atrayentes cuando parecen alimentar la vida de los personajes famosos.

Y, por fin, se habla del cansancio de la fe. Las gentes están cansadas de creer. Buscan respuestas pragmáticas y soluciones inmediatas. Les parece haber descubierto que los problemas de la vida no pueden ser solucionados por la fe. Los auténticos milagros no los produce la fe sino la técnica moderna.

LO ORDINARIO Y LO EXTRAORDINARIO

En el evangelio que se proclama en el domingo XIV del tiempo ordinario, se recuerda que Jesús regresó alguna vez a su tierra (Mc 6, 1-6). Se supone que se trata de la aldea de Nazaret donde su había criado. El sábado fue a la sinagoga, como era su costumbre, y se puso a enseñar. El texto nos dice que sus vecinos se quedaron asombrados.

¿De qué asombro se trata? Nos asombra la verdad, pero también el error. Nos asombra la belleza, pero también la fealdad. Nos asombra la virtud, pero también el vicio. Aquí no se trata del asombro complacido de quien comparte y agradece los puntos de vista del Maestro. Es el asombro escandalizado de quien no está dispuesto a aceptar la enseñanza que recibe.

Jesús se rechazado en su propio pueblo y por sus convecinos de siempre. Reconocen que habla con sabiduría. Y parecen informados de los milagros que hace. El evangelio de Lucas sugiere que lo rechazan por la universalidad de la salvación que predica. Pero el evangelio de Marcos no se refiere tanto al mensaje como al mensajero.

Las gentes de su tierra rechazan a Jesús porque lo han visto siempre. Lo conocen bien y conocen a toda su familia. Desconfían de él. No pueden aceptar que un profeta haya salido de su mismo entorno. Lo ordinario no les parece relevante. La salvación no puede revestirse con los colores de lo cotidiano. Desearían un mensajero extraordinario.

VECINOS INCRÉDULOS

Ante esta situación, el evangelio recoge una sola frase de Jesús: “No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa”. Una frase que parece un antiguo proverbio. Pero que alcanza aquí una hondura dramática

• En primer lugar, y como hace en otras ocasiones, el evangelio de Marcos parece explicar a los cristianos primeros por qué Jesús fue ignorado o rechazado. Estaba en juego la dificultad de la fe de los que no habían visto a Jesús. El caso de sus convecinos más cercanos les recordaba que no basta la cercanía física parar creer.

• En un segundo momento, esta frase es una interpelación para los creyentes de hoy. Especialmente para los creyentes más asiduos a la práctica religiosa. Es verdad que hay creyentes no practicantes. Pero también puede haber entre nosotros muchos practicantes no creyentes. La cercanía al culto no nos hace contemplativos.

• En tercer lugar, la frase de Jesús refleja justamente lo que hoy ocurre con la Iglesia y su mensaje. Los países de vieja tradición cristiana cuentan con espléndidas catedrales. En muchas familias ha habido sacerdotes o religiosos. Las gentes conocen o creen conocer la doctrina y la vida cristiana. Pero han decidido rechazarla. Son los vecinos incrédulos.

¿La partícula de Dios?

Para repensar un poco la actualidad os enlazo el artículo titulado "La fe del escéptico y la partícula divina" de Jorge Alcalde  (Director de la revista "Quo") que publica el periódico español La Razón. Interesante reflexión sobre ciencia-religión. (leer el artículo)

Vivir de la eucaristía (Jesús Fernández González)

Sugerente título para hablar de una realidad cada vez más extendida en España: la falta de sacerdotes y la importancia de la celebración del domingo para el cristiano allí donde viva su fe.
Un fenómeno que se extiende por el medio rural donde la disminución de sacerdotes no se corresponde con la de parroquias que deben ser atendidas. Este hecho provoca una respuesta pastoral, las "Celebraciones dominicales en ausencia de presbítero" (CDAP).
Jesús Fdez. Glez. (vicario de pastoral 2003-10 y desde entonces vicario general de la diócesis de León) conoce muy de cerca las CDAP: el fenómeno, la formación de cristianos, las experiencias pastorales, los testimonios que de ellas emanan...
Una obra de la que me gustaría destacar también dos capítulos: el dedicado a subrayar lo que se esconde detrás de los nombres del domingo y la riqueza del día del Señor para el cristiano (3) y la sencilla y profunda exposición de los principales valores ofrecidos por las CDAP (4).
Una obra que pone al lector ante una respuesta pastoral y operativa a la situación de la vivencia religiosa de la Iglesia en nuestro tiempo y entorno. Muy recomendable.

Editorial PPC. Año 2012. Precio 12 euros (saber más)

El hijo del carpintero (TOB14-12 por Fano)

10 fotografías impactantes

Pues otras 100 curiosidades más

55 curiosidades (¡curioso, ¿verdad?)!

Lecturas para el verano. EVANGELIZAR

Ya que muchos estaremos a medio ritmo y tendremos seguramente algo más de tiempo libre estival os recomiendo la lectura de este libro (a algunos ya lo he hecho no hace mucho vía email).
Evangelizar es, en síntesis, una obra que medita y analiza concienzudamente la situación religiosa, ideológica y sociocultural de este nuevo milenio así como los antecedentes más próximos que han influido decisivamente en él.
Su autor, Mons. Fernando Sebastián Aguilar (1929-...) ha desempeñado numerosas responsabilidades episcopales y educativas. Emérito desde 2007 del Arzobispado de Pamplona es considerado como una de las mentes más lúcidas de la Iglesia española. El lenguaje sencillo y, a la vez, contundente de sus análisis han posibilitado que sea un referente para escuchar o leer pausadamente. He tenido la suerte de conocerlo de joven y de hablar con él en alguna visita que ha realizado no hace mucho a León (en donde fue consagrado obispo en 1979 y en donde permaneció hasta 1.983).
Son 418 páginas dividida en ocho jugosos capítulos.
Editado por Ediciones Encuentro (Madrid 2010) su precio ronda los 18 euros.
Feliz lectura.

Despierta, ¡levántaté! TOB13-12 por Fano

 

La muerte de una niña (TOB13-12) por JR Flecha

Vivir es convivir. Por eso mismo, morir es en cierto modo conmorir. La muerte es un fenomeno natural, pero nunca terminamos por acostumbrarnos a su venida, sobre todo cuando arrebata de nuestro entorno a las personas más queridas. Cuando se mueren, se “nos mueren”. Con ellas se va algo de nuestra propia vida. Recuerdos, afectos y esperanzas.

Es verdad que cuando las personas queridas llevan mucho tiempo imposibilitadas para hacer una vida normal, muchos se preguntan si merece la pena seguir viviendo de esa forma. Pero también es verdad, que ante la muerte de las personas más jovenes, nuestros sentimientos parecen sublevarse. La muerte viene entonces a cortar una esperanza.

En otros tiempos, la muerte de los niños era muy frecuente. Y lo es todavía en algunos espacios de pobre desarrollo socioeconómico. En los países desarrollados, en los que la natalidad ha disminuido considerablemente, la muerte de un joven es una auténtica tragedia. Los medios de comunicación recogen siempre ese drama.

EL LAMENTO DE UN PADRE

El evangelio que hoy se proclama nos da cuenta de la la grave enfermedad de una niña. Tiene sólo doce anos. Su padre, Jairo, es un judío jefe de la sinagoga. Seguramente ha oído hablar de Jesús y de su cercanía a los enfermos. Y a él se dirige con una súplica directa y confiada: “Mi hija está en las ultimas. Ven, pon las manos sobre ella para que se cure y viva”.

• “Mi hija está en las ultimas”. He ahí la constatación de la realidad. La traducción popular de esta frase nos permite imaginar la angustia de toda su familia. Y también la de una sociedad en la que la enfermedad y la muerten nos hacen caer en la cuenta de nuestra fragilidad.

• “Ven y pon las manos sobre ella”. Estas palabras evocan una tradición que recordaba a los grandes profetas de Israel. Detrás de la petición se intuye la fe de un pueblo en el poder de Dios. Pero también la orfandad de una sociedad que ha decidido vivir como si Dios no existiera.

• “Para que se cure y viva”. En esa expresión se revela el deseo más intimo de un padre. Y los mejores proyectos que alberga en su corazón. El amor suscita la esperanza. Y con la esperanza brota la imaginacion de lo mejor de la existencia. También la sociedad actual ha de aprender a valorar la salud y la vida.

Por un momento, nos parece que en la súplica de Jairo, se resume el clásico esquema de la catequesis cristiana. La mirada a la realidad, tan dramática en este caso, exige una mirada de fe y alimenta las esperanzas que podrían hacer más humana y asumible la realidad más dolorosa.

LA RESPUESTA DE JESÚS

Merece la pena leer y meditar todo el relato evangélico (Mc 5, 21-43). Frente a la fe de Jairo, se descubre la incredulidad de las gentes y el cinismo de los profesionales del llanto. Pero también se nos revela la serena respuesta de Jesús:

• “La niña no esta muerta, esta dormida”. Estas palabras revelan ya la dignidad y la misión de Jesús. Él es el Señor de la vida y el triunfador sobre la muerte. El resucitado es también el resucitador.

•“La niña no está muerta, está dormida”. Estas palabras pueden resumir la misión de la Iglesia de todos los tiempos. Ella ha sido enviada a anunciar el evangelio de la vida, a celebrarla y a ponerse a su servicio.

• “La niña no está muerta, está dormida”. Esas palabras dejan al descubierto el pesimismo de la humanidad. Su confianza en la técnica no soporta el desafío de la muerte. Todos tendremos que aprender a bucar lo esencial.

Contigo, hablo, niña: Levántete (TOB13-12)

Nacimiento de S. Juan Bautista (escuela Caravaggio año 1635)

Artemisia Gentileschi fue una de las seguidoras de la pintura de Caravaggio. Posterior a este pintor en una generación, el tenebrismo de aquél se halla mucho más matizado en obras como ésta, el Nacimiento de San Juan Bautista. Artemisia recurre a todos los artificios del Naturalismo para plasmar una escena llena de sabor cotidiano y fuerza expresiva. Su pincel es capaz de captar con el máximo realismo las facciones de los personajes y las texturas de los materiales: resulta prodigioso ese mantón de tela en amarillo oro que lleva la mujer del turbante, así como los juegos de transparencias del agua en la palangana que retira la sirvienta que está de pie. La escena está compuesta de una manera curiosa. Se centra en las actividades del grupo de criadas, que lavan y atienden al rosado bebé, que destaca con fuerza por la luz orientada sobre él. El protagonismo se concede a esta labor femenina. A un lado, surgiendo de la penumbra, la figura del padre ocupado en escribir, con otras dos mujeres detrás, es apenas perceptible. La luz proviene de una fuente muy potente situada al lado izquierdo de la escena, lo cual crea enormes contrastes entre zonas iluminadas y oscuras, así como sombras angulosas. Pero la estancia no se pierde en la indefinición, como en otras obras caravaggiescas, gracias al pórtico abierto sobre la luz del día y el paisaje que se ve al fondo.
(visita Artehistoria, una web muy interesante)

S. Juan, la voz que gritará en el desierto


S. Juan Bautista (TO12-12)

Juan o el favor de Dios (TO12-12 por JR Flecha)


La liturgia habitual de este domingo cede el paso a la solemnidad de la natividad de San Juan Bautista. A lo largo del año, sólo se nos propone la celebración  del nacimiento de Jesús, el de María, su Madre y el de Juan, el Bautista que parece reflejar la figura profética de Elías.  
Y no es extraño que el Precursor sea celebrado con tanta solemnidad. La figura de Juan el Bautista ha sorprendido siempre a los discípulos de Jesús, Tanto que los textos evangélicos parecen insistir una y otra vez en afirmar que el Mesías esperado no es Juan sino Jesús.
De una forma y de otra, los textos evangélicos subrayan la providencia de Dios que guía el nacimiento de Juan. Y la luz que le lleva a preparar el camino del Mesías, reconociendo la superioridad del que viene detrás de él y cuyas sandalias no es digno de desatar.

UN NOMBRE NUEVO

En el evangelio que hoy se proclama, contemplamos la escena del nacimiento de Juan (Lc 1, 57-66.80). Y asistimos a una simpática discusión familiar sobre el nombre que se ha de imponer al niño. Aparentemente es una discusión como tantas otras que tienen lugar en torno al nacimiento de un bebé.
Pero algo nos llama la atención, ya desde el punto de vista social. Hasta hace muy poco tiempo, muchas familias ponían al niño el nombre de alguno de sus parientes. De alguna forma, se intentaba que el recién llegado encarnase la imagen y los valores de su antepasado. El nombre parecía marcar su identidad.
Para el niño de Isabel habían soñado ya un futuro calcado sobre el pasado inmediato. Habría de llamarse Zacarías, como su padre. Seguramente muchos esperaban que fuera sacerdote del templo de Jerusalén, como su padre. Y que llegase a una pacífica y serena ancianidad, como su padre. 
Pero Dios le impone el nombre de Juan que significa “Dios ha concedido favor”. Ninguno de sus parientes lo había llevado. Dios le confía una misión única. No ha de servir en el santuario antiguo: ha de preparar el camino al Santo de Dios. No envejecerá en paz. Será condenado a muerte por su fidelidad a la Ley del Señor.

CREYENTE Y CREÍBLE

El relato evangélico recoge el asombro de las gentes y los comentarios que se repiten por las montañas de Judea.
 • “¿Qué va a ser este niño?” Contra toda apariencia va a ser un hombre fiel a la Ley de Moisés. No tanto en las prescripciones rituales, como en la llamada a la conversión y en la promoción de la justicia. 
• “¿Qué va a ser este niño?” Va a ser el precursor del Mesías. No tanto por su aislamiento en el desierto como por su valiente predicación. Juan anunciará su próxima llegada y lo descubrirá después entre los hombres.
• “¿Qué va a ser este niño?” Va a ser un profeta libre y leal, creyente y creíble. Como todo todos los profetas anunciará el bien y la verdad y denunciará el mal y la corrupción. Aunque ello le cueste la vida.