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Degollación de Juan Bautista (29 de agosto)

Contexto evangélico

Los evangelios de Mateo (14,1-12) y de Marcos (6,14-29) nos ofrecen dos versiones sobre el martirio de Juan del bautista.

Según el primero, Herodes Antipas (tetrarca de Galilea y Perea) había arrestado a Juan y lo había encadenado en prisión por causa de Herodías, la esposa de su hermano Felipe, a quien Juan había reprochado diciendo: «No te es lícito tenerla». Aunque Herodes quería matarlo, temía al pueblo, que consideraba a Juan un profeta. En una celebración de cumpleaños, la hija de Herodías bailó ante los invitados, deleitando a Herodes hasta el punto de jurarle concederle cualquier cosa que pidiera, incluso la mitad de su reino. Instigada por su madre, la joven pidió la cabeza de Juan Bautista en una bandeja. Herodes, angustiado pero atado por su juramento y la presencia de los invitados, ordenó la decapitación en la prisión. La cabeza fue entregada a la joven, quien se la dio a su madre. Los discípulos de Juan tomaron el cuerpo y lo sepultaron, informando luego a Jesús. 

Marcos ofrece un relato más detallado y dramático poniendo el acento de querer librarse de Juan tanto por parte de Herodes como por Herodías cuyo matrimonio le había reprochado Juan por adúltero. Aunque Herodes había arrestado a Juan, le temía por ser un hombre justo y santo. La fiesta de cumpleaños y el resto del relato se asemeja mucho al relato mateano.

Contexto Histórico

Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande, gobernaba Galilea y Perea desde el 4 a.C. hasta el 39 d.C. Su matrimonio con Herodías, exesposa de su medio hermano Herodes Filipo, era escandaloso y violaba la ley judía (lo cual denunció, públicamente, Juan Bautista).

El historiador judío Flavio Josefo ofrece un testimonio extrabíblico y afirma que Herodes encarceló y ejecutó a Juan no solo por el reproche personal, sino por temor a que su influencia popular provocara una rebelión. La prisión se ubicaba en Maqueronte, una fortaleza al este del Mar Muerto, sitio del martirio confirmado por excavaciones arqueológicas.

En el contexto romano-judío, Juan representaba la tradición profética que desafiaba la corrupción moral de los líderes. Su decapitación, alrededor del año 28-29 d.C., precede la crucifixión de Jesús, marcando el inicio de una era de martirios cristianos.

La situación de su memoria (29 de agosto) se debe a la Leyenda Aúrea escrita por Jacobo de la Vorágine en el siglo XIII, según la cual se narra como unos monjes recuperaron la cabeza del Bautista en tiempo del emperador Valente (siglo IV).

Arte

Retablo de San Juan. Ca. 1455. Óleo sobre tabla de Van der Weiden (Gemäldegalerie de Berlín-Alemania). Simbología del retablo.

Las arquivoltas historiadas: El marco que simula piedra esculpida gótica no es decorativo; contiene pequeñas esculturas que narran pasajes paralelos. En el panel derecho de la degollación, las figuras esculpidas muestran eventos previos como el banquete de Herodes y la danza de Salomé, contextualizando el trágico desenlace.

El color de las vestiduras: Salomé está vestida con un suntuoso traje azul oscuro y dorado, que refleja su riqueza terrenal y corrupción moral. En contraste, el cuerpo inerte de San Juan Bautista y su túnica de piel de camello simbolizan la pureza y el ascetismo del desierto.

El verdugo de espaldas: El verdugo es retratado en una postura forzada y dinámicamente violenta, de espaldas al espectador. En el arte de los primitivos flamencos, ocultar parcialmente el rostro o forzar la postura de un personaje solía asociarse con la culpa, la infamia o la maldad del acto que ejecuta.

Perspectiva y el Banquete de Herodes: Si se mira con atención al fondo del portal arquitectónico, en una sala interior totalmente iluminada, se observa a los comensales en el banquete real. Este uso de la perspectiva divide el espacio cronológicamente: el pecado original (la orden de Herodes) ocurre al fondo, mientras que la entrega de la cabeza se sitúa en el primer plano temporal del espectador.

Paralelismo con Cristo: El retablo completo funciona como un espejo de la vida de Jesús. El panel izquierdo representa un nacimiento (San Juan), el central un bautismo (el de Cristo, que inicia su vida pública), y el derecho una muerte violenta (la decapitación). De este modo, la muerte de Juan profetiza e introduce el sacrificio final de la crucifixión.







Iconografía y simbología de S. Pedro apóstol. Ejemplos (2)

Añadimos dos ejemplos más de la iconografía petrina. En este caso, su martirio y su representación pontifical:



Martirio de S. Pedro apóstol
Caravaggio
óleo sobre lienzo c.1600
Sta. María di Popolo. Roma (Italia)






San Pedro, apóstol (pontifical)
Cosme Damián Bas
Talla en madera de pino. 1573
Catedral del Salvador. Albarracín (Teruel)








San Pablo, apóstol (29 de junio junto a S. Pedro apóstol). Iconografía y ejemplos para contemplar y colorear

 Breve biografía

Nacido en Tarso en una familia judía farisea, entre el año 5 y 10, tuvo también la ciudadanía romana. Estudió en Jerusalén y en sus primeros momentos persiguió a los cristianos. Presenció la lapidación el protomártir Esteban.

En el camino a Damasco el Señor se le apareció en un gran resplandor preguntándole "Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?". Quedó ciego y siguió las instrucciones recibidas de contactar con Ananías al llegar a su ciudad de destino, un cristiano preeminente de la comunidad del lugar. Este, tras un primer momento de vacilación le recibió, le curó y lo bautizo.

Comienza así una actividad misionera que se extendería a lo largo de cuatro viajes por el Mediterráneo oriental y que concluirían en Roma, lugar al que es trasladado desde Palestina tras su detención por las autoridades judías y la apelación paulina de ser juzgado por el emperador como romano que era. En la capital imperial romana fue decapitado entre los años 64-67 según la tradición. Sus restos descansan en la basílica de S. Pablo extramuros de Roma.

Su conversión y relaciones iniciales con la Iglesia primitiva, incluyendo el decisivo concilio de Jerusalén en el que el apostolado aprueba su evangelización a los gentiles se encuentra recogidos en el libro de los Hechos de los apóstoles.

El cuerpo paulino del Nuevo Testamento se compone de 13 cartas: Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Timoteo, Tito y Filemón.

Iconografía

Vestido con túnica ceñida y manto, porta el evangelio en su mano izquierda mientras levanta la espada, instrumento de su martirio, con la derecha. Su rostro barbado y sereno se suele complementar con una calvicie notoria. Con la imagen descrita son frecuentes las representaciones de su martirio así como una seriación de su vida (en especial, en retablos de iglesias bajo su advocación).

Ejemplos artísticos:


S. Pablo apóstol
Escultura de alabastro
Damián Forment 1511-18
Iglesia de S. Pablo de Zaragoza








Martirio de S. Pablo
Óleo sobre lienzo
Andrés Rubira
Primera mitad siglo XVIII
Museo de la Real Academia de S. Fernando de Madrid








Otras DOS iconografías ligadas a Juan el Bautista (con dibujos color/colorear)

Las representaciones de Juan bautista y Jesús, de niños, jugando o interactuando, acompañados de un cordero, título con el que el primo mayor presentará-reconocerá públicamente al menor. aunque típicas son menos numerosas.

La imagen del cordero alude al reconocimiento del Hijo de Dios por Juan en la escena del bautismo recogida por el evangelista Juan: "Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Jn 1,29).


Juan bautista y el niño Jesús
Talla de Luisa de Roldán. 1691-92 
Ermita  de los santos Móstoles (Madrid)



Junto a ellas también cabe añadir a las múltiples formas artísticas de plasmar a Juan bautista en pleno ministerio anunciador de la llegada del Mesías. En estas, es muy frecuente el paisaje junto a un río, algo arbolado, el vestido con piel de camello y alzando el brazo derecho a modo de exhortación de los presentes.

Juan bautista
Talla de Juan de Juni. 1540
Trascoro de la catedral nueva de Salamanca








Nacimiento de Juan, el bautista, el primo del Señor

Centrando la Solemnidad

Cada 24 de junio la Iglesia celebra la solemnidad de la natividad de San Juan Bautista. Comparte con Jesús y la Virgen María ser los únicos de quienes la Iglesia celebra su nacimiento humano y su nacimiento a la vida eterna.

El propio Jesús dijo de Juan: "En verdad os digo que entre los nacidos de mujer no hay otro mayor que Juan el Bautista" (Mt 11,11). Último de los grandes profetas de Israel, primer testigo de Jesús, iniciador de un bautismo para el perdón de los pecados y, en este contexto, bautista de Jesús; mártir por defender la ley judía.

Ya en el siglo IV encontramos conmemoraciones litúrgicas de San Juan Bautista en fechas diversas. La del 24 de junio se fija según el Evangelio de San Lucas, 1,36a, cuando se dice que Isabel estaba ya en "su sexto mes"; por tanto, seis meses antes de la Navidad. Desde el siglo VI esta fiesta tiene una Víspera. 

Iconografía típica 

La escena escenifica un parto de Isabel, postrada en una cama, asistida por matronas y criadas, que frecuentemente bañan, sostienen o envuelven a Juan recién nacido, y a su padre Zacarías, mudo, escribiendo su nombre en una tablilla, siguiendo el relato del primer capítulo del evangelio lucano.


Nacimiento de Juan bautista
Juan Martínez Montañés. 1610-20
Bajorrelieve del retablo de Juan bautista 
Iglesia de la Anunciación. Sevilla








Iconografías ligadas

Es típica, aunque menos numerosas, las representaciones de Juan bautista y Jesús, de niños, jugando o interactuando, acompañados de un cordero, título con el que el primo mayor presentará-reconocerá públicamente al menor.

Junto a ellas también cabe añadir a las múltiples formas artísticas de plasmar a Juan bautista en pleno ministerio anunciador de la llegada del Mesías. En estas, es muy frecuente el paisaje junto a un río, algo arbolado, el vestido con piel de camello y alzando el brazo derecho a modo de exhortación de los presentes.